Fueron clásicas las alabanzas que se hacían de los modelos descentralizados en las grandes corporaciones allá por los 80 y los 90. Unidades autónomas, minifábricas, unidades de generación de valor. Siempre la idea de hacer más pequeña la unidad de referencia para quienes trabajaban dentro de la gran empresa. Y llegamos a los equipos autogestionados y al “tú eres gerente de tu puesto”. Siempre en busca del santo grial: del significado. El trabajo, en cuanto tuviera significado, proporcionaría a la persona -mejor, al equipo- el sentido de su vida.
Pero poco a poco las personas, seres hoy que vagan con su individualidad retorcida en pleno siglo XXI, empezaron a perder la conexión emocional con su actividad profesional. Las generaciones anteriores habían enlazado con el mundo laboral en una extraña simbiosis. Quienes conocieron el 41 pasaron hambre, quienes conocieron los 60 supieron de la masificación, quienes conocieron los 80 se enteraron de que los japoneses eran sinónimo de calidad y productividad.
Pero ahora muchas personas que no llegan a los 30 deambulan en busca de una identidad imposible. La macdonalización del mundo es el escenario que esconde laberintos personales repletos de trampas. Las empresas han sido capaces de mostrar su lado más cruel: te quiero cuando todo va bien, pero te echo a la basura cuando las cosas vienen mal dadas. Y llevábamos tiempo en que las cosas no venían mal dadas. La gente se ha ido incorporando a la actividad laboral en los últimos años provista de una individualidad líquida que se diluye en modelos empresariales que no hacen sino alimentar el desconcierto. Se juntan el hambre con las ganas de comer. Personas y empresas han roto vínculos. El delicado hilo que une a ambas partes no ha podido soportar tanta tensión. Ha reventado.
Nadie sabe nada en el momento actual. Ni Davos ni Obama ni los reyes de la estadística. Cada predicción es una farsa que continúa el juego del PDCA. Como no puede vivir sin P de planificación ni sin P de previsión, pues la invento, ya está. Elimino incertidumbre y creo una ficción jugando a las profecías que tratarán de autocumplirse. Es la extensión del juego del tarot al mundo empresarial: échame las cartas pero dime lo que quiero oír. Así parece que estamos jugando. El yo niño arrasa con el yo adulto y con el yo padre. Lástima que el juego sea tan cruel y lleve a tanta gente a la cola del INEM.
Mientra tanto, el estado se enroca y pide consumo nacional: el ministro correspondiente lo dice y Obama también. Impresionantes afirmaciones en el mundo glocal del siglo XXI. Si no lo veo y no lo oigo, no lo creo.
El management vaga a la deriva. No entiende, no sirven las reglas de siempre, no sirven las reglas de la innovación, no sirven las reglas del mercado, no sirven las reglas del esfuerzo y el trabajo duro. No hay reglas que sirvan. Las personas están desnudas frente a las empresas que han creado. Parece que hay que volver al principio. Pero ¿qué principio?
Lo único que tengo claro es que las personas necesitan colaborar con sus semejantes para que las cosas salgan adelante. Ahora es cuando adquiere pleno sentido la enorme paradoja con la que vamos a tener que salir a flote: realización personal y sentido del procomún. Y las empresas van a necesitar un propósito digno. Si no, va a resultar todo muy complicado. Quizá demasiado.
Sin más, aviso a la audiencia de que estoy revuelto y que lo mismo no soy del todo responsable de lo que me hicieron decir bajo presión con la complicidad de la citada ciclogénesis explosiva. En cualquier caso mi agradecimiento a las funcionarias de la tortura; ellas no son monstruos extraordinarios, no vamos a regalarles esa grandeza. Bromas aparte, Beatriz y Laura parecían dos personas estupendas. Seguramente lo serán. Nos leemos. ¿Estaré veintegenario?
