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	<title>Comentarios en: Empresa cultural y cultura empresarial: la carrera de la rata</title>
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	<description>Diálogos sobre gestión empresarial: personas e información enredadas.</description>
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		<title>Por: Amalio A. Rey</title>
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		<dc:creator>Amalio A. Rey</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 29 Nov 2009 19:05:46 +0000</pubDate>
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		<description>El estándar dominante del siglo XXI no es la &quot;eficiencia&quot;, sino la &quot;eficacia&quot;, y ya sabemos que se puede ser más eficaz (incluso más eficiente) sin crecer. 
Por cierto, la cultura es con diferencia la actividad “económica” que menos depende de las economías de escala. 
No entiendo bien por qué la emoción se tiene que llevar tan mal con la inteligencia hasta el punto de que hablemos de &quot;contraponerlas&quot;. Hay emociones de muchos tipos, algunas utópicas, y otras tóxicas, pero también las hay muy inteligentes. Sostengo, como sabes, que no hace falta destruir las (pequeñas) empresas para reconectarnos como personas, ni para desandar el camino. 
Y en cuanto a disfrutar de las incoherencias, pues mira, prefiero intentar el camino (a menudo incómodo) de buscar la coherencia, pero por supuesto, sin dramatismos. La coherencia es mejor que la incoherencia, la mires por donde la mires. 
Otra cosa es que aprendamos a navegar por territorios complejos (como es el de intentar vivir-de-la-cultura) sabiendo que hay un sinfin de conflictos y paradojas que allí nos esperan. La paradoja encierra casi siempre una oportunidad de superación, o por lo menos, cultiva la inteligencia. Las incoherencias desgastan, y generan desconfianza. 
La cultura bien entendida es, para mí, aquella que funciona como los buenos árbitros que no se hacen notar en un partido. 
No hagamos de la cultura algo tan sofisticado y diferente a todo lo demás. Y si quieres vivir de la cultura, es decir, ser un profesional, entonces debes saber que tendrás que gestionar bien unos recursos y tendrás que salir al mercado a ofrecer lo que sabes hacer. No veo que esto sea tan diferente a vender consultoría o a montar una zapatería. Otra cosa muy distinta es si quieres hacer cultura como hobby, como acto creativo sin más.   
El lenguaje bélico no ayuda a construir. No veo tanta guerra, ni enemigos, ni necesidad de destrucción.  Apuesto por las emociones inteligentes, por una cultura que aproveche lo mejor de la empresa, y por una (nueva) empresa donde quepa la cultura. ¿Y por qué no?</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El estándar dominante del siglo XXI no es la &#8220;eficiencia&#8221;, sino la &#8220;eficacia&#8221;, y ya sabemos que se puede ser más eficaz (incluso más eficiente) sin crecer.<br />
Por cierto, la cultura es con diferencia la actividad “económica” que menos depende de las economías de escala.<br />
No entiendo bien por qué la emoción se tiene que llevar tan mal con la inteligencia hasta el punto de que hablemos de &#8220;contraponerlas&#8221;. Hay emociones de muchos tipos, algunas utópicas, y otras tóxicas, pero también las hay muy inteligentes. Sostengo, como sabes, que no hace falta destruir las (pequeñas) empresas para reconectarnos como personas, ni para desandar el camino.<br />
Y en cuanto a disfrutar de las incoherencias, pues mira, prefiero intentar el camino (a menudo incómodo) de buscar la coherencia, pero por supuesto, sin dramatismos. La coherencia es mejor que la incoherencia, la mires por donde la mires.<br />
Otra cosa es que aprendamos a navegar por territorios complejos (como es el de intentar vivir-de-la-cultura) sabiendo que hay un sinfin de conflictos y paradojas que allí nos esperan. La paradoja encierra casi siempre una oportunidad de superación, o por lo menos, cultiva la inteligencia. Las incoherencias desgastan, y generan desconfianza.<br />
La cultura bien entendida es, para mí, aquella que funciona como los buenos árbitros que no se hacen notar en un partido.<br />
No hagamos de la cultura algo tan sofisticado y diferente a todo lo demás. Y si quieres vivir de la cultura, es decir, ser un profesional, entonces debes saber que tendrás que gestionar bien unos recursos y tendrás que salir al mercado a ofrecer lo que sabes hacer. No veo que esto sea tan diferente a vender consultoría o a montar una zapatería. Otra cosa muy distinta es si quieres hacer cultura como hobby, como acto creativo sin más.<br />
El lenguaje bélico no ayuda a construir. No veo tanta guerra, ni enemigos, ni necesidad de destrucción.  Apuesto por las emociones inteligentes, por una cultura que aproveche lo mejor de la empresa, y por una (nueva) empresa donde quepa la cultura. ¿Y por qué no?</p>
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