Thursday, Jul. 18, 2019

12 fuentes de competitividad en el siglo XXI

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27/12/2008


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Trabajé 8 años en consultoría, me pasé 6 años al otro lado allá en la empresa tratando de gestionar y va para otros 6 que volví a la consultoría. En esta última etapa he añadido docencia e investigación. Hasta donde llego, he tratado de observar de dónde las organizaciones sacan su competitividad. El otro día, haciendo garabatos, terminaron por salir a la luz algunas conclusiones. ¿Qué hace que las empresas sean competitivas? Va una lista de 12 elementos, todos criticables.

  1. Sentirse más que una empresa. Al menos en su sentido tradicional. Si hay un proyecto que se ve a sí mismo como algo más que una empresa, entonces “algo sucede” que dota a la organización de un plus de competitividad. Imposible de explicar porque cada caso es distinto. Pero hace falta sentirse mucho más que una empresa. Creo que es una de las ideas básicas que maneja Koldo Saratxaga.
  2. Coger olas. Las empresas tienen que leer el estado de la mar, tienen que ver cómo vienen las olas. Cada vez más parece una cuestión de adaptarse a lo que funciona y no de hacer funcionar a toda costa lo que la empresa cree que sabe. Es mucho más lógico usar en beneficio propio las fuerzas ya existentes. Pero esto tiene que ver con la diversidad interna, con la flexibilidad, con la tolerancia. Y también, con disfrutar.
  3. Dejar hacer. Cada vez que una empresa detiene un proyecto introduce veneno en su interior. Puede que sean pequeñas dosis, pero es veneno. Hay que dejar que la gente haga sus cosas y buscar un cauce suficientemente común como para que nos aprovechemos entre todas/os de esa iniciativa. Un control que detectó que no había problemas es un estorbo, un gasto. Hay que dejar hacer, pero hay que…
  4. Diseñar paracaídas. Es evidente que los errores no pueden conducir a batacazos inmisericordes. Hay que construir sistemas que toleren el error hasta cierto punto. Los paracaídas pueden ser reales o construirse sobre efecto placebo. Pero la gente tiene que saber que parece haber paracaídas, que no se van a romper la crisma al equivocarse. Los grandes errores producen grandes avances siempre, claro está, que la empresa no se muera. Pensamiento de diseño, entre otras cosas.
  5. Eliminar perfiles de puestos de trabajo. Esta es una de las fuentes de competitividad más evidentes y que menos se utiliza: ver personas y no trabajadores. ¿Qué quiero decir? Que la competitividad no es sostenible si el crecimiento de una organización se produce por dinámicas reactivas al estilo: hemos crecido, necesitamos “determinado” tipo de gente, hay que buscarla, hay que contratarla. Entonces no tenemos personas con nosotros, tenemos gente que cubre una serie de perfiles. En cambio, si en el camino la empresa se cruza con personas potentes, con personas con las que hace química, es mucho más consistente este modelo: “ven con nosotros, no sé muy bien lo que haremos, pero ya buscaremos la forma de que trabajar juntos”. Te vemos como persona, luego ya hablaremos de trabajo.
  6. Gestionar en Internet. Las empresas que “están en Internet” tienen un margen de maniobra mucho mayor que las que “trabajan con Internet”. Es muy diferente entender Internet como un canal instrumental que servirá a determinados objetivos de la empresa, que concebir Internet como el lugar donde la empresa se mueve. Y esto es aplicable a la empresa que fabrica tornillos, a la empresa de distribución, financiera o a la frutería de la esquina. Internet es el ecosistema donde, por el simple hecho de estar, se producen oportunidades (de mercado).
  7. Conseguir diversidad interna. De todo tipo: diversidad de género, complementariedad de roles de equipo, diferentes estilos de vida, niveles de ambición. Somos personas diversas y tenemos que aportar distinto conocimiento. La diversidad es uno de los antídotos más poderosas contra la falta de ideas. La imaginación, la creatividad y el pensar diferente que el resto son pura necesidad en un mercado que tiende a valorar la microsegmentación. Los mercados se han reducido al tamaño de las personas y ahí si cada persona es diferente, entonces la oferta debiera ser diferente. Y eso requiere un ejercicio de empatía complejo, pero que se realiza mejor si contamos con diversidad interna.
