Tras una buena cena en la casa de turismo rural Cañadas Reales en El Guijo y la conversación agradable que la precedió en torno a una mesa camilla con brasero, no podía sino llegar un sueño placentero. Vale, Fran no ha roncado… o sea, que yo he dormido de fábula, claro. ¿No ha roncado? Será que yo dormía
El día ha amanecido radiante. Día azul, cielo inmenso. Y frío, claro. Eso a estas alturas de año supone frío. Pero el sol hará que todo resulte más llevadero. Porque creo que he perdido la cuenta de las veces que ha habido que calarse los pies hoy. Vadeos imposibles para hacer montado sobre la bici. Podéis verlo en la imagen. Después del primero, los demás se suceden de forma natural: ¿que hay que mojarse los pies? No problem.
Fran ha pinchado. Para que no se diga que Murphy no trabaja de forma intensiva incluso aquí en la TransAndalus. Eso sí, reparación en un abrir y cerrar de ojos. Seguimos haciendo toboganes, arroyo va y arroyo viene, unos montados sobre la bici y otros a pie. El entretenimiento del día. Bueno, y alguna que otra cuadrilla de cerdos ocupando el camino. Normal, estamos en la Andalucía rural.
Hemos realizado parada técnica para bocata de chorizo en la presa de La Colada antes de llegar a Hinojosa del Duque. Arriba en el pueblo, junto a la catedral de la sierra, nos ha alcanzado Xabi, otro transandalusero que me parece que lleva un ritmo… algo así como el doble que llevamos nosotros. In presionante.
Desde Hinojosa hasta Fuente Obejuna hemos hecho equipo de cuatro, ya que Xabi se ha unido a la fiesta. Los paisajes se han abierto: cereal repartido por colinas suaves con viento a veces en contra y a veces a favor. Otra cara de esta comarca de Los Pedroches que ocupa buena parte del norte de Córdoba. Y hoy, como también parte del de ayer, el recorrido sigue el GR39: huellas de transhumancia que cada vez quedan más sólo como parte del pasado. De ahí que sea importante que, si no por ovejas, al menos haya humanos recorriéndolas. No es lo mismo, pero sirve para que no desparezca de la memoria colectiva.
Y aquí estamos, en Fuente Obejuna. Fran ya se ha despedido. Él se vuelve a Córdoba y nosotros seguimos haciendo kilómetros. El Guadalinfo estaba cerrado y también la biblioteca, así que nos hemos buscado la vida en un bareto del pueblo. Condiciones básicas para la práctica del blogueo; bueno, al menos sirve para enviar la crónica del día. Mañana, que ya es jueves santo, será otro día. A ver si conseguimos encontrar algún lugar desde el que poder escribir la crónica… pero no prometo nada. En fin, nos leemos.
Datos de la etapa: 79 km en 5 horas y 56 minutos.
Tras una tarde viendo cómo caían buenos chaparrones en Cardeña, no podía ser de otra manera: ruta con barro. Pero tampoco en tal cantidad que impidiera dar pedales, excepto en algunos tramos muy concretos. La salida de Cardeña enseguida toma una pista que era camino tradicional hacia Villanueva de Córdoba. Paisaje estupendo: dehesa exultante de verde tras las lluvias. Suaves colinas que van apareciendo una tras otra, como si nunca pareciera que van a acabar.
Entre las gracias del día, dos caídas de quien escribe. La primera por no mirar al suelo y estar pensando en las musarañas, que diría María ptqk. La segunda más graciosa, teniendo en cuenta que he acabado prendido de la alambrada, dejando en mi goretex unas buenas señales para la posteridad. Creo que Fran ha inmortalizado la escena; supongo que tendré que negociar derechos de imagen
Y otro susedido: diez minutos parados a ambos lados de la pista esperando a que vacas, toros y su descendencia pasara por delante. Se ve que tres marcianos vestidos de ciclistas transandaluseros son demasiado para los ojos del ganado. No deben estar acostumbrados a que su territorio sea invadido por tan extrañas criaturas. Así que se asustaban y se negaban a avanzar, con la consiguiente mala leche de los pastores, que han tenido trabajo extra.
En Villanueva, tostada del día y visita al Ayuntamiento donde Fran tenía que mover hilos con sus contactos locales. Allí hemos estado un rato, a las puertas del edificio charlando mientras pensábamos en lo que todavía quedaba. Decisión: hacia Torrecampo por carretera. De nuevo circulando entre muretes de piedra dejando a derecha e izquierda toros, vacas, cerdos y ovejas. Un poco de viento de cara, como debe ser, y por fin, a comer unas tapitas en Torrecampo.