Albert Plà, Fermín Muguruza, Manolo Kabezabolo, Robe (Extremoduro)
Veintegenarios
sentaditos sin razón en el portal cara al
sol nada somos na tenemos no queremos ni hacemos
(manolo Kabezobolo) sólo el sol y el
portal sin más obligaciones ni ambiciones
ni intereses sin tener na que hacer ni que
ganar ni que perder aquí estamos tan bien
tomando el sol tomando el sol que más
podría hacer yo en esta mierda de
rincón que otra cosa que no sea tomar el
sol insolación…
sin estudios sin trabajo somos como lagartos ni
cobardes ni valientes ni revolucionarios
(fermín) somos mudos y algo sordos y
aún teniendo muy claro quiénes son
los culpables de todo nosotros nos callamos y
dad gracias porque estamos pasando de to de to
¿de to qué?
tomando el sol tomando el sol que más
podría hacer yo en esta mierda de
rincón que otra cosa que no sea tomar el
sol insolación…
jóvenes pero ancianos ya nacimos cansados
pasa el tiempo despacio somos veintegenarios
(Robe) y aunque aquí nos quememos y
aunque intenten jodernos nunca protestaremos y
aquí nos quedaremos no moveremos ni un
dedo pasaremos de to de to… …mando el sol
tomando el sol que más podría hacer
yo en esta mierda de rincón que otra cosa
que no sea tomar el sol insolación
insolación será el sol será
el calor o sólo una fulminante
insolación insolación…
(Fermín Muguruza) Y no olvidéis que
el torturador es un funcionario, que el dictador
es un funcionario…burócratas armados que
pierden su empleo si no cumplen con eficiencia su
tarea.Eso y nada mas que eso, no son mounstros
extraordinarios, no vamos a regalarles esa
grandeza!!
Letra y música: Albert Plá Voz:
Manolo Kabezabolo Fermín Muguruza Roberto
Iniesta Tuba: Dani Alonso Percusión: Quim
Soler Acordeón: Joseba Tapia
Vamos a ir generando contenido poco a poco en torno a nuestro proyecto Learning from the World. Con ustedes: Iván Marcos Pélaez y su canal en Youtube. En breve más información sobre blog y otros soportes dospuntoceristas. Si quieres saber de preparativos, engáchate a su twitter.
Esto, Iván… una cosa… ¿seguro que no has dado ya la vuelta al mundo?
Ayer estuve leyendo un artículo firmado por Pablo Flores, consultor de PeopleMatters, para la revista de APD: La gestión de la aportación de los mayores en la organización. Entre otras cosas, hace alusión a un par de estudios (*) sobre este colectivo para dar soporte a su argumentación. Comenta que según esos estudios, “las personas de más edad, como norma general, aportan conocimiento, perspectiva y sosiego en el análisis y poseen unas habilidades interpersonales muy desarrolladas valiosas de cara a la relación con clientes”. También dice que los empleados de más de 60 años demuestran “más compromiso que cualquier otro colectivo”. Se refiere, claro está, al compromiso con el proyecto de empresa.
Cuando lees uno de estos artículos y luego te vas a la prensa del día a darte de bruces con la cruda realidad, no cabe sino pensar que algo habría que cambiar. La mayoría de las grandes empresas están actuando como apisonadoras con estos colectivos. Lee algunas de estas prácticas recomendadas por la European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions (puedes consultar su informe A guide to good practice in age management) y luego hagamos borrón y cuenta nueva:
Reclutamiento: Eliminar las limitaciones de edad en los anuncios de reclutamiento.
Aprendizaje y formación: Proponer a los empleados más veternaos la posibilidad de impartir formación a sus compañeros o participar como mentores en programas de mentoring.
Plan de carrera: Adaptar los planes de carrera globales de la compañía para los mayores de 55 años.
Trabajo flexible: Aplicar políticas de retiro parcial, compaginando periodos de descanso y de trabajo a lo largo del día.
Promoción de una vida sana y diseño de puestos de trabajo: Formar a supervisores y otros profesionales en técnicas de gestión de la salud.
