Jornada sobre Empresa y Economía Abierta, 18 de febrero de 2011, en Eutokia
Descárgate nuestro Informe sobre Economía Abierta con 20 casos analizados a nivel estatal dentro del programa de investigación de sectores de nueva economía 20+20 de la EOI. Haz click en la imagen para bajarte el pdf (4,8Mb).
Repasando algunas cosas que tenía marcadas para leer, me he detenido en una entrada de uno de mis autores de cabecera al que tenía algo olvidado: Stowe Boyd. Se trata de Unmarketing And The Webful Brand, un interesante artículo en el que recoge lo fundamental de una conferencia que dio en Londres la primavera pasada en torno a cuál es la concepción actual de “mercado” y cómo el marketing de ayer ya no sirve.
Aquí ya hemos escrito sobre las particularidades de ver mercado y no ver comunidad y sobre la posibilidad de no hacer marketing. “Mercado” es un término muy amplio cuya voracidad a veces genera confusión si no desconfianza. La gran mayoría de las empresas hábiles juegan al funky business con alguna pizca -mediática a poder ser- de sostenibilidad. Pero siguen concibiendo el mercado como ese lugar que hay que conquistar.
Dice Stowe Boyd:
So, a facile answer to the question “How should a company market to Edglings?” would be “Don’t even try.” A more considered response would likely focus on supporting Edglings efforts to create meaningful relationships with others, taking some sort of role in the activities that they participate in online, and affiliating with the aspirations that they have. There is a lot of room in there to explore, but it is all pretty far away from advertising and promotion, which still seems to be the center of gravity for online marketing, at the moment.
La idea de “Edlings” la maneja Boyd desde hace tiempo. Tiene que ver con “control moving from the central, large, mass-market organizations — which includes media companies, but also other large organizations, like government, religious organizations, and so on — out to the individuals — we, the people — at the edge.” La usa para deslindarse de la simple idea de quién produce y quién consume contenido. Stowe maneja la idea del desplazamiento hacia las personas como punto de partida de la nueva lógica de la empresa.
En nuestro grupo de investigación solemos hablar mucho de la “empresa con propósito“, esa que traza una delicada línea de unión con ciertas motivaciones intrínsecas de las personas. Es esa empresa que navega en las aguas del sentido social de su actividad y usa para ese fin el hecho económico de generar riqueza para su entorno.
Stowe considera que la empresa actual debe llevar a cabo algo así como “unmarketing”:
Reconsiderar sus mercados “à la cluetrain”, es decir, asumir que ahí fuera las cosas se mueven y que no se pueden controlar. Y más aún cuando la web se extiende por doquier e impregna todo: “We need to move past the Cluetrain Manifesto, and acknowledge that what people are doing on the web is much, much more than conversing. It’s not just a chat room: it’s an entire culture under development, and the conversation is just the tip of the iceberg”.
Tener en cuenta las motivaciones íntimas de las personas, más allá de considerarlas como usuarios o consumidores: “This means a direct appreciation of the fact that not decisions are not all rooted in pure economics, and that self-identity is less and less linked to consumerist mass identity.”
Actuar como una persona lo haría, teniendo en cuenta que hemos pasado página, que el marketing de masas pierde valor. Se trata de humanizar la empresa sobre la base de que se comporte como un humano: “In this world, a company’s name or product marks can’t be just an industrial warranty, or a feather in your hair. For brands to be social, they have to seem more like people and less like a corporate artifact”. En cierta forma, son las viejas ideas de la empresa como ser vivo, que ya nos explicaron Arie de Geus y más autores clásicos, pero ahora con una nueva perspectiva, que es la que proporciona Internet lo que supone, en palabras de Boyd un mundo “webfulness”.
En definitiva, lo que Stowe Boyd nos propone está muy cerca de nuestras tesis acerca de la pérdida de valor del marketing clásico. Hacer en la web es comunicar. Hacer, hacer, hacer y dejar que la comunicación fluya y que las personas decidan a qué atiendan. Termino con estos dos párrafos en los que Boyd explica la contraposición entre un enfoque mindfullness y otro webfullness.
Mindfulness is about living in the present, and remaining aware of the actions at hand. The premise is that from mindfulness can arise a more enlightened state of mind, and perhaps a direct sort of wisdom.
Webfulness is about living in the web, and remaining aware of the cultural and social motivations and goals of Edglings, the people who form web culture. Companies and individuals can adopt a webful mindset — one where the extramarket motivations of individuals and groups are seen as primary — and then work to establish a reputation through affiliation and action, which is how individuals do it online, too.
