Jornada sobre Empresa y Economía Abierta, 18 de febrero de 2011, en Eutokia
Descárgate nuestro Informe sobre Economía Abierta con 20 casos analizados a nivel estatal dentro del programa de investigación de sectores de nueva economía 20+20 de la EOI. Haz click en la imagen para bajarte el pdf (4,8Mb).
Que los negocios son cosa seria es algo que se aprende en las aulas. Y que luego se confirma cuando pasas de la recepción y entras en el mundo laboral. A no ser que seas un payaso (qué bonito que hace poco alguien me rescató este rol de una vieja entrevista que me hicieron), nadie concibe que su trabajo consista en hacer reír. Hace un par de años me preguntaba Amaya en su blog Todas:
Hablemos del lado lúdico de la web 2.0, ¿un buen consultor es, debería ser también un buen seductor?
Ejem… supongo que seducir es una palabra con muy amplio significado. Desde luego que en cualquier trabajo tienes que seducir. En mi caso, debo hacerlo con los clientes, con las personas a las que doy clase. Tengo que enganchar con ellas. Y me encanta intentarlo.
En cierta forma a veces podría considerarme un payaso. Sí, un payaso, que tiene una función, que trata de que la gente lo pase bien, de que no se aburran. Pudiera ser: que más que seductor, soy payaso. Y no me parece que esta expresión deba ser, para nada, considerada en sentido peyorativo…. Uy uy… de aquí sale un post para el blog.
Por eso el proyecto que está impulsando gente de Volkswagen me parece tan encomiable: The Fun Theory. Hacer reír genera negocio. No tienes sino que ver el video de la máquina para reciclar que usa el concepto tragaperras. Si un acto tan simple como ese de tirar algo para reciclar lo llevamos a cabo con una sonrisa, entonces es más probable que lo repitamos. Y el reto de la competitividad estaría en renovar las fuentes de sonrisas. ¡Qué gran invento!
This site is dedicated to the thought that something as simple as fun is the easiest way to change people’s behaviour for the better. Be it for yourself, for the environment, or for something entirely different, the only thing that matters is that it’s change for the better.
Así que podríamos construir negocios robustos siempre que consigamos que nos partamos de risa con ellos. Por supuesto que el asunto puede interpretarse muy bien acudiendo a ese concepto tan sobrevalorado hoy: proporcionar una experiencia rica de usuario. El hecho de que nuestros actos cobren una nueva dimensión, en este caso a través de la risa, es lo que genera negocio. Repitamos algo que nos proporciona bienestar. Simple, simple.
Por tanto, quizá este elemento de la risa no haya que tomárselo tan a risa. Cada vez que busquemos “experiencias” para nuestros clientes, ya tenemos otra pista: tenemos que conseguir arrancarles una sonrisa. Todo es más fácil con una sonrisa. Incluso sirve de terapia, porque como dice Albert Pla en Veintegenarios: “lo mal que estamos pero hay que ver qué bien que lo pasamos”.
Pero este tipo fue estableciendo nuevas relaciones. Y un buen día nació Aprendices. Nada de facturar; todo conocimiento distribuido puesto en contacto. Y fue otro proyecto con el que se enredó, otra relación placentera y llena de satisfacciones. Con algún que otro intento de racionalización nada grave. Un buen lío.
Pero este tipo siguió trabajando. Y se consolidó la relación con MU y entonces apareció Obea. Un grupo de investigación en torno a empresa abierta. Y allí apareció David y luego Aitor, y luego Iván y luego Jokin. Y fuimos creciendo y hasta abrimos un grupo de Linkedin. Enredados en las redes.
Pero Iván traía una idea potente entre las manos. Dar la vuelta al mundo. Ja, así, sin más. Y entonces el tal Julen se enredó con Iván, quien, por cierto, era el rey de enredo. Y apareció Learning Around The World. Y vaya si aquello era un proyecto goloso goloso. Y fue otro lío.
Pero apareció José Mari Luzarraga en escena. Y traía en su carpeta el proyecto LEINN y el asunto de Team Academy en Finlandia. Y en proyecto un máster que era, en sí mismo, un asunto que subyugaba. Y sí, Julen se enredó con José Mari y su lerninbaiduin. Joder, qué lío.
Pero entre tanto lo de la consultoría artesana caló por más sitios. Y un grupo de gente estupenda se abrió paso entre la maleza. Y querían enredarse con lo de la artesanía. Y sí, también el tal Julen se enredó en ese asunto. Inconcluso e ilusionante. Con inicio en Segovia y siguiente estación quizá en Málaga.
Entonces la facultad decidió que MIK acogiera a toda la investigación que se llevaba a cabo en su seno. Y para allá se fue Aitor. Y como era gente de fiar y el proyecto lo merecía, sí, sí, pues… también se enredó el asunto. Julen se enredó con MIK.
Mientras, por el camino, hace ya unos años, pasó de ser autónomo a montar su propia empresa: Consultoría Artesana en Red. En red, un enredo, un lío.
