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La artesanía huye del gran mercado 14 comentarios

FajaGrande2

Nota aclaratoria.- Antes de nada, indicar que este artículo y otros que espero escribir pretende contribuir a desarrollar las ideas en torno a la consultoría artesana. Todo partió, como ya sabéis de la Cumbre de Segovia, asunto en el que estamos enredadas unas cuantas personas en plena discusión a día de hoy. Allá vamos.

Hay espacios donde es mejor no entrar. Se rigen por reglas -escritas y no escritas- que no convienen al artesano. Allí no somos competitivos. Así que sabiendo de mercados mucho más apetecibles, es mejor dedicarse a las distancias cortas. Pero eso, claro, tiene que ver con una importantísima gestión de relaciones. Granovetter definió la importancia del lazo débil y no podemos no sumarnos a esa oportunidad, pero dejemos estar a los lazos débiles como tales. El tiempo dirán si mutan esa condición.

Nuestra única fortaleza competitiva es nuestra reputación. No puedes no ser tú cuando trabajas. Es muy difícil eludir responsabilidades, para lo bueno y para lo malo. La relación causa-efecto es más controlable. Algo inusual en los tiempos que corren. Nuestra consultoría vive de imperfecciones y amores. Los clientes son colegas y con casi todos ellos podríamos trabajar sin necesidad de que nos pagaran. Y, sí, soy de los que creo que conviene hacerlo. Aunque en muchos casos no sabrás si estás trabajando, aprendiendo o divagando.

Yo sé que no debo tener muchos clientes. Ni debo ni puedo. Tengo la gran suerte de que me lo paso bien trabajando. Me han engañado, me he engañado, soy un ingenuo, un iluso. Si quieres, un gilipollas que mete horas. Vale, sólo voy a pasar por aquí una vez; así que déjame disfrutarlo. Y sí, hay quien me dice que a ver si no trabajo, que vaya vacaciones, que qué envidia. Pues hazte artesano, joder. Perdón, perdón. ¿Por qué no lo intentas? Cada vez hay más posibilidades y no sólo surgen en trabajos de pájaros y flores como la consultoría. Cada vez resulta más fácil.

Con Amalio estuve charlando en mi último de día de Transandalus allá en Málaga sobre los límites de aceptación de miembros en una supuesta red de consultores artesanos. Yo prefiero bajar cualquier barrera de entrada y luego el tiempo, los clientes y nuestros amores y odios irán colocando a cada cual en su lugar. El “sello” de artesano lo va a poner ese mundo que nos rodea. Así que no pasa nada por aceptar pulpo como animal de compañía. Me pasa lo mismo con la idea de Aprendices: ¿quién soy yo para decirle a alguien que quiera serlo que no, que no puede? Pues nadie, no soy nadie.

Creo que no queda más remedio, insisto, que manejar las distancias cortas. Por defecto, no me interesa un concurso público. La producción del artesano es contenida, por mucha diarrea mental de que pueda uno presumir. Cada vez que decimos no, crecemos como profesionales. Nuestra asertividad a la hora de rechazar es la prueba de que estamos haciendo bien las cosas. Eso sí, hay muchas formas de “rechazar”. Puede convertirse en “desviar” hacia otras personas o incluso “aportar ideas” por si pueden ser útiles.

Estamos creando nichos de mercado diminutos pero de alta rentabilidad y que no son “caracterizables” como tales. Mi ¿mercado? está compuesto por un conjunto variable de clientes, proveedores, colegas, gente de la universidad y aprendizas/ces. Imposible de derribar por cualquier otra empresa de consultoría. Una amalgama extraña y única que genera seguridad e incertidumbre. ¿Te gusta la artesanía?

21 páginas en blanco 2 comentarios

libro-abiertoComenzaba el libro con acción frenética. No habías terminado la primera página y ya habías entrado en la boca del lobo. Personajes y tensión a través de un par de hechos fundamentales. Por eso no dejaba de sorprender que aquello pudiera ocurrir.

Letra más bien pequeña donde rara vez moraban los diálogos. Páginas vulgares numeradas abajo en el centro, fáciles de pasar. La mirada yendo de izquierda a derecha domesticada por la letra de la escritora. Era fácil dejarse llevar por la trama. Poco a poco emergía una compleja red de causas que explicaba aquella locura. Algunas más evidentes, otras sólo intuidas, la mayor parte simples engaños. Pero la trama avanzaba dando paso a conjeturas y dejando atisbar ciertos finales posibles.

Los capítulos eran cortos, rápidos, de no más de siete u ocho páginas. Lo suficiente para que el alma de la novela pudiera salir a borbotones, con la tempestuosidad de quien siente la presión de algo que hay que contar. Sí, una historia, un secreto, un dolor que lo es porque no explota. Por eso no había espacio para descripciones detalladas. Trazos rápidos que dibujaban escenas huérfanas de sentido único. Quien leía proyectaba sentimientos para rellenar los huecos de la razón.

Por eso cuando aparecieron 21 páginas en blanco y un final sin escribir, el libro rompió a llorar. Había muchas formas de morir.

Declaración de consultoría artesana 13 comentarios

CAHubo un famoso encuentro en Segovia que dio con mis huesos por el suelo y del que salí brazo en cabestrillo. El tiempo y la dedicación de cierta gente dedicada a la consultoría artesana han conducido a una primera declaración de intenciones sobre qué cosa podría ser la consultoría artesana. Es obra de Miquel Rodríguez y Manel Muntada y resume una primera aportación de un grupo de gente inquieta. Miquel nos la traslada en un artículo que publicó ayer. Copio y pego este primer texto desde la wiki para que quienes pasáis por aquí podáis someterlo a crítica feroz.

Creo que estamos frente a un concepto imperfecto por definición y que se puede concretar de muy diferentes maneras. ¿Cómo si no entender la relevancia del artesano? ¿Acaso no es por propia definición un generador de creaciones únicas? Por mucho molde que utilice son demasiados los matices para repetir producto. Por tanto, parece lógico pensar que nuestras manos moldearán proyectos únicos. Más hoy en día en que hemos intensificado relaciones y las influencias son interdependientes. Nuestras redes amalgaman experiencia que que acaba urdida y aplicada -no hay otra forma posible- en nuestros trabajos. Richard Sennet, cuando explica la idea de taller en su libro El Artesano, dice que “en el taller, las desigualdades de habilidad y experiencia se convierten en un asunto de relaciones personales”. Y más adelante citando a Ibn Jaldún, establece la similitud de los artesanos orfebres medievales con el pueblo bereber, “fortalecidos por los viajes y la movilidad”. Por eso insisto en que la declaración es sólo parte del viaje, que continúa.

La consultoría artesana

Somos profesionales que trabajamos por el cambio, la mejora y la solución de problemas de las organizaciones. Un trabajo que suele englobarse bajo el término de consultoría. A esta denominación nosotros le añadimos un adjetivo que es un atributo diferencial: hacemos consultoría artesana. Adoptamos este concepto, en contraposición a “industrial” pero no pretendemos establecer un enfrentamiento sino practicar una alternativa a la manera dominante de hacer consultoría.

