Thursday, Jul. 31, 2014

Las personas ya no son “de” las organizaciones

Ayer estuve un rato con alumnas/os de una mención de MBA relacionada con la gestión de entidades deportivas que se suele venir impartiendo en los últimos cursos en Mondragon Unibertsitatea. Tenía que ver mi intervención con la gestión de las personas (si es que la palabra”gestión” tiene sentido en este caso) en las organizaciones. O sea, que estuvimos compartiendo conversación sobre ese binomio persona/organización que parece haberse complicado sobremanera en los últimos tiempos.

Ya he escrito aquí mis argumentos sobre por qué la empresa ha dejado de ser eje vertebrador de nuestras vidas (y, si acaso, puede serlo más nuestra profesión). Me agarro a los argumentos del artesano Richard Sennett para ello. De todas formas, algo que voy constatando con diversos grupos de alumnas/os es que cuando le pides a la gente que seleccione una preposición para conectar a la persona y a la organización, tomando la primera como referencia, nadie acaba eligiendo la preposición “de”.

El ejercicio que planteo (ya lo comenté en otro post hace tiempo) busca reflexionar sobre la relación que se establece entre persona y organización y viceversa. Para ello pido que se elijan tres preposiciones en cada caso (persona-organización y luego organización-persona). Esto nos da pie a discutir la complejidad de este tipo de relación en la sociedad actual.

El caso es que la preposición “de” implica pertenencia, conexión íntima, cierto sentido identitario. Y, claro, la gente no elige esa preposición para unir persona y organización. Las personas no son “de” las empresas. A no ser que se adentren en territorios que las alejan de los objetivos “materiales” y las acerquen a lugares donde hay sentido del propósito (a ello tengo dedicada una etiqueta de este blog, por cierto). ¿Quizá ahí puede haber terreno para esta preposición?

Claro que si consigues que las personas que trabajan contigo digan que son “de” tu empresa a lo mejor estás descubriendo el santo grial del compromiso. ¿O quizá es un objetivo imposible de alcanzar en el panorama actual, con unos estilos de vida que priman el individualismo, aunque este sea en red? En fin, que en lo que a mí respecta sólo constato que las personas no eligen la preposición “de”. Sin más, comparto esto que me está sucediendo, día sí y día también.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.