Esta es la historia de un enredo. Una extraña familia: Consultoría Artesana en Red, Mondragon Unibertsitatea, Obea, MIK, Learning Around The World, LEINN+MINN, Aprendices, la red de consultoría artesana. Bienvenida a este enredo. Compartimos risas.
En la reunión he apreciado esa voluntad de estar presente en la web social, como no podía ser de otra forma. Claro que hay que mirar el tipo de congreso que tienes entre manos. La organización de un evento de estas características debe considerar qué tipo de público asiste pero, cada vez más, qué tipo de gente puede asistir online y cómo se gana en repercusión en Internet.
En el fondo, esto de organizar un evento y darle vida online me parece algo muy sugerente. Al margen de la habitual hashtag en twitter, el típico sitio web (sea blog, wiki u en otro formato) y la emisión de video en streaming, no cabe duda de que es mucho lo que se puede hacer para tener impacto en Internet. Algún día le dedicaremos más de un artículo, seguro.
Cuando has organizado ya siete congresos, como es el caso, es evidente que te has generado una cierta reputación. ¿Pero qué tal anda tu reputación online? En la cartelera hay grandes nombres. Quizá el de Tom Kelley, de Ideo, sea el más espectacular. Es un tipo de gran prestigio en el mundo del diseño y cuyas ideas quedan cerca de nuestro proyecto Learning Around The World en tanto que también ellos viven de la caza de tendencias y su traducción a producto/servicio comercializable. Por cierto, que también hay presencia de Daniel Córdoba Mendiola, que contará su experiencia al frente de The Hunter, una empresa que practica coolhunting y con quienes queremos tener contacto directo desde LATW. El resto del cartel lo puedes consultar desde el sitio web del congreso.
Ayer en la reunión, como os decía, estuvimos comentando cómo “mover” un evento online. Desde luego que hay campo para la actividad profesional de comunicación en Internet, pero que también el evento, según cómo “viva” en Internet va a tener una repercusión u otra. No es lo mismo una campaña activa de comunicación “profesional” en Internet que una conversación distribuida y poliédrica que surja alrededor de los blogs o de Twitter. Y esto, es trabajo, humilde y paciente.
Sin embargo, todo esto, que parece muy lógico en el terreno de la web social, ¿cómo se engarza en la vida presencial del congreso? ¿Son mundos paralelos o pueden converger para reforzar los contenidos y la aportación de valor? En fin, supongo que BCG+i lo irá aprendiendo. Esa me pareció la actitud ayer, lo cual no está nada mal.
Yo estaré coordinando una mesa en torno a innovación social por la tarde (por la mañana tengo otras obligaciones y no asistiré a toda la jornada). Si andas por allí, nos vemos.
La decisión de la Universidad de Deusto al poner en marcha su proyecto OpenDeusto es de las que marca un antes y un después. Todos sabemos que captar clientes en edades tempranas de la vida es una táctica del mundo moderno. Microsoft siempre ha buscado en el entorno educativo lugares donde dejar esa semilla que luego daría lugar a hermosos y lucrativos retoños. Apple más de lo mismo. Las instituciones educativas son golosas para desplegar la artillería comercial. Google sigue las mismas reglas.
OpenDeusto da un paso al frente y utiliza el tremendo poder transversal de Google para ofrecer una experiencia de uso más rica a su gente. Claro que este tipo de servicio de pago compite con la prestación de servicios gratuitos. Una persona de a pie sabe que puede gestionar su identidad digital mediante una combinatoria de herramientas de la web social. Puede dar el paso al frente y servirse de un amplio menú. Puede hacerlo en forma distribuida o jugarlo todo a una carta. OpenDeusto ofrece de forma corporativa ciertas zanahorias añadidas en una cesta de brillantes colores.
La nube parece que conlleva una forma distribuida. Muchos servicios, muchas opciones, un enorme juego de iconos que parecen dar fe de la abundancia. Sí, economía de la abundancia en un océano digital de aguas relativamente turbulentas. Y en ese territorio las instituciones juegan una última baza de ofrecernos la gestión de una parte de nuestra identidad digital.
Pero la lógica distribuida que algún día creímos que sería realidad con aquel dibujito de la larga cola se desmorona a manos de los gigantes. Google lo es. Es una inmensa corporación que presta servicios en un rango de áreas que se extiende como un tsunami. Hace un tiempo Dolors Reig se preguntaba si es posible desaparecer de Google. Cada día más difícil. Así que es cuestión de colocar en la balanza el servicio que recibimos y el riesgo de que sea cada vez más un solo proveedor quien nos los entregue.
Google crece, compra, desarrolla, amplia horizontes. En una lógica distribuida aparece como una contradicción paradójica, recursiva hasta el infinito, imposible de deshacer. Puedes ver a Google como un gigantesco gargantúa que no come niños de mentira sino que come información de verdad. Y este modelo es inquietante. Muy inquietante.