La referencia más directa al concepto de consultoría artesana lo encontramos ya hace más de cinco años en el blog de Julen Iturbe-Ormaetxe: consultoría artesana en red. Pero, al margen del entorno de la web social, el concepto de artesanía está emergiendo entre nuestros clientes y nuestra red profesional como manera de hacer revalorada y adecuada a ciertas necesidades de las organizaciones.

Muchos de los valores de la artesanía son reivindicados por todo tipo de servicios hasta llegar a convertirse en inevitables tópicos entre los argumentos de venta: cercanía, adaptación, flexibilidad, confianza, por ejemplo, son atributos que se encuentran en casi cualquier folleto o catálogo de consultoría. Sin embargo, todos ellos y algunos más de los que hablaremos más adelante, son conceptos que la idea de artesanía denota por sí misma. Es por eso que mucha gente identifica en esta palabra maneras de hacer que, de hecho, estamos llevando a cabo. Esta reivindicación de la artesanía también está siendo reforzada por la obvia caducidad de muchos métodos y fórmulas del management, apenas renovadas superficialmente durante el último siglo. Se necesitan nuevas perspectivas y enfoques mucho más ágiles y transformadores y estos sólo parecen posibles desde la aproximación artesana. No negamos la necesidad de estructuras complejas, asimilables a un concepto industrial del servicio, para algunos proyectos en los que incluso podemos participar como profesionales independientes. Existen necesidades y logros que requieren de grandes estructuras de producción, pero nosotros nos definimos como estructuras simples y autónomas, talleres más que fábricas, con productos controlables personalmente.

Pero ¿qué entendemos pues como consultoría artesana? Más allá de definirse como reacción a la consultoría “industrial” o al management clásico debemos establecer algunas características que la definan por sí misma:

  • Trabajamos con las personas y entendemos que las organizaciones están a su servicio y son posibles gracias a ellas, no como recursos humanos sino como protagonistas. Nuestros clientes son personas y no corporaciones. El conocimiento, la ilusión y toda la energía necesaria para el cambio y la mejora residen en las personas, una a una, y también en equipo y organizadas. Entendemos que las organizaciones son lugares de colaboración con un propósito y no almacenes de recursos productivos.
  • Nos gusta nuestro trabajo y no establecemos rígidas separaciones entre nuestra labor de consultores y nuestra vida. Nuestra materia prima es el conocimiento, algo que no se genera con horario fijo y en espacios concretos. Cuando decimos que nuestro trabajo es nuestra vida no estamos utilizando una fórmula ampulosa que connota un sacrificio personal. Estamos, simplemente, integrando nuestro trabajo como una actividad más en nuestro quehacer cotidiano.
  • Colaboramos de manera abierta. Nuestro valor no reside en el atesoramiento de conocimientos, métodos y técnicas privativas a resguardo de nuestros clientes y de otros profesionales. Con cada caso y proyecto generamos conocimiento que queda a disposición de quien quiera emplearlo. Facturamos por nuestro trabajo de facilitar, de dinamizar personas e ideas y creemos que el conocimiento necesario para resolver los problemas es aportado tanto por nosotros como por las personas de las organizaciones con las que trabajamos.
  • Somos red, la alimentamos y nos alimentamos de ella. Nos organizamos en redes que se reflejan y se apoyan en nuestros blogs, redes sociales y toda herramienta y servicio de colaboración y social en la que participemos. Por estos canales hacemos circular y ponemos a disposición de cualquiera nuestros conocimientos, ideas e inquietudes.

Estas características esenciales tienen unas consecuencias concretas:

  • Si nuestra materia prima es el conocimiento abierto, cada caso es un proyecto nuevo en el que incorporaremos nuestros aprendizajes anteriores y volcaremos nuestra experiencia renovada. Por lo tanto, innovar no es un actividad instrumental sino un imperativo forzado por esa manera de hacer. Si en cada proyecto nuestro conocimiento ha evolucionado, cada proyecto estará basado en nuevas ideas, métodos revisados y técnicas y herramientas actualizadas.
  • Si renovamos en cada trabajo, reivindicamos el beneficio de la experimentación y del error, de la desviación y corrección del rumbo planificado. Aprendemos antes, durante y después de cada proyecto y consideramos que la acción y la revisión, en el contexto particular de las personas en las organizaciones con las que trabajamos, son imprescindibles para resolver los problemas concretos.
  • Si aprendemos con cada proyecto, debemos divertirnos con cada trabajo. Estamos convencidos de que en el anclaje y asimilación de los aprendizajes es fundamental la ilusión y la emoción por el trabajo bien hecho. Trabajamos con personas que quieran trabajar por las soluciones con una mínima pasión.
  • Si trabajamos con personas, la diversidad es una de nuestras principales riquezas. Aprendemos de lo diferente, no tanto de lo conocido; e incorporamos a la red a todas las personas que puedan aportar conocimiento, ideas y experiencia, incluyendo tanto a otros consultores artesanos como a las personas de las organizaciones con las que trabajamos si su manera de hacer sintoniza con la nuestra.
  • Si somos parte de una red, nos desarrollamos en una meritocracia en la que no protegemos nuestros estatus. Para cada proyecto buscaremos las personas que mejor puedan colaborar convencidos de que nuestro papel de facilitadores consiste en articular los mejores conocimientos y personas para los mejores resultados. El logro del proyecto debe ser la prioridad y sabemos que esta estrategia es lo mejor para nuestra reputación y fiabilidad a largo plazo.

En definitiva, nuestros proyectos son nuestros talleres y cada resultado una pieza singular, no por vocación de originalidad sino consecuencia inevitable de haber sido producida en un momento único, gracias a una experiencia renovada y al conocimiento de un conjunto de personas. Todo lo anterior nos lleva a enunciar unos valores:

  • Franqueza ya que las personas con las que trabajamos están en un mismo plano de colaboración, nos permite decir que no cuando por ética, pragmatismo o viabilidad creamos que las demandas son erróneas o los proyectos van mal encaminados.
  • Libertad como garantía de compromiso en cada proyecto. No trabajamos para organizaciones sino con las personas que las componen y nos comprometemos con el proyecto más allá de la relación contractual gracias a nuestra independencia de corporativismos y a nuestra autonomía en la decisión.
  • Pragmatismo que permita conciliar la vocación por el trabajo bien hecho con las circunstancias y requerimientos de cada proyecto de manera que el mejor logro sea también el logro posible.
  • Simplicidad que nos permita concreción y capacidad de reacción. Articulamos cualquier estrategia a largo plazo en proyectos sencillos a medio y corto plazo que nos permitan ajustarnos en cualquier momento a cualquier incidencia y que nos faciliten el conocimiento progresivo de las organizaciones y personas con las que trabajamos.
  • Economía en infraestructuras y recursos, compromiso con el open source y el conocimiento y herramientas libres, que nos permita conjugar la adaptación y personalización de los proyectos con presupuestos austeros y ajustados.
  • Re(d)lación de confianza y perdurable que se origina en que trabajar con personas implica establecer relaciones más allá de las contractuales del proyecto. Seguimos con la gente con la que trabajamos, proponemos nuevas acciones, actualizamos informaciones y herramientas y, en definitiva, les incorporamos a la red.

