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Aldeaquemada – La Carolina (15) 1 comentario

Img_1879Al lado pasa la autovía, gran avance para esa humanidad que se desplaza por los mismos caminos y al mismo tiempo. Hoy es 31 de julio, una fecha señalada que separa el tiempo de ocio y laboro para mucha gente. Estamos en La Carolina.

Ayer fue día de relajación en Aldeaquemada. Sólo un paseo de cinco kilómetros hasta el paraje de La Cimbarra donde en época de lluvias la piedra hace posible una espectacular cascada escondida entre las encinas. El río Guarrizar, sin embargo, permanece remansado en estas fechas, dormido junto a los numerosos yacimientos de arte rupestre de la zona.

El relieve de Sierra Morena parece más amable para la bici que el de Sierra Nevada o Cazorla. Hoy el primer tramo nos  conducía por una carreterita tranquila casi oculta entre los pinos y que terminaba por toparse con la autovía y sus faraónicas obras. Uno con su bici se siente casi nada ante el tamaño y velocidad de lo que se mueve por esas vías del ¿progreso?

El segundo tramo nos introduce de lleno en tierras de guerras pretéritas. Moros y cristianos, dale que te pego hace unos cuantos siglos. Hoy norte y sur, siglos después, tampoco parecen en calma. Aquellas batallas quedan fijadas al terreno en forma de ruinas de un castillo aquí y otra fortaleza allá. Incluso tal fue la cantidad de contiendas que la gente de la zona dispuso de material para fabricar sus herramientas reutilizando lo que quedó por allí abandonado. No hay mal que por bien no venga.

Particularmente curiosa es la silueta del castillo de Castro Ferral. La pista por la que se sube deja entrever las ruinas varias veces entre los pinos. Al final de la subida un cortafuegos le da paso en forma de amplia avenida. Ruinas en ruinas, un pasado que se resiste a desaparecer.

Img_1891Otro tramo que nos sumerge aún más en el pasado es la calzada romana que recorremos tras dejar atrás Miranda del Rey. Un camino para pedalear con la imaginación colocada 2.000 años atrás. Increíble que pervivan estas vías y… que no estén mejor señalizadas y mantenidas. El tramo de calzada romana termina en un puente que queda como testigo mudo de la ruta que hoy sigue conduciéndonos por caminos milenarios.

Y de nuevo golpe con el mundo del siglo XXI porque la carretera se da de bruces con la autovía, que había estado escondida a nuestros ojos y nuestros oídos durante más de veinte kilómetros. Primero Navas de Tolosa y luego La Carolina. Etapa tranquila de pistas en buenas condiciones para rodar y que para las once de la mañana algo pasadas ya estaba completada.

Bici a boxes porque creo que la cámara a la que puse un parche hace un par de días pierde aire. Poco, pero pierde. Además, quince días de caminos polvorientos hacen crujir a la bici por varios sitios. Así que le damos, también a ella, un masaje reparador en la tienda de bicis del pueblo, donde un tipo bien amable se va a encargar de que no le falte de nada. Ya queda poco: sólo tres días para regresar al punto de partida: Antequera. Nos leemos. Ah… también he grabado la pequeña crónica para MQP.

Distancia: 59,0 km. Sobre la bici: 3h 52m. Desnivel acumulado: 900 m.

La memoria está procesando (14) 3 comentarios

Conviene parar y dejar pasar el tiempo. Allá al otro lado de la loma el camino no va a alejarse. Quieto, sólo espera a la siguiente silueta que lo transite. No hay mucho más que esperar. Ruedan los pensamientos pero recorren los mismos caminos.

¿Viajas solo? No, no viajo solo. Casi imposible en un mundo atravesado por tantos hilos de conversación. ¿Cómo obviarlos? Forman parte del equipaje: algunos son agradable recuerdo, otros sirven de inspiración, unos pocos a veces molestan. Pero también éstos últimos hacen falta.

El esfuerzo aparta pensamientos, despeja el horizonte. Reduce la inmensidad a un único punto de mira, elimina alternativas. No hay caminos secundarios. El esfuerzo conduce a un lugar extraño, donde se disfruta de una estúpida agonía. Un día detrás de otro. Pero conviene hacer un alto y dejar pasar el tiempo.

