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El cluster de turismo de Canarias y las redes heterogéneas 4 comentarios

Reconozco que no es un proyecto más. Es un proyecto que me ilusiona sobremanera. Desde el año 1991 he visitado como turista -o quizá algo más- las islas Canarias en 15 ocasiones. Siempre en otoño o invierno. Creo haber visto la evolución de su oferta turística. He consumido turismo rural, apartamentos y hoteles. He tomado contacto con gente del lugar porque allí es muy fácil hacerlo. Supongo que la insularidad imprime carácter amigable. Así que espero poner todo de mi parte en este proyecto.

El azar quiso que me topara en la red de redes con Edu William. Como yo, él manejaba las ideas de red y de organizaciones abiertas junto al uso de la web social como soporte. En septiembre pasado coincidimos en Amposta, otro lugar con cierta magia para mí, en àtic2ª 2008 – ViuLaVidaDigital. El Delta del Ebro y su ebresfera juegan también en mi corazón. ¿Serendipia?

En las jornadas que organizaron Daniel Gil y Carme Pla junto a otra gente de la ebresfera desvirtualicé a Edu, aunque yo creo que ya estaba desvirtualizado tiempo antes. En esas jornadas encontramos un hueco para pasear junto al Ebro y charlar. Edu me comentó sus esfuerzos por poner en marcha el cluster de turismo de Canarias usando la idea de red distribuida. Y, como suele pasar, el esfuerzo y el deseo se transforman en realidad.

Así que este próximo jueves y viernes comienza la presentación y divulgación del cluster de turismo de Canarias. En la sesión inaugural Juan Freire y yo impartiremos unas charlas (ver programa en PDF).

Comparto aquí mi ponencia. Aunque creo que tengo que pulirla y referirla de forma más concreta al cluster de turismo, le he colocado explicaciones de voz a través de Slidecast. Sugerencias bienvenidas.

10 rasgos de la sociedad del conocimiento 7 comentarios

librosUn sujeto de cuyo nombre no quiero acordarme (a petición suya) lanzó 27 preguntas. Cogimos el compromiso de darle zapatilla. Así pues, la serie ha partido de la estación 27 preguntas que darán mucho juego y ha dejado atrás ya las estaciones de 11 cambios en el mundo laboral, 10 causas de malestar provocadas por la empresa, 5 modelos mentales relacionados con el trabajo, 10 consecuencias del conocimiento como factor de competitivad.

Vamos ahora con la quinta pregunta del innombrable: ¿Cuáles son los principales rasgos de la sociedad del conocimiento? En este caso me temo que la pregunta es muy amplia. Así que lo que planteo son características peculiares que a veces no aparecen tan nombradas en la numerosa literatura al respecto. Lo voy a dejar, por tanto, en 10 rasgos algo “curiosos”, que incluyen aspectos positivos y negativos. Prefiero hacerlo así para no construir un mundo idílico que para nada sería real. Incluso he sobrecargado la parte negativa para buscar conversación que muestre la cara amable de esta sociedad del conocimiento. Porque la hay, ¿no?