El taller

El taller es la red abierta de consultoría artesana. Una plataforma de colaboración para la re(d)lación entre quien ejerce en el marco de la consultoría artesana y entre los profesionales de las organizaciones con quienes colaboran. El taller abre a todos sus integrantes y a la red en general los recursos, conocimientos, ideas e inquietudes que se desprenden de nuestra práctica profesional.

Las finalidades de el taller son:

  • Abrir escenarios (presenciales y en red) que posibiliten y faciliten el debate y el contraste entre profesionales.
  • Facilitar la capacidad de dar respuesta a posibles colaboraciones profesionales entre pares (P2P).
  • Abrir el conocimiento acumulado dentro y fuera de la red, para nuestro provecho y de los profesionales cercanos al modelo propuesto por la consultoría artesana.
  • Ser una central de recursos de consultoría que integre nuestros diferentes ámbitos, conocimiento y especialidades.
  • Ser una referencia para terceros cuando queramos presentarnos como integrantes de una red y de la manera de hacer y los valores artesanos.

El taller es una plataforma en red que da forma y cobertura a la red que, de hecho, formamos los consultores artesanos y los profesionales con los que colaboramos. Se entra en el taller cuando ya se forma parte de la red. Esto es, cuando…

  • Se ha trabajado con alguno de los profesionales del taller en algún proyecto que se presentará en el taller, tanto como miembro del equipo consultor como persona colaboradora y cliente.
  • Se ha participado activamente en la organización y desarrollo de debates sobre el concepto de consultoría artesana.

Los miembros del taller:

  • Desarrollarán e incluirán o darán referencia en el taller de sus publicaciones profesionales, especialmente las que se presentan en la red (blogs, wikis, etcétera) y aportarán su conocimiento y experiencia en forma de contribuciones a los contenidos de el taller.
  • Difundirán en su actividad de comunicación y en su práctica profesional el concepto de consultoría artesana y de red abierta de consultoría artesana.

El taller no tendrá organigrama ni cargos específicos. Su gestión se realiza voluntariamente y las posibles inversiones y costes, siempre escasos y austeros ;-) se propondrán y resolverán cuando se presenten. De hecho, su organización se mantendrá entre pares (p2p) y evitará una estructura formal que se imponga. Cualquier contraste o ¿por qué no? conflicto que se pudiese presentar se resolverá mediante el debate abierto entre sus miembros.

La marginalidad del software libre 7 comentarios

Actualización 02/09/2009.- Hay que seguir la evolución de todo esto, porque parece cambiar el rumbo tras una reunión de Txipi con gente del Gobierno Vasco. Leed este artículo.

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Para entender este post puedes leer el artículo original de Txipi donde explica la secuencia de hechos y las bases del concurso por las que nuestras autoridades quieren comprar 20.000 miniportátiles para alumnos de 5º de Primaria para este próximo curso. Todos con su Windows XP como Dios manda y sin referencia alguna al software libre.

El sistema políticamente correcto en que vivimos necesitaba decir que apostaba por el software libre. No podía ser de otra forma. Era, me temo, una pregunta retórica. Patxi, tú que eres de aquí, ¿eres del Athletic? No hay escapatoria. O sí o sí, faltaría más.  ¿Apuestas por el software libre? Y como has dicho “libre” no cabe sino aceptar el envite. ¿Software libre? Como el que más:

Hoy se celebra el día de Internet y es de sobra conocida mi apuesta porque este servicio público sea libre, abierto y sobre todo participativo. Por eso no podía más que sumarme al MANIFIESTO que ha publicado hoy mi partido para apoyar el desarrollo y la utilización del software libre. Invito no sólo a que lo leas sino a que lo difundas, te suscribas o lo apoyes.

desierto2Yo soy un caso esquizofrénico: mi vida por esas empresas de Dios se ha movido entre pouerpoins, sharepoins y demás algaradas provenientes de la factoría del benefactor y filantrocapitalista Bill Gates. Pero desde que me hice artesano caí en la cuenta de que otro mundo era posible. Mi desaprendizaje me sigue costando lo suyo. El sistema (sea lo que sea) me tiene bien atrapado. Pero sé que voy a salir de ahí y lo voy haciendo poco a poco. Tendré que volver de vez en cuando porque el mundo es como es y en él vivo, pero sé que tengo alternativa. El software libre en 2009 es una realidad.

Pero mi caso no es relevante. No soy un gestor público que tomo decisiones concretas que afectan a miles de personas y suponen todo una declaración de intenciones. No soy un gestor público que decide en materia de tecnologías para la educación. Por eso el pequeño revuelo (pequeño porque mi vecina del quinto no me ha comentado nada en el ascensor) que ha causado el gasto de ordenadores para enseñanza con Windows instalado y preparados para el gran mundo de Microsoft Office debería tener mayores consecuencias. Porque en el fondo la cuestión relevante son los estándares y cómo pelean contra el ánimo de lucro. Si tienes mi sistema operativo, tendrás mis programas, tendrás mis cachibaches, tendrás tu felicidad sujeta a mi control. En el fondo, la pelea, aunque suene fuerte, es por nuestra libertad.

Que sea Txipi quien se encargue de escribir los argumentos bien hilados es toda una garantía de que el asunto es serio. Es fácil criticar porque sólo requiere observar y esperar el error. Pero es que los errores son tan de bulto que casi no hay forma de callarse. Lo que hacen es evidenciar que el software libre aquí y ahora es minoritario y no está presente en las prioridades de nuestros gobiernos, con las excepciones normales que confirman la regla general. ¿Es un sistema tan bien construido y robusto el que está enfrente?, ¿hay tantos intereses creados en torno a él?, ¿es una cuestión económica donde hay mucho dinero en juego?, ¿son tan fuertes las presiones de grandes corporaciones para que en la licitación no aparezca referencia alguna al software libre?

Y para más coña toda esta algarabía corre paralela con la twitterada estival de Patxi López. Tengo una pregunta para usted, Sr. Lehendakari, pero no me conteste ahora, hágalo después de que Twitter la bendiga la publicidad. Gaseosa que muestra a los mismos perros con distintos collares, me temo. Porque no nos engañemos, que aquí la famosa “conversación 2.0″ brilla por su ausencia. Me refiero, por supuesto, a la parte implicada. No sabe, no constesta. La callada por respuesta; hasta donde sé al menos.

Más información vía Google. Parece que las críticas crecen. A ver si conseguimos que mi vecina del quinto se entere. Será buena señal. Por si acaso, copio/pego los videos que incluye Txipi.