La memoria es caprichosa y decidirá qué retiene de todo este viaje. Quizá una fuente, una curva sombreada, una cuesta interminable, un animal esquivo. Quizá un rostro o la plaza de un pueblo. Quizá la soledad imposible o una conversación banal. Yo no decido por mi memoria. Ella elegirá sus momentos. El tiempo me lo hará saber. Por eso conviene reposar; para que haga bien su trabajo. A fin de cuentas, pienso convivir con ella mucho tiempo aún.

¿Aldeaquemada era el lugar? La memoria es caprichosa e impone condiciones. Reorganiza las imágenes, ésas que no figuran en Flickr. Reorganiza las crónicas, ésas que no nunca salieron a la luz en este blog. Está procesando. Paciencia, soy sólo el contenedor de mi memoria.

El lugar era Aldeaquemada. Pero no me lo dijo hasta que llegué. Un lugar para la memoria.

Datos de proceso para la memoria hasta el día de hoy

  • Distancia recorrida: 796,2 km.
  • Sobre la bici: 62 horas 51 minutos.
  • Desnivel acumulado: 16.825 m.

Venta de Los Santos – Aldeaquemada (13) 4 comentarios

IMG_1870Fruta para desayunar por cortesía de los dueños de la casa rural, todo un detalle. Partimos para Aldeahermosa donde hay que buscar la Pensión Peinado por encargo de Fran. ¿Existe? Sí, existe. Y según me comentan en el pueblo está activa, regentada por una chica. Por si acaso, le hago una foto, que enviaré en un correo al coordinador de la Transandalus. Eso sí, en el teléfono no dan señales de vida. Hasta aquí mi investigación.

Tostada para reponer fuerzas y encarar la ruta entre suaves colinas de olivos y encinas. Ruta tranquila a través de pistas amplias y en buen estado que algún día, me temo, serán pasto del asfalto. En una de ellas están en obras. Parece que van a dejarla como pista de cuatro carriles. No es pista, sino pistón.

Tranquilidad, tranquilidad, paz, rodar fluido y ¡zas! pinchazo bestia en la rueda trasera. Murphy se porta para que sea precisamente la trasera, donde hay que quitar el pasante al completo debido al anclaje de la parrilla. Pues sí, el moco (liquido antipinchazos del interior de la cámara) no ha sido capaz de impedir un pinchazo enorme. Es tan claro que prefiero colocarle un parche y seguir utilizando esa misma cámara.

Se detiene un todoterreno de la Junta y me preguntan si me hace falta ayuda. Gracias, ya está ventilado. Hinchamos con un cartucho y seguimos ruta por estas pistas solitarias. Cancelas, fuentes, animales. Cancelas, fuentes, animales. Es la monotonía diferente que afrontas por aquí. Lo de las cancelas incluye una versión especial que podéis ver en la foto: Aduana/Douane. No llevaba nada para declarar y seguí hacia delante.

IMG_1871Y llegamos a una señora cancela de la que estaba ya prevenido. Protección de la propiedad privada, que quede claro. Y si quieres pasar, ahí tienes un hueco. Pasa como puedas. Así que hay que desnudar a la bici de todo peso añadido. La acabamos subiendo por el hueco que queda a algo más de medio metro y pasamos por fin al otro lado. Recomponemos equipaje. Ya sólo quedan algo menos de cinco kilómetros hasta Aldeaquemada.

Plaza elegante, iglesia coqueta, muchas terrazas: se ve vida en el pueblo. Estamos a las puertas de Sierra Morena. De momento relieves suaves. Ya veremos los próximos días. He decidido hacer aquí dos noches. Por primera vez en la ruta he notado un dolor en la pierna izquierda, no intenso pero sí constante. Vamos a darle descanso reparador, ya que según mis cálculos iniciales, llevo un día de adelanto sibre lo previsto. Tranquilidad.

Ah… por cierto, que Guadalinfo Red Social me sigue en twitter jajaja. Eso sí, hoy estoy con infraestructura de lujo en la casa rural La Cimbarra. Pero haremos visita a Guadalinfo, aunque aquí en Aldeaquemada sólo esté abierto hoy de 4 a 5:30 de la tarde… y mañana cierre. No importa, yo encantado con esa infraestructura que voy encontrando en casi todos los pueblos.

Distancia: 47,1 km. Sobre la bici: 3h 13m. Desnivel acumulado: 790m.

Hornos de Segura – Venta de Los Santos (12) 2 comentarios

IMG_1859Bajada directa al pantano del Tranco. Caminito y pista bordeando este tremendo pedazo de agua. Hoy es un jabalí y unas ardillas: el contacto visual y esquivo de los animales. La mañana ha refrescado: son 17 grados que hacía tiempo que no sabía de ellos.