Escrito el 29 de noviembre, 2009 por Julen en Escapatoria
Luego le añadieron apellido. Pero siempre había sido El Pinar. Lugar de paso. Una carretera que vertebra casas y callejuelas. Una espina dorsal donde la gente conversa, coge el autobús o deja pasar el tiempo. En El Pinar sigue uno pensando que el tiempo puede pasar.
El pueblo se hizo municipio y eso dejará una fecha en la historia. Ser el tercero en discordia puede ser progreso porque la distancia dicen que es el olvido. Y saber que allá a lo lejos deciden por ti no puede traer sino oscuros nubarrones. Ahora todo está por hacer. No se parte de cero, pero eso nunca sabe uno hasta dónde es bueno o malo.
Si lo viéramos desde el aire el pueblo se dispersa en un ramillete de flores que se alejan del centro. Y en ese centro siempre hay un bar. Y unos señores mayores, hombres que observan. Porque el centro mantiene aires de grandeza. La conversación fluye hasta allí, desde abajo o desde arriba, pero ese centro, esa curva en la carretera, imanta voces.
Y, claro, El Pinar tiene arriba su mirador. Porque vive en una isla volcánica. Aquí es Tinajara, otro mirador agujereado por el progreso, con las antenas clavadas en su interior.
Todavía no estoy allí, pero miro hacia atrás y en mi imaginación ya he llegado. Es El Pinar.
¿Imagináis un movimiento social contra Internet? ¿Quizá algo no tan fiero? ¿Podemos estar ante un escenario en el que Internet se convierte en parte del sistema contra el que mucha gente cree que deberíamos pelear? Nunca hasta hace poco nunca me lo había planteado, pero mejor si somos críticos con esto de lo que tan bien hablamos, ¿no?
Internet nace de manos de los militares. Como tantos otros “progresos” de la sociedad. La pasta está donde está y cuando hay posibilidades para investigar surgen inventos que a veces exceden la intención inicial. Muchas veces tiene que ver con usos diferentes de los que inicialmente se consideraron. Los militares tendrán entre ceja y ceja cosas que explotan, bien de forma preventiva o de forma invasiva. Pero luego resulta que hay otros usos y la tecnología se convierte en algo más neutro, cuya bondad o maldad depende del uso que hagamos de ella.
Internet se la está jugando. Y creo que hay cuatro campos de batalla:
La neutralidad de la red. Dinero de por medio, así que échate a temblar. ¿Estamos ante un derecho universal?, ¿tenemos que reclamar como ciudadanía que esa red pertenece al procomún, al dominio público?, ¿es patrimonio de la humanidad? Pues pudiera perder esa batalla y entonces… ¿más capitalismo funky?
El uso de las redes sociales. Es un fenómeno como no habíamos conocido antes: las estadísticas han explotado. Ni blogs, ni wikis ni twitter, el asunto es que Facebook supone la verdadera expansión de uso de Internet. Y si no es Facebook, por supuesto que es Tuenti. Pero, ¿con qué condiciones de uso? La inmensa mayoría de quienes se paran a pensar lo que hacen al aceptar las condiciones de uso, se mosquean. ¿Cómo podían no hacerlo al leer, por ejemplo, el punto 16.1 del Statement of Rights and Responsabilities de Facebook?
La infraestructura tecnológica. Todos los servicios que nos proporciona Internet pasan por algo cada vez más importante y menos visible: el soporte tecnológico. Y ahí están las grandes operadoras de telecomunicaciones, ese tipo de compañía que se lleva la palma en cuanto a, por ejemplo, multas por vulnerar el derecho a la protección de nuestros datos. Ese tipo de compañía que si puede te la coloca. Y luego, eso sí, si las pillan, mala suerte.
El código. Para comprenderlo tienes que leer a Lawrence Lessig. El código, la forma en que está diseñada la red de redes y por extensión las webs que la habitan, condiciona -si no determina- nuestras vidas. La ley opera sobre una realidad que desaparece, que aumenta, que se regenera, que se diluye… en el código. Puedes o no hacer cosas, según el diseño de ese código. Lo sepas o no.
Pues bien, imagina que:
la red empieza a no ser “del todo neutral”,
las redes sociales en Internet no modifican sus condiciones de uso en favor de quienes las usamos,
las operadoras de telecomunicaciones que nos proporcionan infraestructura tecnológica siguen concitando más y más quejas, y
el código nos obliga a hacer determinadas cosas (dejar cierta huella de nuestro comportamiento) porque algún que otro gobierno nos quiere controlar;
entonces, ¿por qué no? A las barricadas contra Internet. Pero no, no será el caso. Viviremos en terreno fangoso, ahí donde nada es absoluto. Viviremos a cuestas con nuestras contradicciones, reconocido el gran invento que es Internet. Hasta que alguien lo joda.