Los mayores de 50 vamos a arrasar 13 comentarios

multitudMi padre trabajó toda su vida para una misma entidad que fue mutando a lo largo del tiempo: un banco. Primero Banco de Vizcaya, luego otra cosa que se llamó Induban, después Banco del Comercio y finalmente una entidad que unió a los enemigos: Banco Bilbao Vizcaya. A él no le pilló la época del BBVA, pero el camino ya estaba trazado. Una sola vida profesional, una sola empresa mutante. Si quieres comprender esas historias puedes leer La empresa viviente, de Arie de Geus (pdf con pequeño resumen), un libro que parte de esa forma de ver el mundo. Eso sí, es una versión edulcorada, pero que encierra un destino insoslayable: esta será tu empresa, esta será tu vida.

Sin embargo, hace tiempo que las empresas no pueden quieren  soportar la carga de compromisos a largo plazo. Son costes estructurales y hay que huir de ellos como del diablo. A los 50 años, sobre todo si la entidad es multinacional y hay plan estratégico de por medio, estás en la cola del trampolín: salto a la piscina. ¿Tiene agua? Depende de lo que cada cual haya ido añadiendo con el paso del tiempo. La gran empresa dirá que está a rebosar debido a su ímprobo esfuerzo por hacerte la vida fácil. Todo es interpretable. Es tu percepción lo que cuenta. Citando a Séneca, al que cita Bauman en El arte de la vida, “cada cual es tan desgraciado como imagina serlo“.

La única forma de que con más de 50 años no estés en la cola del trampolín es que estés muy muy arriba en la organización (o que ya estés fuera de ella, claro está). Si eres obispo, ministro o presidente de algo que se llame corporación, tranquilidad. No hay prisa. Disfrutarás de hermosas vistas de la piscina sin que nadie te empuje al trampolín. Y hasta bien avanzada edad, por cierto. Porque incluso podrás modificar las reglas del juego y alargar tu vida al margen del trampolín. Paradojas de las vidas profesionales.

¿Qué hacer entonces con las personas mayores de 50 años? Desde luego no es problema que sólo pueda abordarse desde la empresa. Es una cuestión social. Sin embargo, algo va a cambiar en los próximos años: ¿cuántas personas vamos a tener más de 50 años dentro de 10?, ¿qué “poder” vamos a ejercer, sea en las urnas, en la asociación de vecinos, en la empresa o en Internet? Vamos a arrasar y el primer mundo va a tener que plegarse a nuestros deseos. ¿Conflicto intergeneracional? Nada nuevo bajo el sol, pero vamos a ser más en número y en exigencia.

Así pues, ¿durante cuánto más tiempo las grandes empresas van a poder tirar por la borda a sus mayores de 50 años? ¿No es la mejor evidencia de que las personas son un coste y no un valor en sí mismas? Habrá que tener cuidado con ese ejército de gente cincuentona desilusionada de su vida profesional y en la que lo que tienen, claro, sobre todo, es quién es el enemigo.

Consumo y felicidad 2.0 12 comentarios

Farol AlbernazDice Bauman que la felicidad no es tal si no que se ha convertido en la “búsqueda de la felicidad”. No es un estado que valga la pena en sí mismo, porque cuando estás en él resulta insatisfactorio si no se modifica. Así que siempre parecemos andar a la caza y captura de eso que no tenemos. Y esto, cómo no, también sirve para lo que sucede en lo que antes era Internet, luego la web social y hoy parece remitido a Twitter y Facebook.

Estar dentro del fenómeno tiene la ventaja de que eres sujeto y objeto, bicefalia curiosa. Eso sí, el torbellino es tal que tomar distancia respecto a su centro parece misión imposible. Las conversaciones que durante años y años sucedieron en las plazas de los pueblos y en sus bares, ahora parecen agolparse en las redes sociales de Internet. Los carcas y aburridos blogs que escribimos están perdiendo la batalla ante la búsqueda de una nueva conversación que va a suceder en Twitter y Facebook, pero sólo por unos breves instantes, no se engañen. Mañana morirán de éxito, al igual que los blogs, Google o el mismísimo lehendakari. A todo cerdo le llega su San Martín. Y no unáis cerdo y lehendakari.

No obstante, “donde fueres haz lo que vieres”. Pero… con sentido crítico, por favor. Porque esta locura de hiperconsumo y de instantes en que hemos transformado nuestro devenir provocará sus propias patologías. Ansiedad en diversas formas y colores. Stress laboral o angustia ante el exceso, síndromes de atención deficiente y neurosis compulsivas. Y junto a ese panorama, hay quien disfruta con los nuevos estándares. Así somos. De todo hay en la viña del señor. Relájate y disfruta.

Es interesante asistir a la auténtica gran tercera ola de la web. Web 1.0, web 2.0… y ¡zas! la verdadera explosión: todo chirichu en Internet diciendo chorradas y no chorradas, pero en cantidades desorbitadas. Ahora sí que sí esto empieza a ser conversación de ascensor. ¿Qué chaval no está en Tuenti?, ¿quién no sabe de qué va Facebook? Es evidente: la web 2.0 no reventó los techos de participación por mucho blog que hubiera y mucha wikipedia escrita por las multitudes. La nueva religión del primer mundo se dirime entre las redes sociales en Internet y el fútbol. De momento quizá gane el fútbol, pero ya habrá forma de fundirlos en un único universo.

La ciudadanía del primer mundo exige twitter, facebook y tuenti. Lugares donde ser quien eres, imbécil o brillante. Lugares donde dejamos suficiente huella para ser mejores sujetos y objetos de consumo. Lugares más allá de nuestras tarjetas de crédito. Lugares donde ser quienes somos para que el mundo fabrique objetos de consumo enfocados al logro de nuestra felicidad. Pero, eso sí, sin nunca conseguirlo. Así de bueno es el diseño de todo esto.

Disculpad que no meta enlaces en este artículo. Han salido rápidos los párrafos y así los dejo. Serán las vacaciones que no se terminan de despegar. Nos leemos.

Flores, una isla de colores 4 comentarios

Caldeira FundaSeguimos en Azores. De Terceira a Flores, de una isla a otra, pero con matices. Flores es más pequeña, está más lejos. Y es que aquí presumen del municipio más occidental de Europa. Bueno más que municipio, fregesía, que no es lo mismo. Porque sí, esto sigue siendo Europa, en mitad del Océano Atlántico, pero Europa. Y eso que mañana sábado si el tiempo acompaña, iremos hasta Corvo. Esta isla es aún más pequeña en la escala de islas que compiten por disponer del fin del mundo, para lo cual, por cierto, da igual un continente que otro.

Estamos en ¿la capital? de Flores, un pueblecito pegado al mar y al aeropuerto. Sales de la pequeña plazoleta donde los hombres conversan al cobijo del bar o en los bancos y ya estás en el aeropuerto. Pero no molesta. Dos o tres aviones al día no molestan demasiado. La terminal es un edificio modesto, uno más del pueblo, con una pequeña salita para recoger los equipajes que salen en un cinta transportadora que no tendrá más de seis u ocho metros.

Quizá me repito, pero todo aquí parece rodar a escala más humana. Excepto la grandeza del paisaje, claro está, que reparte lagunas colonizadoras de cráteres y cascadas a partes iguales. Una orografía de desniveles pronunciados que nos dejan a los humanos en muy poca cosa comparada con esa desmesura. Orografía que reparte miradores a cientos, unos con bendición oficial y otros, seguramente los más, sin ella.