El contacto con la civilización no llega hasta alcanzar el poblado del Tranco, donde hay varios establecimientos de hostelería. A partir de aquí una carreterita serpentea hasta dejarnos a los pies del subidón del día hasta las Cumbres de Beas. Esperan algo más de 500 metros de desnivel en casi diez kilómetros, primero por pista asfaltada, luego por pista descarnada y finalmente pisando una muy agradable pinocha.

Pie a tierra en un par de ocasiones por los desniveles y también porque el firme de la pista ha sufrido los efectos de la deforestación tras un incendio. Piedra suelta y pequeños socavones debido a los regueros de las lluvias fuertes. Pero todo el esfuerzo lo disfrutamos arriba, en una zona más abierta, con grandes pinos.

La bajada hacia Beas de Segura nos devuelve al monocultivo del olivo. A medida que la carretera desciende, el olor es más penetrante. Hasta que allá abajo en Beas, huele a oliva que alimenta. Olor profundo. En el pueblo nos tomamos algo un bar que se llama ¡El olivo! Cómo no. Son las 11:30 y el calor ya aprieta. Hablo con Fran para contrastar alguna cosilla de alojamientos en pueblos próximos. El plan: voy a probar en Chiclana de Segura, aunque sé que hay subidita curiosa.

La salida de Beas te mete de nuevo entre olivos por pistas que se parecen unas a otras como gotas de agua. ¿No he pasado antes por aquí? Y Chiclana se ve allá arriba, ¡muy arriba! Camporredondo dicta sentencia: voy a subir por carretera. 42 grados a las 12:30 son razón suficiente para tratar de acortar. Eso sí, en Camporredondo me dicen que creen que en Chiclana no hay alojamiento. Probaremos.

IMG_1864Y tras 400 metros de desnivel a pleno sol con apoyo moral de más de un conductor de vehículo motorizado, llego a Chiclana. Pues… no ha sido para tanto. Y hablando por teléfono con el propietario de unas casas rurales me dice que no, que no es posible, que él no está en el pueblo y que mejor si sigo hasta el pueblo siguiente: siete kilómetros más. Pues seguiremos hasta Venta de Los Santos, pasando antes por la ermita de la Virgen de Nazareth.

A la entrada del pueblo está la casa rural en la que me voy a hospedar: El Zorzal. Son algo más de las 14:00. Ducha, lavar la ropa y comer. La tarde sería para Guadalinfo y la crónica. Pero no. “Cerrado por vacaciones hasta el 3 de agosto”. Así que sale esta crónica con demora. Pero no hay prisa. Hablo con Aitor a cuenta de un proyecto europeo que él y David se están currando. Eso sí que lleva prisa, al igual que una propuesta sobre Open Innovation que nos han lanzado desde Galicia. Sí, hay otro mundo que lleva prisa.

La tarde cae en la casa rural escuchando ensayar a la banda en un local de al lado. Pasodobles y más pasodobles. Es lo que toca por aquí, ¿no?

Distancia: 71,2 km. Sobre la bici: 5h 13m. Desnivel acumulado: 1.205m.

Nava de San Pedro – Hornos de Segura (11) 11 comentarios

IMG_1848A las siete de la mañana un jabalí se cruza rápido en la pista. Cinco minutos después de comenzar la etapa de hoy. Iba a ser la tónica general: animales, muchos más que humanos. Y soledad, la que invade los casi 45 kilómetros desde Nava de San Pedro hasta el nacimiento del río Segura, el siguiente punto civilizado.

La primera parte del pedaleo recorre parajes que evocan a Félix Rodríguez de la Fuente. Incluso tiene su pino con una inscripción que lo atestigua. He perdido la cuenta de los ciervos y gamos con los que me he cruzado. Pero esto no era nada si lo comparamos con las vacas bravas de los campos de Hernán Perea allá arriba. Iba avisado por los de la casa de turismo rural: habían subido vacas bravas a pastar. “Pero tú tranquilo, que si no se ven amenazadas, ellas no hacen nada”. Ya, claro, pero, joder qué cuernos. Mira que las vacas son tranquilas, pero basta que sepas que son bravas…

Me las encontré en buena cantidad y pasando a escasos metros de ellas, compartiendo la pista, como que no iba yo del todo tranquilo. Por si acaso no hice fotos. Sólo una de un ejemplar que estaba allá en lo alto de la pista mirando de frente y muy quieto. No, no es una valla publicitaria, es un bicho de verdad.

