Tuesday, May. 22, 2012

Empresas que banalizan humanos


Toda vez que parece que las empresas han caído en la cuenta de que aquel rollo del conocimiento como factor de competitividad es bien cierto, creo que la carrera por el emotalento se ha disparado. Los mejores ejemplos, desde luego, nos llegan desde los creativos de publicidad a quienes las empresas asignan la función de tender puentes emocionales con nosotras, las personas.

Quizá podamos tomar como caso paradigmático el de Coca-Cola. Esta marca planetaria desde el principio ha cabalgado sobre nuestras emociones. A veces con más pudor y a veces sin ninguna vergüenza. Un buen caso lo tenemos con la superación personal. Llegar más allá de donde están nuestros límites. Entrenar, perseverar, esforzarse. Un pleno de energía humana dirigida a su autorrealización.

Por eso, cuando después de tanto esfuerzo, lo que colocas al final del camino es la máquina de Coca-Cola, entonces resulta que todo resulta un inmenso chiste. Digo chiste porque la reducción del esfuerzo y la superación personal a una (puta) máquina de Coca-Cola, no debería dejar indiferente a nadie. Pero esto no es así. Aquí rara es la persona que levanta la voz para decir que este tipo de conexiones emocionales son perversas y debieran ser castigadas. Por supuesto que no por la ley sino por quienes, borregos como yo, seguimos consumiendo una fórmula química que, por cierto, desconocemos.

Inserto en la contradicción del funky business, las catedrales del consumo atraen a los fieles del primer mundo en el siglo XXI. Nuestras ambiciones, nuestro progreso como personas, dirigido hacia una máquina de Coca-Cola. Supérate, canajo, tú puedes llegar a meter la moneda en la ranura. Estoy hipersensible. Disculpad.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. ALyCie
    15/11/2008 at 08:01

    TCCCompany, después de una regulación de empleo en Atlanta, en la que despidió proporcionalmente a mas negros y mujeres y fue fuertemente sancionada, cambió las pilas, sigue siendo una Corporación de Delaware y tiene sede en las Islas Caimán pero es cierto que creó los Supplier Guiding Principles subscribió los 10 Principios del Global Compact y el Pacto del Agua.
    Así, que algo cambió.
    Yo no bebo C~C, pero a mi, personalmente TCCC, me abrió los ojos.
    ¡Salud en tiempos de crisis!!

  2. Carme
    15/11/2008 at 08:30

    Aquí otra borrega consumiendo C~C.
    ¡Qué indignante!
    Intentaré cambiar de hábitos.

  3. neocoach
    15/11/2008 at 15:11

    Justo hoy, sin saber que habías escrito este post, y en síntonia con este tema, planteo algunas preguntas en torno a las nuevas formas de estos viejos "modelos de negocio": http://eldevenir-neocoach.blogspot.com/2008/11/el-gigantesco-negocio-de-la-impotencia.html

    Espero os sirvan para reflexionar un poco y abrir todavía más el melón
    Saludos

  4. Julen
    17/11/2008 at 07:36

    @alycie, gracias por los enlaces. Enriquecen la visión, desde luego.
    @carme, si tú supieras los donativos que yo le hago al monstruo...
    @neocoach, la "felicidad prefabricada" es un invento que arrasa en un mundo donde no hay tiempo para fabricarla. Muy bonito el símil. Escribiré algún día sobre la eficiencia en la fábrica de la felicidad.

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