Ntra Sra de Lourdes1Tres días sin conexión a Internet. Pues no pasa nada, casi nada, como es más que evidente. El tiempo transcurre mientras la mirada se reparte entre la simplicidad de la vida en los pueblos y pequeñas aldeas y un horizonte azul que une mar y cielo.

Seguimos en Azores, en islas que bien merecen recorridos tranquilos porque aquí, ya lo dicen los lugareños, todo va más despacio. Ellos se refieren a la forma en que te atienden en comercios y restaurantes, pero no deja de ser toda una declaración de intenciones. Ahora que estoy leyendo El Arte de la vida de Zygmunt Bauman, puede que esta forma de vivir sea una forma como otra cualquiera de conseguir la felicidad. ¿Progreso? No lo tengo tan claro. Tranquilidad, eso seguro. Nos leemos.

10 días en una isla para querer ir a otra 6 comentarios

BiscoitosMañana marcharemos para Flores, otra isla aún más perdida en el Atlántico… junto a otra que parece el fin del mundo conocido: Corvo, un pedazo de tierra habitado por 425 personas. Una isla como Terceira, ni pequeña ni grande, da para que veas a las mismas personas en varias ocasiones. Por supuesto en Praia da Vitoria es evidente: nos encontramos con Madalena en la playa y luego la vimos al atardecer del día siguiente en su sillita. No tendrá más de 2 años.

La isla a pie es otro asunto. El tamaño se agranda sobremanera. La orografía contribuye a que las distancias sean más largas que la simple línea recta. Además, los caminos se retuercen entre la laurisilva y bordean los muretes de piedra siguiendo lógicas extrañas. Pero a pie la isla adquiere aspecto más humano.

Es evidente que en una isla ni grande ni pequeña vas a topar con el mar a menudo. Puede esconderse tras esa loma verde allá a lo lejos o salpicarte por culpa de una ola arrebatada que se enfadó con la costa. Aquí el litoral reparte exabruptos y se encabrita a través del malpaís que bajó algún día hasta la orilla del mar. Tuvo que ser espectacular cuando sucedió. Hoy sólo nos queda recrearlo con la imaginación a partir de las extrañas formas que se reparten aquí y allá. Como sucede en Biscoitos.

Ponta do Queimado6Cuando han transcurrido unos cuantos días la isla te devuelve paisajes conocidos. Así que para descubrir una imagen diferente hay que abrir bien los ojos y rebuscar en el mapa. En realidad a los ojos del turista queda mucha isla escondida. Es esa parte que surge tras una segunda o tercera visita. Ese rincón que siempre estuvo ahí pero que se negó a captar a tu atención en veces anteriores. Volver a una isla es un placer para el matiz.

Terceira es de momento isla de primer contacto. No es como El Hierro, referencia de isla querida y blanco de comparaciones. Siempre hay un rincón en cualquier isla que está allá en El Hierro. La única razón por la cual todos los rincones están allí: hemos vuelto en muchas más ocasiones. Y eso da juego a los ojos. Es estar aquí y querer volver allí. Será en noviembre.

Senderos oficiales y caminos tradicionales 6 comentarios

Trilho Lagoinha8Bueno, se ve que estoy de vacaciones, ¿no? El blog también se ha tomado un respiro. Tiempo hay para todo. Ahora disfruto de un paréntesis aquí en una isla de Azores, Terceira, lugar algo perdido de los caminos habituales, supongo.

Entre la TransAndalus y los trilhos (senderos) de Terceira, hay una curiosa conexión: la que tiene que ver con el uso de los caminos tradicionales. Aquí en Azores se “explota”, como en Canarias, el senderismo. Caminos balizados y catalogados de acuerdo con su grado de dificultad, suponen una oferta para los turistas que queremos conocer el terreno que pisamos de una forma más tranquila y detallada.

La TrasnAndalus también recupera el trazado de vías pecuarias y senderos. Y es que los caminos son para transitarlos y no hay mejor forma de mantenerlos que pisarlos día sí y día también. Pero es curioso el enfoque tan diferente de ambos proyectos. El sendero “oficial” ha recibido bautismo de la Administración y forma parte de la oferta turística. Aquí en Angra do Heroismo, capital de la isla, la oficina de turismo te “agasaja” con un potente cuestionario de satisfacción acerca de los trilhos que has recorrido. Supongo que las cosas tienen que ser así, pero aleja cualquier tipo de emoción, a no ser que sea para quejarte de algo que de veras no te ha gustado.

La red de senderos aquí es bastante potente. Folletos descriptivos de cada uno de ellos, señalización a través de paneles informativos, marcado bien mantenido y específico de color rojo y amarillo: todo para que no te pierdas, todo para que sea predecible, todo para que desarrolles una buena experiencia. Y, en parte, así es.

Trilho Lagoinha18Hace un par de días recorrimos un sendero precioso (pdf en inglés accesible). Una parte a través de auténticos túneles entre la laurisilva y otra parte entre hortensias que delimitan el sendero. Arriba un lago espectacular perdido entre la vegetación… hasta que oyes voces y descubres a un grupo de unos 30 senderistas franceses con un cierto alboroto que se gritan cosas entre ellos cual adolescentes desbocados. El tránsito solitario desemboca en una pequeña multitud allí donde te resulta más extraño.

Por eso puede ser que los caminos tradicionales pierdan encanto al convertirlos en senderos oficiales. Pero estas contradicciones forman parte de nuestra vida a principios del siglo XXI. Los senderos oficiales te ayudan a conocer mejor el terreno que pisas, pero no son la única forma de acceder al medio tradicional. Claro que aquí somos simples turistas y es nuestra vitola oficial, la que portamos por la forma en que llegamos y el tiempo que vamos a pasar aquí. Somos simples turistas.

Acometer empresas, pero ¿trabajar en ellas o para ellas? 4 comentarios

matriuskaEn nuestro modelo tentativo de empresa abierta hemos incorporado desde hace tiempo la reflexión sobre el territorio común en que habitan proyectos con y sin ánimo de lucro. No es que estos dos conceptos se excluyan radicalmente, pero sí que concitan participación diferente. Puede ser que la sobrevaloración del éxito personal basado en lo profesional haya generado un considerable problema de percepción social respecto a la empresa. Una empresa que dice claramente que está “para ganar dinero” pudiera estar perdiendo la batalla frente a la “empresa con propósito”. Pero ¿es el mismo perro con distinto collar? Buff, asunto delicado.

He cruzado varios correos con Felipe G. Gil, de Zemos 98, a cuenta de la forma en que el colectivo al que pertenece se plantea su futuro. Fran Cortés, coordinador de la TransAndalus, me decía también que su asociación ha llegado a un punto donde el proyecto requiere dedicación ¿profesional? Los indianos han planteado el derecho a la segregación como una forma de encarar el crecimiento. Pero, cuando la empresa a acometer comienza a dar dolores de cabeza organizativos y de ambición profesional, personal y colectiva, ¿qué hacer? Convertir el proyecto en una empresa y adoptar sus prácticas es una de las salidas. ¿Triste salida?