  1. Agobia. La sobreestimulación a la que nos vemos abocados va a generar patologías. Nada va a ser abarcable. El torrente parece a día de hoy imposible de detener.
  2. Discrimina. Genera una brecha cada día más cruel: la que separa a quienes tienen acceso a la educación en su sentido más amplio y quienes no lo tienen. Puede generar más diferencias por el valor que se asigna al conocimiento. En tanto que factor de poder, quienes lo detentan pueden dificultar el acceso al resto de la población.
  3. Rompe jerarquías. Es líder y referente social quien sabe. Las personas con poder formal van a ser cuestionadas si no lo acompañan con demostraciones empíricas de que saben. El conocimiento, como interacción de pensamiento, emoción y acción, no sabe de distancias basadas en jerarquía y burocracia.
  4. Dinamita la inteligencia única. Puntuar alto en un test que mide el coeficiente de inteligencia general no garantiza éxito. La dimensión social pesa cada día más. Hay muchas inteligencias y todas ellas están en la base de trabajar con conocimiento. ¿Asistimos a la muerte de la inteligencia única?
  5. Incita al consumo. En tanto que fluye provoca una necesidad permanente de adquirir. Y, al mismo tiempo, ese consumo se desplaza hacia modelos de “streaming”. Sean tecnologías, libros, software, videos. Sea cual sea la industria de contenidos que esté por detrás, hay que consumir día sí y día también.
  6. Oscurece la conexión emocional. El conocimiento explícito gana relevancia. ¿Es sólo información? Lo tácito fluye con dificultad en una sociedad que llega a tener acceso a conocimiento explícito como nunca antes en la historia pudo hacerlo. Al tiempo que se valora la inteligencia emocional, la sociedad cabalga desbocada por la ladera de la relación personal “light”.
  7. Mercantiliza a la persona. Somos lo que sabemos. Resultamos, por tanto, personas mercantilizadas. Los valores y las miserias de la sociedad del consumo se trasladan directamente a los seres humanos. Somos empleables y vendibles para quienes contratan en función de nuestro conocimiento.
  8. Fragmenta a la persona. Cuanto más sabemos más áreas de ignorancia descubrimos. Las piezas del rompecabezas tienden a infinito. Y en ese puzzle es fácil perderse y sucumbir ante la dimensión que adquiere. Vemos unos pocos árboles. Nos convertimos en fragmentos de fragmentos.
  9. Conduce a la paradoja. Vamos hacia modelos incomprensibles a partir de la complejidad dinámica que encierra esta sociedad. Pequeños conocimientos pueden convertirse en llave de grandes transformaciones. Y al mismo tiempo, pozos de sabiduría quedan apartados en este mundo conquistado por la economía. Los conocimientos tienen precio, pero unos mucho que otros.
  10. Diluye la identidad local. Los tabiques que separan la geografía política sucumben. El conocimiento fluye y genera un modelo de gestión líquido: la autarquía. Adiós a los extremos, adiós a la identidad fuerte. La globalización, disfrazada de glocalización, arrasa identidad. Bienvenidos al planeta Tierra.

Por cierto, aprovecho desde aquí para agradecer a todas las personas que estáis comentando estas entradas relacionadas con las 27 preguntas. Y, cómo no, a Nacho Muñoz, Sueños de la Razón, Gustavo Julio García y Juan Palacios Gil por sus contribuciones en forma de posts.

Pues eso: vuestro turno.

Imprevisible Sin comentarios

incertidumbreMe siento cómodo en la incertidumbre. Pero también me gusta jugar a la planificación. No tanto porque crea que tengo capacidad de predecir nada especial sino porque me obliga a aprender de lo supuestamente planificable. A fin de cuentas cuando juegas a decidir el futuro estás practicando también pasado y presente. Son las bases de la planificación y van unidos a la predicción.

Reconozco, no obstante, que puede resultar complicado convivir con la incertidumbre. Quisiéramos siempre que lo que está por llegar cayera una y otra vez de pie. Pero es fácil caer en la cuenta de que el mundo se convertiría entonces en un lugar menos atractivo. ¿Qué sentido tiene insistir en dominar el futuro? Allí habitan los grandes retos, el placer y el dolor, las grandes gestas y los más sonoros fracasos. Así que mi única predicción juega a lo imposible, aunque trate de disfrutar con el intento.

Ahora bien, la predicción va a continuar siendo una obsesión para los humanos. Porque ahí están colocadas las ilusiones de muchas personas: en el futuro. Queremos que se cumplan nuestras profecías y todo el mundo sabe que sí, que las profecías tienden a su autocumplimiento. Sólo basta con la fe. Sólo basta con ella y con fuerzas incomprensibles que habitan en algún lugar de nuestro ser. Imprevisible, incomprensible, pero sucede.

En el futuro habita buena parte del presente. Porque éste se extiende con ambición hacia allá. Toma la referencia del pasado y aprieta los dientes para que siga sucediendo en el futuro lo que acontece hoy. Son las obras inconclusas, las que saben que su sentido está en el futuro. Ese lugar donde nuestra miseria desaparece. Ese lugar que se crea en nuestra imaginación y al que podemos moldear a gusto. En el terreno de los sueños, lo imprevisible juega al gato y al ratón con lo que sucederá.