Reasignación de trabajadores mayores: Eliminar los puestos de trabajo “sin contenido”
Prejubilación y transición al retiro: Proporcionar formación en aspectos financieros para asesorarles a gestionar sus ahorros y facilitar a las personas jubiladas oportunidades para seguir en contacto con sus excompañeros.
¿Qué tal?, ¿encuentras muchas de ellas como práctica habitual en tu organización? Ah, claro… que ya casi no tenéis gente de esa edad trabajando.
Termino con una cita recogida de Lester Thurow en la que decía:
La población del mundo está creciendo. Se está moviendo de un lado a otro. Y está envejeciendo. En el año 2025, en cada democracia industrial importante del mundo, tendremos una mayoría de votantes mayores de 65 años. Y esto va a cambiar en gran manera la sociología, la psicología, los negocios, los presupuestos gubernamentales, todo. Ninguna sociedad a lo largo de la historia de la humanidad ha sido jamás dominada por los ancianos. Vamos a convertirnos en la primera.
Pues dicho lo dicho, de nuevo embarcados en la gestión-ficción. Qué bien, cuantos motivos para ser activista y beligerante y tratar de cambiar la realidad. Ánimo.
Cuando los sistema de gobernanza toman las riendas de la apertura, sea a nivel empresarial o en la Administración, es evidente que pasamos página en la historia. La declaración de Obama es impresionante porque representa el paradigma de los nuevos tiempos. El término “open” ha sido santificado y pasa a formar parte de la filosofía con la que quiere trabajar el estado más potente de este planeta. Ahora supongo que asistiremos a movimientos mastodónticos en esa dirección. ¿O habrá resistencia a las palabras del nuevo presidente de los Estados Unidos?
Government should be transparent.
Government should be participatory.
Government should be collaborative.
Me imagino la loca carrera por ver quién dice que es más abierto, más transparente y ¿colaboracionista? Todos releerán rápidamente a Tapscott, gurú del nuevo movimiento. Primero The Naked Corporation y luego Wikinomics. ¿El código abierto será objeto de más y más alabanzas y recibirá donaciones al tiempo que comenzamos a ver bustos y esculturas de sus personajes más populares? Empresas y administraciones abrazarán los nuevos estándares. ¿Pero de veras van a poder hacerlo sin refundarse? ¿Vamos a asistir a una carrera cuesta abajo y sin freno a imagen y semejanza del modelo de Obama? El mundo se ha puesto del revés. Quizá sea la profundidad de la crisis, quizá sea pura necesidad. Va a ser divertido. Quizá sea un simple reto para los gurús del marketing.
La periferia es desplazada hacia el centro y se verá sometida a las presiones del poder. Si lo abierto se convierte en el nuevo estándar, ¿qué sentido tendrán los perímetros de seguridad en torno a empresas o administraciones? Navegamos hacia el pensamiento paradójico: la preocupación por la seguridad y los años de PDCA van a colisionar con el estándar abierto. Es posible que desemboquemos en una verdadera sociedad del riesgo mundial. Ahora sí, ahora no sólo en los papeles sino en la vida real.
Pero la etapa que se abre va a suponer una reinterpretación de los estándares abiertos. No va a ser tan simple como: “Toma la lista: esta es la forma en que trabajamos de forma abierta”. No, no va a ser así. Van a surgir contradicciones evidentes y no sabemos muy bien cómo se solventarán:
Microsoft es buque insignia de otra forma de hacer las cosas y puede mucho. Como taantas otras empresas, tendrán la tentación de jugar a la “apertura táctica” para despistar.
La histeria por la seguridad ha quedado dentro del código genético de gran parte de la ciudadanía, empresas y administraciones. Apertura = Menos seguridad. Será una lucha en la que habrá bajas por los dos lados.
La privacidad va a ganar terreno como mecanismo de autodefensa ante el avance de lo abierto. Nadie quiere sentirse invadido en su espacio personal, pero a este paso no vamos a tener herramientas de defensa, Facebook mediante.