Desde ahí quedaban unas tres horas hasta El Guijo. La primera parte rauda y veloz, por pistas limpias. La segunda parte…, la segunda parte, bueno, a ver cómo lo describo. Primero, que para hacerla en bici hay que tener muy buen nivel técnico (del cual carezco). Segundo, que es una buena forma de tomar contacto con la trashumancia de antaño, ya que se trata de avanzar como se pueda por la Cañada Real Soriana, que aquí se denomina Cordel de la Mesta. Unos cuantos kilómetros mezcla de empujar bici y tramitos sentado; entretenido y diferente.
Por supuesto que nos hemos acabado encontrando un rebaño, sus perros y su pastor. Después de vadear el típico arroyo en el que no queda sino empaparse bien los pies, hemos estado charlando un rato con él. Y claro, con buen sentido, se ríe de que estemos moviéndonos por donde él mueve sus ovejas. Me temo que no hay color: sus animales están mejor preparados que nuestras bicis, aunque Fran haya tratado de rebatir el argumento. Alberto seguro que piensa que el pastor lleva razón: tres caídas a cuenta de un problema con los pedales automáticos y un buen rato empujando la bici entre jaras y otras plantas enemigas hacen pensar que si, que las ovejas nos llevan ventaja.
En fin, que estamos aquí en el Guadalinfo de El Guijo, en una estupenda casa rural, dejando pasar la tarde hasta la cena. Os dejo, nos leemos. Cansado; bueno, de eso se trata, ¿no?
Datos de la etapa: 71 km en 5 horas y 49 minutos.
Primera etapa de esta mi segunda ronda de tramos de TransAndalus, tras la del año pasado. A las 9 con un poco de retraso (Renfe habemus) Fran ha llegado de Córdoba. Presentaciones: aquí Alberto, aquí Fran. Oye, peroooo… ¿no es Andalucía y se suponía que por aquí hace calorcito ya en Semana Santa? Fran aparece con pantalón largo, bota, goretex, guantes largos… vaya vaya, en fin. No, no es verano.
Primeras pedaladas al margen de la ruta oficial. El Guadalquivir desbordado unas semanas atrás hace imposible transitar por una pista que lo acompaña por la izquierda según desciende hacia Marmolejo. Tiramos por carreterita hasta poder retomar el trazado original. Y ohhhh, vaya terrenos que aparecen ante nuestros ojos: tierra inundada a izquierda y derecha. Varias semanas después de las inundaciones todavía queda agua en algunos sitios. Pues sí que parece que el asunto ha sido serio.
Llegamos a Marmolejo. Atravesamos el pueblo en busca de un bar donde hacer el primer aprovisionamiento pero ná de ná. Seguimos palante y bajamos hasta el Guadalquivir que cruzamos por un puente renacentista junto a un balneario. De nuevo muestras de las inundaciones. Las instalaciones del balneario están hechas polvo… aunque parece que estaban en zona claramente inundable. En fin, la naturaleza que a lo mejor, una vez más, quiere recuperar su sitio.
Desde el puente sobre el Guadalquivir carretera que empieza a subir poco a poco hacia Cardeña. Antes parada en Venta Charquillo. Nos aferremos a los tipismos de la zona: tostada número dos del día, con aceite y tomate. Charla con la señora que atiende el bar: desde el 63 no recuerda inundaciones similares. Y sí, hace fresco para la época del año en que estamos. Bueno, tras una pelea de Fran con la máquina de tabaco y otro rato de charleta, retomamos ruta. De frente, pinta negro el cielo.
Sigue la carreterita sube que te sube. Poco a poco, cerdos a un lado, vacas a otro, ovejas. Seres vivos que acompañan a quienes pedaleamos. Aparecen vistas hacia el valle del Guadalquivir y hacia la presa de Yeguas. Y la subidita sigue y sigue. Y ya acaba. Ahhh, no, que no acaba. Sigue y sigue. Y, por fin, acaba. Y aparece la Venta del Charco. Bareto: aceitunas, cháchara, cuatro estiramientos y en marcha de nuevo.
Llegamos a la zona encantadora del día. Paisaje adehesado de encina, caminito con algún que otro charco, paz. Suave, suave, nos encontramos también con un grupo de gente a caballo. La ruta se hace más entretenida, fuera del asfalto. Llegamos a la Aldea del Cerezo, un lugar donde han recuperado un antiguo poblado para ofrecerlo como turismo rural. Sí, pero a medio hacer. Cosas típicas… también. Pero el sitio promete.
Y de ahí ya sólo queda pista en ligera subida hasta Cardeña. Llegar, hacer unos bares (es lo que tiene ir acompañado de un par de adictos a la cerveza, jeje), ver cómo cae una tromba de agua considerable y comer. La rutina del viaje transandalusero. Bendita rutina
Pues esta es la primera crónica, tirando de Guadalinfo de Cardeña. Vendrán más. Nos leemos.
Por cierto, iré subiendo fotos a este álbum de Flickr.
Datos de la etapa: 56 km en 4 horas justas.