Desde luego que hay proyectos que alimentan su fuerza a base de no sobrevalorar sus ansias de ganar dinero. Goldratt siempre ha dicho que las cosas están claras: una empresa está para ganar pasta. Eso luego se ha traducido y endulzado en aportar valor al accionista y cosas similares. Pero nuestra sociedad del primer mundo vive en territorios confusos donde las contradicciones galopan a lomos de la felicidad. Menos mal que yo profeso la religión de la paradoja y que cultivo mi tolerancia a la incertidumbre. De todas formas es difícil salir del círculo dinero, dinero, dinero.

La cultura, con mayúscula o con minúscula, nada en el terreno de la economía, sujeta a una esclavitud feliz. El arte conecta con su entorno de referencia y trata de aportar su grano de arena. Hay que seguir leyendo a quienes levantan voces críticas. Es importante mantener la tensión de que no es oro todo lo que reluce.

¿Por qué existe la TransAndalus? Porque surge del cariño y del “porque sí” de un grupo de personas que comparten una afición. No parecería que en el origen sea la motivación económica lo que mueve participación, ¿no? Hay otros valores y son los que predominan y hacen el proyecto interesante. Pero como todo está interconectado ese proyecto genera también valor económico diverso, difícil de cuantificar, pero lo hace. Sin embargo, en la medida que crece necesita horas profesionales y ¿retribuidas? ¿Aceptamos el órdago y entramos en la dinámica de las transacciones económicas? Difícil evitarlo, me temo. Entonces, ¿cómo manejar esta delicada convivencia de motivaciones de rango superior y esas otras de que aquí todos vivimos de unos ingresos económicos?

En este sentido creo que la empresa abierta puede ser una alternativa “diferente” que evite incorporar un proyecto ilusionante a esquemas burocráticos y anticuados. Diluir los límites con el entorno y generar divergencia para abrir espacios a nuevos proyectos personales es fundamental. Porque el proyecto puede reproducirse en forma de esporas para crear una red de proyectos conectados donde los nodos se desarrollan tanto de forma autónoma como en la medida en que forman parte de esa red.

Le dije a Fran Cortés que desde Obea, nuestro grupo de investigación de Mondragon Unibertsitatea, trataríamos de documentar su caso. Y espero que no sea un caso “cerrado” ni de “éxito” sino un caso que muestra un proyecto necesitado de evolución, complejo e ilusionante a la vez. Entramos en territorio complicado, donde surgen múltiples alternativas. Hay estrechos senderos y pistas, muchas de ellas aparentemente difíciles y en subida, pero allá arriba siempre aparece algún paisaje que recompensa, aunque todos sabemos que el camino continúa. A disfrutarlo.

La loca obsesión por alinear y excluir en la empresa 4 comentarios

alinearCoherencia y alinear objetivos. Saber decir que no y desechar opciones. Conversaciones limitadas a lo que nuestro core business nos remita. Esta cantinela se repite por doquier. Es la preeminencia de la fuerza centrípeta. ¿Por qué? Porque la ciencia del management ortodoxo nos inculcó la importancia de las competencias nucleares, la especialización, el dominio tecnológico y asuntos similares. En el fondo es la vieja historia de la misión, visión y valores regada por un buen enfoque estratégico.

¿Por qué un chaval de 15 años ha sido capaz de manejarse en el Messenger con un buen número de conversaciones abiertas? ¿Por qué algo es desechable si no coincide con mi escala de valores? ¿Por qué hay que dejar pasar tantos trenes apetecibles? Una sacrosanta definición de escasez preside toda la organización. Sólo hay unas pocas cosas que deban diferenciarnos, sólo hay unas pocas cosas por las que merece la pena apostar. Nada de “relájate y disfruta de lo que está por llegar”. Hay que pelear por ello y doblegar las fuerzas del mercado. Olvida el judo y dale duro.

Toda la lógica empresarial está olvidando el poder de las conexiones. El tejido social y la química de las relaciones diferencia a un proyecto de éxito de otro que camina por caminos tortuosos. Dejar fluir la conversación requiere relajar el control, si no olvidarlo. No quiere decir que no haya que conocer los territorios que pisamos pero no hace falta invadirlos para decir que son propiedad. El potencial encubierto de dejar que la química suceda es una alternativa en la que las empresas se sienten incómodas. No van a poder regular y normativizar, no va a haber convenio o estatutos sociales que lo aglutinen.

David de Ugarte me ha pedido que escriba el prólogo de su último libro. Mañana se lo entrego sin falta. Entre ayer y hoy me he leído su texto, de un tirón. Hay ideas muy sugerentes que nacieron en parte del Encuentro sobre Democracia Económica que mantuvimos en Madrid en marzo pasado. He unido algunas de las ideas de David con una presentación de Miguel Sáenz de Viguera que me ha llegado desde Innobasque: Estrategias para la “nueva economía”. Criterios para la selección de programas y proyectos de transformación empresarial (pdf de 5,5 Mb). Inputs iniciales similares pero caminos diferentes. Conste que todo sirve para evocar alternativas. Pero es curioso que una de las tres posibilidades de futuro que se citan en el documento de Innobasque sea la de “cierre y bloqueo del sistema”. Se citan los casos de Telefónica, Páginas Amarillas, Microsoft o Intel. Todo ello basado en: el acceso restringido, el intercambio dominante y la norma o estándar exlusivo. ¿Es una opción? A mí me cruje sobremanera, pero parece serlo, junto a otras dos posiciones competitivas en la “nueva economía”: las soluciones totales de cliente y el mejor producto.

En fin, sólo abro un hilo de conversación por si alguien quiere profundizar. La presentación de Miguel es también sugerente, no cabe duda. Y el futuro libro de David, ¿qué os voy a decir? Pues que más aún si cabe. Disfrutad.

La foto es de Todo-Juanjo en Flickr.

10 recuerdos de la TransAndalus 8 comentarios

IMG_1911Ya estoy en casa, en esta otra casa de algún lugar del Sur de Islandia. Allá, más al sur, donde el calor aprieta, he compartido 18 jornadas de pedaleo con caminos, lugares y gentes de la Andalucía rural. Muy diferente de la forma en que uso aquí la bici de montaña. En Andalucía, esa bici se hizo medio para conectar pequeños pueblos repartidos por una geografía diversa. Miro hacia atrás y para hacer balance y que mi memoria no olvide, me quedo con estos diez recuerdos.