Con todo, una cosa son los papeles y otra la realidad. Que haya declaraciones institucionales, sea de Obama o sea Manifiesto por la Innovación en Euskadi, no garantiza que luego la realidad camine por ese sendero. Pero vamos a pensar que cuando el río suena, agua lleva. Eso sí, vete pensando en las obras que empresas e instituciones van a acometer para cambiar el curso del río.
Y prometo que no escribo más sobre el asunto, tras los comentarios al post anterior. Y prometo que no escribo más sobre el asunto. Y prometo… ¿vale? Y cuando digo lo de comer me refiero a un Patxi López como político, con intenciones políticas y en el enfermizo periodo de una campaña electoral. Por lo demás, que invite a comer siempre es un detalle de agradecer. Así que vayamos por partes. Eso sí, utilizaré en general la expresión “político” en lugar de cualquier alusión directa a Patxi López, porque lo mismo me da que me da lo mismo. Sustituid “político” por el nombre que queráis, en masculino o en femenino. Así no le desgastamos el nombre a nadie.
Un político sólo sabe navegar en terrenos de escasez artificial. Las plataformas de participación en la red son una forma chunga de repartir migajas a la ciudadanía. La gente ya participa, sólo que no lo hace a través de las estructuras del poder político. ¿Por qué será? Los políticos sólo tienen que acudir allí donde ya existen conversaciones. Nada más.
Un político depende en exceso de su gabinete de comunicación. Me temo que no es capaz de moverse en el terreno de lo público si no lo hace con elevadas dosis de cosmética. Para que un político conversara como persona debería acudir sin la parafernalia del sistema. Y hoy en día no se atreve y quizá ni puede.
Un político, como táctica básica, descalifica y, según auditorio y grado de envalentonamiento, insulta. No me gusta esa conversación. Demasiadas pocas excepciones, me temo, como para pensar que el nivel medio sea digno.
Un político con blog es fácil de crear. Un político que converse en blogs es prácticamente imposible de imaginar. El sistema impide que pueda conversar porque ha nacido con filosofía de escasez. Mirad el blogroll de cualquier político con blog. Luego sacad vuestras conclusiones. Mirad los comentarios que hacen en otros blogs. Luego sacad vuestras conclusiones.
Un político no ejerce la discrepancia con libertad (en caso de que la ejerza). Existe un sometimiento al partido que constriñe todos sus actos. Se debe a la ortodoxia. Y si no la acata, se le juzga por si hay que expulsarlo del partido.
Un político que tiene nombre y poder dentro de su partido es, evidentemente, conservador. Si hablamos de innovación como motor de avance, no busques ejemplos en los ¿líderes? políticos. Ellos no están en la periferia sino en el centro de todo lo que te suene a continuista y conservador. Y yo me siento más cómodo hablando con la periferia.
Un político no trabaja por defecto con diferenciación inclusiva (en palabras de Ulrich Beck) sino que parte de la base de que, si tiene votos, está legitimado para gobernar en solitario. Así que ahora un lema como el “gobierno entre diferentes”, después de tantos años de practicar lo contrario (a no ser que fuera para derrotar al enemigo) suena tan hueco como los habituales mensajes de misión y visión en las empresas. De tanto decirlos, no dicen nada.
Un político nos cuesta demasiado. La comunicación 0.1 que llevan a cabo los partidos políticos no es sostenible. Demasiado dinero colocado en propaganda política. No puede ser que el sistema requiera tanto aporte de recursos para mover al voto. Está bien que inviten, pero no pasa nada si es un humilde menú del día. Mejor que den ejemplo de austeridad y se olviden de las vallas publicitarias.
Un político vive esclavo de lo que le han dicho que tiene que ocultar. Hay casos muy curiosos. En el de Patxi López (perdón por esta excepción que cometo con su nombre) se trata de los estudios. ¿Veis alguna alusión a ellos en su perfil del blog o en la presentación que hacen de él en la web del PSE? Siempre me ha resultado curiosa esta ocultación de la parte “indigna” -no debería serlo- de sus perfiles. Abunda en el sentido de falta de autenticidad. Supongo que son los gabinetes de prensa one more time.