ZEMOS98 crece. Un colectivo cultural contagia virus, se enreda en la maraña de ilusiones que lo hacen posible. Crece y asimila los estándares de una organización en el siglo XXI: eficiencia. Necesita ser eficiente. Tiene que mirar al corto plazo porque mañana por la mañana hay que meter alimentos en el congelador. Crecer, que no desarrollarse. He aquí el peligro.
La cultura se hace empresa. Necesitamos una organización donde hay que distribuir roles. Una persona es imperfecta en sí misma. Nadie dispone de todos los roles de Belbin. Pero cuando miras a un colectivo, puedes empezar a verle la lógica. ¿Qué pasa si creces por homofilia? Te juntas con quienes son como tú. Pasa que construyes una secta. Muy a gusto con nosotros mismos, muy a gusto con nosotras mismas. Una falsa filé de encefalograma plano.
¿Por qué no renegar del estándar empresarial? La cultura debe desarrollar las paradojas del sistema en que no puede no vivir. ¿Es un problema de escala? No, es una solución a través de la escala. Porque el proyecto cultural puede jugar con la contradicción y explotarla. Siempre me gusta pensar que es un ejercicio de inteligencia. A la intensa emoción de la cultura hay que contraponer los fríos métodos de la inteligencia. Sí, podría ser una contrainteligencia emocional. En las filas del enemigo sistema hay multitud de huecos donde crear.
Me parece más interesante olvidar la cultura empresarial y nadar en otros mares. Cuando se crece conviene no perder de vista que cada persona sigue manejando la escala de su “micro”. El conjunto, cuanto más grande, menos significativo, más diluido, más difuso. Es difícil conectar con la gran empresa. Sólo un mensaje simple y potente emocionalmente sería capaz de reconectarnos emocionalmente con esos grandes proyectos. Mozilla dice que quiere una Internet pública, abierta y accesible; eso funciona. Pero estos mensajes son muy raros en la escena actual.
Ya he dicho hace mucho tiempo que hay que destruir las empresas para reconstruir el marco de relaciones. Necesitamos reconectarnos como personas. Una persona necesita a otras personas. La construcción colectiva nos define. Pero hay que desandar camino. La cultura empresarial ha inundado un mundo que vive de sus eficiencias y sus productividades, que mide todo para generar escasez artificial: sólo hay un lugar para un primer puesto. Y la carrera de la rata hace mucho tiempo que comenzó.
Esto que de lo que escribo quizá sea una estupidez. Cada cual con sus contradicciones. Quizá ésta que voy a explicar no haya por donde cogerla. Bueno, no pasa nada. Si quieres lo lees y si quieres no, faltaría más.
¿Hay alternativa al sistema de la popularidad basada en premios y reconocimientos? Parece que como humanos necesitamos palmada en la espalda y que alguien nos diga: ¡Buen trabajo! Nuestra salud emocional se construye a base de cariños y alabanzas. ¿Escribes un blog? Pues entonces seguro que necesitas fama y reconocimiento público, que la gente te lea, que el mundo se dé cuenta de que vales. Y coherente con ese enfoque, existe todo un amplio repertorio de premios a los que puedes optar.
En la lista salen los premiados. ¿Cómo iba a ser de otra manera? Reconocimiento para el gran público que ahora puede discriminar. El blog de fulanita ha recibido el premio, el de menganito está muy bien, el de zutanita lo han nominado para blog del universo. Así que aquella larga cola que existe sólo en la teoría recibe andanadas para volver al redil de la escasez. ¿Para qué leer a la gente que no recibe premios pudiendo recurrir a la lista de top-bloggers?
Esto está montado así. La larga cola es mentira y tienes ejemplos todos los días. Nos dejan jugar a la red distribuida pero las fuerzas aliadas bombardean la diversidad de forma inmisericorde. ¿A alguien le molesta recibir reconocimiento público y de paso conseguir notoriedad? Estoy imbécil perdido. Me contradigo a mí mismo. ¿Para qué escribo un blog? ¿Acaso no es para disponer de más voz y conseguir más referencias? Pues entonces, capullo.
Ya, pero ¿por qué no inventan los premios para quienes no consiguen nunca premios? Es evidente que estoy planteando un imposible. La mayor parte de quienes no obtienen premios es porque no los quieren. Porque querer un premio es una labor de estricta competición. Adiós a la cooperación. Nada de win-win. No, yo gano y tú muerdes el polvo. Te habías apuntado a la carrera por el premio y no lo has conseguido. Jódete. Eso sí, como siempre, lo políticamente correcto hará que te recuerde que te lo merecías tanto como yo. Sí, pero ahí te jodas. Has perdido.