  1. El agua de Las Alpujarras. Fuentes en cada pueblo, en los caminos, un puente sobre el Lanjarón, quizá el más alto. El contraste del calor tórrido y el agua como tesoro más querido, exultante por el año de nieves que la gente recuerda con cariño.
  2. Los olivos al amanecer. El olor y la luz entremezclados para introducir una tonalidad ocre en el verde apagado que inunda las colinas. Sombras alargadas a primera hora del día, una monotonía cautivadora.
  3. Pedalear entre piedra, neveros y lagunas a más de 3.000 metros de altitud. Subir hasta las puertas del cielo, miles de pedaladas lentas que tratan de ascender hasta un lugar desprovisto de decoración. Sólo el viento, el monte pelado y la mirada que sube aún más. Un esfuerzo lleno de placer.
  4. Los llanos de Hernán Perea. Un lugar diferente a la salida de la sierra de Cazorla, todo cambia. Apareces en un lugar que resulta ajeno a todo lo anterior, una planicie donde el ganado bravo se alimenta y donde los pensamientos juegan a decidir sus propios caminos.
  5. Pastores, perros y ovejas. Oficio de otro tiempo incrustado en el presente donde el rebaño se mueve lento por sus propias cañadas y siguiendo sus leyes no escritas de itinerancia. Perros que son casi humanos o, al menos, que intermedian entre el pastor y sus ovejas.
  6. Calzada romana que fue. Rodar por un camino abierto tanto tiempo atrás. Molina del Rey y Aliseda se unen por un arroyo al que algún ingeniero de caminos de hace más de 2.000 años decidió colocar una calzada anexa. Nosotros podemos seguir pisando esos caminos.
  7. Ganado bravo. Tranquilo, pero también diferente y admirable. Pastan tranquilas las reses, en familia, y tú eres la parte extraña del paisaje. Tu bici rueda y no sabes si para ellas eres amenaza o simple indiferencia. De vez en cuando las ves trotar, agitadas, y caes en la cuenta de que no son la raza que conoces.
  8. Una ensalada, un arroz con verduras y unas maritoñis. Naranja con bacalao y un profundo aceite de oliva conforman una ensalada que queda anclada en el paladar. Pero también la sencillez de una mujer que te coloca un humilde plato de arroz con verduras y pregunta luego si quieres repetir. Maritoñis para comenzar con energía suficiente la jornada. Son obra de humanos, una gastronomía particular, básica y directa.
  9. Pueblos que emigraron. La Andalucía rural debió pasarlo mal, como tantos otros lugares donde el campo y el monte, la agricultura y la ganadería, eran la base del sustento. El estallido industrial de otras regiones arrancó historias y vivencias. Se movieron de geografía y así fue que Aldeaquemada se fue para Llodio. Mucha historia oculta, muchos sentimientos cruzados.
  10. Amarillo abrasador. Andalucía en verano queda fundida por sus cuarenta grados de constante presión. El sol lo inunda todo y transforma en amarillo cuanto puede. Los caminos se hacen más lentos y el mediodía marca la línea de un avance ya imposible. Así que la ley del calor coloca un desierto entre la mañana y el anochecer.

Quedan muchos tramos de TransAndalus por recorrer. Y sería justo transitarlos en otras estaciones del año. Primavera por ejemplo, primavera y su diferente colección de colores. Otro año rodaremos por otros caminos.

Enlace a todas las entradas de este blog relacionadas con la TransAndalus.

Enlaces a las crónicas en MQP: 18/07, 19/07, 25/07, 26/07, 01/08 y 02/08.

Album completo en Flickr (124 fotos)

Zuheros – Antequera (18) 4 comentarios

IMG_1906Lo que un día comenzó hoy termina. Bien sencillo: 18 días pedaleando por la Andalucía interior siguiendo la ruta TransAndalus. Estupendo el proyecto que Fran Cortés y un grupo de amistades han puesto en marcha. No es fácil hilar más de 2.000 km por senderos y pistas, documentarlos y ponerlos a disposición de quienes como yo sólo tenemos que “consumirlos”. Claro que cada tramo es de quien lo pedalea porque de él extrae experiencias y, de alguna forma, lo humaniza.

La tarde sin Internet me permitió en Zuheros callejear con tiempo, hacer fotos y buscar rincones con encanto. Además, el pueblo convive con la fama de su cueva de los murciélagos, en la que pueden observarse pinturas de cabras y también figuras humanas de la época del Neolítico. Dejamos la cueva para algún día en que volvamos. El pueblo, desde luego, tiene su encanto, a pesar de la jauria humana que recorría sus callejuelas en forma de excursión vociferante. Qué cruz.

Hemos salido por la Vía Verde de la Subbética. Volando hasta Lucena debido a la suave bajada, mientras nos cruzábamos con un torrente de andarines a la búsqueda de congraciarse con sus médicos. Más mujeres que hombres y mucha gente mayor. Las vías verdes se convierten en ese segundo lugar de encuentro a primera hora de la mañana, tras la plaza de toda la vida. Este pacífico ejército saluda, se para, retoma conversaciones, no lleva prisa alguna aunque los hay que llevan buen paso. Un fenómeno social.

La vía verde tiene cierta espectacularidad. Viaductos (incluyendo el de Dientes de la Vieja), un buen número de pasos encajados en la roca y un túnel jalonan el recorrido desde Zuheros hasta Lucena. Se hace entretenido el camino, en gran parte también por la fauna humana que pasea.

IMG_1922En Lucena, tostada con aceite para despedirse del manjar por antonomasia de la mañana andaluza. Pueblo grande, rodeado de carreteras amplias y autovías en las que la bici se siente en inferioridad de condiciones. De hecho, desde Lucena he tomado la antigua carretera nacional por una ruta paralela a la autovía. Nada de encanto, más bien una forma rápida de ir desde Lucena hasta Antequera. El viento, además, favorecía el pedaleo por lo que para las 11:30 nos habíamos fundido los 80 km.

De nuevo en Antequera, pero me parece un pueblo diferente. Mucha gente y animación. Hace cerca de tres semanas me pareció más tranquilo. Agosto parece dotarle de actividad extra. De vuelta en la Hospedería Colón saludo a la mujer que atiende en recepción, que enseguida cae en la cuenta de quién soy. Amable, me ha dado la misma habitación en la que estuve aquel 16 de julio.

Bueno, ya habrá tiempo de hacer balance de la TransAndalus. Desde luego que es un proyecto estupendo, surgido de la colaboración de gente que anda en bici y que han conseguido diseñar una ruta enorme. Hace falta venir varias veces para devorar todos los kilómetros. De momento, me conformo con lo que he recorrido. No ha habido problema de salud, apenas la incidencia del par de pinchazos, gente amable por todas partes, ¿qué más pedir? Quizá haya que probar otras épocas del año. Debe resultar una experiencia muy diferente dar pedales en primavera. El calor es una variable que condiciona mucho esta ruta en verano.

En total han sido 1.090 kilómetros, 80 horas sobre la bici y 20.000 metros de desnivel acumulado. Suena un poco fuerte, ¿no? ¡Qué cosas hacemos los humanos! Sarna con gusto no pica.

Distancia: 82,4 km. Sobre la bici: 3h 50m. Desnivel acumulado: 450 m.

Andújar – Zuheros (17) 1 comentario

IMG_1901Tarde saboreando Andújar. Sus calles reotrcidas llenas de esquinas para conversar agradecen la caída del sol. Iglesias como San Marcos, San Bartolomé o Santa María reciben el realce de un buen número de casas palaciegas en sus alrededores, todas ellas, por cierto, copadas por servicios de la Administración. Agradable dejar pasar el tiempo en sitios como Andújar.