La decisión de la Universidad de Deusto es, al mismo tiempo, conservadora y arriesgada. Como allí hay gente a la que aprecio muchísimo y a la que estimo profesionalmente, estoy seguro de que habrán hecho balance: ventajas e inconvenientes. Txopi ha saltado directamente a la yugular como era evidente que iba a pasar. Por otra parte, tampoco ayuda mucho la verborrea de la página de presentación, otro ejemplo de cómo alguien se presenta como si fuera la octava maravilla del mundo. Y no es el lenguaje de una conversación distribuida, no lo es.
En cualquier caso, suerte. Quiero pensar que es una decisión meditada y con negociación suficiente en torno a asuntos de licencias, derechos de propiedad, protección de datos y esas cosas. Claro que el mapa de Google sigue creciendo. Próxima estación: OpenDeusto.
Tres días en UrbanLabs te dan para mucho. Y eso incluye un balance personal que me gustaría compartir. En parte porque es un modelo interesante y del que tomar referencias. En parte porque creo cada vez más que es necesario levantar la voz crítica sobre nuestros propios saraos.
El Citilab de Cornella impone como escenario. Semejante estructura arquitectónica connota inversión y puede abrumar. No digo que un entorno cutre favorezca la dinámica de participación, pero sí creo en modelos más humildes. ¡Y eso que soy de Bilbao! Ya sé que a lo mejor esto es una neura muy particular, pero cuando desarrollas una iniciativa ciudadana de base, acudir a un lugar así provoca cierto cortocircuito emocional.
Concentrar el esfuerzo en alimentar proyectos y estimular ese alimento con algunas ponencias me parece un formato válido en líneas generales. Eso de ir a ponerse el buzo y currar en proyectos es estimulante. Porque en el fondo aprendes y contribuyes. Es una forma de sentirse útil a los demás pero también obteniendo beneficio propio.
Creo que las jornadas deberían marcar más los tres pasos lógicos: antes, durante y después. Creo que en el “antes” merecería la pena cocinar más los proyectos. Esto incluye quedarse con seis u ocho y volcarse en ellos. Colocaría un tope en la fecha de presentación de los proyectos y organizaría algún sistema para decidir cuáles se abordan. Las personas que acudimos seleccionaríamos qué proyectos vamos a trabajar, aunque siempre teniendo en cuenta que el escenario es móvil y que una preselección previa de proyecto no debería limitar el movimiento inter-proyectos durante las jornadas. Y, por supuesto, está el asunto del “después”, muy importante para saber que somos útiles.
Las ponencias me parecieron demasiado homogéneas y previsibles. Sí, nos repetimos. Decimos lo mismo y usamos ejemplos muy similares. Supongo que es lógico cuando hay un foco tan potente que ilumina la escena, pero de veras creo que tenemos que ser más críticos con nuestros propios planteamientos. Por ejemplo, ¿qué penetración tiene twitter en la ciudadanía? ¿Cuántas personas mayores de 55 años usan twitter? ¿Condiciona esto los proyectos que se exponen como ejemplos? Por otra parte, cada vez que colocamos un mashup sobre un mapa de Google, ¿no estamos alimentando al demonio? Ah, no, que Google es de los nuestros, son los buenos. El malo es el Sr. Gates.
Estaría bien disponer de las ponencias antes de las jornadas y que el formato de exposición no fuera presidencia/plebe. Algo más distribuido. ¿Acaso mesas para 4-5 personas y un lugar menos preeminente para quien imparte conferencia? Siempre sucede que quien expone acaba pasándose del tiempo (no sucedió en todos los casos, ni mucho menos) y las preguntas y el p2p se van por el desagüe. Que yo sepa, todavía a día de hoy no encuentro las ponencias por ningún lado.
Entiendo que Citilab tira de tecnología y es un elemento central de su trabajo social. Pero a mí me da la sensación de que necesitamos rebajar un poco el nivel. Necesitamos low-tech (que también es tech) para dar credibilidad a los proyectos y configurarlos con más fuerza emocional. Y no digo que no se alcance esa fuerza mediante la tecnología, pero todavía hay mucha brecha que requiere aproximaciones low-tech.
El trabajo de Platoniq es interesante. Con claroscuros como en todo sarao donde conviven fuerzas centrífugas y centrípetas. Los proyectos aglutinan pero las relaciones personales (networking, perdón, que soy de pueblo) dispersan. ¿Más tiempo para la dispersión y el contacto, y menos para los proyectos?, ¿queremos hacer demasiadas cosas en poco tiempo? Este es un mal de cualquier jornada: milimetrar el tiempo, todo lleno de actividades. Pero al final la presencia fluye intermitente: la gente mira su correo, se reconecta con preocupaciones personales, sale y entra digitalmente del escenario citilab…
De todas formas, personalmente hago balance muy positivo. Incluso tengo sensación de “exceso”. Porque han entrado en mi cabeza demasiadas posibilidades. Itzalagunea y Kale Bilgunea me parece apasionante porque es un proyecto en torno a algo que está pasando en muchos sitios: los centros históricos de nuestros pueblos sucumben ante ¿el progreso? El carro de ideas que he sacado para Learning Around The World es simplemente espectacular. Las personas a las que he puesto cara y con las que todavía no sé ni cómo interactuar suponen una gratificación directa. Las conversaciones conspiratorias con Odilas han sido un lujo. La lista de beneficios colaterales es larga y profunda, gracias en buena parte al interés de Ramón Sangüesa, cuya sombra me parece cada vez más alargada, o incluso a una coincidencia con Diego Soroa en el avión de vuelta a Bilbao.