Bilbao-Andújar, algo más de 700 km. Parada en Tembleque para tomar contacto con el Domingo de Ramos de un pueblo castellano. Gente vestida para la ocasión; ya se sabe, hay que lucir bien limpios y peinados, que es día señalado. Allí hemos comido. Me acompaña Alberto Etxeandia y mañana lunes nos encontraremos a las 9 en la estación de Andújar con Fran Cortés, para comenzar a dar pedales.
Resulta que en Andújar la gente es iliturgitana. Vaya gentilicio más elegante, no cabe duda. Y cómo no, en Domingo de Ramos, al igual que en Tembleque, procesiones. A eso de las 20:15 nos acercamos a una de ellas para ver cómo sale el paso de la iglesia de San Bartolomé: son los nazarenos de Nuestro Padre Jesús de la Columna. Mucha expectación, cómo no. Y un desmayo, por supuesto.
Resulta que casi todo es previsible en una tarde de domingo: pipas, chuches, niños corriendo tras una botella de plástico que hace de magnífico balón de cuero, de los buenos, de los de reglamento. Son niños. Claro, es tarde de domingo aquí en Andújar. Como en otros muchos pueblos.
Nada más llegar al hotel hemos desplegado los enseres para la ruta transandalusera. Mira que es complicado esto de querer llevar lo imprescindible sin que falte nada necesario. Y huir de lo superfluo. Esta vez creo que bato mis records, porque llevo lo mínimo de verdad. A lo mejor hasta me he pasado, sobre todo con mis playeras negras de nazareno. Actitud minimalista donde las haya, todo sea por ahorrar peso sobre la bici
Ya iremos contando las peripecias. Hoy por cierto el GPS del coche se ha empeñado en llevarnos a la calle Doctor Fleming de Los Villares de Andújar. Y claro, eso no era Andújar. Ya se sabe, las ciencias, que adelantan un barbaridad. Aunque te lleven al lugar equivocado por rendirles pleitesía.
Mañana toca primera etapa para tomar contacto: Andújar-Cardeña, suave con algo menos de 60 km. Eso supone salir del valle del Guadalquivir y subir hacia el norte. O sea, entrar en Los Pedroches. Habrá que ver si los destrozos de las lluvias han provocado problemas en la ruta. Desde luego que el campo está verde a rabiar. Ya iremos contando qué tal.
En el sur imaginario habita el sur real. Cada cual viaja hacia el sur de la forma en que cree que tiene que hacerlo. Porque el sur es territorio amigo, que se hace querer. En el sur de Islandia hay un sur aún más allá de los límites imaginarios en que se concibe este hiperterritorio. Para allá vamos.
En el sur el tiempo rueda diferente. Es tiempo calmado, tiempo que se deja ir, un lugar donde el tiempo se expande porque juega a ser diferente cada mañana. Es esa extraña sensación de que nada aprieta porque la conexión se establece al margen de las leyes de los tiempos modernos. Es pasado inscrito en el presente.
El camino se construye con cada pedalada. No existe si no lo recorres. Espera a que seamos los humanos quienes le demos sentido. Porque el sur está en un lugar al que nunca se llega, es un territorio que se escapa en cuanto lo ves cercano. Pero de forma amable y tranquila, invita a seguir en su busca. Sólo llegas si lo haces parte de tu imaginación.
Me voy hacia el sur. En mi mundo se junta el verde y el blanco. Incluso soy capaz de recorrer volcanes aunque sea el único capaz de ubicarlos en una geografía que se rompe con cada inspiración. Nos vemos allá, en el sur.
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La imagen de la foto es de mi imaginario del sur de Islandia, pero la realizó Dingilingi algún día y la compartió en Flickr.
No entro en mí de gozo. Después del fresco del verano en Andalucía recorriendo la TransAndalus desde Antequera hasta Andújar pasando por Sierra Nevada, la Sierra de Baza, Cazorla, Segura, Sierra Morena, pues ahora la retomo para recorrer el tramo desde Andújar hasta Moguer, del 29 de marzo al 6 de abril. Eso sí, esta vez llevo compañía. Fran Cortés, alforjero mayor y coordinador de la TransAndalus, se viene los tres primeros días hasta Fuente Obejuna, mientras que otro amigo me acompañará hasta Aracena, lo que supone seis días compartiendo ruta.
Primavera. Va a ser otra forma de conocer la Andalucía rural. Esta semana pasada ya me he dado cuenta del verde rabioso que campea por allá abajo como consecuencia de las lluvias del invierno. Lo mismo nos encontramos algún inconveniente en la ruta a cuenta de ello, pero ya tiraremos palante.
Espero postear las etapas, aunque al coincidir varios días con la Semana Santa, me temo que mi alianza con los centros Guadalinfo puede verse seriamente amenazada. Así que no prometo mi habitual promiscuidad bloguera. Lo mismo podéis descansar un poco y lo agradecéis, ¿verdad? Lo que sí haré es twittear para ir contando qué tal va la historia. Usaré como en la ocasión anterior la etiqueta #transandalus y habilitaré en la barra lateral del blog un widget con un twubs para facilitar el seguimiento la conversación.
