Tuesday, Dec. 18, 2018

Compite: mensaje oficial de la Navidad S.A.

consumismoEn esta etapa cascarrabias de mi vida en la que ando el problema es que tienes material para escribir a toneladas. Tras las andanadas de diversa forma y color a los Buber Sariak, esta hermosa sociedad que hemos construido entre todas/os nos sigue dejando joyas. Por cierto, que en Aprendices tenemos un hilo de discusión que sigue tirando de los Burber Sariak. Os lo recomiendo.

Que la Navidad se convirtió en Navidad S.A. es algo que todos asumimos. Las empresas que dirigen sus productos y servicios al consumidor final la esperan como agua de mayo para ver si la cifra de ventas repunta y muestra números dignos. Así que Navidad es un complejo territorio de consumo, emociones y experimentación con el mercado. Una especie de centro comercial expandido, un paraíso de la compra compulsiva en la que niñas y niños arrojan a sus progenitores a las fauces de “pase usted por caja y cómpreles felicidad”. No sea usted huraño y cabrón.

Entre tanto, el Hospital de Cruces premia los mejores dibujos de los niños para hacer sus tarjetas oficiales de Navidad. Lo mismo hace algún que otro ayuntamiento de margen izquierda y zona minera de por aquí. Animar la vida de los niños es repartir premios. Claro que cuando no hay premios para todos, si no te toca, pues ahí te jodas, chaval. Porque premio para unos es castigo para otros. La ausencia de refuerzo positivo en según qué edades puede ser un buen castigo.

Me queda bien claro que las dinámicas predominantes en nuestra sociedad son las de competir. Sea fútbol o un concurso de tarjetas de Navidad. Así que no pasa nada por eliminar algunas de esas costumbres. No nos vamos a cargar el sistema oficial, no hay peligro. Pero, ¿por qué no proponer alternativas de construcción colectiva de una tarjeta de Navidad, por ejemplo? ¿Por qué no reconocer todas y cada unas de las aportaciones y construir una tarjeta colectiva? ¿No es mejor que vean el resultado de la colaboración y no el resultado de la competición? ¿Tanto cuesta?

Hay quien me dice que la gente no se esfuerza si no hay premio y competición de por medio. Pero el esfuerzo potente sale de dentro y de ahí vienen realizaciones, personales y colectivas, que manejan extrañas recompensas. Percibidas desde cada cual. Llegar a un sitio, pasear por algún lugar, sentirse útil, subir a un monte, bajar a bucear, conseguir una sonrisa, que te den una palmada en la espalda, que te digan “gracias”. Hermosas recompensas imposibles de conseguir a base de competir por premios.

Sin acritud y con amor, otro año más se repite la Navidad S.A. Niños y niñas, estáis de suerte, a ver si esos mayores se ablandan y os compran todo lo que pedís. Como dice un mensaje publicitario bien listo para que las cosas queden claras: ahora ya ni siquiera hace falta ser buenos. Estáis de enhorabuena.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(8) comentarios

  1. Moli
    17/12/2009 at 12:28

    La navidad cada vez nos vuelve más tontos... q es lo q hace falta. Fuera la inteligencia, fuera la libertad, fuera la revisión de lo q somos, y el mundo por unos días se vuelve o girnalda, o braseros ardiendo con inmigrantes dentro o sin techos llendo a los albergues o cochinillos y ostras para cenar o campañas q se despiertan solidarias o niños q, en fin, dejémosles en paz.... el caso es q pensemos q el mundo se vuelve especial por la pobreza ficticia q vemos o por el amor de tarjeta postal q enlazamos. Un abrazo, Julen, lleno de cariño, como otros q te he dejado por aquí, un día más has resultado premiado por mi por ser tú.

  2. Carolina
    17/12/2009 at 13:49

    Pobres cuarentones tristes que la Navidad sólo puede sacar de Vosotros las quejas sobre lo consumista que es la sociedad en esta época. ¿y cuando no lo es? De verdad, le compadezco a quien se amarga por las ofertas de centros comerciales en estas fechas, porque esto significa que su atención es incapaz de desviarse a otra cosa que no sea eso para luego criticar, criticar, criticar y escupir la bilis.

    ¿Quien os obliga leer las ofertas de las empresas? Yo borro lo que no me apetece leer. Yo tengo control sobre lo que leo. Y más aun sobre si lo compro o no.
    ¿Alguna fuerza sobrenatural os ha arrancado deditos para cambiar de cadena cuando aparecen anuncios de los juguetes, joyas, jamones y otras cosas pro- Navideñas?
    ¿Tanto os molesta que alguien intente conmover los corazones en estas fechas? La verdadera pena es que eso no se hace todo el año. Pero supongo que ni prestaríamos atención... algunos por estar mirando a su propio ombligo (real o digital).

    No entiendo esta manía persecutoria de algunos contra las Navidades. Pero entiendo que criticarlo hace parece a algunos más cool (a falta de otras cosas a aportar)
    El objetivo de las Fiestas no es comercial. Somos nosotros quienes las hemos convertido en tales. Las empresas, los medios de comunicación y las administraciones locales sólo cumplen con lo que en realidad esperamos...