Lokarri busca acuerdos sociales para el final de la violencia 10 comentarios

itxialdiaLokarri está desarrollando hoy una iniciativa para buscar acuerdos sociales que nos conduzcan hacia el fin de la violencia aquí en el sur de Islandia. Se trata de un encierro desde las 10:00 hasta las 18:00 horas en una parroquia de Bilbao. En palabras suyas:

Lokarri se ha marcado como prioridad fomentar y facilitar la participación ciudadana en el proceso hacia la paz. Esta decisión se asienta en la convicción de que la participación social tiene la capacidad de contribuir a la paz y al desbloqueo del proceso de soluciones a los problemas de convivencia que afectan a la sociedad vasca:

  1. La participación contribuye a la paz, ya que legitima un camino democrático para resolver las cuestiones que distorsionan nuestra convivencia. A medida que se abren distintas posibilidades para que la ciudadanía pueda expresar su opinión y su voluntad, cada vez se deja menos espacio para justificar que la violencia sea la única vía para afrontar los problemas que padece nuestra sociedad.
  2. La participación contribuye al desbloqueo del proceso, ya que, mientras no se ofrezcan soluciones concretas para avanzar hacia la paz y la normalización política, la participación ciudadana es una herramienta válida y viable para generar las condiciones que hagan posible el proceso de paz y normalización.

Desde ahora hasta finales de año Lokarri se ha propuesto desarrollar ocho iniciativas de participación ciudadana en las que se debatirán diversas cuestiones sobre la paz, los Derechos Humanos y la convivencia. El formato de estos actos será novedoso, ya que se recuperarán los encierros que durante muchos años fueron una dinámica para reivindicar, hablar, acordar y compartir, ofreciendo además la oportunidad de participar por internet, empleando las herramientas que pone a disposición la web 2.0.

Han habilitado una etiqueta en twitter para hacer seguimiento (#encerrados) y puedes hacer tus contribuciones de dos formas:

  1. Twitter. Se podrá participar a través de esta red social de microblogging. Las personas que quieran dejar sus aportaciones o ideas sobre los pasos necesarios para lograr el final de la violencia sólo tendrán que escribirlas añadiendo la etiqueta #encerrados, para poder hacer seguimiento de todas ellas.
  2. Página de Lokarri, en la que se ha puesto a disposición de todos los visitantes un formulario que permite enviar directamente aportaciones al debate.

Todo esto, claro está, se debe en buena parte al ánimo de Paúl Ríos y sus colegas.

Catosfera paradójica 3 comentarios

catosfera11

Digno de encomio el esfuerzo de las 2es Jornades de la Catosfera. Programa, ponentes, movimiento, todo un impulso colectivo. La catosfera, según la viquipédia, es “el món de blocs o univers de blocs de la comunitat o xarxa social catalana“. Se añade también: “La Catosfera la formen el conjunt de blocs escrits en català i la comunitat virtual que hi ha al voltant d’aquests blocs. El terme va ser inventat per Toni Ibàñez, blocaire català.”

¿Imposible el intento de contención del diálogo en torno a una geografía política? ¿Qué pegamento relaciona a un blog con otro y le confiere “sentido de pertenencia” a una entidad superior? Quizá son esquemas del pasado que cuesta aplicar a la participación en Internet. Pudiera ser que la única forma de detectar la pertenencia sea mediante la participación y que, por tanto, Alorza forme parte de la catosfera, como Enrique Dans, Odilas, Marc Vidal, Ramón Sangüesa, Dolors Reig o Cink. Sólo debieran cumplir un requisito: que ellos lo digan.

Reconociendo la realidad de redes heterogéneas donde la naturaleza de los nodos es diversa (personas, blogs, empresas, objetivos, tecnologías, administraciones y un largo etcétera) cuesta amalgamar una definición de identidad común que no parta de la libre adhesión de cada uno de esos nodos. ¿Formo parte de la euskofera? Pues la pregunta se diluye en un continente cuya geografía política es líquida, como lo son las conversaciones que delatan la presencia de una comunidad. Me siento más parte del sur de Islandia.