  8. Clientes y usuarios son parte de la organización. No descubrimos nada nuevo: simplemente recordamos que son la razón de ser de nuestros negocios. El tiempo que no pasas con ellos es tiempo en el que puedes estar descuidando oportunidades de mercado. La gran palabra es conversar. Hay que acostumbrarse a que el conocimiento fluya no ya dentro del perímetro de seguridad de nuestras organizaciones sino en las relaciones con nuestros clientes y usuarios. Ellas, ellos son quienes mejor conocen nuestros productos y servicios porque los usan. Ahí está nuestro gran departamento de I+D+i, ahí está la sabiduría que andábamos buscando. Sea como sea, pero necesitas que clientes y usuarios se muevan con libertad por tu casa, como si fuera suya.
  9. Abandonar rápido. Yo no me obsesionaría con “tener razón” nunca. Existen suficientes oportunidades ahí fuera como para no insistir en lo que no funciona. Ya sé que Einstein Edison* descubrió no se cuántas maneras de hacer que una bombilla no funcionara, pero la constancia mejor la empleamos para conversar con clientes, hurgar en lo que necesitan y compartir en nuestras organizaciones ese conocimiento. Hay que volar rápido y alejarse de aquello que no está aportando valor. Y no como una huida con el rabo entre las piernas; simplemente se trata de reconocer rápido que las cosas cambian y que la raya que separa lo que funciona de lo que no lo hace es muy tenue. No le daría más vueltas: no funciona… pues no funciona. A otra cosa, mariposa.
  10. Olvidar productos y servicios, una empresa trabaja con estilos de vida. Uno de los artículo que me marcó un antes y un después fue aquel en el que Manuel Castells explicaba que más que ingeniería necesitamos antropología para entender qué somos como humanos en los comienzos del siglo XXI. Más allá de artilugios y tecnologías, quienes consumimos, quienes compramos, quienes rechazamos, quienes criticamos, somos las personas. Tenemos que entender de estilos de vida. La sociedad que nos rodea conforma ecosistemas en transición constante. Moverse ahí es fundamental. Nadie puede fabricar productos con garantía de futuro si no ve lo que pasa en la sociedad final en la que sus productos encajan. Allá al final están las razones del éxito o fracaso. Más allá de la calidad del producto o servicio, la sociedad dicta sentencia.
  11. Trabajar en abierto (casi) todo. Ya lo comenté hace un par de días, una de las razones por las que las organizaciones son competitivas hoy en día es por lo bien que manejen su apertura. La transparencia es una característica incómoda para muchas personas y para muchas organizaciones. Pero con inteligencia, con información, a las empresas no les queda sino aprender a funcionar con otras reglas: las que impone un Gran Hermano que va a transparentar cada vez más y más esta sociedad. Aunque las empresas no lo quieran, vamos a ver sus interioridades. Y en ese juego, más que una amenaza, quien sepa ver oportunidades saldrá ganando. ¿Cómo te sientes paseando desnuda/o ante tus semejantes? Vete pensando que va a ser la norma y no la excepción. Quien se sienta empresa cómoda en la transparencia tendrá consigo una de las grandes fuentes de competitividad de esta época.
  12. No crecer, sino desarrollarse. Frente a aquel axioma que imponía como ley de vida a las organizaciones crecer y crecer, ahora la competitividad no reside en el tamaño, sino en el desarrollo. Crecer y desarrollarse son cosas diferentes. Muchas empresas crecen pero no se desarrollan, sino que se empobrecen. Pierden la referencia de la persona y ahí empiezan a cavar su tumba. La competitividad va a venir de que sean capaces de romperse en nuevos pedazos cuando la cifra de facturación crece. Las empresas deben instaurar un modelo de crecimiento por emprendizaje: que hay negocio, pues hagan juego, señores, y monten una nueva empresa. Pequeña y rápida, volcada hacia el mercado. Pero pequeña; pequeña y altamente desarrollada.