Va a ser toda una experiencia sentir la Semana Santa de la Andalucía rural. Es uno de los alicientes del viaje. Coincidiremos con más de una procesión y eso aportará novedad a la ruta. Hemos previsto hacer finales de etapa en Cardeña, El Guijo, Fuente Obejuna, Cazalla de la Sierra, Santa Olalla del Cala, Aracena, Cortegana, Calañas y Moguer. Luego me volveré a Andújar para continuar un par de días más por Andalucía ya que seguimos con nuestra investigación sobre economía abierta con otros dos casos de allá: Xul en Córdoba y ZEMOS98 en Sevilla.
En fin, que seguimos conversando… en ruta.
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La imagen corresponde a un tramo entre Marmolejo y Cardeña y está tomada del sitio web de TransAndalus.
Mañana tengo otra charla sobre deporte, internet y redes sociales. Será en el Polo de Innovación Garaia y contará también con Jon Gantxegi, de Orbea, Valentín Akarregi, de El Taller de GPS, y Jordi Ramot, de Wikiloc. Después de la otra en la que participé a principios de mes y de que este mismo lunes retomo nuevos tramos de la TransAndalus, me viene que ni al pelo compartir algunas cosillas respecto a deporte e Internet.
Asier Viteri, de Athlon, que son quienes están en la organización a través de Kirolaren Euskal Eskola, me pedía que hablara, entre otras cosas, de qué nuevas opciones de negocio se abren para el deporte a través de las redes sociales. Y él mismo me ponía el ejemplo de Strands.
El caso es que no cabe duda de que allá donde hay pasión puesta de por medio, hay mucho terreno ganado. Es lo mismo que sucede cuando hablamos de la TransAndalus. Estos días que estoy en contacto con Fran Cortés, coordinador de este proyecto, es fácil darse cuenta de que hay mucho que se puede hacer como… ¿negocio? Pues sí, supongo que también. Pero hay que hilar fino.
Porque la pasión y nuestras aficiones son más fáciles de asociar a lo que no conlleva lucro. Compartir información con quienes tienen las mismas aficiones es algo que surge “porque sí”, pero ¿sucede lo mismo cuando intermedia una transacción económica? Quizá lo que estás dispuesto a “dar” no es lo mismo si sabes que aparece otro fin en lontananza: ganar dinero. Extrañas mezclas que excluyen pasión y dinerete, ¿no?
Lo que sí es evidente es que, por ejemplo, quienes andamos en bici y tiramos de gps+pulsómetro podemos compartir de manera muy fácil nuestra información. En mi caso a través del propio proveedor de mi equipo: Garmin. Pero hay otras opciones, como el caso de Wikiloc, que Jordi presentará en la jornada de mañana.
Así pues, esto del deporte es territorio amigo para la construcción de redes sociales de lazo fuerte. Y detrás de esas conexiones, negocio. Por supuesto, pero con matices. De ello hablaremos mañana.
En fin, una lástima que no pueda quedarme a toda la jornada. A las 11:00 tengo que marchar porque tengo que dar clases en un MBA, que parece cosa seria, ¿no? Pero por la tarde espero sacarme un huequecito para dar un par de vueltas en bici al pantano de Urkulu ya que el sábado seguimos con las clases y dormiremos por la zona.
Ahora que David se ha empeñado en ser la cara B de Consultoría Artesana en Red puede ser un buen momento para compartir algunas cosas referidas a metodologías o como quiera que queráis llamar a la forma en que encarar un proyecto de consultoría que aborde la presencia de las empresas en Internet (más en concreto en la web social). Sé que a David le gusta esto de jugar a la metodología. Bueno, yo voy con una pequeña contribución a partir de lo que él ha andado currando y de repasar otros planteamientos. Es un post a modo de “visión panorámica” de metodologías.
Nosotros ya hemos escrito en este mismo blog acerca de estas cosas como por ejemplo Metodología para transitar hacia organizaciones 2.0 y Metodología 2.0 (I). Nos situamos en fechas: estamos a finales de 2007 y tenemos entre manos en perspectiva, por ejemplo, proyectos como Innobasque 2.0 o nuestra colaboración con el Servicio de Innovación de la Diputación Foral de Bizkaia. En aquellos momentos, el enfoque que aplicábamos sigue siendo válido en lo fundamental, aunque ha ido incorporando nuevos puntos de vista. Lo reflejábamos tal como mostramos en la imagen adjunta.