Las zonas de pasto suponen un cambio brusco de paisaje. Llanuras donde vacas y ovejas comparten comida, limitadas por zonas rocosas en el horizonte. Color amarillo propio del mes de julio, pero suficiente para que los animales lo consideren un manjar. Tras muchos kilómetros por allí arriba se sale de la llanura poco a poco para bajar a la civilización: el nacimiento del río Segura. De allí a Pontones no queda nada.

IMG_1852Dudo si pernoctar ahí o tirar hasta Hornos de Segura. No hay cobertura de teléfono y tampoco Guadalinfo. Tampoco me agrada demasiado el hotel en que he parado a echar un vistazo. Pues seguimos ruta. Son las 12:30 y viendo el perfil de la etapa espero en un par de horas llegar a Hornos de Segura, pueblo con más encanto, según parece. Así que tira millas.

Me dopo con unas uvas pasas y hacen su efecto. Aunque me quedaban algo más de 30 km para llegar a Hornos, ha sido coser y cantar. Una subidita a 38 grados ya es cosa habitual. Tras acompañar al río Segura en sus primeros kilómetros se sube a la carretera de la cumbre, que separa la vertiente atlántica de la mediterránea en los ríos de la zona. La bajada final a Hornos es estupenda: 14 km de curveo para observar cómo a medida que bajamos sube la temperatura. Pues sí, 41 grados en el pueblo, como casi siempre a estas horas.

Me he alojado en el Hostal El Mirador. Sencillo como tantos otros, pero ya se ha apuntado a su favor. La señora me ha puesto un arroz caldoso con verduras que de tan sencillo estaba glorioso. Mi hambre ha contribuido lo suyo porque a las 3 de la tarde tras cerca de seis horas dando pedales no veáis lo que soy capaz de comer. Ha caído una siestecilla breve porque a las cinco y media abrían el Guadalinfo. Y aquí estamos, poniendo al día el diario de la Transandalus. Nos leemos.

Distancia: 86,4 km. Sobre la bici: 5h 48m. Desnivel acumulado: 1.205 m.

Baza – Nava de San Pedro (10) Sin comentarios

IMG_1822Se sale de Baza por una cañada que lleva a Cortes de Baza. Camino tranquilo mientras amanece. No hace mucho calor y se pedalea ágil. En una hora un poco pasada recorremos el primer tramo. Varios encuentros con pastores y sus ovejas y perros, casas tipo cueva enganchadas en las paredes rocosas y campos inmensos sólo rotos por los ríos y sus vegas.

En Cortes de Baza un cafelito. Camarero socarrón, carajillos, la vista anclada en la tele y un currela negro que habla bien inglés. Así son las cosas un domingo a las 8:15h en un bar de un pueblecito del altiplano de Baza. Por supuesto conversación sobre Fernando Alonso.

Se sale hacia Los Laneros por una vega amplia. Allí las pequeñas dudas respecto a la ruta las solventamos a base de conversación con la gente del lugar. Eso sí, se empeñan en plantearme alternativas a la ruta oficial. ¿A Campocámara? Mejor por… ¡otro sitio! Pero no, esta vez voy a seguir mi rutómetro, que luego me pierdo, como ya me ha pasado otra vez.

El paisaje cambia: los olivos ahora surcan las colinas. Pasamos por el cortijo Trillo donde los perros defienden territorio del ataque ciclista. Un pastor que anda por allí no se anda con tonterías. A pedrada limpia contra uno de los perros. En fin, lo de siempre con los amigos del hombre que defienden las posesiones humanas. Subidita hasta Campocámara. Repostamos agua increíblemente fresca para el calor que ya aprieta a media mañana. Entre olivos primero y pinos después llegamos al embalse de La Bolera.

Desde allí pistón hacia Nava de San Pedro. Pero sólo durante los primeros seis kilómetros. Luego acaba siendo un senderito que juega a ser pista. Otra vez el calor se dispara: 43 grados. Subida en la que flojeo. Uvas pasas como munición de emergencia. Más calor. Más subida por la pista. Y por fin a bajar.

IMG_1827Y se baja hasta vadear el río Guadalentín. Tiro por la derecha, porque algo más adelante debe estar el desvío para la casa de turismo rural a la que voy. ¿Sigo? Sí, algo más. Me encuentro con un grupo de gente a pie. Pregunto por la Nava de San Pedro. No saben. Pero siguiendo el río les han asegurado que se coge la pista buena. Pues continuo subiendo junto al arroyo. Ya, pero… a los 1.300 metros de altitud aquello no pinta bien. Vuelta atrás con unos kilómetros extra en las piernas hasta llegar al lugar por donde vadeé antes el Guadalentín.