Ya sabéis que creo en lo pequeño, en lo distribuido, en la diversidad. ¿Para qué insistir tanto en la escasez de los grandes triunfadores? Es evidente que hay ésta es una forma de competir arraigada en nuestra sociedad, supongo que tan respetable como cualquier otra, siempre que no hunda a los perdedores en la miseria, claro está. Es tan omnipresente que parece que es el único modelo para salir adelante, ¿verdad? Mierda.
Vivimos en un mundo donde hay que medir y comparar. Comparamos blogs, empresas, ciudades, libros, películas. Todo tratamos de medirlo y compararlo. Pues bien, mi premio para quienes nunca salen bien parados. Me siento mucho más cerca de esa gente, aunque no sepa muy bien quiénes son ni dónde están.
Estamos trabajando desde hace cierto tiempo con la Cámara de Comercio de Bilbao y con la Diputación Foral de Bizkaia, junto a otras tres empresas de consultoría, en una serie de experiencias sobre cómo desplegar conocimiento en las empresas. Nosotros hemos trabajado con Orbea usando para ello un blog interno como herramienta de soporte en un proyecto de open innovation. El caso es que esas cuatro experiencias se presentan (de forma muy breve) este viernes día 27 aquí en Bilbao.
Ya sé que ando algo tarde haciendo la difusión, pero menos da una piedra. Si alguien quiere pasarse por el edificio que la Cámara de Comercio tiene en Alameda Rekalde, 50, aquí en Bilbao, encantado de conversar un rato. Si queréis inscribiros, tenéis que hacerlo desde aquí. Hago un copia/pega del programa.
Explorando propuestas para desplegar el conocimiento en las organizaciones: 4 experiencias, 4 miradas
Jornada organizada por la Cámara de Comercio de Bilbao en colaboración con la Diputación Foral de Bizkaia y cuyo objetivo es es dar a conocer el conocimiento tal como se entiende hoy día.
Fecha: 27 de noviembre de 2009
Horario: de 9.00 a 11.30 horas
Centro de Negocios de la Cámara de Comercio de Bilbao (Alameda Recalde, 50)
En la jornada veremos cómo para que un proyecto de gestión del conocimiento tenga éxito es fundamental observar, interpretar y entender el funcionamiento de las organizaciones. Para ello contaremos con 4 experiencias empresariales diversas para impulsar la generación del conocimiento.
Podremos analizar que es un recurso que no tan sólo nos permite interpretar nuestro entorno, sino que nos da la posibilidad de actuar. Analizaremos la gestión del conocimiento como la necesidad de optimizar la creación de las condiciones necesarias en las empresas para que los flujos de conocimiento circulen mejor, mejorando las condiciones, el entorno y todo lo que lo hace posible.
PROGRAMA
09:00 Presentación de la jornada.
09:15 Cámara de Comercio de Bilbao: Ampliar las fronteras del conocimiento.
Ignacio Otalora. Director de estudios y planificación.
09:30 Orbea: Abriendo conversaciones con clientes para incrementar el conocimiento.
Jon Gantxegi. Responsable de Procesos y Calidad en Orbea S.Coop.
9:45 Norbait Consulting: De la identificación del núcleo competencial estratégico al despliegue de la participación.
Unai Aurtenetxe. Socio de Norbait.
10:00 Naider: Tomando conciencia de los modelos mentales en los que vivimos para poder generar nuevo conocimiento (Dream space).
Iñaki Barredo. Socio de Naider.
10:30 Coloquio: ¿Qué implicaciones tiene en los modelos organizativos la necesaria fluidez del conocimiento? ¿El conocimiento se gestiona, se almacena, se preserva?
11:00 Conclusiones. Borja Lastra. Jefe de la Sección de Desarrollo Económico del Departamento de Promoción Económica de la DFB.
Ya sé que hay que tener un plan de negocio. Y, por supuesto, un plan de marketing. Esto va de captar clientes y vender. No vendes, no eres nadie. Y hay que hablar de dinero, de previsiones. De ingresos y gastos. Hay que pensar con lógica. Ah… y hay que ser conservador en las previsiones. Si sabemos cuánto vamos a vender, todo es más fácil. Pero no te pases de optimista.
Es una lógica que se engaña a sí misma.
¿Y si pensamos de otra forma? ¿Y si no hacemos números? ¿Y si un proyecto tiene sentido en sí mismo sin necesidad de recurrir al estándar de los negocios? ¿Y si lo movemos en la ilógica de un mundo que no es como era? ¡Eh, oye, atiende! Sí, te estamos hablando a ti.