Cultura abierta, gobierno abierto, innovación abierta. Open is dead. Adiós, matamos mensaje y mensajero. Un político, con el actual sistema del que forma parte y al que contribuye con sus actos, nunca podrá hacer “política abierta” porque parte del supuesto de pedir tu afiliación. Primero mejor que sepa que eres de los míos; luego ya hablaremos de diversidad. Política abierta, la nueva fórmula de captar votos, preparaos para la invasión abierta.
Por cierto, agradecería al gabinete de prensa del PNV que me deje de enviar mensajes. Ya lo comuniqué en su día, pero parece que tengo que insistir. ¿Spammers?
Y una última cuestión: en un absoluto ejercicio de incoherencia, no voy a contestar a los comentarios. Los dejo que fluyan, que cada cual escriba lo que quiera si le apetece. Y si no queréis, no pasa nada de nada. A otra cosa, mariposa. Hay muchas cosas por cambiar. Manos a la obra. Nos leemos. Y prometo que lo dejo, que yo me estoy quitando…
Actualización última. La realidad es tozuda y supera todo lo imaginable. Ejemplo de medidas de política 2.0:
Antes, cuando éramos pequeños, los perros se llamaban Beltza, Lagun o alguna otra simplicidad del mismo estilo. El mío fue Lagun. Llegó un día y se fue otro. Ninguna de las dos fechas quedaron en el calendario de mi recuerdo. Fue un animal que nos acompañó a mi hermana y a mí. En aquellos tiempos en que perro y abuelo caminaban uno junto al otro, en aquellos tiempos. Allí estuvo. Luego, algún día, el perro desapareció, en fecha indeterminada. Y más tarde también nuestro abuelo dijo adiós. Hace mucho tiempo.
Lagun era un perro bobalicón, cobarde y humilde. Allí estaba, junto al resto de animales. Sin apenas estridencias, tranquilo, algo huidizo, un perro sin ambiciones. Se hizo su hueco en la vida familiar, revoloteando en torno a las vacas y a la burra, camino de hacer hierba, camino de sallar patatas, camino de donde fuera su amo. Porque él interiorizó rápido que tenía un amo. Luego nos tenía a nosotros, los nietos del amo.
Son tiempos casi perdidos en la memoria, desdibujados a la acuarela, con trazas apenas reconocibles. Surgen a borbotones y vuelven a la conciencia mediante pequeñas punzadas de recuerdos fragmentados. Una escena junto al manzano, con la hierba húmeda de la mañana. Una carrera alocada campa abajo. Otra escena en busca de algún ratoncillo: las más de las veces terminando en fracaso. Todo aspaviento y altanería, pero casi inocuo para los roedores. Vaya un perro ratonero.
El animal está inmortalizado en una fotografía junto a su amo. Desdibujada, extraña. El perro cobarde, agachado, pensando si aquella vieja cámara de fotos podía suponer alguna amenaza. El perro era Lagun. Forma parte de un pasado que ya casi no es de este mundo. Cuando las cosas no tenían porqués. Simplemente sucedían. Volver treinta y cinco años atrás supone, entre otras cosas, encontrar un perro bobalicón y tierno. Es otra escapatoria.
Esta semana he comenzado a colaborar ayudando en proyectos emprendedores que vienen de personas de la formación profesional. En mi caso, el primer ha contacto ha sido estupendo: dos mujeres con unas ideas estupendas, lógicas y en las que se percibe esta mezcla de objetivo “socioeconómico” desde el primer momento. De forma natural, sin mucha teoría de empresa avanzada ni historias parecidas: la lógica de poner en marcha una actividad (económica) vinculada a un proyecto personal y social.
El primer caso tiene que ver con atender a niños pequeños con cierto grado de dependencia. El sistema típico de educación infantil a través de lo que hemos llamado siempre “guarderías” se topa con un problema de atención cuando tienes ante ti niñas y niños “distintos”. Atender a este colectivo en condiciones adecuadas supone mezclar varias líneas de servicio: estimulación temprana, labor asistencial directa, desarrollo motriz o servicios de logopedia. Y por supuesto atención a las familias, que supone buenas dosis de educación e incluso asesoramiento general a la hora de afrontar la discapacidad de sus hijos.