En definitiva, aire fresco en cantidades enormes. Quizá un vendaval. Y a mí me gusta ver el mundo suave suave. Pero esto está más jodido cada vez.
Escrito el 25 de octubre, 2009 por Julen en Escapatoria
Pudiera que ser que cuando lo digital sea ubicuo nosotros no estemos allí. Dilúyete. Ser más porque fluyes y de esta forma eres capaz de dejar de ser. Debes cambiar la referencia para que no se entorpezca el flujo. Te mueves, vas hacia algún lado y dejas trazas digitales.
Las migas electrónicas del siglo XXI sirven para que el camino siga siéndolo. Pero no llegas nunca a ningún lado. Porque no tiene sentido llegar. Cuando llegas, eres. Y en ese momento pierdes frente a tus competidores. La selección natural artificial te deja fuera de juego.
Todo deviene explícito. Tu piel digital no sirve para captar la realidad. Es al revés, tus poros se transforman en descomunales embudos con la parte ancha hacia fuera. Voceas tu intimidad, hagas lo que hagas. Aparecerás en un mapa digital, eres una chincheta emisora de bits, lo sepas o no, lo quieras saber o no.
Y el mundo se reconvierte en algo buscable. Disfrazado de experiencia de usuario, de migaja de felicidad mediante el acto de buscar, ese mundo te atrapa. Un mundo en estado de cacería constante. De bits. De ti. Estás en formato presa. Y los cazadores cada vez disponen de mejores camuflajes.
Nuevas ideas, estupendo. Aunque tenga la cabeza a punto de estallar, llegamos a algunas conclusiones para dotar de más argumentos a nuestro proyecto. Todo ello con la ayuda de mucha gente. Me había puesto a citar a Josep, Francesc (no uno sino dos), Tony, María Jesús, José Antonio, Ramón, Gorka, pero… me estoy dejando gente. Así que lo dejo abierto con un tremendo gracies a tots y totes.
Partimos de los sueños de personas y tratamos de hacerlos realidad. Esa es la potencial principal del proyecto.
Hurgamos en las posibilidades del viaje como una experiencia de aprendizaje, personal y colectiva.
Unimos esa idea del viaje con la realidad económica para tratar de que también sean viables desde este punto de vista.
Con una organización por proyectos, donde cada viaje es un proyecto único, específico, que cobra vida y que necesita un tratamiento particular. Cada viaje encierra su propio potencial.
Trabajamos con técnicas de judo para tratar de aportar valor a comunidades ya existentes en torno al viaje. Pueden ser redes sociales generalistas de viajeros en Internet o unidas por un motivo particular.
Procuramos detectar oportunidades de negocio que generen negocios éticos y comprometidos con el desarrollo del lugar donde se originan. Buscamos contribuir a la eliminación de la pobreza usando el enfoque de la fortuna en la base de la pirámide, de C.K.Prahalad.
La persona que viaja puede aportar información útil para determinados clientes, sean empresas que puedan mejorar su competitividad o universidades y centros tecnológicos que reciban los resultados de nuestra investigación en torno al viaje.
Los viajes, como proyectos particulares, pueden recibir una financiación diferente: desde el 100% hasta que sea la persona que viaja quien lo financia. Nos une la filosofía del viaje como experiencia de aprendizaje.
LATW puede adoptar múltiples formas en el futuro. Esto incluye desde convertirse en un centro de investigación alrededor del viaje hasta desarrollar metodología de moving labs para experimentar con productos/servicios en determinados territorios.
Como diría Manu Chao: “Cuando se mezclan las raíces de varios sitios, estás creando nuevas raíces para el futuro.” La cita la recojo de una de las personas que tira de todo esto: Iván Marcos Peláez.
Dejamos una imagen… que quizá se queda corta para lo recorrido. Pero tiene valor. Emocional, emocional, desde luego.
Los investigadores también han predicho que el sueño de los fundadores de Google de establecer un enlace directo entre el cerebro e Internet se convertirá en realidad en 2020. Entonces veremos probablemente “la primera interfaz física neural” que proporcionará “una conexión directa entre el cerebro y el sistema nervioso humano o animal y un ordenador o una red de ordenadores”. Entonces seremos capaces de “interaccionar directamente con los ordenadores utilizando sólo el pensamiento”. Dicha interfaz neural será una bendición para muchas personas afectadas de discapacidades graves. Ayudará a los ciegos a ver y a los cojos a caminar. Pero sus aplicaciones sobrepasarán la medicina, observan los investigadores. También ofrece el “potencial de control externo del comportamiento humano a través de medios digitales”. Al parecer, también seremos programables.