Así que ahora a la izquierda en busca de Nava de San Pedro, con cierta desorientación. Por supuesto la pista que tomo ahora ¡sube! No podía ser de otra forma. Vuelta y revuelta hasta llegar al pistón que va a Cazorla. Allí de nuevo a la izquierda para buscar el pueblo y la casa de turismo rural donde he reservado habitación (es el único alojamiento en muchos kilómetros a la redonda). El día se ha alargado y son las 14:30h. Demasiado tarde para estar sobre la bici.

Aparece un “mesón rural”. Paro y pregunto por la casa de turismo rural. “Pues has llegado. Es esta”. Felicidad. Porque hoy sí, hoy he llegado fundido. Entre la equivocación y el calor me han comido la moral. Siempre suele caer algún día flojo en estas rutas. Pudiera ser hoy. De nuevo la sensación, aquí en Cazorla, de estar en mitad de ningún sitio. Nava de San Pedro, tres cortijos, no podemos llamarlo pueblo.

Distancia. 73,3 km. Sobre la bici: 5h 41m. Desnivel acumulado: 1.425 m.

Abla – Baza (9) 6 comentarios

img_1808Tarde de vida social en Abla y alrededores. Con Pacoxxi de anfitrión, fui conociendo algunos detalles de este curioso pueblo de almería. Por todas partes, el incendio del jueves por la noche aparecía como referencia de cualquier conversación. Todo daba a entender que había sido provocado. Al final, el viento casi ausente y el buen hacer de los equipos de extinción de incendios impidieron que se extendiera. Aun así, queda su marca en el monte. Podéis ver algunas fotos que he subido a Flickr.

Comimos en la Posá del Tío Peroles, lugar que funciona como centro de los pequeños congresos que organizan en Abla. Lo mismo es una rural party que un encuentro de blogs rurales. Porque lo “rural” es la seña de identidad de los abulenses, un estilo de vida que tiene que encontrar su hueco en una sociedad que ha tendido a la concentración urbana. Y en ese hueco la web social puede aportar mucho.

Tanta vida social me dejó en la cama a eso de las doce. Siete horas después, tras desayunar con Paco, ya salía camino de Baza. Se pasa por debajo de la autovía y luego por debajo de las vías del tren. Carretera humilde con dirección a Escúllar. En este pueblo paré a cargar agua. Un par de señoras me recomendaron cuál era el chorro del que debía cogerla. Hay que hacer caso a la sabiduría popular. Así que de ahí para arriba: quedaban mil metros de desnivel antes de llegar a Baza, casi nada.

A medida que se sube, las vistas sobre el extremo oriental de Sierra Nevada son excelentes. Abla y Abrucena se destacan blancas sobre la ladera sur en la que se distingue fácil la herida del incendio incluso desde la distancia. Por el medio, los molinos del parque eólico y el valle con su autovía.

img_1805La carretera solitaria sube constante, sin grandes desniveles, pero… ¡durante 26 kilómetros! En el camino, nada o casi nada humano. Sólo un cortijo en la parte final de la subida. Otra cosa es la vida animal: palomas, perdices, mariposas y un par de bambios, buena representación de quienes entraron en el Arca de Noé. A 1.800 metros de altitud el paisaje se abre. Me recuerda al Aubrac (pero en versión amarilla) cuando recorrí el Camino de Santiago desde Ginebra hasta Bilbao. No tan llano pero sí por el aspecto: sin árboles, con evidentes señales de erosión por las nieves frecuentes y ventoso.

La Sierra de Baza te da la bienvenida de nuevo a la provincia de Granada. Y desde allí más de veinte kilómetros de bajada hasta Caniles. Se trata de una zona frecuentada por ciclistas de la zona. Sin apenas tráfico, con muchas opciones de pistas a ambos lados de la carretera, parece un buen lugar para dar pedales. Saludo a varios ciclomontañeros que suben mientras yo dejo que la bici devore kilómetros de descenso a toda pastilla. Y por una recta tremeda llegamos a Caniles.