David, por su parte, también expuso en su día el esquema que se curró para trabajar con Orbea y que, con algunos matices, estuvimos presentando en un par de jornadas con la Cámara de Comercio de Bilbao que llevamos a cabo hace en diciembre de 2009 y enero de 2010. Lo reflejamos de esta forma:

Nuestro esquema partía de cuatro fases que abordamos a través de una guía de preguntas. Supuso una evolución de lo que David explicaba en su artículo Quehaydelomio2.0.

A esto vamos a añadir, por la estima que le tenemos, la propuesta de Genís Roca, que podéis escuchar y ver en una jornada que organizó la Dirección de Atención Ciudadana del Gobierno Vasco allá por octubre de año pasado. Genís plantea su metodología a través de cinco pasos:
- Define tus objetivos
- Define tus indicadores
- Analiza tu entorno
- Diseña un plan de acción
- Estabiliza procedimientos
En las diapositivas que van de la 61 hasta el final de este documento lo podéis encontrar descrito.

Pues bien, después de todo este galimatías de metodologías, gráficos y fases, dejo para el final la metodología que estamos proponiendo a día de hoy y que reflejamos en el gráfico adjunto.

Aunque ya seguiremos hablando de ello, supone básicamente recorrer seis etapas:
- Reflexión y marco inicial de trabajo: comprender situación actual en Internet, cualificación básica, decidir quiénes participan en el proyecto y con qué roles, concretar políticas de seguridad y privacidad en manejo de información, situación tecnológica, limitaciones, factores de éxito (normalmente incluye un par de medias jornadas de aprendizaje).
- Definición de objetivos para la presencia en Internet: qué queremos alcanzar, competencias requeridas, grupos de interés a los que queremos llegar, identidad digital, indicadores previsibles, hoja de ruta.
- Despliegue de actividades de escucha: de qué queremos estar enterados (competencias nucleares, mapa de palabras clave, árbol de conocimiento), a quiénes queremos escuchar (fuentes relevantes), con qué herramientas vamos a hacerlo.
- Despliegue de actividades de conversación: arquitectura de herramientas, repaso de contenidos/contenedores, reparto de balones, protocolos de conversación, entrelezado de contenidos, dinámicas acción-reflexión.
- Despliegue de actividades para crear experiencia: selección de proyectos nativos en Internet que la empresa puede/quiere abordar, foco en el proyecto, quién es quién, escucha+conversación, incentivos a manejar, cómo socializar conocimiento, gestión de la comunidad, definición del propósito.
- Evaluación e indicadores: panel de mando con indicadores para la toma de decisiones, sistemas para reforzar que Internet cala en lo cotidiano, apoyo exterior si es preciso, pdca permanente.
¿Mucho rollo? Bueno, ya sabes cómo es esto de la consultoría
No quiero pensar que mi paso por el Centro de Interpretación del Misticismo este domingo pasado en Ávila marque un antes y un después. No os preocupéis, no es grave. Pero sí que me ha dado que pensar en cuanto a la presencia en Internet. Ayer cuando volvía de Madrid, tras una reunión con Natalia, María y David para documentar el caso de la Sociedad de las Indias Electrónicas como representativo del sector de la economía abierta, me dio tiempo a escribir algunas cosas en el cuaderno. Sí, en el cuaderno, ese que no conoces porque no forma parte de lo digital compartido.
Supongo que hoy Internet penaliza el silencio. No hablas, estás muerto. No tanto porque no hables, sino porque los demás van a seguir hablando de ti. Así que sólo habrá una versión: la de los demás. Bueno, pudiera ser. Pero también pudiera ser que eso no importara tanto. Todo depende de la relevancia que quieras asignar a tu reputación.
El silencio comunica. Eso lo aprendí estudiando psicología. Allá por los 80, cuando uno hacía la carrera sin un ordenador de por medio. Qué cosas. Sí, el silencio comunica. Dice cosas de nosotras como personas. De hecho “hacer” no implica necesariamente narrar lo que haces. Es más, en muchas ocasiones, narrar desvirtúa porque introduce en la explicación del acto nuestros prejuicios. Un mundo como el que manejamos se lleva mal con el gran silencio. Pero atrae, vaya si atrae.
No digo nada nuevo si reconozco que la espiral de ruido en Internet es frenética. Parecemos correr desbocados en una huida hacia delante. Quien grita más concita más atención. Hay que buscar la frase perfecta que quepa en 140 caracteres. Las luces de neón inundan toda la escena: hay tantas que el silencio capta atención. Me permito dejar un hueco a la paradoja: en un mundo infoxicado el silencio atrae. Lo mismo que la publicidad del sitio donde nunca pasa nada o el gran silencio de los cartujos.
Claro que fíjate quién lo dice: este tipo que dispara diarrea mental en forma de posts día sí y día también. No me hagáis caso. Mi silencio se pierde en el furor de la batalla mediática. Es sólo un anhelo: perseguir aquello que no tienes porque sabes que es la única forma de tenerlo presente. Pero reconozco que dan ganas de callar, de dejar pasar el tiempo y hacer mutis. La escena no me necesita. El mundo va a seguir girando y no precisamente a menos velocidad. No hago falta.