Internet no sólo conecta máquinas de procesamiento de la información, sino que también conecta a las personas. Las conecta con los demás y también con otras máquinas. Nuestra inteligencia forma parte de la capacidad del World Wide Computer en la misma medida que la inteligencia integrada en códigos fuente o en microchips. Cuando accedemos a Internet nos convertimos en nódulos online.
Otro par de párrafos de Nicholas G. Carr, en The Big Switch, al igual que comentábamos ayer. Tiene que ver con una conversación ayer con Teketen. “Ordenador” es quien ordena, no a quien ordenas. Casualidad o no, ¿seremos quienes recibimos órdenes o quienes las damos?
Google también ha lanzado un experimento en el que se usan modelos matemáticos para la gestión de personal. Durante el verano de 2006 pidió a sus empleados que rellenaran un exhaustivo estudio online sobre sí mismos y contestaran unas 300 preguntas variadas, desde los lenguajes de programación que conocen hasta las revistas que leen e incluso sobre sus mascotas. La compañía procesó las respuestas por ordenador y las comparó con otras mediciones de las capacidades y los logros de los empleados con la finalidad de crear algoritmos que pudieran predecir su rendimiento. En 2007 comenzó a utilizar los algoritmos para evaluar todas las solicitudes de trabajo que ahora también precisan formalización con un largo cuestionario en Internet. A medida que vayan progresando estas técnicas de modelación y ajuste, las compañías las usarán con mucha mayor frecuencia. “Esta modelación matemática de los seres humanos promete ser uno de los grandes logros del siglo XXI -concluye Business Week-. Y no es necesario tener mucha imaginación para ver adónde puede conducirnos. Los directivos utilizan herramientas no sólo para supervisar el rendimiento de sus empleados, sino también para seguir sus movimientos y estimular su productividad”.
Pues va a ser que no, que me bajo de este mundo. ¡Taxi! Lléveme por favor de vuelta a la humanidad. ¿Me dice cuánto será , más o menos, la carrera? Ya, que hay atascos y nos costará llegar, ¿no? Ya me lo temía.
Estos días voy a andar por UrbanLabs, como ya hice el año pasado. En esta ocasión, entre otras actividades, presentaremos Learning Around The World. Desde que iniciamos la aventura a principios de este año 2009, el proyecto ha ido evolucionando y está cogiendo forma. Cada vez más real. Cada vez más impresionante que estemos haciéndolo realidad.
Iván lleva viajando desde febrero de este año: India, Nepal, Tailandia, Camboya, Vietnam, China y Japón. Aprendiendo del mundo, pisando calle y hablando con la gente de cada lugar. Con los ojos abiertos y compartiendo ideas en torno a los temas que nos interesan. En realidad quienes no podemos seguir su ritmo, aunque estemos sentados frente a un ordenador, somos nosotros. Demasiada información para digerir. Pero vamos puliendo el proyecto.
Ahora además contamos con Asier López. Él ha viajado tres meses por India, Malasya e Indonesia. En su caso más volcado hacia aspectos relacionados con la energía, el transporte y el agua. Pero ya tenemos un punto común para avanzar con el proyecto: el planteamiento de Prahalad en su libro La fortuna en la base de la pirámide. LATW podría convertirse en una ¿empresa? que trabaje con ese concepto.
En realidad yo me siento sólo un narrador de la historia. Ni soy protagonista de ella ni tengo tiempo material para dedicar a este maravilloso proyecto. Yo sólo lo cuento porque me fascina. Me encanta leer los desmadejados correos de Iván enchufado con cada lugar que pisa como si fuera su barrio natal. Me encanta descubrir cómo Asier ha traído las pilas cargadas a tope. Y en esta vorágine ni siquiera soy capaz de explicarme bien. ¿Cómo lo cuentas? ¿Un sueño? Sí, pero bajado a la realidad.