Tenemos que manejar diferencias e imposibles. Si mueves las piezas según las reglas, ya has perdido la partida antes de empezar. Transgrede las normas e inventa escenarios. Jugar a los negocios es aburrido. Ser previsible es vivir en gris. Tan sólo hay que pensar que el proyecto merece la pena. Y juega con él en un mar de paradojas.
Trendtrotters debería ser diferente y huir de las lógicas del sistema. No debería competir con nadie. Dos partes no luchan si una no quiere. Hay otras formas. Mientras la ciencia consagrada no descubra algo nuevo, la conexión emocional sigue siendo lo mejor que tenemos. Y puede que no medie negocio alguno. ¿De veras piensas que tu plan de negocio es tan importante?
Las previsiones sirven para reducir incertidumbre. No pasa nada por generar seguridad artificial. Si sirve, vale. Pero no es la única forma. Son reglas que nos imponen pero saltárselas es fácil, muy fácil. Es importante no hacer lo que hay que hacer. Al menos de vez en cuando.
Quienes leéis este blog habréis visto muchas alusiones a Mondragon Unibertsitatea. Son ya más de seis años de colaboración y, como todo en la vida, esa relación evoluciona. Al principio estaba centrada en la docencia y ciertas actividades de consultoría para la Facultad de Empresariales. Luego fue incorporando de forma progresiva actividades de investigación, de la mano de nuestra idea de empresa abierta. Hoy podemos decir que le damos una vuelta de rosca al poner en marcha una colaboración más estrecha con MIK.
MIK es un centro de investigación con el que tuve relación incluso antes de salir de Maier. Sin embargo, no llegamos a un acuerdo en cuanto a la forma en que colaborar. Eso fue hace siete años. Mucho ha llovido desde entonces.
En fechas recientes Aitor Urzelai ha cogido la dirección de MIK. Y eso lo cambia (casi) todo. Como siempre, las personas son las que hacen los proyectos. Así que como quiera que tengo a Aitor por un tipo cercano y con suficiente capacidad, pues adelante. Y si es buena gente, como lo es, pues miel sobre ojuelas. Nos ponemos en marcha.
MIK va a asumir progresivamente todas las actividades de investigación relacionadas con la Facultad de Empresariales. Aitor explicaba la nueva etapa en la que se embarcan:
Por un lado, supone que a corto plazo MIK pasará a tener una dimensión realmente importante. Estamos hablando de un nuevo centro de investigación compuesto por más de 40 personas, de las cuales el 50% son doctores, lo que reforzará la posición del Grupo MONDRAGON en el espacio de los centros de investigación en gestión.
En segundo lugar, MIK y MU compartirán personal investigador y docente. De esta forma, MIK tendrá la capacidad de llevar a cabo investigaciones de tipo más básico y científico (Universidad) como trabajos de tipo más experimental o aplicados a las organizaciones (Centro Tecnológico), integrando la cadena de valor de la investigación.
En tercer lugar, significa que nace un nuevo centro de investigación en gestión. En MIK no nos dedicaremos a investigar en átomos, moléculas o materiales. Concentraremos todos nuestros recursos en investigar e innovar en gestión, tanto desde el punto de vista empresarial como desde el punto de vista territorial y social.
La primera cuestión que hemos acordado son las áreas de trabajo en las que vamos a centrar los esfuerzos y la persona con la que establecermos el puente para las futuras colaboraciones. Así que el martes pasado nos reunimos Aitor Bediaga, David Sánchez y yo mismo con Estíbaliz Hernández, que será la persona con la que vamos a colaborar en el corto-medio plazo. La reunión nos sirvió, entre otras cosas, para delimitar tres grandes áreas en torno a las cuales vamos a investigar, teniendo en cuenta que:
Son áreas en las que MIK ha llevado a cabo proyectos y, por tanto, forman parte de su saber hacer.
Son áreas en las que vemos que tiene mucho sentido nuestro enfoque de empresa abierta que hace un uso intensivo del conocimiento y reconoce en Internet un espacio natural de actividad
Con esos dos nortes, las tres áreas en las que vamos a realizar más esfuerzo son:
La innovación abierta y la innovación en los límites de la organización, asunto en el que están centradas las tesis doctorales de Aitor Bediaga y la de Estíbaliz Hernández. Lo podemos decir así, ¿Esti?
El enfoque de capital social, bien en empresa o en territorios geográficos, considerando que la explosión en el uso de las redes sociales en Internet abre un gran campo de investigación.
La narrativa, el story-telling, como herramienta natural de desarrollo y transferencia de conocimiento entre personas, incorporando el uso de herramientas de la web social como ingrediente que incrementa exponencialmente las posibilidades.
Así que si hace unos días dibujaba mi enredo, con este artículo tratamos de tirar de uno de los hilos, el que tiene que ver con la nueva etapa de colaboración con MIK.
