inhouse pharmacy

Friday, Nov. 28, 2014

Mis defectos

Escrito por:

|

20/11/2008


Categorías:

Etiquetas:

Me pierdo en la fuente, pero sé que en alguna ocasión he leído a alguien en su blog hablar de sus virtudes y defectos. No sé por qué, pero ayer estuve pensando que no está de más compartir miserias personales. No me preguntéis por las razones. A fin de cuentas uno escribe y escribe… y pudiera ser que aparezca en forma idealizada a través de este filtro de la realidad, que es el blog. Y, en realidad, hay otras partes más ocultas y clandestinas, que no relucen.

No sé cómo se lo tomará mi ego, pero ya que compartimos tantas desventuras, bueno es que conozcáis la calaña del tipo con quien tratáis. Si luego me riñe, ya os comentaré.

Sin ordenarlos por relevancia, que eso es muy subjetivo, mi lista de defectos incluye:

  • Falta de continuidad y seguimiento. Me encandilo al principio, pero luego me cuesta mucho mantener la tensión en un proyecto. No soy precisamente una persona disciplinada en el seguimiento.
  • Mal “hacedor”, sino que me manejo mucho mejor en la concepción. Creo que no soy nada buen ejecutor (sobre todo si es un objetivo a largo plazo).
  • No creo que trabajo precisamente bien en equipo o, al menos, no me veo cómodo en demasiadas ocasiones cuando hay que acompasar esfuerzos y coordinarse con otras partes.
  • Mis aptitudes mecánicas no existen. A alguien se le olvidó incluirlas en mi carrocería de serie.
  • No tengo oído musical y nunca lo he entrenado.
  • Trabajo a impulsos, sin una mínima continuidad. No soy capaz de digerir con mesura, lo mío son los atracones (me pasa, sobre todo, con la lectura). Vivo en la ciclotimia.
  • Me voy por las ramas altas de los árboles. Demasiadas veces elucubro alejándome de la realidad, moviendo conceptos pero no hechos concretos.
  • Puedo parecer soberbio o quizá pedante, según cómo se me observe.
  • Tengo poca paciencia con determinadas personas. Me pasa con muy pocas, pero se me frunce el ceño enseguida. Además, me doy cuenta y no me gusta.
  • Prometo demasiadas cosas y demasiado rápido. Luego, más veces de las que yo quisiera, no consigo cumplir lo que dije.
  • No tengo claro que sea una persona suficientemente generosa con los demás.
  • No entiendo las bases de datos relacionales.
  • Escribo demasiado deprisa con el teclado por lo que cometo muchos errores y tengo que reteclear constantemente las palabras que escribo.
  • Soy demasiado consumista con mis pasiones.

Y conste que todo esto ha sido filtrado por la parte racional que vaga por algún lado de mi persona.

Share This Article

Related News

O es ya o no es: ¿quién fabricó el monstruo?
Externalizar la motivación interior… o ¡pagar por no usar!
Babcock Wilcox, muerte y decrepitud

Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.