Para ser justos, este proyecto también se debe a otras personas. Seguro que me dejo gente, disculpas. Pero debería citar por lo menos a:
José Mari Luzarraga y otros profes de la uni, al igual que Lander Beloki, decano de la facultad, y Luxio Ugarte como responsable de investigación cuando pusimos en marcha el proyecto
¿Puede convertirse LATW en una empresa? Cada vez lo vemos más cerca. Una organización que:
gire en torno al viaje como experiencia de aprendizaje y lo oferte a universidades, escuelas de negocios u otras entidades
aporte ideas concretas extraídas del contacto directo con la gente del lugar por encargo de empresas interesadas en expandir su ámbito de actuación hacia países emergentes y del tercer mundo (inteligencia competitiva a pie de calle)
utilice el poder de las redes sociales de viajeros en Internet
impulse actividades relacionadas con la fortuna en la base de la pirámide
ayude a que los sueños de gente joven que quiere viajar se hagan realidad al tiempo que mediante ese mismo viaje se aporte valor a la sociedad
En fin, trataré de explicar de qué va esta historia. Cada día que pasa cobra más fuerza. ¿Querrías colaborar con nosotros en un proyecto emprendedor de estas características? Más información en algunos artículos:
Reconozco que tengo cierto prejuicio con la gente que se vende demasiado. No me gusta que una empresa “seria” de consultoría -puede ser de otro sector- te llame para que asistas a un evento tras enviarte el típico mailing masivo al que no has contestado. Esos correos que llegan desde una dirección de correo electrónico personal pero que incluyen un contenido absolutamente impersonal me parecen tétricos.
Esto es más flagrante cuando el mensaje está redactado en plan “como si fuera informal”. Es decir, es un mailing pero quien lo ha ¿dictado? ha tratado de hacer un doble salto mortal con tres tirabuzones para que parezca que ese correo viene dirigido a ti. Por supuesto, que llega en modo copia oculta para que no veas la lista de la que formas parte. Escribo esto porque hace poco he recibido cuatro correos para un mismo evento además de una llamada de teléfono. Ya vale, ¿no?
Además, ahora hay muchas otras formas de “promocionarse” que juegan con la artillería militar de la web social. Puede llegar a través de una conversación de Linkedin, un twitteo bien organizado, un artículo en un blog, un evento en Facebook u otro medio al uso. Porque, claro, estamos aquí para vender, a ver qué me voy a creer. Y yo el primero. Pues qué queréis que os diga. En la medida que pueda, me bajo de ese autobús “de toda la vida”.
Cuando tienes un blog y escribes en él durante cierto tiempo, todo resulta más fácil. Aparecerás como lo que eres, para bien o para mal. Si mantienes un ritmo de publicación, cada vez es más fácil que la gente se haga una composición de lugar adecuada. Y esto también quiere decir que alguien debería saber -si te va a pedir que promociones algo- cuál es tu punto de vista al respecto. Pero no, hay gente que, sin más, cree que puedes tener cierta capacidad de influencia y ¡zas! hace su trabajo de venta agresiva. Aunque no tengan (casi) ni idea de quién eres o cuáles son tus opiniones. Sólo saben que puedes influir. En picado a por ti.
Al mismo tiempo, creo que hay que distinguir. No es lo mismo echar un cable a gente que empieza que prestarte a colaborar con las grandes entidades de presupuestos millonarios. Hasta donde puedo, porque hay veces que no llego, procuro estar disponible para quien está comenzando.
En mi idea de web social no encaja el marketing agresivo. Por eso cuando lo recibo no me gusta nada, nada, nada. Joder, voy a acabar siendo más cascarrabias que el presidente de nuestra futura asociación ACASCAR, Javier Vizcaíno
Desde hace ya mucho tiempo creo que nuestra sociedad ha interiorizado una dinámica constante de “lucha”. Aunque en muchas ocasiones se disfraza de eficiencia, de selección natural, de reto y esfuerzo, en el fondo siempre parece recurrente un cierto tufillo bélico. Uno de mis referentes positivos en materia de relación humana es Howard Rheingold y la gente que se mueve en torno a él por ejemplo en el proyecto The Cooperation Commons. Usan la palabra “cooperación” como base para sus investigaciones. Me parece una idea mucho más sana. Por cierto, muy en la línea de la reciente premio Nobel de Economía Elinor Ostrom.
Comento esto porque leyendo uno de los estupendos artículos en que Amalio Rey nos randa resumiendo el último sarao de Infonomia, se cita de nuevo entre las tendencias de futuro la necesidad de que cada territorio “compita” en una especie de mercado global donde hay escasez. Bajo el epígrafe “Reinventar territorios” Amalio nos explica:
Alfons Cornella habló también de “la absoluta necesidad de UN campeón de ciudad” que lidere el cambio. Ahí tengo mis dudas, la verdad. Creo más en modelos distribuidos, donde hayan muchos, muchísimos “campeones” que tiren del carro forjando una consciencia compartida.
En lo que sí coincido plenamente es en su reflexión de que “cada ciudad tiene que entender bien en qué liga juega”, lo que implica comprender cuál es realmente su identidad diferencial y con quiénes compite o se complementa en la conquista de esa etiqueta que se quiere ganar.
El mismo Amalio muestra sus dudas, que yo comparto y aumento. Creo que la lógica que subyace territorialmente es la de “yo gano y tú pierdes”. La liga como competición provoca normalmente que quienes no ganan sean destituidos. No me gustan ese tipo de metáforas que trasladan la lógica belicista de ganadores y perdedores. Además, cada vez es más complicado concretar qué es ganar y qué es perder. En el fútbol es fácil, pero en la vida suele ser más complicado. Todavía tengo viva la imagen de hace unos años en el dowtonwn de Los Angeles: una tremenda fila de tiendas de campaña donde habitaban los despojos que la sociedad produce junto a la espectacularidad de los rascacielos del centro financiero. Desigualdad evidente: unos en la cola y otros en el cielo.
