Deprisa
Corría ladera abajo tan deprisa como podía.

“Corría” como ejercicio vital, como forma de saber que se movía.
“Ladera abajo”, no tanto porque fuera así en realidad; más bien era como él lo percibía.
“Tan deprisa” era la parte complicada del juego, ¿de dónde llegaba aquella presión?
“Como podía” porque había sido adoctrinado con éxito: el que algo quiere, algo le cuesta.
Puede que no tuviera sentido, pero él corría ladera abajo tan deprisa como podía.
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La foto es de sergis blog en Flickr.




















20 de Septiembre 2009 a las 10:31 :
Tu último comentario sobre el sentido, me ha recordado un texto de Bertolt Brech, que leí hace tiempo y no me ha dejado de rondar desde entonces:
“Estoy sentado al borde de la carretera, el conductor cambia la rueda.
No me gusta el lugar de donde vengo. No me gusta el lugar adonde voy.
¿Por qué miro el cambio de rueda con impaciencia?”.
21 de Septiembre 2009 a las 18:56 :
Gracias a ti y a Guillermo por estos textos tan llenos de sentido. ¿Cómo que tal vez no tuviera sentido? Venir de donde no se quiere, e ir a donde no gusta, también tiene un sentido.