¿Qué es un/a Trendtrotter? Alguien que se mueve, que toca la realidad, que mira con ojos de aprender y extrae información que puede ser útil para otras personas y empresas. Por supuesto, podemos decir que es una actitud. Piensa en una ciudadanía hacker en movimiento. Primero fue Learning Around The World, evolucionó a TraveLeku y su siguiente estación es Trend Trotters. Puede ser la estación del despegue final.
Hoy si miras en la wikipedia lo que define a la ética hacker, encuentras estas características:
Pasión
Libertad
Conciencia social
Verdad
Anticorrupción
Lucha contra la alienación del hombre
Igualdad social
Libre acceso a la información (conocimiento libre)
Valor social (reconocimiento entre semejantes)
Accesibilidad
Actividad
Preocupación responsable
Creatividad
Pues bien, ahora piensa en esa ética en movimiento, recorriendo el mundo. ¿Qué resulta? Pues eso, mujeres y hombres que desplazan sus cuerpos por diferentes países para mover sus neuronas. Detectan qué sucede en ciertas partes del mundo.
Pero, ¿qué diferencia su mirada? Que apunta a construir un planeta más sostenible. Y aquí tienes otro eje de la actividad de una trendtrotter: está mirando con los ojos de la sostenibilidad. Es el eje que da sentido a su mirada.
Así pues, por una parte hay trendtrotters y por otra empresas que pueden utilizar la información de tantas miradas repartidas por el mundo para asumir la parte de responsabilidad que les toca. Tenemos que buscar quiénes son esas empresas y por qué podrían contratar nuestros servicios.
En la empresa se llama excelencia, sean premios príncipe felipe, efecuemes o cualquier otro eufemismo. En las personas a veces se le inyectan suficientes dosis de corrección política y se llega a denominar espíritu de superación. En definitiva, no es más que el ansia por ser lo que no somos. Estupendo, algo por lo que luchar.
¿Necesitas tener éxito en la vida? Por supuesto. Nadie quiere ser un fracasado. Tu madre no lo soportaría; la mía tampoco. Cada mañana hay que luchar por mejorar. Inconformismo al poder, mejora continua. Las empresas lo tienen claro: mejoras por doquier, sean como sean. Radicales o incrementales, de producto, de servicio o de acceso al mercado. Da igual, pero pelea, cabrón, que hay que competir.
Mientras, el deseo de mejorar carcome tus miserias. Tu empresa está repleta de zonas oscuras que hay que tapar para que el mundo no las conozca. Es parte de las reglas del juego. Mostrar imperfecciones no mola. Por mucha beta permanente que nos vendan. El camino es duro y hay que renovarse o morir. Los ciclos de vida se han acortado, los hemos acortado entre todos. Tu aparato de telefonía móvil dura lo que dura para demostrarnos a nosotros mismos lo mucho que progresa el mundo.
Se vive mal en la imperfección. Recibes críticas, te das cuenta de que haces las cosas mal. Tu cerebro no puede competir con las tecnologías de la información de última generación. Va perdiendo puestos en la clasificación de la excelencia. Como dice Kevin Kelly (tomado del último libro de Nicholas Carr):
Lo que más nos sorprenderá es lo mucho que dependeremos de sus conocimientos, tanto sobre nosotros mismo como sobre lo que deseamos conocer. Hemos empezado a encontrar más fácil buscar algo en Google por segunda o por tercera vez en vez de recordarlo. Cuanto más enseñemos a este megaordenador, más responsabilidades asumirá sobre nuestros conocimientos. Se convertirá en nuestra memoria. Y después en nuestra personalidad. En 2015 serán numerosas las personas que, apartadas de la máquina, dejarán de sentirse ellos mismos, como si hubieran sufrido una lobotomía.
Claro, todo esto ha sido a cuenta de leer el último artículo de Dolors. Que sea lo que Dios la ciencia quiera. Bienvenido el progreso de la humanidad.
Por el derecho a la imperfección, lo firmo y sello en Bilbao, a 21 de noviembre de 2009.
¿Sucederá también con las empresas? Me ha encantado este trabajo de Pedro M. Cruz en el que visualiza cómo fueron pulverizándose los grandes imperios desde 1800 hasta nuestros días. Lo he visto a través de Javier Leiva. Claro que por esta parte del Sur de Islandia, los centros de competitividad siguen diciendo que hay que crecer, crecer y crecer. En fin, divertíos con el video y fijaos lo que paso allá por los años 60 del siglo pasado. Pobre imperio británico
El mundo viaja a lomos de las grandes multinacionales. Nadie hoy es capaz de comprender este planeta sin sus marcas. Las empresas buscan generar valor económico para quienes invierten en ellas, sean sus propietarios trabajadores o no. Son una de las formas en que se genera riqueza. Las empresas mueven el mundo y la mayor parte de las personas está atrapada en ellas, sea por la dependencia económica o por una dependencia emocional. Es lo que hay.