    A lo mejor habría que coger un espejo, Julen, y reflexionar sobe cual fue un factor que desencadenó todo esto. O por lo menos seamos más constructivos: ¿alguna alternativa a aportar?, Julen.

    De todos modos: ¡FELIZ NAVIDAD!

  3. Moli
    17/12/2009 at 14:35

    el objetivo de estas fiestas es totalmente comercial o totalmente eclesial-infantil con excepciones, claro. Y claro q quiero verlo, Carolina, quiero ver la realidad tal cual es y romperla en pedazos, si puedo, para quedarme sin suelo y sin calorcito por q eso sí q es un olograma, una ilusión interesada. Lo verdadero, compartido siempre, supone un salir de uno mismo, arriesgarse y perderse ¿dispuesta?. No olvidemos cual es el final de toda esta historia humana siglos atrás en gran parte pincelada para la época y mentalidad. Un grupo de mujeres amigas nos hemos propuesto esto. Que no emboten nuestros sentidos tan alucinantes, que no nublen nuestra percepción tan acertada y salir de las fijaciones q nos tienen preparadas para mirar desde las esquinas, desde los lados, desde arriba, en diagonal, de todas las formas menos desde el centro, por q el centro de la vida está en otro lugar y es donde queremos estar, bien centradas en una misma y lo queremos todos los días para la vida, la real, esa sin tanta guirnalda, la que precisamente sigue denunciando esa historia de vida como tantas y q, como Aminetu y tantas/os, sí se nos está escapando. Luego, para todo lo demás, nos vestiremos para la ocasión, pero por dentro, seguirá lo mismo: ver y cambiar, ver y... q nos duela o nos haga sonreir... lo q sea pero de verdad.

  4. Odilas
    18/12/2009 at 02:46

    Hey!, no me chilles que no te veo.
    Mis mejores navidades fueron las de aquellos años en los que no había mucho dinero pero sí muchas ganas de vernos todos, unos 40, en una masía que compartíamos durante unos días, dónde la imaginación compensaba la "escasez".
    Lo que más me obsesionaba era que la anual obra de teatro nos saliera perfecta y que las noches del 24 y el 31 me dejaran quedarme con los mayores a escuchar sus conversaciones frente al fuego.
    No se, quizás he sido yo, pero algo ha cambiado.

  5. Mikeldi Donibane
    18/12/2009 at 14:54

    Totalmente de acuerdo con lo que expones y que bueno el poster que has puesto.

    Yo que tengo hijos tengo una gran lucha (conmigo mismo) para no convertirme en eso... un consumidor agresivo más... y casi casi lo he conseguido (me ha fallado cuando me llama mi hermana y me dice "ya tengo tus regalos para mis hijos"... ja ja... no hay remedio...

    Por cierto, y no por alusiones... tampoco es que en "aprendices" el tema de los Buber ha sido muy "discutido"... cada uno ha dado su punto de vista con libertad y objetividad lo cual os agradezco por la parte que me toca.

    Felices Fiestas... a todos/as ;-)

  6. Julen
    23/12/2009 at 07:51

    @Moli, complejo sentimiento el de estos días, mezcla de ilusión (quiero pensar que real) y consumo desmedido. Vivimos un mar de contradicciones. Disfrutar de la escasez es algo que a lo mejor debiéramos practicar más a menudo.

    @Carolina, interesante la crítica que planteas. De todas formas, las cifras están ahí: las Navidades son el objetivo de muchas empresas cuyos productos van dirigidos al consumidor final para tratar de recomponer sus cifras de ventas. Lo quieras ver como un continuo de consumo (que lo es) o como un momento concreto en que las ventas se disparan, no olvides que tus decisiones están mediatizadas por la oferta. Y me alegro de que seas capaz de apretar el botón adecuado del mando a distancia para no escuchar los mensajes que no quieres. Pero cada vez vas (vamos) a tener que apretar con más frecuencia el botón.
    Piensa, por ejemplo, en la economía de la gratuidad de la que ha escrito Chris Anderson: ¿cuál es la lógica de fondo? Provocamos más consumo por la adquisición "gratuita" de un producto/servicio. Es decir, que para generar consumo, tenemos que conseguir que consumas primero. Y qué mejor que hacer que te sea gratuito: consumo llama a más consumo. Y la Navidad es el terreno perfecto para la oferta.
    ¿Alternativas por mi parte? Una es hacerse eremita, pero es bastante radical. Otras son las que varias veces he comentado por este blog: lee sobre decrecimiento por ejemplo. Hay muchas pistas útiles. Espero que te sirva.
    Y, vale, feliz Navidad, pásalo bien y disfruta de estos días... y de todos los demás ;-)

    @Odilas, sí, supongo que lo hemos cambiado entre todos. Momento pesimista del día.

    @Mikeldi, lucha, lucha, ¿contra? tus hijos... qué cosas hacemos. ¿Lo de los Buber? A lo mejor había que suprimirlos... pero eso creo que ya lo había dicho, ¿no? ;-)

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