Ayer tuvimos reunión de Obea, coming soon… bueno, cuando Aitor Bediaga se saque un rato para aglutinar contenidos. Ya sabéis que somos espíritus vagando por la web en forma de blog por persona, pero por fin parece que los hechos nos obligan. Decidimos ayer agrupar en una página nuestras publicaciones y otros contenidos básicos. También, por supuesto, hemos quedado en recuperar nuestro blog yacente para comunicar actividades en curso del grupo de investigación, que son muchas, como nos dimos cuenta ayer.
El café de la mañana sirvió para un acalorado debate sobre Facebook y esas perversas políticas de ciertas empresas que juegan a crear herramientas para que gestionemos nuestras relaciones en Internet y luego se quedan con los contenidos. Algo de lo que hablamos en el último taller de Aprendices. En la conversación David nos comentaba evidencias. No leemos, en general, las condiciones de lo que firmamos porque:
- hay una mayoría de gente ¿vaga y cómoda?, a la que no preocupan estas cosas
- vivimos atrapados en torno a las palabras “gratis” y “regalo”, que actúan como imanes para captar usuarios
Pero no sólo se trata de que eso “ya es así” sino de “por qué hemos llegado ahí“. Y, claro, ciertas empresas han tejido muy bien su marketing engaño. Darse de alta en cualquier servicio es simple: un click y resbalas hacia dentro. Ese proceso ha sido diseñado con el mayor de los cuidados para que sea simple, directo, tentador. Con zanahorias de diverso tipo: sea con palabras mágicas como gratis o regalo, o sea con promesas de paraísos terrenales. Captar, captar, captar. Todo vale.
Luego, después de que estás “dentro” puedes tener tus mosqueos con el proveedor y caes en la cuenta de que funcionan como sectas. Una foto tuya que está en algún lado y no tienes forma de que la quiten. Quieres salir y es difícil. Muchas personas se hacen conscientes de dónde y cómo están cuando tienen un problema. Entonces ves lo que antes no podías.
Por eso ayer en nuestro descanso mañanero comentamos una solución (una, sólo una, porque hay muchos más frentes por abrir) para arreglar este tipo de problemas: que todos estos proveedores de redes sociales basadas en Internet habiliten un botón visible y de fácil acceso. El botón debe decir: Me doy de baja y me llevo todos mis datos. Esto quiere decir que sea tan fácil salir como entrar y que cuando sales, lo haces realmente eliminando la materia prima que hace florecer sus negocios.
Si yo fuera un tipo activo en Facebook, montaría un grupo, pero tampoco voy a dar de comer al monstruo. Es terreno delicado, muy delicado, este que pisamos. Demonizar herramientas de uso masivo es crear alarma ¿innecesaria? Pero no hacer nada es el peor de los remedios. Seguimos alimentando el negocio de quienes nos prestan servicios con el mejor de los combustibles: tu información.
He estado leyendo el artículo que Mariana Affronti de Canavessi ha traducido de Marc Prensky: Homo Sapiens Digital: Desde los Inmigrantes y Nativos Digitales hasta la Sabiduría Digital. Interesante el repaso a los elementos digitales que interactúan hoy con nuestro equipamiento humano de serie. Ciertas capacidades parecen salir reforzadas de los usos digitales mientras que quizá otras van a correr peor suerte. Hay una lógica que tiene que ver con el uso y la estimulación. Si usamos y practicamos, aprendemos y desarrollamos habilidades. Si no, pues… lógica darwinista.
Al mismo tiempo, ayer día 30 de junio se celebró en Barcelona una jornada de trabajo en Barcelona a la que me habían invitado, pero a la que por cuestiones de agenda no pude acudir. Se trataba de un panel de expertos que ha montado la UOC en torno a Open Social Learning en España: diagnóstico y perspectiva.
El objetivo de este grupo de expertos es el debate y la creación conjunta de un documento de reflexión que, sin pretender tener el rigor de un artículo científico, debe esbozar el estado de la cuestión de la temática escogida en la formación virtual en el Estado español.
Esta vez, un total de quince expertos académicos e investigadores, representantes de la Administración pública y el mundo de la empresa debatirán el día 30 de junio la perspectiva del aprendizaje social abierto (Open Social Learning) en España.
Uno estas dos líneas argumentales con otra más a la que Jesús Fernández ha estado dedicando tiempo y cariño: la autogestión en la empresa. Jesús nos ha expuesto su punto de vista, con las aportaciones, entre otros de Sueños de la Razón, José M. Peláez, David Sánchez o el mismísimo incendiario Iñaki Arenaza. Vuelta para arriba, vuelta para abajo, se han repasado las comunidades de práctica, la gestión por proyectos, los equipos autogestionados y toda esa parafernalia de la gestión avanzada en las organizaciones. Pero…
Todo pasa por la persona y su actitud. Y las dos grandes preguntas para mí sigue siendo: ¿las personas quieren ser permeables y aceptan la estimulación que pueden conseguir dentro de las empresas y se fían de ellas? Y si así fuera, aun queriendo ser receptivas, ¿las empresas generan entornos estimulantes y de libertad para el desarrollo personal y profesional? Pues me temo que las dos preguntas con respuesta afirmativa son poco frecuentes. Y repaso las tres líneas argumentales.
- La sabiduría digital tiene que ver con que la persona utilice las capacidades que le aporta lo digital para progresar. La pregunta es: ¿las empresas permiten un uso adecuado de lo digital? No, porque juegan a los límites derivados de experiencias de mal uso. ¿O no tenemos la percepción de que las personas son más libres y pueden hacer mejor uso de lo digital en su vida personal frente a los límites que impone la empresa por aquello del por si acaso? ¿Cómo explicar que tantas empresas no dejen acceso libre a Internet?
- En Barcelona cuando un montón de expertos se juntan para hablar, en definitiva, de educación expandida, ¿qué están reconociendo? Que más allá de los límites de las instituciones (en este caso educativas, pero podemos extrapolar y hablar de las empresariales) las personas encuentran estímulos y deciden con qué engancharse y cómo aprovecharlo. La pregunta entonces es: ¿la empresa acepta esos estímulos externos y es consciente de que ahí fuera la interacción entre personas es muchas veces más estimulante que la de dentro, condicionada por el sentido de pertenencia vía nómina?
- Por último, cuando Jesús nos plantea su loable intento de colocar territorio a la autogestión dentro de la empresa, creo que no deja de desarrollar un oxímoron: gestionar la autogestión. En la empresa lo primero a concretar son los límites. Sea lo que sea la autogestión, que se produzca aquí dentro. La pregunta, por tanto, es: ¿la autogestión no alcanzaría mayores logros sin los límites de la gestión de la empresa?
Y así seguimos. Pensando que hay que cambiar de aires, que nos estamos yendo a una periferia donde el centro ya casi ni se ve. Creo que ese centro navega a la deriva asido al tormentoso “dumbing down”, que citaba Gary Hamel en Management à la Google.