En este panorama, tras la crisis financiera, parece que el primer mundo se ha puesto manos a la obra para tratar de limitar algunos desmanes del conglomerado empresarial. Son límites referidos a los salarios y a otros aspectos que tienen que ver con la esencia de la empresa: ganar dinero. Y, claro, cuesta que acepten limitaciones allí donde está su núcleo duro. La sociedad pareciera que intenta defenderse del exacerbado ataque de su subsistema empresarial.
Y cuando todo esto pasa, la pregunta es: ¿necesitamos a las empresas? Mi reflexión es sencilla: cada vez menos. Al menos entendidas de acuerdo con el paradigma imperante. Las empresas ya no proporcionan ejes vertebradores de nuestras vidas. Han huido de la estabilidad para diluirse en un río donde flexibilidad y competitividad son los nuevos dioses. Y ahí cuantas menos anclas mejor. Por mucho que jueguen al capitalismo emocional, lo tienen difícil para recuperar la confianza de las personas. Sólo tienes que ver cuántas empresas despiden a su recurso más valioso: las personas. Como es el más valioso, es el más prescindible. Antes que prescindir de elementos tangibles, mejor nos cargamos a la materia gris y a los corazones que tenemos con nosotros.
El ordenador personal es eso eso: “personal”. Pasó el tiempo en que las empresas nos proporcionaban un equipamiento tecnológico al que no podíamos acceder desde nuestro hogar. Hoy buena parte de la población tiene más capacidad de procesamiento de información en sus casas que en el trabajo. El laboro se convierte en ese lugar donde se obtienen experiencias de uso de información bastante peores que las que cualquiera consigue en su casa. Y si el conocimiento es la fuente de competitividad de la empresa moderna, resulta que su materia prima previa, la información, la manejamos mejor con nuestras capacidades y no con las de la empresa. Así que ordenador “personal” es eso, “personal” y no “del trabajo” (entendido como trabajo asalariado en la empresa, claro está). Pero a la vez que es “personal” necesita la red. Sin la red, sin las conexiones, no somos nada.
¿Y qué hay del fabricador “personal” del que la gente del MIT nos lleva hablando tanto tiempo? Las técnicas de fabbing evolucionarán. Quizá más rápido de lo que pensamos. ¿Es imposible prever una fabricación descentralizada? Las centrales eléctricas siguen existiendo como grandes inversiones que hablan de un mundo de gigantescas estructuras. Pero cuando más y más objetos físicos se funden con sus recreaciones digitales, ¿no será que algún día nuestros descendientes lo verán como una etapa de la humanidad? Hubo centrales eléctricas igual que hubo grandes recursos centralizados bajo una forma no muy evolucionada de organización: la empresa.
A día de hoy es complicado salir del circuito empresarial. Todo es empresa. El sistema es empresa. Nuestra Administración se ha ahuecado para dar más y más espacio al entramado empresarial. Le rinde pleitesía y juega con sus reglas. Hay que ser competitivo. Aunque Elinor Ostrom reciba un premio nobel de economía por machacar las “otras” reglas de la cooperación, el sistema es el que es: selección natural, o compites y ganas, o sucumbes.
La conclusión de todo esto: ¿y si las personas nos organizáramos en comunidades para satisfacer nuestras necesidades haciendo uso de nuestra capacidad de tratamiento de información y con una previsible cada vez mayor capacidad de fabricación personal? Sí, sí, ya sé que es ciencia ficción, que soy un iluso, un utópico y que me columpio con este brindis al sol. Pero la realidad ya ha demostrado que es capaz de superar a la ficción. ¿Qué es la realidad aumentada? Algo en lo que lo digital y lo físico convergen. Las empresas pueden fundirse en nuestras manos porque han agotado su papel. Tanta trampa y tanta multa, tanto capitalismo emocional, tanta barbarie desbocada de ganar y ganar, todo eso genera desconfianza. ¿De veras las necesitamos?
Por eso cabe considerar la fabricación artesana en red. Es sólo cuestión de creerse que tenemos capacidad distribuida y de ser inteligentes para usarla.
Otros artículos relacionados con esta cuestión en este blog:
Por diversas vías me habían pedido que divulgara el evento del iWeekend en Bilbao. Tendrá lugar este pŕoximo fin de semana aquí en Bilbao. Las inscripciones están ya cerradas así que poco puedo hacer para animar a nadie a que vaya porque todo el bacalao está vendido. Quien haya decidido acudir… pues bien decidido estará.