El segundo proyecto incide en la importancia de la nutrición como elemento de salud. El supuesto “progreso” de nuestra sociedad no siempre conlleva prácticas alimenticias adecuadas. Pero, además, un buen número de enfermedades pueden tratarse a través de hábitos de alimentación correctos. Todo ello pasa por educación, por saber, por practicar pautas correctas. La dietoterapia es todo un universo al alcance de cualquiera de nosotros. No hay que ir a comprar fármacos ni hurgar en pócimas secretas: se trata de alimentación sana. Eso que tantas veces escuchamos y que quizá tan pocas practicamos.
No quería dejar pasar la oportunidad de comentar por aquí estos dos primeros casos con los que comienzo: dos mujeres emprendedoras y dos ideas simples y con posibilidades de salir adelante. A ver si podemos aportar nuestro granito de arena. ¿Será Empresa B?, ¿será un modelo de empresa abierta? Más simple: proyectos personales con preocupación social. El poder de lo simple.
Incomprensible esto de incitar al consumo de “producto nacional”. Al Ministro de Industria se le va la olla. ¿Producto nacional? Me lo defina por favor. ¿Se trata de un producto diseñado, fabricado y consumido sólo por los habitantes de un determinado estado, con instalaciones exclusivamente de ese estado? Sería un estupendo ejercicio de trazabalidad y de estupidez: se podrían colocar unas etiquetas que distinguieran los productos patrios con una hermosa banderita. Rancio, rancio. Más útiles me parecerían etiquetas que nos aseguren cómo se ha fabricado algo y no tanto su “pureza” patria.
¿Es producto nacional el que entrega una empresa que también exporta o también hay que tachar de la lista a empresas que venden más allá del perímetro sagrado? ¿Allá fuera la recomendación debería ser la misma? ¿Fuera del perímetro estatal sólo debería comprar cada país productos “made in” su territorio? Qué locura de petición: consumir producto de acuerdo con el criterio de los actuales estados políticos.
Puestos a pedir a la ciudadanía, ¿no sería mejor pedir el consumo responsable? Me refiero a consumir en cantidades adecuadas sólo productos de los que pudiéramos asegurarnos que no han pasado por ninguna mano infantil, por ninguna fábrica del oscuro tercer mundo inserto en el supuesto primero, por ninguna práctica monopolística, por generar ningún vertido nocivo para nuestro planeta, por explotar a mujeres y hombres. ¿No deberíamos recomendar ese consumo?
Ulrich Beck en ¿Qué es la globalización? hablaba de la “sociedad mundial plurilocal“. Decía allí que
La vida en común transnacional significa proximidad social a pesar de la distancia geográfica. O también: distancia social a pesar de la proximidad geográfica” (…)
En las biografías plurilocales, transnacionales y glocales se amplían y profundizan los puntos de contacto e interesección entre las pesonas.
Lamentablemente, la supuesta proximidad geográfica entre el Ministro de Justicia y servidor no me provoca sino una inmensa distancia social. Que te pidan consumir producto nacional es negar la realidad. Como cualquier niño que tapándose los ojos quisiera eliminarla. Vivimos en un mundo cuyas fronteras son imposibles de mantener en el siglo XXI, si no es por la fuerza. Cuando la cooperación es una alternativa, aquí en cambio los dirigentes hablan de caminar hacia la autarquía. Ver para creer.
Y dicho todo lo cual… ¿cómo gestionamos las denominaciones de origen? Por en en marcha tu pensamiento paradójico. Aunque pudiera ser que “origen” quebrante los principios de “estado”. Ánimo.