¿Qué une a las personas que están participando en las jornadas de la catosfera? Tremenda complejidad de motivaciones personales. Desde quien se sienta obligado a “figurar”, hasta quien busque profundizar en una identidad colectiva que le genere bienestar consigo misma. El espectro de implicación es amplio y queda traspasado por varios ejes de interés, incluyendo incluso el de las leyes de mercado. ¿Es una feria donde dar la razón a Bauman cuando nos dice que nuestra sociedad ha endiosado hasta tal punto el objeto de consumo que nosotras, personas, nos hemos convertido también en sujeto de consumo?

¿Cuántas blogosferas existen?, ¿cuantas comunidades en Internet?, ¿con qué grado de cohesión? Tienden a infinito. Pero en ese viaje hacia la dotación de sentido colectivo, la geografía política es una referencia, no cabe duda. Por eso hay jornadas como la de Granollers. Un lugar donde las personas se desvirtualización, donde fluyen químicas particulares, donde surgen proyectos derivados de intereses comunes. Y todo ello a través de una paradoja que genera movimiento: la imposible catosfera.

Que la disfrutéis quienes andáis por allí. Os seguimos, cómo no, a un click de distancia.

A la puta calle 7 comentarios

En Camera Café Antúnez usa esta expresión a menudo, aunque Victoria y Julián son quienes llegan a un curioso acuerdo tras hacer realidad el despido: se necesitan. Ayer en el Foro Hobest, en el fondo, estuvimos analizando la cuestión. En palabras gruesas: ¿qué haces cuando una persona está jodiendo un equipo? Claro: a la puta calle. Pero: ¿es así de simple?

Los problemas en los equipos surgen en buena parte de la complejidad de relaciones personales, intereses y expectativas que se despliegan. La trayectoria de cada persona está repleta de percepciones. Cada cual estructura un esquema de valores que responde a sus experiencias pasadas y a sus expectativas futuras. Simplificar y ver en una persona la causa de los males de un equipo es asunto delicado.

Hace ya más de ¡¡tres años!! que escribí en este blog un artículo aportando reflexión al respecto: ¿Qué hacemos con los malos? Y algo más adelante otro a cuenta de una entrevista que escuché en la radio. Un miembro de una ONG explicaba cómo llevaban a cabo la selección de personal: Nadie no vale. Resumiendo, el debate tiene que ver con las reglas de las que se dota un equipo o una organización para tratar las diferencias y, al mismo tiempo, con reconocer que las variables en juego son muchas como para que la salida de una persona no sea tratada desde el consenso.

En el proyecto cooperativo de los exploradores electrónicos el derecho a la segregación está en la base. Primero debemos reconocer que un proyecto individual puede tomar vida propia independiente cuando lo considere oportuno. Es el punto de partida. Pero ¿cómo se enfoca cuando el proyecto parece que quiere continuar dentro de otro mayor y, al mismo tiempo, parece estar torpedeándolo? ¿Cómo tratamos la diversidad que ataca el conjunto? Complicada respuesta.

Mi intervención fue ayer en una línea muy clara: en un equipo o en una organización surgen patologías y hay que tratarlas desde un punto de vista profesional. En ocasiones se requiere una intervención terapéutica. Y mejor si se lleva a cabo con un enfoque sistémico. No parece lógico considerar que hay un problema con una persona concreta. Aunque esto no suponga que el bisturí, llegado el caso, no pudiera ser la solución. Claro que ese bisturí necesita un consenso en la toma de decisión. Y no lo percibiría como un fracaso, sino como fuente de aprendizaje para el futuro.

En cualquier caso, sí parecería importante marcar pautas para la forma en que se abandona un proyecto. Parecería que es ahí donde la colectividad demuestra su madurez. Y todo esto considerando que aunque el papel lo aguanta todo, el dolor y la frustración son expresiones humanas asociadas al fracaso de una relación. Y ahí el papel es siempre es papel mojado.