En un parque del centro, mientras tomo algo, departo con el kiosquero, que también es ciclista y quiere hacer la Ruta de la Plata este otoño. Me recomienda un hostal en Baza: La Casa Grande. Pues allá iremos. Con viento a favor en quince minutos estamos allí. Callejeo un poco, paso por la oficina de turismo y me voy al hostal. Y qué casualidad que el hombre que atiende en la recepción me dice que me conoce, ¡porque me saludó allá arriba en la Sierra de Baza! Pequeño es el mundo, resulta que también es ciclista. Debemos ser una plaga.

Mañana nos internaremos en la Sierra de Cazorla. No las tengo todas conmigo de que pueda postear crónica. Guadalinfo estará cerrado y no voy a encontrar pueblos grandes en la ruta. Si hago pira, me disculpáis. Por cierto, minicrónica de estos días que salió en antena el sábado en MQP Radio Euskadi.

Distancia: 70,4 km. Sobre la bici: 4h 34m. Desnivel acumulado: 1.350 m.

Fondón – Abla (8) 2 comentarios

img_1781Etapa corta para tener tiempo de compartir conversación con las amistades de Abla. A las 9:45 ya estaba en el pueblo tras salir algo antes de las siete de Fondón. Carretera que me sube hasta Ohanes y de ahí por el Puerto de Santillana a Abla. Vistas, entre la bruma, al mar y a la vega que desciende poco a poco hasta él. Al otro lado de la imponente sierra de Gádor, Roquetas de Mar y toda la zna turística almeriense. Nosotros subimos al norte, hacia el interior.

Han sido algo menos de cuarenta kilómetros para degustar un paisaje conocido. Laderas llenas de olivos junto a otros árboles frutales. He callejeado por Ohanes, otro pueblo pegado a un barranco al que se entra por el enésimo puente que cruzo. Oh oh, típico pueblo post-fiestas. Un pequeño escenario junto a la iglesia delata el fiestorro de ayer: vasos de plástico vacíos o semivacíos, vidrios por el suelo, suciedad. Supongo que lo típico de cualquier pueblo en fiestas de verano. Y mira que parece coqueto Ohanes, con sus callejuelas estrechas en cuesta rezumando blanco intenso.

Sube la carretera hasta el Puerto de Santillana, pero antes, en una hondonada a algo más de 1.000 metros de altitud, se erige la ermita de Tices. Destaca espectacular por su esbeltez en mitad de la subida. Como espectacular ha sido cruzarme con un zorro en la misma carretera. Creo que los dos nos hemos llevado buen susto, repartido a partes iguales.

img_1775Desde arriba la bajada a Abla se hace en un abrir y cerrar de ojos. Al lado del cementerio veo un buen número de vehículos de la Junta de Andalucía y alguna dotación de bomberos. En Abla me entero del susto de ayer: un incendio muy cercano al pueblo y al parecer intencionado. Subo hasta la plaza del ayuntamiento, me tomo un cafelito y ya comienzo a escuchar las conversaciones en torno al incendio. Le llamo a Paco Fernández y quedo con él en el centro de salud, donde está con su mujer, Maite Martínez Lao, y un tercer invitado que está en camino y que parece que será chico. Y de nuevo el tema está en el incendio, por lo cercano, por lo que atemoriza con estos calores.

Tertulia en el bar de La Esquina donde conozco a otros ablantes enredados. Conversaciones sobre el desarrollo rural con apoyo de las tecnologías. ¿Por qué no conectar Transandalus con lo que están haciendo estas gentes? Fran, tiro la piedra; es un idea. La fiosofía por detrás es la misma: compartir lo que sabemos a través de proyectos que faciliten el desarrollo del medio rural, sea una gran ruta para bici de montaña o cualquier otra actividad que dé vida a los pequeños pueblos repartidos por aquí y allá.

Bueno, me queda toda la tarde por delante, es mediodía y ya me ha dado tiempo de escribir la crónica. Mañana os cuento más cosas de Abla. Por cierto, creo que a mediados de agosto un tal Alorza vendrá por aquí con su familia. Espero que disfruten del cariño de esta gente. Yo aquí estoy hospedado por un día en la casa de Paco y Maite, todo un lujo. Ah, y publicando con un Mac.

Distancia: 37,2 km. Sobre la bici: 2h 43m. Desnivel acumulado: 845 m.