Cuando hablo del “Sur de Islandia” manejo la idea de crear territorios mestizos donde vive la gente que quiere habitar allí. No hay aranceles ni trabas al movimiento porque éste es ya una realidad. Claro que es cierto que los territorios geográficos generan riqueza, que los hay más y menos competitivos. Pero, ¿son esos territorios la referencia deseable para resultar atractivos? Con una lógica de escasez desde luego que lo son. Hay que ir allí donde hay más oportunidades, donde crecer, donde hacer dinero, donde consumir, donde el PIB cabalga a lomos de gigantes.
Pues no me da la gana, no me lo creo. Hay formas alternativas para habitar territorios más amables, barriosdonde es más fácil descubrir una sonrisa en los labios de quienes viven allí. Las nuevas guerras contemporáneas se disfrazan cada vez más de lucha económica. La gran derrota es que no tienes suficiente dinero para ser feliz o en expresión de Bauman, que no te adaptas al “deseo de consumir” y no tanto al consumo mismo.
Prefiero las lógicas de la cooperación. Me asustan las políticas de ser territorio referente a costa de los cerebros de otros territorios: tarjetas azules para los cerebros y los demás que no vengan, por favor. ¿Para qué queremos óptimos locales?, ¿para cargarnos el óptimo global? No, el óptimo global hace tiempo que tiene que defenderse de tanto territorio creativo, región europea de referencia en innovación y competitividad de las naciones. Los lugares amables pierden la batalla contra los lugares competitivos. Me quedo con las ciudades a escala humana.
Ya sé que podría empezar más positivo y usar “A favor de”, pero creo que es evidente nuestra propuesta. En el modelo de empresa abierta que manejamos no nos cansamos de repetir la expresión “dimensión humana” de una organización. Hace unos pocos días hablábamos de las empresas grandes, que no de las grandes empresas (como comentaba jemarba). Dimensión, crecimiento, que no desarrollo. En realidad, cada vez más parecen monstruos que cuando vienen mal dadas -hacía tiempo que no pasaba- muestran su lado más salvaje.
Lear quiere cargarse del todo su planta de Roquetes. Esto afecta a personas con las que he desarrollado una relación especial. No es ya un mero análisis de algo abstracto. Es una jodida realidad que pega duro, muy duro. Es el lado oscuro del gigantismo empresarial que cuando no puede recoger beneficios suficientes, cierra la puerta. Suma y sigue.
Parece que todo nace de una especie de axioma empresarial: ande o no ande, caballo grande. Crecer, crecer, crecer. Comprar, absorber. Cuantas más plantas mejor. No hay opción, son reglas del juego. Vas donde tu jodido cliente, ese señor feudal que te impone vasallaje, te dice que tienes que ir. Lo disfraces de parque de proveedores, just in time o win-win. Una mierda que oculta al dios de la sociedad del siglo XXI: la cuenta de resultados. Porque las empresas siguen teniendo su razón de ser en “ganar dinero”. Y si no gano dinero o gano menos de lo aceptable, cierro una planta, dos o las que hagan falta.
¿De qué depende que sigas manteniendo tu puesto de trabajo cuando estás en una empresa grande? De algo que no tiene apenas nada que ver con tu actitud personal. Olvida las conexiones causa-efecto. No existen, están destrozadas y hundidas a mil metros de profundidad. El inmenso barco en que desarrollas tu labor diaria tiene un puente de mando que decide por ti. Sólo cabe desearte suerte porque aquí abajo, en galeras, no tenemos ni idea de la dirección que llevamos ni de si hay tormenta o brilla el sol. Eso sí, lo mismo entre las bancadas hay declaraciones de principios, valores, misión y visión.
¿Hay excepciones?, ¿generalizo? Creo que hay que romper empresas, hacerlas mil pedazos y buscar otra lógica de cooperación. No podemos fiarnos de entes gigantescos que han desconectado del lado amable de la relación con sus personas. En la ingeniería de procesos seguirán buscando eficiencia para que podamos realizar las actividades con “menos operarios”. El trabajo bien hecho termina con una expresión triunfante que dice que “hemos reducido el tiempo, ahora podemos llevar a cabo esa operación con 2,7 operarios”. La persona es operario. La persona puede ser 0,7. El sistema es así. Las personas siguen siendo el denominador de una división donde cuanto menor sea su número, mayor es la eficiencia.
Y sigo siendo optimista: sigo pensando que a través de la subsidiariedad y con un enfoque federalista todo esto puede reconducirse. Pero que lo pongamos en los papeles no quiere decir que suceda. El modelo de management en boga ha contribuido demasiado a exacerbar las desigualdades y a desarrollar modelos alejados del menos malo de nuestros sistemas de gobierno: la democracia. No, el cierre de Lear no va a ser igual a otros. Afecta directamente a personas que conozco y eso confiere al asunto una dolorosa e inaceptable realidad. Seguimos con cuadros de personas afectadas por el mal de empresa.