No hay alternativa. El silencio pierde la batalla global, pero se maneja bien en la guerrilla de lo pequeño. Ando despendolado tratando de componer el conjunto con piezas que no encajan. El silencio es resistencia activa en la jauria de Internet.
Ayer escuché que en el Gipuzkoa Encounter que se ha celebrado en Tolosa estos días una de cada diez personas que asistieron a la cita era mujer. Unas horas antes de eso allá en Ávila pude ver una fotografía memorable en la que no sé cuántos presidentes de cajas de ahorro compartían reunión en Sevilla. ¿Característica destacada? No, no comento nada respecto al poder que ejercen. Más simple: no se veía a ninguna mujer en la reunión y mira que salía gente en la foto.
Esto me hizo recordar algo que leí hace unos cuantos días en Cinco Días: un 25% de las empresas del IBEX no cuenta con mujeres en sus consejos. Vamos, que el mundo que tenemos entre manos avanza a toda velocidad, con un nexo común: sí, pero con las mujeres a un lado.
Ya sé que sólo aporto datos, que sólo muestro el problema, que no escribo soluciones. Ya sé que es mentira, que hay progreso real, que las mujeres están más presentes en más y más ámbitos de decisión. Pero el progreso tiene estas cosas: es tozudo con los datos. Y la realidad, lo queramos o no lo queramos, es como es: en el Gipuzkoa Encounter, allá donde la tecnología hace amigos, las mujeres son inmensa minoría. ¿Eso es progreso? Sí, claro, no veas la velocidad de la conexión a Internet.
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Las fotos son del sitio web oficial de Gipuzkoa Encounter y de El Periódico de Aragón, respectivamente.
Avanza y acaba escondido. El tiempo juega a soltar amarras y confundirse con el horizonte. Sabes que está ahí porque no puede desprenderse de tus acontecimientos, pero hace tiempo que ha adquirido vida propia. Te rodea, gira en torno a ti, danza como un maldito. Te posee y sabe que lo miras con desconfianza.
Orgulloso, se sabe rey. Las miradas que tratan de asirlo sólo con capaces de percibir instantes. Nadie ha mantenido una conversación serena con él. Huye del lugar de los hechos cada vez que se detiene. Sigue hacia delante, sin momento de respiro. Forma parte de lo que eres pero te lleva siempre varios largos de ventaja.
En la ventana aparece cada mañana. Envuelto en esa niebla cotidiana del frío matinal, surge espectral. Desde allá fuera viola tu intimidad. Entra, atraviesa paredes y se queda contigo, descarado, altivo. No sabes muy bien por qué. Tú crees que nunca fuiste descortés con él. Bueno, eso crees.
Y se escapa. Se va. En silencio y con cada atardecer. El tiempo. Se va.
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La foto en Flickr es de Jonathan Gill.
Estos días en el Festival ZEMOS98 he acabado dándole vueltas, una vez más, a cómo debería ser una empresa para convertirse en un lugar donde las personas pudiéramos sentirnos a gusto. Y dicho esto, si no hay dos personas que sean iguales, ¿no sería lógico que hubiera un gran diversidad de modelos empresariales? Diversidad humana, diversidad empresarial, ¿no? ¿Hay otra opción?
Pero es que, además, está la cuestión de nuestros ciclos vitales. Puede haber edades más propensas al riesgo, a equivocarse, a experimentar, a decir que no, a la incredulidad. No digo que sea lineal y que aplique a todas las personas. Digo que las personas tenemos momentos vitales diferentes y que esto no es un factor que pueda quedar excluido en el modelo empresarial. Cuidado con quienes vamos a cumplir 50 años.
Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que las necesidades económicas varían con el paso del tiempo. Suele ser habitual que ingreses más pasta por viejo. Así de simple. Antigüedad es dinero. Pero puede llegar “a destiempo”. Si tienes 20, 25 ó 30 años quizá te haga falta pasta para mantener cierta autonomía de vida, al margen del hogar paterno quizá. ¿Y cómo fluye el ingreso? Al revés de tu necesidad. Puede que crezca hasta determinada edad. Aunque, claro, esto de la pasta ya sabemos que truena a la gente. Hay que andarse con cuidado.
Al final la imagen de una empresa basada en las personas casa mejor con el estado líquido. Varía según personas y sus momentos vitales. Acepta con unas lo que no admite con otras. No se convierte en un triste denominador común que lima asperezas y genera dibujos neutros. Eso es un cementerio: la tranquilidad total. Personas igualadas al multiplicarse por cero. Pero de verdad. Empresas-cementerio donde reina la paz.