Válor – Fondón (7) 4 comentarios

img_1758Aquí retransmitiendo desde Fondón, Almería. Lo previsto era Láujar de Andarax pero los alojamientos se pusieron en mi contra: dos pensiones cerradas en el centro y dos hoteles en los extrarradios que no me interesaban. Así que he seguido ruta hasta Fondón, cuatro kilómetros más allá. La casualidad me ha llevado hasta donde Gloria, que me ha alquilado una casa para hoy. Sí, una casa, con sus dos plantas, tres dormitorios, cocina y esas cosas que tienen las casas. He parado a tomar algo en un bar de la carretera y allí me han comentado de casualidad lo de alquilar casa. Pues dicho y hecho, con intermediación de la propietaria del bar.

Ayer apretó el calor más que hoy y la noche fue un tanto sudorosa. El hotelito no tenía aire acondicionado y a pesar de seguir todos los consejos respecto a penumbra y posterior apertura de ventanas hacia las 9:30 de la noche, ná de ná. Calor pegado al aire, calor pegado a las sábanas, calor pegado a la botella de agua. En fin, yo me lo he buscado, ¿no?

De Válor se sale… subiendo. ¿Subiendo? Subiendo y mucho. Nechite queda en cuesta y la pista sube y sube por el barranco. ¿Voy bien? No puede ser. Cuando el altímetro marca cerca de 1.200 metros decido dar la vuelta porque no veo por dónde se va a poder cruzar el río. Bajo al pueblo de nuevo. Y desisto. Será que he comenzado el día espeso. Puede ser, no lo niego. Total, que decido tirar por la carretera, que se mueve agradable entre olivos y empieza a dejar ver allá al fondo el Mediterráneo. Usted perdone señor GR, no era mi intención, luego nos encontramos, ¿vale? Y sí, sube y baja, sube y baja, todo así hasta Laroles, aunque sea carretera.

Sigo para arriba para hacer parada en Bayárcal. La carretera sube hacia el Alto de La Ragua y hay que coger un desvío a la derecha para pasar al otro lado del barranco. Tramo bonito por una carreterita que baja hasta el puente sobre el río y luego vuelve a subir. Ya estamos en Bayárcal. En obras, cómo no. Cuatro mujeres están arreglando una acera. Luego se acercan al bar donde he parado. Curiosas las conversaciones: estereotipos al poder. Si fueran hombres habría sido fútbol, pero ellas hablan de parientes y de gente del pueblo. Si pones la oreja puedes imaginar. La prima de una de ellas se ha divorciado y ya iba siendo hora, según parece. Espero que sea para bien. Café con leche, bizcocho y tira millas en busca del GR abandonado. Se lo debo.

img_1770Salimos de Bayárcal y ¡me equivoco otra vez al coger el GR por donde no era! Me reciben unas plantitas llenas de pinchos. Cada cual se defiende como puede. Sigo por no dar vuelta atrás hasta que consigo volver a la carretera. Algo más adelante retomo la ruta correcta. Pero me temo que el rutómetro baila demasiado en cifras y desvíos. Por si acaso, sigo las marcas del GR. Como hoy no es ayer, sólo hay 41 grados. Son las 11:30. Pero voy bien, voy bien, me lo repito, voy bien. Aparece una fuente imposible a la izquierda. Sí, es una fuente en la que recargo tanto el botellín como mi mochila de agua. Seguimos para arriba y llegamos, tras una breve bajada, a Paterna del Río.

En la plaza el típico viejete enrollado me da todo tipo de explicaciones sobre cómo bajar a Guarros. Luego me doy cuenta de que era imposible equivocarse, pero quedo igual de agradecido a esta gente a la que le sale ayudarte porque sí. Así que para Guarros: segunda bajada al infierno tras la de Yátor de ayer. La pista recién asfaltada baja y baja hasta llegar a un hoyo en el fondo de una cazuela puesta al fuego. Y no queda sino salir… subiendo.

Última subida del día y viento que da de culo. Impresionante que estas cosas sucedan cuando más falta te hacen. El paisaje se transforma: vides alternan con olivos. Paro, hago foto y veo allá al fondo los neveros. Creo que se quedarán a vivir todo el verano. Entramos en un valle amplio que nos conduce rápido a Láujar de Andarax. Unas vueltas por el pueblo, recabo información en una oficina de turismo del Parque de Sierra Nevada (me dicen que en Abla hay otra en la Posá del Tío Peroles) y al final me marcho. Una pensión no abre hasta agosto, la otra la regenta una mujer que se ha quedado viuda y ha cerrado el restaurante. Y, además, Guadalinfo anda esta semana de vacaciones. Pues tira millas.