Curso en torno a la web social y el tercer sector Sin comentarios

Los días 15 y 16 de abril estaré impartiendo un curso sobre Innovación en la gestión de proyectos sociales y trabajo en red. Será en Camon Alicante, el “espacio tecnológico de interacción y creación” que la CAM ha puesto en marcha. De entrada, la presnetación de este proyecto resulta interesante (copio y pego):

  • Cultura y web social: Camon te permite acceder a cultura de uso libre y enriquecerla en la web social con tu participación.
  • Tecnología y conocimiento: Usamos la tecnología para ampliar tus posibilidades de acceso al conocimiento e impulsar tu creatividad.
  • Un archivo para descubrir y aprender a cualquier hora: Camon es también, una puerta de acceso permanente a un archivo de contenidos que nos permite descubrir y aprender a cualquier hora del día.
  • Aprende encontrando tus propios caminos: Es la base del BeLearning, la idea que nos guía y nos recuerda que aprendemos constantemente cuando pasamos a la acción y perseguimos realizar nuestros propios descubrimientos.
  • Cinco áreas para empezar: Queremos estimular tu curiosidad. Aquí encontrarás música, arte multimedia, cine, fotografía y solidaridad/medioambiente, pero al final eres tú quien debes actuar y participar haciendo uso de tu creatividad.
  • Una completa red social: Camon te permite crear tu perfil, crear grupos para compartir experiencias, subir vídeos y también integrar el resto de tu vida digital enlazando a otras redes sociales.

Siempre he pensado que la web social y una organización que presta servicios sociales están hechas la una para la otra. Aspectos como la participación, la divulgación, la fase beta permanente o la implicación del usuario en el diseño y prestación de los servicios parecen señas de identidad comunes. Sin embargo, creo que hay algunos claroscuros derivados en parte de la asunción de modelos burocráticos de gestión también en las organizaciones sin ánimo de lucro.

Recuerdo una sesión de trabajo sobre innovación social en el tercer sector en la Fundación EDE en la que participé hace cosa de un mes. Sonaban allí también tambores de transparencia al tiempo que afloraban resistencias. ¿No deberían las organizaciones del tercer sector imbricarse en la sociedad con modelos más abiertos? A mí me suena lógico, pero es fácil descubrir resistencias.

El objetivo de esa jornada de trabajo fue el de “preservar e impulsar la innovación como función social de primer orden en el ámbito de los servicios sociales, tanto en la sociedad civil como en el marco del sistema público de servicios sociales”. Participamos personas de diferentes ámbitos, coordinadas por un inmenso Alfonso Carlos Morales. Por cierto, que el buen hombre elaboró un documento de partida estupendo: Innovación social: un ámbito de interés para los servicios sociales. Lo recomiendo especialmente, así como este artículo para tomar conciencia de las reseras en torno a la transparencia: Transparencia y calidad de la información económico-financiera en las entidades no lucrativas. Un estudio empírico a nivel andaluz.

Volviendo al curso que impartiré en Alicante, su eje conductor es la interiorización de los modelos mentales que están detrás de la web social para descubrir qué aportan al trabajo del tercer sector y cómo podrían utilizarse. Jugaremos en torno a la delicada línea que separa la empresa con propósito del denominado tercer sector. Las herramientas son muchas y corremos el riesgo de confundir las prioridades.

Sobre la propiedad de las empresas 7 comentarios

copyrightLa propiedad es un concepto complejo con muchas aristas (ver definiciones en el diccionario de la RAE). “Apropiarse” de algo puede contemplar sensaciones tan contrapuestas como:

  • Desde un punto de vista individual: “Es mío, mío, mío y solo mío”.
  • Desde un punto de vista colectivo: “Ahora que me siento propietario, me implico más en el proyecto”

Compartir la propiedad es una alternativa. Varias personas son copropietarias de una cooperativa, de una empresa, de un txoko, de un inmueble. Este tipo de propiedad es poderoso y al tiempo está sujeto a muchas tensiones: todos conocemos familiares que no se hablan a cuenta de propiedades compartidas. En situaciones de herencia ya sabemos que sale lo peor de cada casa.

