Tuesday, Jul. 16, 2019

La empresa-bar, otra forma de hacerte feliz

Supongo que más de una empresa diría que su gran reto es conseguir que las personas que la componen se enchufen con sus objetivos y se comprometan con el proyecto que representa. Ha sido, es y seguirá siendo una de las claves para conseguir eficiencia. Y conste que esto no descarta que en un mundo lleno de paradojas, encontremos otros modelos menos considerados con las personas que también funcionan (al menos temporalmente).

Pues bien, ¿podríamos tomar la referencia de lo que está pasando con el tráfico hacia redes sociales en Internet y aplicarlo al diseño de las empresas? Si en vez de construir un sitio web www.miempresa.com al que me cuesta Dios y ayuda traer tráfico, me voy a los bares del siglo XXI, ¿qué sucede? Si la gente va a Facebook o a Twitter o a lo que sea, ¿la empresa debe ir allí y reconocer que su capacidad de atraer ha caído en picado frente a los nuevos dioses de la sociedad moderna?

Siguiendo con esa lógica, si la empresa no atrae talento -oh, qué bonita expresión- porque la gente prefiere los bares, ¿por qué no llevar la empresa a los bares? Es más, ¿por qué no hacerla en sí misma un bar? Pero claro, eso va a suponer que lo económico se echa al monte en busca de pillar a tirios y troyanos como sea. Es la versión pesimista. Puede haber otra optimista que ponga sobre la mesa que la empresa se baja los calzoncillos y acepta, porque no lo queda más remedio, que las personas desarrollan sus vínculos con otras cosas que no son precisamente las empresas.

Si la empresa fuera un bar -redes sociales en Internet- quizá se planteara a sí misma como un contenedor que da cabida a proyectos personales ya existentes. Es decir, que viendo que la montaña no viene a Mahoma, no queda sino irse para la montaña, pero reconociendo que esa montaña usa reglas diferentes de juego. En la montaña Mahoma tiene que ser capaz de reencauzar ideas y proyectos de las personas, individuales o colectivos, y darles cobijo en una estructura que los desarrolle.

¿Estás por la labor de dejarte embaucar por las hordas marketinianas de la empresa del siglo XXI? ¿Vas a ser fan “me gusta” de una empresa y te vas a dejar enredar por ella? ¿Cómo renegociarás esa relación entre tus proyectos, tus gustos, tus aficiones (en definitiva, la persona que eres) con esa empresa que te dará dinero a cambio?

Richard Sennett ya nos decía que la empresa dejaba de ser un eje vertebrador de nuestras vidas. Tanta precariedad, tanta eficiencia desbocada, tanto ERE cuando hay crisis, tanto curso de motivación han tumbado a la empresa como generadora de confianza. Siendo así, la empresa diluye su poder de atraer en el magma de unas redes más complejas y subrepticias… que quizá son más poderosas. Porque cuando no te das cuenta de que es lo mismo de siempre pero “pareciendo” que en ello te realizas personalmente, entonces es que esto es más grave de lo que pensábamos.

Las empresas-bares van a jugar a la diversión, al tiempo productivo disfrazado de tiempo reproductivo.Van a jugar fuera de casa todo el tiempo pero es posible que dominen el contraataque a la perfección. La empresa-bar es lo que anuncia Google cuando te dice que, si trabajas con ellos, un día a la semana es para ti. Pero si luego el bar obtiene beneficios, tú te llevas tajada. Es la secta moderna que utiliza el dinero en vez de la fe ciega. Tenía trampa, ¿verdad? Bueno, sólo quería decirte que seas feliz.

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La foto en Flickr es de MorBCN.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(3) comentarios

  1. Iván
    22/04/2010 at 15:49

    Muchas de las reuniones que he visto en las empresas de tecnología en Seattle eran en .....la cafetería.

    Tb he visto otros que quedan en el negocio híbrido de la librería bar ,Borders y Seattle Best Coffee
    http://www.seattlesbest.com
    http://www.borders.com

    quizá es que a mucha gente las habitaciones de las organizaciones les producen claustrofobia y s sienten un poco prisioneros sin ver gente ...

    salu2
    Iván

  2. Julen
    28/04/2010 at 06:08

    @Iván, es que los americanos, ya se sabe... allí todo mola más... ufff qué miedo ;-)

  3. Ramon Sangüesa
    05/05/2010 at 05:33

    Explorar los nuevos espacios de trabajo en antiguos formatos.
    El proyecto Breakout con otro nombre.
    El cuarto Breakout lo hicimos precisamente en un bar. El Borneo, en el Born de Barcelona.

    http://boc.citilabblog.com/2010/03/03/tags-de-necessitats-i-oferiments-del-breakout-4-0/

    Breakout empezó como colaboración entre Citilab y la Universidad de Columbia via Laura Forlano y el Dr. Jordi Colobrans de la universidad de Barcelona, está sacando mucho jugo de lo que pasa (y de lo que no pasa) en estos entornos de trabajo ... fuera de los entornos habituales.

    Lo interesante hasta ahora es que han atraído a profesionales autónomos y a empresas. Algunas de ellas están interesadas en este formato fuera de los espacios habituales para generar innovación y tener otra relación con usuarios y entre su propio personal.

    Por ahí andará alguna referencia al trabajo de IBM en el atrio de su edificio corporativo en Manhattan que es un espacio semipúblico donde tener a personal propio, colaboradores externos y usuarios de paso interactuando en proyectos concretos ... y tomándose un capuchino.

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