Y aquí estamos, en Fondón. Con el Guadalinfo a tope y eso que hay unos veinte puestos. Se ve que hay afición. Mañana me acercaré a Abla, abandonando la Transandalus, que retomaré en Baza. Habrá que subir para luego bajar, como siempre. Pacoxxi, que vamos para allá mañana. A eso de las 12:00 o incluso antes espero estar por ahí, con recuerdos de Alorza, por cierto ;-)

Por cierto, fotos actualizadas en Flickr.

Distancia: 51,9 km. Sobre la bici: 4h 23m. Desnivel acumulado: 1.315 m.

Capileira – Válor (6) 5 comentarios

img_1752Ayer me lo confirmó la dueña del hotelito rural La Atalaya, donde me he hospedado: en once años que llevaba ella viviendo allí nunca había visto nevar tanto como el invierno pasado. Los últimos copos cayeron a finales de abril. Así que aguantaban tantos neveros arriba en la zona del Pico Veleta. Un último paseo al atardecer por Capileira y a la camita, que el día siguiente comenzará con la misma subida. Eso sí, “sólo” sus primeros 300 metros de desnivel porque luego se coge pista para Trevélez.

Esa pista asoma al valle como un balcón de casi veinte kilómetros de largo. Al fondo del barranco se intuye la civilización. Pista ancha, supongo que alternativa de comunicación entre Trevélez y Capileria para quien quiera evitar la carretera. Sin embargo, los tres últimos kilómetros de bajada final son estupendos ¡para bici de montaña!, pero no para un coche. En este tramo bonita colección de moscas, moscardones y demás coleópteros jugando a hacerte de parabrisas. Ah… y tres perros amigos del hombre pero enemigos del ciclista.

En Trevélez estaban de obras como en la mayoría de pueblos, las obras de ZP, ya se sabe. No había agua. En el barrio medio el Hostal Fernando nos hará descuento del 10% a quienes transandaluseemos. José Luis, la persona que me atiende, me explica que ellos ya suelen acoger a grupos de ciclistas. Normalmente son ingleses que suelen aparecer en grupos. Me comenta que tiene un buen garaje para las bicis. Sin embargo, en el barrio bajo no hay suerte en un par de hotelitos donde pregunto. Y es que estamos en el último pueblo de la marabunta turística de Las Alpujarras granadinas.

Por cierto, son las 9:30 y tengo la sensación de que hoy la caló aprieta algo más. Se sale del barranco de Trevélez por carretera hacia Juviles… y ¡zas! llega una bofetada de aire tórrido. Como entrar en otra dimensión. Ahora ya sé lo que es. Todavía no me lo había encontrado.

img_1755Pasado Juviles se toma el GR con una preciosa bajada a Tímar (va por ti, Fran, jeje). Un pie delante y otro detrás y la bici por donde quede hueco. Seguro que habrá quien lo haya intentado con su remolque pegado a la bici. Creo que lo llaman deportes de deslizamiento. No miro a nadie. En Tímar la caló está exultante. Y el agua de la fuente de la plaza aún más. Tremendo contraste: calor sofocante y agua fresca por doquier que se repite pueblo a pueblo.

Bajada a Cádiar y gestiones para conseguir descuentos en La Ruta de La Alpujarra. Vale, lo concederán. Ya sólo quedan 16,5 km a Válor, donde quiero hacer fin de etapa. Son las 11:30, ¡ánimo! Atención, llegan los minutos de lloriquear, pero no me hagáis mucho caso, que sarna con gusto no pica. Y es que de Cádiar se baja al infierno por una carretera recién estrenada. En Yátor el termómetro sube a los 46 grados. Subidita por pista con cierto desnivel entre paisaje árido y desolado, nada que ver con lo que sucede apenas 500 metros más arriba. Hemos bajado y el sol se recrea inhumano a las doce del mediodía.

Pista para arriba hacia Yegen, con una preciosa ermita en Montenegro. Milagro porque el agua brota de donde menos esperas en estas tierras áridas a la vista. En una de las fuentes de Yegen empapo el buff y todo lo que pueda de mi ser. Agua bendita. Ya sólo quedan cinco kilómetros a Váĺor, desde donde escribo esto en su Guadalinfo, éste con buena conectividad. La bajada desde Yegen es rápida y más si te despistas y dejas pasar la entrada al GR por el que debía llegar. En fin, por segunda vez se me escapó el GR de la bici. De todas formas, entre nosotros, con el que calor que pegaba tampoco me dio mucha pena.

Distancia: 60,1 km. Sobre la bici: 4h 29m. Desnivel acumulado: 1.175 m.

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