La propiedad va pegada al código genético de nuestro mundo occidental. En general, es una propiedad que camina junto al poder material y social que otorga la posesión de objetos materiales: tierras, casas y otros elementos que generan la  típica satisfacción del estatus. Hasta cierto punto, este sentimiento de propiedad galopa sobre una enorme carrera de la rata.

Claro que la propiedad ha sido también origen de modelos opuestos: altruismo, caridad y otros sentimientos asociados a la “buena gente”. La generosidad se agarra también al supuesto de la propiedad como estándar pero juega con ella de forma diferente a lo habitual. Demuestra que es capaz de compartir o de entregar sin esperar nada a cambio. No obstante, sigue partiendo de una asimetría cruel: es generoso quien tiene. Si no posees, me temo que no vas a a ser generoso nunca.

Pero cuando miramos la evolución de la propiedad tenemos que reconocer que nuestra sociedad se ha transformado. Hoy el conocimiento es eje vertebrador de nuestro avance. Conocimento como pensamiento, emoción y acción en palabras de Alfonso Vázquez. Hablamos, claro está, de personas. No hay que olvidar, por cierto, que hemos pasado por etapas históricas tan vergonzantes como aquellas en las que unas personas poseían a otras, sus esclavos. Y aún en pleno siglo XXI conviene recordar que ese modelo convive con nosotros.

Ahora bien, ¿qué lógica aplicar a la propiedad del conocimiento? ¿Acaso existe lógica que aplicar? Creo sinceramente que tenemos que modificar el ángulo de visión. Tenemos que enfrentarnos al conocimiento con una lógica basada en compartir como motor de crecimiento. Compartir no supone ninguna cesión de nada. Supone el alimento que generará nuevos alimentos para el espíritu. Es el combustible del progreso. Pero la lógica de la propiedad sobre elementos materiales sigue proyectando su enorme sombra.

¿Cómo nos apropiamos de nuestras empresas?, ¿con la lógica de la propiedad sobre los elementos materiales o con la lógica de compartir conocimiento? ¿Cómo debe ser el modelo a seguir para humanizar la empresa, para hacer que gire en torno a la persona y no en torno a la cuenta de resultados? ¿Acaso es imposible y tenemos que crear ex novo empresas que no se parezcan a las actuales? ¿Cómo gestionamos la propiedad en una empresa democrática? ¿Tiene sentido plantearlo? ¿Con qué lógica?

Recomiendo atención al proceso en marcha para construir una Asociación de Empresas por la Democracia Económica.

Otras reflexiones sobre la propiedad en este blog:  Propiedad, empresas cooperativas y Athletic de Bilbao. Otro artículo de interés: Trabajo cognitivo, cooperación, democracia, de Alfonso Vázquez.

Fuerza colectiva mediante segregación 6 comentarios

puzzleEn la Jornada sobre Democracia Económica los indianos hablaron alto y claro sobre la segregación como derecho básico dentro de un grupo cooperativo. Es algo de lo que he escrito alguna vez en este blog. Mi modelo favorito de crecimiento empresarial es por “desagregación”. El concepto de fondo creo que es mismo. Según la RAE segregar y desagregar comparten definición: “Separar o apartar algo de otra u otras cosas”. Sin embargo “segregar” también recibe una acepción negativa, que no se asigna a “desagregar”. Esta es: “Separar y marginar a una persona o a un grupo de personas por motivos sociales, políticos o culturales”. Por aquí puede venir una parte del problema con este término.

Segregarse supone un gran peligro si la atalaya de observación es la empresa como proyecto colectivo magnificado. Muchas veces he sentido en el cooperativismo de Mondragón que salir de una empresa es “traicionarla”. Salir de un proyecto se percibe en demasiadas ocasiones como un atentado a los valores colectivos de solidaridad e interdependencia. Es mi percepción personal. Claro que puede no ser compartida, faltaría más.

