Estar sin ser
Pudiera que ser que cuando lo digital sea ubicuo nosotros no estemos allí. Dilúyete. Ser más porque fluyes y de esta forma eres capaz de dejar de ser. Debes cambiar la referencia para que no se entorpezca el flujo. Te mueves, vas hacia algún lado y dejas trazas digitales.
Las migas electrónicas del siglo XXI sirven para que el camino siga siéndolo. Pero no llegas nunca a ningún lado. Porque no tiene sentido llegar. Cuando llegas, eres. Y en ese momento pierdes frente a tus competidores. La selección natural artificial te deja fuera de juego.
Todo deviene explícito. Tu piel digital no sirve para captar la realidad. Es al revés, tus poros se transforman en descomunales embudos con la parte ancha hacia fuera. Voceas tu intimidad, hagas lo que hagas. Aparecerás en un mapa digital, eres una chincheta emisora de bits, lo sepas o no, lo quieras saber o no.
Y el mundo se reconvierte en algo buscable. Disfrazado de experiencia de usuario, de migaja de felicidad mediante el acto de buscar, ese mundo te atrapa. Un mundo en estado de cacería constante. De bits. De ti. Estás en formato presa. Y los cazadores cada vez disponen de mejores camuflajes.
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Anna
25/10/2009 at 14:39Pulgarcitos digitales... Espero que los pájaros sigan teniendo la sana costumbre de comerse las miguitas que hemos ido dejando a nuestro paso, que -involuntariamente- nos dificulten el retorno y nos obliguen a transcurrir por nuevos caminos. Aún a riesgo de ser devorados en el bosque frondoso. ;-)
gallas
25/10/2009 at 21:24Clap, clap, clap Pero no llegas nunca a ningún lado. Porque no tiene sentido llegar. Gracias y un abrazo