Lágrimas
Resbalan despacio. Cuesta verlas rodar mejilla abajo porque son las lágrimas del dolor, son las lágrimas de la depresión. Por eso se deslizan amargamente, buscando surcos entre los poros, esquivando pequeños obstáculos de la piel. Van dejando atrás una humedad fría y quejosa. A veces no sabes muy bien de dónde proceden. Debe ser cuestión de química y de fisiología, pero los más viejos del lugar dicen que es dolor, dolor humano.
Las lágrimas son calladas. Evitan la estridencia y encuentran refugio oculto a miradas indiscretas. Se gestan en las cavernas del corazón y desde allí inician un viaje que acaba en la desesperanza. No llegan a ningún lado. Se quedan contigo misma para realimentar tu vida. Decisiones equivocadas, fracasos silenciados, humillaciones postergadas. Todo conduce al refugio de las lágrimas, un oasis en medio de la extraversión del mundo circundante.
Las lágrimas son profundas. Más allá de la huella física sobresale la huella emocional. De formas caprichosas, moldeadas por cierta incomprensión, las lágrimas arriban a la mejilla tras dejar atrás aguas tormentosas. Allá, aguas arriba, es difícil comprender el porqué. Cerca de tu corazón todo es difícil. Las lágrimas nacieron de un desacuerdo, se arremolinaron con angustia y ya nadie pudo detenerlas. La garganta aprieta y los ojos arden. Aguantas pero no tiene mucho sentido el esfuerzo. Por fin rompen los diques y las lágrimas resbalan por cauces imaginarios de desconsuelo. Pero bajan despacio.
Después llega la calma. La respiración se acompasa a un ritmo reconocible otra vez. Fuera la lluvia se detiene. Los ojos duelen menos y el río se seca. Pero la herida sigue allí dentro, con el ancla echada en tu fracaso. Mientras las lágrimas brotan, quedas invadida por un auténtico caos emocional. Turbio, confuso, incomprensible, el caudal de tus lágrimas te hace jirones por dentro. Crees que te rompes en mil pedazos. Mil fragmentos de una incoherencia que mutila tu ser. Mientras las lágrimas ganan la batalla, sólo te queda esperar, dejar que la tormenta arrastre dolor y hundirte hasta que comience un nuevo día. Siempre hay un nuevo día.



















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28 de Diciembre 2008 a las 14:55 :
Precioso, directo al corazón…. quiero llorar…. sniff
28 de Diciembre 2008 a las 18:47 :
Danos uno de estos al menos una vez por semana, por favor.
28 de Diciembre 2008 a las 19:26 :
Las lágrimas son el agua que apaga fuegos que arden en nuestras entrañas, y eso ayuda a que nuestro paisaje interno se libre de quedar desolado.
Las lágrimas son el agua que ablanda nuestras terquedades y cabezonerías que nos hacen inflexibles y nos llevan a pelearnos con el mundo; son la gota de ternura que penetran las grietas de la tierra reseca, para que la vida pueda volver a florecer.
Las lágrimas son el agua que se alía con nuestras ansias de locura, para hacernos más sabios, envolvernos en la calma necesaria para que esos aires no se vuelvan huracanes, ni tifones, ni tornados.
Infeliz el que no sepa, no quiera, no pueda derramar lágrimas.
Pero tienen un peligro: podemos ahogarnos en ellas.
29 de Diciembre 2008 a las 21:00 :
Feliz Navidad, Julen
3 de Enero 2009 a las 14:07 :
es mi opinión, pero me parece que el blogger es de más de llorica