Una empresa viva, al estilo de la que quería explicar Arie de Geus en su libro La empresa viviente, tiene que ser maleable y dúctil. Debe modificar fondos y formas según momentos. El paso del tiempo es un excelente compañero para romper hábitos y poner en cuestión prácticas que quedan atrás. Ya habrá un hilo conductor que actuará como pegamento líquido. Si las personas cambian, la empresa debería cambiar con ellas. Y no queda sino reconocer que el conflicto es quizá el elemento común más evidente de la empresa. Es probable que tengamos que asumir que el conflicto es el mejor síntoma de que la empresa vive y de que no está afectada por el mal de las organizaciones locas. ¿O sí?
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La imagen está tomada del último artículo de Rubén respecto al cultivo de microbios en el Festival ZEMOS98 y refleja la forma en que Ricardo_AMASTE trató de reflejar la verdad definitiva mediante viñetas de autoayuda

En la sesión de trabajo de ayer sobre cultivo de microbios en el Festival ZEMOS98 acabamos aterrizando en la forma y fondo de la gestión de nuestras vidas. Se tradujo, en gran parte, en la gestión de nuestro tiempo, sea productivo, sea reproductivo. Tiempo. Un momento, por favor. Vale, convendría que leas también la reflexión de Rubén: Pensar en las musarañas.
Y en torno a ello surgió la idea de ofrecer alternativas en forma de menú donde elegir, porque cada cual tiene la jodida obligación de decidir qué hace con su vida, qué hace con su tiempo. Quien come elige platos. Hay opciones, pero tú compones la solución final: puedes mezclar ingredientes o puedes triturarlos. Puedes conservar la integridad original o desvanecerla en un puré de identidad líquida. En el fondo, de lo que hablamos, por tanto, es de cómo manejar el tiempo de que disponemos.
Podemos leer en la wikipedia, esa diferencia tan evidente y a veces poco comprendida entre Kairos y Chronos:
Kayros, Kairos o Kayrós (καιρός, “el momento justo”) es, en la mitología griega hijo de Chronos, en la filosofía griega y romana la experiencia del momento oportuno. Los pitagóricos le llamaban Oportunidad. Kayros es el tiempo en potencia, tiempo atemporal o eterno, mientras que el tiempo es la duración de un movimiento, una creación. En otra acepción, Kayros también es la risa oportuna que produce bien.
En la mitología griega, Chronos (en griego antiguo Χρόνος Khrónos, ‘tiempo’; en latín Chronus) era la personificación del tiempo, según se dice en las obras filosóficas presocráticas. También se le llamaba Eón o Aión (Αίών, ‘tiempo eterno’). [...]
Chronos permaneció como el dios remoto e incorpóreo del tiempo que rodeaba el universo, conduciendo la rotación de los cielos y el eterno paso del tiempo. Ocasionalmente se aparecía a Zeus con la forma de un hombre anciano de largos cabellos y barba blancos, pero la mayor parte del tiempo permanecía como una fuerza más allá del alcance y el poder de los dioses más jóvenes.
Así pues, “En la mitología griega Cronos es el Dios del tiempo real e inexorable, cuyo paso nos lleva inevitablemente a la muerte; Kairos, en cambio, es el Dios del tiempo interior de los hombres, el tiempo de los sueños y del espíritu, es el que persistentemente nos devuelve la vida” (tomado de esta entrada en gabadiario). Tenemos suerte, nos queda Chronos. Manos a la obra.
Así pues, en el revuelo de una vida que no permite desconexión se necesitan trazas para elegir la ruta que cada cual considere mejor para sus intereses. Se me ocurren 15 entrantes entre los que no necesariamente tienes que jugar a la escasez. Son caminos que puedes ir tomando y que no son excluyentes. Pueden servirte para componer tu ruta.
- Nunca antes viviste tanto tiempo como ahora. En 2010 la esperanza de vida ha subido: tienes más tiempo que nunca. No hay prisa. Ahora disponemos, objetivamente, de más tiempo.
- El tiempo es relativo. Se estira y se encoge; puede que según tu deseo o contra tus deseos.
- El tiempo es cíclico: suele dar nuevas oportunidades. Llega una nueva noche, un siguiente viernes, un renovado calor estival, una previsible luna creciente. Casi todo admite repetición.
- Si te agobias, la religión te acompaña: hay múltiples interpretaciones para conseguir el sentido que necesitas. Quizá quiera decir que el tiempo es construcción humana.
- El tiempo recoge y aplica la ley de Parkinson: cualquier actividad se extiende en el tiempo tanto tiempo como le asignas. Esto incluye dosis suficientes de pereza y de relegar lo que no nos gusta. El tiempo se estira.
- La sobreestimulación reduce la percepción de tiempo disponible: a más impacto por unidad de tiempo, menos tiempo percibido.
- Si vas despacio, el tiempo se relaja y fluye mejor. La lentitud añade tiempo al tiempo.
- El tiempo no se acaba a no ser que mueras. Iguala a todas las capas sociales.