Por nuestra parte, Asier López estará participando para presentar nuestro proyecto Learning Around The World y que se está transformando en TRAVELEKU a paso rápido. A ver qué tal le va. Por cierto, que, haciendo memoria respecto al asunto de los iWeekend, hace ya más de un año recuerdo que Anaïs Iglesias, de Innovandis, me comentó este sarao e incluso lo movimos por Aprendices a cuenta de un evento que se organizó en Donosti… allá por el año pasado creo recordar.
Aunque llego tarde, al menos dejo aquí constancia de lo que me remitió Ana Garrido respecto a estas jornadas:
iWeekend llega a Bilbao: un evento para emprendedores.
Los próximos 20, 21 y 22 de Noviembre llega a Bilbao iWeekend , gracias al apoyo del Ayuntamiento a través de Lan Ekintza y de GAIA – Asociación de Industrias de las Tecnologías Electrónicas y de la Información, del País Vasco, y con el patrocinio global de BBVA Open Talent y del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a través de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y para la Sociedad de la Información. El evento se celebrará en las instalaciones de Lan Ekintza en Bilbao.
iWeekend es una experiencia pionera en España que reúne a profesionales y emprendedores con talentos diversos para seleccionar una idea, desarrollar un producto y lanzar un startup de base tecnológica en sólo un fin de semana. Sus objetivos son promover la cultura emprendedora, acercar la comunidad de emprendedores y profesionales de Internet y potenciar el aprendizaje de manera divertida trabajando en equipo para lanzar una startup.
En fin, Serafín, que el emprendizaje galopa a lomos de nuestras necesidades de emprender en Internet. Aunque, como comentamos en el taller de este lunes en Málaga, me temo que Internet se está diluyendo en nuestra realidad cotidiana. Vamos, un streaming omnipresente, porque ¿quién puede emprender sin hacerlo en Internet? Cada vez va a ser más difícil, me temo.
Ayer pasé por Málaga para llevar a cabo un taller dentro del 4º Encuentro Lunar, como ya comenté hace unos días. He estado con buena parte del equipo de ZEMOS98 compartiendo algunas reflexiones sobre emprender, organizarse y crecer en el ámbito de los proyectos culturales. No descubrimos nada nuevo si decimos que es terreno delicado, que hay muchos matices a la hora de recoger los argumentos del mundo empresarial y aplicarlos a este tipo de proyectos.
Particularmente me ha servido de mucho la lectura del documento Emprendizajes en cultura, de Jaron Rowan, miembro de YProductions. Lo recomiendo desde aquí. Además del marco conceptual que aporta, su valor reside en que nace de un buen número de entrevistas realizadas a personas de diversos campos relacionados con la cultura.
A veces siento que los proyectos culturales navegan en aguas turbulentas sujetas a fuertes corrientes que los arrastran hacia territorio empresarial. La hiperexpansión de lo económico a (casi) toda nuestra vida coloca a la cultura también en manos de la sacrosanta eficiencia empresarial. Rentabilidad, productividad, indicadores o gestión se introducen como nuevos dioses en la actividad cultural. Como leí no sé dónde una vez: llegaremos a ver a estupendos cuartetos de cuerda tocando como los ángeles ¡¡con tres personas!! al haber aplicado modernas técnicas de mejora a su actividad profesional.
Ya sé que exagero, pero no creo que la cultura deba sucumbir ante la eficiencia. Primero, porque la eficiencia tiene muchos claroscuros y no necesita más pleitesía (bastante tiene) y segundo, porque ¡viva la imperfección humana! Otra cosa, por supuesto, es actuar con inteligencia para que los proyectos culturales se muevan con (suficiente) eficiencia en sus ecosistemas de referencia. Si queremos que un proyecto perviva en el tiempo, necesitamos dotarlo de tensegridad, de fuerzas centrípetas y de fuerzas centrífugas. Y hay que mirar a su alrededor, para detectar con qué agentes conseguimos desarrollar esas fuerzas contradictorias. No sólo se trata de que el proyecto se mire a su ombligo, sino de levantar la mirada para colaborar con otros nodos de su red.
Espero ir ordenando poco a poco algunas ideas junto a la gente de ZEMOS98 y compartirlas por aquí, en un ejercicio abierto que nos hemos propuesto. Me interesa mucho comprender las dinámicas del proyecto cultural con relación a los nuevos dioses empresariales. Es terreno interesante. Dejo aquí la presentación que usé en Málaga, tal como quedé con quienes asistieron a él. Gracias por revolverme las neuronas. Seguimos conversando.