Las cosas son simples: puedes elegir entre unas pocas opciones. Bueno, no; en realidad puedes elegir entre bastantes más opciones, pero muchas de ellas no llegarán a ningún lado dentro del sistema imperante. Así que, quien más quien menos, te aplica la lógica del “voto útil”. Las opciones de la larga cola son “inútiles” porque no llegan al lugar donde se cuecen las alubias. Las opciones minoritarias quedan tapadas por el sistema, bajo la tupida alfombra de la simplificación. La opción siempre va a ser elegir lo menos malo. Mira a ver quién te puede joder menos.
La diversidad es “diversidad artificialmente limitada” por el sistema. Los límites son los derivados de la economía de la escasez: hay un lugar físico llamado parlamento donde se escenifica todo lo bueno y todo lo malo. Dicen que allí hacen “debates”. Lástima de tantos malos ejemplos, que son curiosamente los que llegan a los tradicionales medios de comunicación de masas. Si el otro día Patxi López y su gabinete de prensa tomaban la opción políticamente correcta y contestaban aquí con manual de urbanidad 2.0 en mano, ese modelo parece difícil de replicar allá en el parlamento. La supuesta cordura de las partes queda arrinconada por un extraño estado de sentirse en posesión de la verdad. Los argumentos de consenso se transforman en oscuras maniobras de “esto por aquello”, un rastrillo donde los intercambios quedan normalmente a oscuras de la ciudadanía votante. Y cuando se calientan las cosas la escena se reparte por mitades: diálogo de sordos por una parte y descalificación del adversario como fórmula de progreso. ¿Alguien dijo algo de empatía?
Cuando generamos escasez artificial recogemos desconfianza. Claro que ahora, como esto del dospuntocero parece que empieza a ser otra herramienta de captación de votos, la supuesta escasez puede empezar a desaparecer. Los partidos “abren” sus puertas para recoger ideas de la ciudadanía. Todos cortados por el mismo patrón: utilizan Internet para recolectar y llevar a sus almacenes las propuestas. Hay que dar apariencia de participación. Pero, claro, una cosa es dar ideas y otra llevarlas a la práctica. ¿Por qué? Porque las ideas son diversas y la escasez de pasar por el aro político-electoral desvirtúa cualquier intento. Si en una organización montas un buen sistema para recoger ideas, puedes engendrar un monstruo: vas a levantar expectativas y, como no las cumplas, tu reputación bajará enteros. Esto de separar la propuesta de la acción no da más de sí.
¿Quién se atreve a modificar las condiciones de escasez en que se mueve la política? Nadie, porque nadie de los que viven dentro de las opciones mayoritarias quiere perder su influencia. Las opciones de la periferia no pueden entrar en el sistema de escasez. Sólo les queda actuar desde otra lógica, fuera del marco político. Y esto no sé si es subversión, resistencia civil o qué cosa es.
Mucho analista anda diciendo que estamos en un momento de cambio de paradigma. La crisis está conduciendo a repensar el sistema en que vivimos. Por supuesto que yo no tengo respuestas sino sobre todo preguntas. Pero ¿qué supone un cambio de paradigma en la política? Me temo que la política 2.0, sea lo que sea, ya ha quedado absorbida por el sistema. No va a servir. Hábiles gabinetes de comunicación, supongo que bien remunerados por sus amos políticos, se han lanzado a la arena. Y van a hacer las cosas bien, porque saben de qué va esto de la web 2.0. Conocen el registro que hay que utilizar, conocen la importancia del cutrevideo de menos de 3 minutos en Youtube, están atentos a las tendencias de éxito en el mundo mundial. Lo van a hacer bien, no me cabe duda.
Entre toda esta historia, también hay que divulgar iniciativas tan interesantes como la que surge de Politika2.0: 119 segundos. Allí hay una propuesta más para mover el diálogo y conocer respuestas de los partidos políticos. Eso sí, con los 6 toros 6 de la ganadería del sistema político actual: PNV, PSE, PP, EA, EB y Aralar. De todas formas, si confías en el sistema, yo que tú, participaba allí. Alorza también lo explica en su blog. Que no todos sean como yo, por favor.