- Sólo para quienes buscan hiperproductividad, el tiempo es un enemigo a batir. La lucha contra segundos y nanosegundos no tiene fin. Eliminar lo superfluo, construir líneas rectas, ir deprisa. Un signo de los tiempos que puede conducir a la enfermedad.
- Medir con mayor precisión el tiempo no sirve para controlarlo. El tiempo puede medirse pero no controlarse. Siempre gana.
- El tiempo de juego ayuda a aprender lo que no entiendes en el tiempo de trabajo.
- El estado de flujo altera la percepción del tiempo. No te extrañes de que disfrutar de la vida sea algo que pasa deprisa. Pudiera ser un error de serie en la fabricación de seres humanos.
- Las rutinas son cárceles de tiempo que juegan a desplegarlo de forma recursiva. Llegamos al sitio de donde partimos, habiendo empleado tiempo para ello.
- El tiempo puede fluir en planos paralelos. Puedes conseguir algunas bolas extras navegando en mundos paralelos.
- El tiempo de varias personas concentrado en un mismo espacio es una de las bases de la experiencia humana. Darnos tiempo mutuo parece un signo de buena voluntad. Úsalo, aunque sea sin moderación.
Algunas otras trazas sobre el tiempo y sus aledaños en este mismo blog:
Ayer recogí ideas. Es lo mejor de compartir tiempo y espacio: sacas tu capazo a pasear y los hongos saltan a él. Ni siquiera hay que hacer el esfuerzo de agachar a recogerlos. Sólo hay que desplegar orejas y escuchar. Escuchar, por cierto, gran palabra. Se la escuché, recursivamente hablando, a Felipe.
Acabo de leer el post de Rubén sobre la sesión de ayer: Cuando casi todo son preguntas. Creo que hay una expectativa sobrevolando nuestro encuentro: ser más de lo que somos. Claro, es humano: ser más y cambiar el mundo. Claro que la dimensión inhumana del mundo lo hace difícil. Las pequeñas dinámicas son más manejables y cercanas. Allí las cosas no es que puedan suceder, es que suceden. Small is beautiful. Gracias, Carina. Quizá es que no quiero ser más.
Pero pisamos el acelerador y no queda sino llegar a toda velocidad a la paradoja. Es una curva permanente que no da paso a ninguna recta. Es un giro continuo donde no hay horizonte más allá de seguir girando. En el imposible de los posibles, surge la necesidad de organizar la autoorganización. Tensión y logros, hay que conquistar la cima de la libertad de forma organizada, hay que darle un buena tunda al sistema a base de sistematizar nuestra autoorganización. Se van a enterar.
Pero en modo storytelling, ficción y realidad caminan de la mano. Plan B que es plan A. No hay escapatoria. Somos el sistema que se recrea en forma de twitts. Somos punta de lanza que queremos llegar por la vía rápida. Perseguimos los fantasmas de la hiperproductividad, que diría María ptqk. Estamos atrapadas en la lógica del premio y el castigo. Imposible aislarse porque recibes castigo.
Los microbios tienen que aceptar la sobreexposición. Si no dejan traza de su actividad, mueren. Sólo narrando su existencia sobreviven. Pero es una narración que mezcla ficción y realidad. En breve continúa la dosis paradójica de buscar lo que no tenemos y nunca tendremos. Porque cuando lo tengamos habrá que destruirlo.
Ronda inicial de presentaciones en el trabajo microbiótico en curso aquí al lado del Guadalquivir. Festival ZEMOS98 en marcha. Recojo algunas ideas iniciales, con libre interpretación por mi parte, que para eso soy dueño del blog que lees
- Tensión entre la hiperproductividad de este mundo que habitamos y lo que vendrá después de esta semana de ¿trabajo?
- Las dinámicas de lo pequeño como forma de disfrutar de lo que somos y hacemos.
- Ser generosas con nosotras mismas, como personas que podemos contribuir al impulso de dinámicas diferentes y, de paso, conocernos mejor.
- Cómo dejar de ser empresa, cómo ser otra cosa, cómo organizarnos en lo diminuto con capacidad de seguir siéndolo y ser ¿eficientes?
- Cómo abandonar la trinchera individual y pasar a la acción colectiva. ¿Tiene sentido?
- Cómo desarrollar la acción subversiva política para que este lugar denominado Internet sea siendo un territorio cálido que habitar y en el que construir colectivamente.
- El azar como elemento para impulsar las dinámicas de lo pequeño. La casualidad, el que las cosas suceden porque tienen que suceder, porque no queda más remedio que sucedan cuando se dan las circunstancias adecuadas.
- Colaboración, colaboracionismo, anonimato, ¿relación es colaboración?: cinco días en los que se produce un libro. Curioso: http://en.flossmanuals.net/CollaborativeFutures
Seguimos infectados con un extraño virus de la imaginación, espero. Paso a modo paradójico off.