Escrito el 18 de octubre, 2009 por Julen en Escapatoria
Es la línea hacia la que convergen todas las rectas de un plano inclinado, una referencia para el próximo paso. Mirando alrededor es complicado determinar la dirección del movimiento. Sucesivos cambios. Un giro constante que parece regurgitar los objetos. Renacen, se recrean, danzan en formas diversas. Pero son constantes alusiones a que seguimos en el mismo lugar.
La línea de fuga aparece segura de sí misma, primorosa, señorial. Concentra cientos de brillantes de focos de luz. Hila un sendero sin fisuras, que ancla su sencillez en aquel punto final. Tras él un precipicio de sentimientos aboca al pánico inducido. En aquel borde se amontonan almas indecisas. Un paso más y cambia el estado.
La peregrinación se hace dura. Por el camino se dejan ver figuras. Múltiples formas y dolores, humanas en una versión extraña, las letras juegan a retorcer su naturaleza. El horizonte brilla y aplica una fuerza magnética descomunal. Paso tras paso, más cerca. El borde nunca parece lo suficientemente cerca. La línea semeja un sendero infinito, pero es de las pocas certezas que quedan. Hay un final.
Como todo sustento del espíritu, la línea permite reconocer el avance. Esparce hitos. El tránsito fluye y se detiene. Las estaciones son señales de que la línea nos sigue guiando. Una línea fina, delgada, pero apenas maleable e imposible de romper. Al final de la línea, donde el blanco inunda de luz las letras, allí al final siempre hay un punto. Y aparte. Rara vez final.
Ayer viernes estuve charlando con Jorge Campanillas, de Iurismatica, un despacho de abogados dedicado al Derecho de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones. Como él mismo anuncia en su blog, acaban de poner en marcha, junto a otro grupo de abogados, Derecho en Red.
En mi actividad profesional me encuentro cada vez más con miedo en la empresa ante un territorio donde no saben con qué reglas actuar: Internet. Hace poco, por ejemplo, trabajando con un centro tecnológico, surgió el problema de cómo encarar el uso de blogs en un marco corporativo. Asuntos como la gestión de la propiedad intelectual y qué tipo de licencias aplicar a los contenidos son asuntos cada vez más relevantes.
Pero no sólo en asuntos de propiedad intelectual es necesario desbrozar el horizonte. Charlando con Jorge fui cayendo en la cuenta del amplio abanico de asuntos legales de los que conviene tener referencias. Sí creo que depende en gran parte del sector de actividad de la empresa para considerar qué aspectos son más delicados. Y no es ninguna tontería decir que toda persona que se dedique a asesorar en materia de web social a una empresa debería poseer unos mínimos conocimientos sobre derecho en Internet.
Claro que todos estamos en obras, en fase de construcción, ¿en beta permanente? ¿Cómo encarar desde el derecho este asunto de la “beta permanente” si precisamente la norma legal debiera dar “seguridad” jurídica? Me temo que también aquí hay que manejarse con paradojas. No es fácil. Como tantas otras veces, la mejor recomendación va a ser el sentido común y cierta prudencia. Bien es cierto que una prudencia contenida, porque si no, puedes volverte paranoica y no hacer nada.
Cuando una empresa se adentra en territorio Facebook o Linkedin, debe ser consciente que cambian las reglas. No está “en su casa”, no es su “dominio”. Ha creado un usuario con un servicio externo y debe saber lo suficiente para actuar en consecuencia. No vale aquello de que “no sabía”, porque el desconocimiento de la ley no excluye de su cumplimiento. Claro que “la ley” es asunto demasiadas veces no del todo claro en las redes sociales de Internet.
En fin, que me parece una estupenda iniciativa la de poner en marcha Derecho en Red. Eso sí, como usuario tengo claro que encargaría a este tipo de profesionales al menos tres encargos:
Que nos traduzcan y simplifiquen la complejidad del casi ininteligible lenguaje jurídico para que podamos tomar en cuenta una serie de normas básicas.
Que se esfuercen en solicitar a los proveedores de servicios una redacción de condiciones de uso que siga esa simplificación.
Que adviertan sobre los errores de bulto que deben evitarse, desde el marco legal, cuando las empresas acceden al uso de herramientas de la web social
Creo que trabajar en consultoría relacionada con la web social en la empresa requiere colaborar con este tipo de profesionales. Nos aplicamos a ello. Nuestros caminos se cruzarán más de una vez, seguro. Y dicho eso también hay que reconocer que para la mayoría de los usuarios, la actividad de los abogados queda distante, fría y farragosa. Creo que quienes se dedican al derecho en Internet tienen todo un reto por delante: hacerse entender. Quizá deba ser su primer objetivo