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Contra el gigantismo empresarial

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19/10/2009


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3890709852_548c26c5c4Ya sé que podría empezar más positivo y usar “A favor de”, pero creo que es evidente nuestra propuesta. En el modelo de empresa abierta que manejamos no nos cansamos de repetir la expresión “dimensión humana” de una organización. Hace unos pocos días hablábamos de las empresas grandes, que no de las grandes empresas (como comentaba jemarba). Dimensión, crecimiento, que no desarrollo. En realidad, cada vez más parecen monstruos que cuando vienen mal dadas -hacía tiempo que no pasaba- muestran su lado más salvaje.

Lear quiere cargarse del todo su planta de Roquetes. Esto afecta a personas con las que he desarrollado una relación especial. No es ya un mero análisis de algo abstracto. Es una jodida realidad que pega duro, muy duro. Es el lado oscuro del gigantismo empresarial que cuando no puede recoger beneficios suficientes, cierra la puerta. Suma y sigue.

Parece que todo nace de una especie de axioma empresarial: ande o no ande, caballo grande. Crecer, crecer, crecer. Comprar, absorber. Cuantas más plantas mejor. No hay opción, son reglas del juego. Vas donde tu jodido cliente, ese señor feudal que te impone vasallaje, te dice que tienes que ir. Lo disfraces de parque de proveedores, just in time o win-win. Una mierda que oculta al dios de la sociedad del siglo XXI: la cuenta de resultados. Porque las empresas siguen teniendo su razón de ser en “ganar dinero”. Y si no gano dinero o gano menos de lo aceptable, cierro una planta, dos o las que hagan falta.

¿De qué depende que sigas manteniendo tu puesto de trabajo cuando estás en una empresa grande? De algo que no tiene apenas nada que ver con tu actitud personal. Olvida las conexiones causa-efecto. No existen, están destrozadas y hundidas a mil metros de profundidad. El inmenso barco en que desarrollas tu labor diaria tiene un puente de mando que decide por ti. Sólo cabe desearte suerte porque aquí abajo, en galeras, no tenemos ni idea de la dirección que llevamos ni de si hay tormenta o brilla el sol. Eso sí, lo mismo entre las bancadas hay declaraciones de principios, valores, misión y visión.

¿Hay excepciones?, ¿generalizo? Creo que hay que romper empresas, hacerlas mil pedazos y buscar otra lógica de cooperación. No podemos fiarnos de entes gigantescos que han desconectado del lado amable de la relación con sus personas. En la ingeniería de procesos seguirán buscando eficiencia para que podamos realizar las actividades con “menos operarios”. El trabajo bien hecho termina con una expresión triunfante que dice que “hemos reducido el tiempo, ahora podemos llevar a cabo esa operación con 2,7 operarios”. La persona es operario. La persona puede ser 0,7. El sistema es así. Las personas siguen siendo el denominador de una división donde cuanto menor sea su número, mayor es la eficiencia.

Y sigo siendo optimista: sigo pensando que a través de la subsidiariedad y con un enfoque federalista todo esto puede reconducirse. Pero que lo pongamos en los papeles no quiere decir que suceda. El modelo de management en boga ha contribuido demasiado a exacerbar las desigualdades y a desarrollar modelos alejados del menos malo de nuestros sistemas de gobierno: la democracia. No, el cierre de Lear no va a ser igual a otros. Afecta directamente a personas que conozco y eso confiere al asunto una dolorosa e inaceptable realidad. Seguimos con cuadros de personas afectadas por el mal de empresa.

———

La foto en Flickr es de xtyler.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(5) comentarios

  1. M@k, el Buscaimposibles
    19/10/2009 at 09:36

    Doña Empresa: está usted despedida.

  2. Carme
    21/10/2009 at 07:56

    Muy duro, Julen. Cuando te toca de cerca es muy duro.
    Qué grande encontrar gestos como el tuyo. ¡Estoy ante una gran gran, enorme persona! Siempre has mostrado tu apoyo incondicional y sincero. Qué regalo. Muchas gracias, nunca te agradeceré suficiente. Un abrazo muy fuerte.

  3. Josep Anton
    23/10/2009 at 18:21

    Personalmente, creo que ha de ponerse en cuestión la máxima de que las empresas "cuanto más grandes mejor"
    Estamos asistiendo a la fusión entre diversas Cajas de Ahorros. En realidad, el resultado va a ser: cierre de oficinas, reducción de plantilla... Todo ello en aras de una supuesta mejor productividad. Más beneficios para unas entidades que ni siquiera tienen accionistas. Eso sí, podrán hacer más "obra social" .Es decir, gastarse cantidades indecentes en alguna obra de arte moderno para exponer en sus museos.

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