Saturday, Aug. 30, 2014

Transparencia, ¿otro argumento de El Gatopardo?

Sé que exagero, como tantas otras veces. Hoy toca de nuevo sesión de pesimismo realista. Pero es que creo que la fiebre del cambio arrastra en su interior los anticuerpos del inmovilismo. Gran parte de los cambios a los que asistimos son fuegos artificiales. Convenientemente retransmitidos por la televisión o por Internet, que mola más, se sobredimensionan para que parezcan algo. Luego, levantas la tapa y no hay casi nada. De nuevo el gatopardismo.

Creo que es lo que comienza a pasar con la transparencia y la apertura. Hagamos un simple ejercicio: ¿qué sucede cuando dejas en lugar público más y más contenidos? Bravo, bravo. Estás con Obama, estás con Tapscott, estás con los negocios y el primer mundo. Más y más contenidos son nuevas posibilidades de que ciudadanía y empresa consumamos más. Más y más. No hay límite. Nos lo tragamos todo; sólo hay que saber buscar. Yo mismo lo digo en mis cursos.

Pero los contenidos empiezan a ser sólo de dos tipos: secretos o susceptibles de generar negocio suficiente para que dejen de serlo. Creo que la clave está en el negocio. Google es el paradigma: necesita más y más contenidos; si se detiene se muere. Google es referente de éxito, pero ¿cuál es la base de su negocio? El gigantismo, el volumen, así de claro. Volumen, volumen y más volumen. A quintales yottabytes. Más madera, que el fuego no se apague. Su publicidad sólo funciona con la estadística de los números exacerbados.

Así que la transparencia es un medio para un fin: negocio. ¡Qué mal pensado soy! Todo el día a vueltas pensando que los beneficios de las grandes empresas son lo que mueve la economía. Cuando todo el mundo sabe que Obama es Premio Nobel de la Paz, al igual de Henry Kissinger. Da igual que Estados Unidos disponga de un espectacular negocio para la guerra. Como dicen en el SIPRI, en esto de las armas cuesta generar transparencia:

Only a few governments provide comprehensive information about their national arms industry on a regular basis and in a format that is comprehensible to the general public. Valid information provided on a voluntary basis directly by the arms industry—either by single companies or by arms industry associations—is even more limited.

El mundo lo mueven los grandes hombres americanos. Leía hace poco que California gasta más en cárceles que en educación. Bueno, supongo que las cárceles y la seguridad son más negocio, tampoco le vamos a dar más vueltas. A lo mejor llega el momento en que no es así. Por cierto, ¿nadie ha pensado en la explotación comercial de la transparencia en las cárceles? Hummmm, ¿nadie apuesta por un reality de verdad, crudo e impactante?

Gran Hermano no es peor que el Open Goverment. Ambos basan su éxito en abrir cierta información. Gran Hermano movido por audiencias y por estupendos profesionales que analizan la conducta humana y la transforman en consumo para la gente de a pie. Un experimento impresionante: realidad y ficción transparentes. Por su parte, los gobiernos abiertos también basan su éxito en abrir cierta información. Habrá otra que quedará en cocina, por motivos de seguridad nacional, por motivos de vergüenza o por motivos de interés. Porque según “interesa” se da información al pueblo a través de los medios de comunicación de masas. Deia lo hace para poner a caldo a Patxi López de la misma forma que quienes mandan en EITB hacen resurgir al rey de las cenizas del ocultamiento de datos.

El problema de fondo es la desconfianza. No puedes fiarte de nadie. Tienes que llevar los ojos bien abiertos. Lessig ya ha renunciado a pedir libertad. Leed Código 2.0. La reinterpreta ahora y nos dice que Internet va a ser un espacio reguladísimo donde lo importante es que sepamos que nos vigilan. No que nos vigilen, sino que sepamos que nos vigilan. Y claro, si el panorama está así, poco queda por patalear.

Por eso cada vez más asistiremos a actos de gatopardismo. Nosotros tenemos en marcha una investigación sobre casos de “empresas abiertas”. Dios santo, ¿qué vamos a investigar? ¿Somos parte del espectáculo?

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.