Wednesday, Dec. 12, 2018

La competitividad de lo bueno conocido

emeEn Bilbao mucha gente conoce el bar EME. ¿Por qué? Por sus triángulos y sus torres. Si te acercas allí, ya sabes lo que vas a encontrar. Es la repetición hecha sandwich. Siempre el mismo sabor. Y funciona.

Es curioso como en este hipervalorado mundo de la innovación, lo inamovible también funciona. Claro, tiene que ser producto de calidad. Si funciona, ¿para qué cambiarlo? Pero no, la competitividad la hemos desplazado en gran medida al arte del cambio continuo. Seguramente porque así alguien pensó que: nuevos productos, nuevos mercados, la tarta crece, más facturación.

Pero resulta que en este mundo hiperactivo también vende el pueblo donde nunca pasa nada o el triángulo del EME, el mismo que podías comer hace 20 años. Ahí siguen, paradójicamente instalados en el fragor de la batalla cotidiana por no innovar. La beta permanente quedó aparcada en algún trastero, olvidada por inútil. Los triángulos siguen funcionando y se llevan en cantidades industriales. ¡5 para llevar! y tira de papel de aluminio para envolver.

Están bien estos toques de atención resistente. ¿Son los triángulos del EME slow food? A lo mejor cuesta encajarlos en ese modelo porque su consumo tiene poco de slow, pero no cabe duda de que viven instalados en un mundo aparte. Un lugar donde sólo unos pocos privilegiados han encontrado productos casi perfectos que resisten el paso del tiempo.

No me tengo por consumidor habitual de torres y triángulos en el EME, pero sí que cae alguno que otro al cabo de un año. Y la sensación es siempre la misma: sabes exactamente lo que vas a encontrar. Servilletas de papel amontonadas en el suelo e imposible no pringarte con la mayonesa y la salsa secreta. Y allá volvemos. Por cierto, vía Botxo Follies podéis encontrar la receta, pero me temo que no tiene mucho de abierta porque hay “salsa secreta”. Eso sí, con página en Facebook.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(9) comentarios

  1. M. Luz Congosto
    29/05/2009 at 11:56

    Se podría hacer una lista de las cosas que deben su éxito a permanecer en el tiempo. la grapadora de El casco, el cocido de Lhardy... A tanto cambio hay que ponerle referencias absolutas para no perderse.

  2. El Agorante Aberrante
    29/05/2009 at 12:49

    Te has olvidado de hablar también de su modelo organizativo para la atención al público. Es impresionante como te toman nota y se acuerdan de tu cara en un orden perfecto.

    También importante hablar del nombre de las cosas: Más de 20 años vendiendo triángulos que no tienen forma de triángulos.

  3. Txetxu
    29/05/2009 at 16:21

    No es cierto que sean siempre iguales y por eso mantienen un cierto carácter artesanal. La cocción del pan puede variar al igual que la consistencia de la mayonesa.
    Luego es curioso que apliquen su política de 'sota, caballo y rey' a todos. Es por ejemplo uno de los bares de Bilbao con menos variedad de cerveza. Así que en los tiempos de la 'diversidad' aquí al triángulo y tente tieso que muchos viernes solemos degustar...

  4. Ivan
    29/05/2009 at 17:17

    creo que en cada ciudad hay ejemplos asi
    la cuestion es que si eso se puede trasladar de ciudad en ciudad,pero relmente si les va bien
    porque deberian crear mas negocios?
    hay ejemplos donde la avaricia ha roto el saco,provocando el cierre del chiringuito original o la ruina

    vengo de padres hosteleros,cafeteria que funciona,desde hace decadas,cfe zumo pintxo 10 minutos y hasta manana
    asi 5 dias laborables + medio sabado
    la receta funciona
    si la recetra funciona,porque aspirar en crear mas bares o cafeterias?
    la respuesta de mi padre,es que me va bien,doy calidad,servicio,soy un buen profesional,un artesano de la hosteleria,una vida tranquila-currando eso si- unos hijos educados,pero nada de aventuras ni de juegar a la ruleta rusa con bancos mas alla de pagar la casa,el negocio familiar,un coche o la educacion de unos hijos.

    conozco casos en varias ciudades
    en Oviedo degustar una cerveza en el bar montoto con decoraciones de los 60,una jodida birra de barril,con muebles como de los abuelos,un pintxo de txorizo o una empanadilla,asi siempre,asi siempre lleno
    dicen que nunca cambiara,el que cambio esta medio vacio...
    si vuelves por OVIEDO pasa por alli
    o una cerveza en K' Beleno, hasta ahora no he visto una cerveceria como esa,en una antigua casona,con madera de verdad y fotos de verdad,una autentica cerveceria celta en la capital de Asturias,estar alli es como estar en la verde y prima hermana Irlanda

  5. Josu O.
    29/05/2009 at 19:02

    Hummm!
    Triángulos de EME..... Me voy a poner un pintxito ;-)

  6. telemaco
    29/05/2009 at 21:58

    En un mundo tan frenético y desbocado, lugares así se convierten en referencias para no perderse.

  7. Alaitz
    30/05/2009 at 19:29

    El cambio por el cambio es un sin sentido. Además, ¿por qué destinar esfuerzos a cambiar lo que funciona cuando hay tanto que no lo hace?
    En consecuencia ¿abusamos en ocasiones de la innovación?

  8. Germán
    31/05/2009 at 09:04

    Nos gusta conocer lo nuevo pero luego volver a lo de siempre. Es como cuando te vas de viaje y después vuelves a casa, a lo conocido, lo que no cambia.
    Los triangulos del Eme son un pecado gastronómico. De todas formas, me parece que una de las claves es el pan, que no es un molde normal.
    Hay otro bar cerca al que le pasa lo mismo, el Alameda (Urquijo 48) donde tienen otros triangulos muy buenos (lechuga, anchoa y mahonesa) un poquitín más ligeros. Tienen tantos años como los del Eme.

  9. gallas
    31/05/2009 at 22:19

    Ya me he hecho fan en facebook ;D
    En el mundo de la innovación, de lo nuevo, de las tascas pintadas de negro y subvencionadas por marcas de cerveza, lo diferente, lo significativo es lo que permanece. El año pasado murieron el Mardaras y el SantaMaria en el casco viejo de Bilbao. Es una pena oiga.

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