Sin embargo, creo que el derecho a la segregación es fundamental en la concepción moderna de la no-empresa. Lo siento, no acierto con otra palabra. Esta no-empresa se basa en la apuesta decidida por el emprendizaje radical. Una actitud que en su esencia se diluye cuando el proyecto inicial crece en dimensión. No quiere decir esto que no hagan falta proyectos colectivos amplios sino que las aptitudes que se requieren para ellos son de otra índole. No se necesita emprendizaje sino gestión contenida. Y eso es otra historia.

¿Por qué apostar por la segregación y no por continuar un proyecto colectivo que crece como nodo individual y único? Bueno, en realidad llegamos a una paradoja. El proyecto colectivo disperso en unidades altamente conectadas crece por desagregación. Así de simple. Es la expresión empresarial del individualismo en red que nos han explicado Barry Wellman o Manuel Castells.

Una sociedad donde los costes de transacción tienden a cero puede permitirse la segregación como fórmula básica de crecimiento. Y para aprovechar la potencia de una red distribuida no cabe sino diluir un centro que ralentiza y aburre con su discurso de identidad común, objetivo compartido, misión, visión y valores.

Mañana jueves tengo reunión en el Foro Hobest. Alberto Etxeandia ha compartido un documento sobre el deseo y la colectividad (preguntaré para compartirlo por aquí). Esta es mi contribución: explotar la fuerza de la paradoja, repensar lo colectivo desde el derecho a la segregación.

La foto es de miss blackbutterfly en Flickr.

Grandes empresas, innumerables proyectos 4 comentarios

poliedroM@k se ha cascado un buen calentón en un comentario que me dejó ayer en el artículo sobre las consecuencias de que el conocimiento se configure como factor de competitividad en las empresas. Si no controlamos a este hombre lo mismo acaba tumbando a unas cuantas del IBEX35 ;-)

Pero creo que hay hilo de conversación interesante a partir de su comentario. Es evidente que la empresa es una institución con una delicada imagen en nuestra sociedad. Claro que “empresa” es al mismo tiempo muchas cosas distintas. Es Enron, Repsol, Eroski, BBVA y CAN. Pero yo también soy empresa: Consultoría Artesana en Red. Los exploradores electrónicos están configurando un grupo cooperativo y son empresas. Sole tiene su empresa de artesanía textil. Mak, ¿te refieres a estas empresas cuando disparas contra “la empresa” o estás hablando de otro tipo de empresas? El número de pequeñas empresas es tremendo.

Más allá de lo anterior, los argumentos de Mak siguen siendo interesantes para comprender el fenómeno “empresa”. Aun con el peligro de generalizar, la empresa en su más simple acepción tiene algo perverso para gran parte de la ciudadanía. Empresas corruptas, Mundos paralelos, mundos podridos, Trabaja gratis, maldito. Mi punto de vista es conocido.

Pero entonces, ¿qué hacemos? La grandes empresas compiten en el universo de un mercado desbocado que prima el crecimiento, el consumo y la explotación máxima de sus recursos. Más con menos. Pero cuando la competitividad viene del conocimiento: ¿se trata de afinar la explotación de los recursos humanos? Seguro que en parte es así. Capitalismo desbocado que ha navegado oculto en oscuros intereses de lucro y más lucro. Boltansky y Chiapello lo explican mejor.

Los grandes hace tiempo que quieren ser pequeños. Es evidente que la motivación que sale de dentro es nuestro mayor motor de compromiso y, por supuesto, de rendimiento. Ese impulso interno suele alejarse de lo que hacemos en las empresas. Lo personal se va diluyendo entre bolsas de desplifarro que se acomodan en la organización a medida que la dimensión aumenta.

Las grandes empresas ocultan innumerables proyectos personales. ¿Podrían llegar a aprovecharlos?, ¿acabarían por fagocitarlos?, ¿daría miedo un mundo donde las empresas fueran el lugar de realización de los sueños personales?, ¿entrar en esa dinámica conduce al infierno o al paraíso?, ¿deberían iniciar las empresas un camino que las conduzca a reconocer que sus personas no son recursos sino que son su fin?

¿Estamos tontos?

La imagen es de pacoguevara en Flickr.

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