Rumbo al sur por la carretera que se dirige a Jaén para tomar un desvío enseguida que nos hunde en pueblos pegados a sus olivares. Lástima que a los quince minutos de haber comenzado a pedalear un nuevo pinchazo, de nuevo en la rueda trasera, obligue a una parada obligatoria. Esta vez me olvido de parches y cambio la cámara.

Arjona, Porcuna, Valenzuela. Pueblos de similar aspecto, hitos en mitad del océano de olivos por el que navegamos. Los dos primeros en Jaén y el tercero ya en Córdoba. Y después Baena, más grande, más referente. Pero entre Andújar y Jaén solo se ven olivos, ordenados en hileras infinitas.

También curiosa la inmensa población de conejos que vive al borde la carretera. Huidizos, se esconden en sus madrigueras cuando paso, rápidos y alerta. Creo que los 70 km desde Andújar a Baena son todos ellos para las madrigueras.

IMG_1899Hoy el sol brillaba más azul que nunca. Quizá porque en él jugaban las nubes. Ha habido momentos en que el sol se ha ocultado tras ellas haciendo el camino más llevadero. No he sentido hoy la sensación de bochorno de otros días. No obstante, luego al mirar los datos de la etapa me he encontrado con que también hemos alcanzado los 43 grados. Será la costumbre.

Aquí a Zuheros se accede por un buen repecho que cruza la Vía Verde de la Subbética. Mañana saldremos por ahí hacia Cabra y Lucena. Zuheros está pegado a la montaña. Casas blancas, ventanas enrejadas, calles estrechas. Y con unos cuantos balcones privilegiados para contemplar los olivos allá abajo.

Queda una etapa. Como he tenido tiempo en Zuheros, he estado buceando en mi memoria para encontrar esos momentos, sensaciones, lugares o personas que quedan en el recuerdo. Otro día lo escribo. Hoy es la penúltima etapa de mi recorrido por la Andalucía rural.

Distancia: 79,5 km. Sobre la bici: 4h 48m. Desnivel acumulado: 1.325 m.

La Carolina – Andújar (16) 5 comentarios

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He pernoctado en la pensión Los Jardineros, en La Carolina. Ejemm, bueno, yo… sí, resulta que soy un poco tisquismiquis para algunas cosas. Pensión de pueblo, gastada por sus cuatro costados, supongo que con muchas historias vitales a sus espaldas. El caso es que he dormido con mi saco ultraligero. Total, ya que lo había traído, mejor le dábamos uso, ¿no? A las 6:45, como de costumbre, nos ponemos en marcha. Primer tramo hasta Baños de Encina.

Claro que no entiendo muy bien por qué lo de “encina”. Yo más diría “olivar”, que gana por goleada, pero alguna razón habrá que venga de otros tiempos. La salida de La Carolina te introduce de lleno en la constante del día: cortijos, olivo, encina y ganado bravo. El primer susedido del día tiene que ver con esto último que comento. En un cortijo encuentro un hermoso cartel de “Prohibido el paso. Ganado bravo”. Intimida, ¿no? Hablo con un hombre que me dice que no hay problema, que si no me meto con el ganado, no pasa nada. Vaaaaale, peroooo, ¿seguro? Mi niñez tuvo que ver con las vacas que teníamos en casa, pero me temo que aquéllas y éstas son bichos de diferente carácter.

Lo cierto es que he tenido un encuentro con un toro que ha jugado conmigo y con el camino durante unos cinco minutos interminables. Yo tenía la sensación de que se sentía “acosado” porque el cercado le limitaba el paso. Y de vez en cuando el animal echaba a trotar y yo con mosqueo general. Al final nos hemos despedido aguantando cada cual la mirada de reojo. Tras este affaire ganadero que dos perrazos me salieran al encuentro ha sido una nadería.

Y resulta que camino de Baños de la Encina me he perdido. Menos mal que me tengo por persona con buen sentido de la orientación y enseguida he recuperado el trazado. Eso sí, saltando dos cancelas con más pena que gloria. Cuesta lo suyo subir la bici a más de metro y medio. Que soy un flojeras, vamos.

IMG_1892Porque en este territorio todo está alambrado y bien alambrado. De hecho camino de Andújar también me he equivocado de pista en una ocasión y aunque veía la pista “buena” a 10 metros, no había forma de pasar a ella por la altura del alambrado. Media vuelta, 5 kilómetros extra y asunto arreglado.

Baños de la Encina tiene un castillo espectacular, como podéis ver en la foto. He callejeado con la bici por sus cuestas. Sitio agradable parecía. También he repostado en un bar donde una docena de hombres se dedicaban aparentemente a no hacer nada. ¿Costumbre de sábado por la mañana? Bar, hombres sentados, sombra.

Tras un tramo de carretera que te deja en el Pantano de Rumblar, la ruta a Andújar te sumerge en un laberinto de pistas y cortijos. El sol, como cada jornada a estas horas, arremetía ya inmisericorde. Una fuente ha ayudado a aligerar la marcha. “Una” fuente, porque las demás estaban secas. Esto no son Las Alpujarras. Aquí el agua escasea. Al menos en verano.

Después unos pocos kilómetros de pista piedras me han hecho perder la paciencia y jurar en hebreo. Mira que me tengo por ciudadano tranquilo. Pues se me han fundido los cables y me he dedicado a maldecir conmigo mismo ese pedacito. Estúpido diálogo interior en voz alta. Claro que los 39 grados que me acompañaban tenían algo que ver, como también que antes me hubiera equivocado de pista y cogiera “la buena”. Pues no, no era la que había que tomar. La pista buena, como luego me han explicado un par de tipos en un todoterreno, es privada. Hay que coger la pista de piedras, la comunal. Como Dios manda.

Menos mal que los últimos 10 kilómetros se hacen rápido: carreterita y pista llana. Así que he entrado en Andújar a eso de las 12:45. Callejeo con la bici, vistazo a las opciones de alojamiento y fin de etapa. Fin de ruta TransAndalus. La he recorrido desde Antequera a Láujar de Andarax y luego de Baza a Andújar. Dejamos para mejor ocasión la zona del Cabo de Gata y Andújar-Antequera por la zona occidental de Andalucía.

Como fin de fiesta voy a irme hasta Antequera en bici. Había pensado hacerlo en autobús, pero como tengo tiempo lo haré pedaleando por carreteritas locales. Creo que haré noche en Doña Mencía o Lucena. Y quedará entonces una última etapa para volver a Antequera, casi tres semanas después de haber comenzado allí mi primera experiencia de TA.

Como los sábados anteriores, hoy también he dejado crónica hablada en MQP. Saldrá en antena el domingo a eso de las 11:05 más o menos. En ella comento los cinco recuerdos con que me quedo. Ah… y actualizado el album de la TransAndalus en Flickr.

Distancia: 73,8 km. Sobre la bici: 5h 05m. Desnivel acumulado: 738 m.

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