Otras entradas en este blog relacionadas con la competitividad:

La imagen de Flickr es de normanack

* Iñaki, que se lo lee todo, me caza la errata 😉

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(13) comentarios

  1. Yoriento
    27/12/2008 at 11:28

    Me quedo sin duda con "eliminar perfiles de puestos de trabajo" y empezar a contar simplemente con personas. Creo que esta actitud tiene un efecto positivo en casi todas las otras variables que mencionas. Una gran reflexión, gracias¡

  2. Alejandro Carballo
    27/12/2008 at 12:54

    Muy bueno!!
    Hay algunos de estos puntos cómo 5 y 10 que voy a desarrollar en mi blog
    El principal problema que le veo a estas ideas, es encontrar personas en empresas que quieran arriesgarse a probar "cosas muy nuevas", los hay, pero creo que muy contados.
    Saludos y felicitaciones por el post

  3. Odilas
    27/12/2008 at 12:57

    Gracias Julen, estos días, a veces tengo la sensación de que me alejo demasiado del camino razonable y comprensible por la mayoria (al final, también hay que vender ;-)
    Había llegado a lo de los estilos de vida del punto 10. En realidad, es muy difícil hacer un portfolio de servicios o productos, porque en un modelo abierto, en red, puedes servirlos todos, lo que el cliente necesite(se "produce" bajo demanda, no se vende stock). La clave está en el estilo, personal, intransferible, irremplazable.

    Coincido con Yoriento!. Pero estoy haciendo algo que me preocupa y me fascina a la vez: Estoy subiendo a personas al barco, rollo equipo Oceans Eleven, sin saber muy bien para qué (aún no sé que casino voy a atracar, pero confío en esos "sinvergüenzas"). Como bien dices, eso vendrá luego, lo esencial de la relación es difícil de diagramar en un proceso.

    Buff, creo que necesito escribir.

  4. iarenaza
    27/12/2008 at 16:42

    Julen, me temo que el de las bombillas era Edison, y no Einstein ;-)

    Saludos. Iñaki.

  5. ALyCie
    27/12/2008 at 18:44

    Doce excelentes vías para evitar el adocenamiento.
    ¡Salud!

  6. Pingback: El Bar de Yoriento (XXIV): Enlaces y blogs de la semana (408) | Yoriento

  7. Pingback: los sueños de la razón / El semanal de anotaciones (invierno 2008, 2º domingo)

  8. fernando_mh
    29/12/2008 at 01:34

    Gracias por compartir este dodecálogo -o como se llame-. De una primera lectura me da que tiene más jugo por detrás que lo que ya de por sí, del primer vistazo, promete -que es mucho-.

    Me tomaré literalmente la licencia CC, con tu permiso.

  9. Antonio Arias
    29/12/2008 at 18:41

    Un extraordinario recetario, que sólo una persona con gran experiencia es capaz de sintetizar. Gracias. Lo mantendré en mi mesita de noche.
    Un abrazo

  10. lboisset
    30/12/2008 at 17:46

    Julen lo has "clavao". Me parece una síntesis excelente. Es como la conclusión de todas las ideas que os vengo "oyendo" o todos. Y un poco más.

    La primera es "suprema" y para mi engancha con la última. Vengo desde hace tiempo buscando maneras de recuperar la motivación de mis equipos. Pero me engaño, no es la motivación lo que anhelo sino la competitividad y la innovación, de las que tengo síndrome de abstinencia. Después de darle vueltas y de ir de un extremo a otro, de una posición a otra mi conclusión "estos días" es que el factor es divertirse. Si no somos un equipo que disfrute juntos, no lograremos el nivel de motivación. Y claro para ese disfrute, para ese estar bien juntos haciendo lo que hacemos hacen falta cosas. Unas personales, pero otras son todas estas que has expuesto: la dos, la tres, la cuatro....

    Ese estilo de empresa, ese estilo de vida es el que hace falta para despuntar en competitividad y ... divertirnos con ello.

  11. Pingback: Motivación, Engagement, Innovar y Disfrutar « lboisset’s Ruminations

  12. Andrés Panitsch
    31/12/2008 at 14:26

    Muy buen decálogo, pragmático y actual. Gracias!

  13. Pingback: El Bar de Yoriento (XXIV): Enlaces y blogs de la semana (408) | Yoriento

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