Thursday, Mar. 21, 2019

Software libre en educación

He estado viendo el video de la asamblea en torno al software libre en educación de ayer en Hikaateneo que había convocado Txipi. Trabajo encomiable por parte de quienes lo han organizado. Sin haber participado de forma activa y “desde la barrera” aporto reflexión al respecto por si puede ayudar en algo.

Yo soy un recién llegado al mundo del software libre. Me he cascado toda una vida tirando primero de Windows, luego de Mac y de nuevo de Windows. Hoy tengo arranque dual en mi portátil y creo que tras un montón de dudas derivadas de la dificultad de desaprender formas de hacer, voy a acabar con arranque único vía Ubuntu y una máquina virtual para ejecutar Windows. Pero esto ¿importa realmente? Sí, claro porque es la forma concreta en la que utilizas software libre.

Lo anterior lo comento porque creo que:

  • Hay una inercia evidente en el uso de herramientas privativas que actúa como freno real para usar otro software.
  • La experiencia de uso es fundamental para que alguien se sienta a gusto “consumiendo” (Dios, qué horror usar tanto esta palabra) un producto.
  • Muy poca gente es consciente de lo que hay detrás del uso de una aplicación informática y a muy poca gente le interesa saberlo. ¿Estáis de acuerdo?
  • El software libre ha cabalgado a lomos de la marginalidad durante muchos años. Es posible que se mueva bien en ese terreno y que su “expansión global” -que necesita a la Administración- provoque conflicto.

Hasta donde pueda ser útil, mi punto de vista aprecia cuatro planos que conviene distinguir y en los que hay que trabajar a la vez:

  1. En el aula hay que dar respuestas a situaciones concretas y se necesita que, se haga lo que se haga, existan recursos a disposición que ayuden en la experiencia docente: tutoriales, ejemplos de buenas prácticas, intercambios de experiencias, etc. Si no hacemos fácil en el aula el uso del software libre, el proyecto se queda en fuegos de artificio.
  2. Los contenidos parecen perder valor (en parte por su sobreabundancia) a favor de una educación que valora más -teóricamente- la relación profe/alumno y que la persona en formación aprenda. Pero detrás de los contenidos hay un aspecto fundamental: la forma en que se generan y las licencias que se aplican. Conviene trabajar en esta línea, considerando además que aquí existe el aliciente añadido de los contenidos en euskera.
  3. El software libre debe continuar su evolución técnica para conseguir que las máquinas y sus aplicaciones hagan fácil lo que haya que hacer y que, además, lo haga generando una experiencia agradable. Y, ¡ojo! que la experiencia no es sólo online sino offline, animando a compartir conversación como lo hemos hecho toda la vida.
  4. El aula y la educación reglada compiten con el aprendizaje informal de la chavalería. Es preciso extender la educación e integrarla para que interactúe con lo que pasa en la calle, en casa, en la cuadrilla, en Tuenti o en cualquier otro espacio de socialización. Hay que trabajar metodológicamente para repensar la educación reglada en la sociedad del siglo XXI.

Y, claro, hay un quinto plano, que condiciona todo: quizá esta Administración no sirve. Digo Administración y no digo partidos concretos; digo “partidos” en general. Las lógicas de colaboración de la ciudadanía chocan contra una forma de entender nuestra sociedad basada en una democracia representativa. Quizá no se trate de educación 2.0 ni de software libre ni de un problema en las aulas de primaria o secundaria. Es un problema de que la Administración actual se mueve con unos hábitos que no hacen sino reforzar un círculo vicioso que nos conduce a un escenario cada vez más irresoluble.

Además es evidente que la sociedad actual está montada en gran parte sobre el poder económico de las grandes empresas y la Administración vive, hasta cierto punto (que cada cual lo coloque donde crea conveniente) esclava de esas empresas.

Una última cuestión: cuando en la asamblea se habla de las actuaciones a través de los grandes medios de comunicación, ¿qué estamos proponiendo? Una voz, un único objetivo: un mínimo común. Txopi decía que veía difícil la “unidad” de acción. Txipi introducía el matiz de que ambas vías son deseables: el mínimo común denominador y las acciones independientes. Tenemos que aceptar los dos planos: convergencia y divergencia se necesitan.

Dejo el video accesible desde aquí. Son unas tres horas de grabación (más o menos) del monstruo Mikel, aunque al final parece que seguía la conversación por lo que no sé lo que me habré perdido. Más información en la wiki de soporte.

Y una estupenda visión más intimista por parte de Josu Garro:

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(5) comentarios

  1. M@k, el Buscaimposibles
    05/10/2009 at 08:56

    Gran trabajo el de Mikel, y el de los organizadores.Pero hoy me he levantado pesimista: tengo la impresión de que Microsoft España sigue mareándonos cual perdices... Aunque bueno, bien mirado, que esos portátiles vengan con arranque dual proporcionará un conocimiento informático imprescindible: los pantallazos y cuelgues de Microsoft, todo un icono cultural a estas alturas...

  2. Javi V
    05/10/2009 at 13:39

    Hmmm... Veo un paralelismo entre el software libre y el euskera: Del mismo modo que muchos de los apóstoles de la lengua vasca se desenvuelven sólo en castellano por aquello del "es que yo no estoy en edad de aprender, pero los chavales, sí", aquí algunos cuarentones-cincuentones se declaran exentos y animan a los chavales a hacer lo que ellos no hacen. Conciencias tranquilas, vale.
    Fin del paralelismo.
    Ahora me confieso como uno de esos cuarentones que no lo consiguen ni a tiros: mis reiterados intentos de pasar de Win han sido estrepitosos fracasos. Sigo teniendo la impresión de que Linux etc mantienen muchos arcanos para iniciados. Algo tan simple como instalar un programa que has descargado se convierte para los contaminados por Windows en un imposible. Y vuelves al "setup.exe", con su asistente tan majete que te va preguntando.
    Menos hipocresía por los dos lados. ¿Queremos software libre? Simplifiquemoslo.
    ¡Ah! Y distingámoslo de "gratis".
    Coda: Un día le eché en cara a un alto responsable informático de la empresa para la que trabajo que todo nuestro monte fuera Win. ¡¡Con la de pasta que le ahorraríamos al contribuyente!! Él me respondió que salía infinitamente más barato Win.

  3. Jose Angel
    05/10/2009 at 23:35

    ¿Más barato? ¿o más cómodo? (por partir de la situación actual, inercias, ...). Con Microsoft no hemos llegado ahí en 2 dias. Ánimo.

  4. Julen
    18/10/2009 at 06:41

    @Javi, gracias por compartir el recurso.

    @Mak, como te oiga el señor puertas te vas a enterar jajajaja

    @Javi V, "gratis" y "libre" son por supuesto conceptos diferentes. Pero nuestra sociedad traga mucho mejor el primero. Así de triste, ¿no? En inglés lo tienen resuelto: usan la misma palabra y a tomar por flai.

    @Jose Angel, es que la inercia dificulta el cambio. Y la pasta se mueve mejor con líneas continuas. Gran trampa en la que hemos caído.

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