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Muñecos artesanos 6 comentarios

Me gustaban los colores, la sencillez, las manos que estarían detrás de los muñecos de lana. ¿Dónde estaban aquellas manos? Una imagen, era todo lo que había. En busca del origen, un recorrido por varias estaciones. Una más allá, una más allá, ¿dónde empieza todo?

Todo empieza en Sudáfrica. Allí están las manos que tejen los muñecos. Igual que podían salir de las de mi madre o de cualquier otra mujer de la generación que me precede. Porque aquí es cosa de mujeres. Trabajo de puertas para dentro, callado, otra actividad más oculta si no fuera por la belleza de los muñecos. Pero es belleza proyectada. La proyecta el cariño de quien pone la mirada sobre ellos.

No hay que engañarse. Las cosas son lo que vemos en ellas. Los objetos modifican formas y colores según los ojos que quien observa. Pero también modifican sentimientos. Sólo hay que dejarse llevar y mirar con otros ojos. Las personas tenemos una infinidad de ojos. Nuestra percepción es distorsionable y puede regenerarse desde un mínimo fragmento de memoria. La memoria proyecta hacia los objetos lo que realmente son para nosotros. Los muñecos son lo que quieras ver y sentir en ellos.

El origen está en Sudáfrica. Los muñecos del logo vienen de allí. Del sur hacia otro sur. Porque no cambian de hemisferio; se mueven en la percepción confusa de quien proyecta sentimientos a través de ellos. No han salido del reducto de unas manos que les han proporcionado la vida.

Mira los muñecos artesanos y fíjate en las diferencias. Colores distintos, matices. Diversidad con una idea común de cruzar el mundo cabalgando a lomos de incomprensibles vías de comunicación. Grande asunto este de poder usar las tecnologías para ser más persona. Tú decides. Vuela con los muñecos al taller de donde nacen.

http://jezzeblog.blogspot.com/2006/10/pattern-for-small-dolls.html

Trabajo (in)dependiente 3 comentarios

Este próximo jueves tenemos nueva reunión del Foro Hobest. Tema identificado: trabajo dependiente. Todo viene a cuenta de una discusión acerca de las limitaciones que provocan las dependencias que surgen toda organización cuando hay especialización funcional de por medio.

Es curioso. Yo, desde que baje al nivel mínimo de organización, esto es, uno consigo mismo, no veo sino oportunidades en las relaciones. No llego a entender por qué la dependencia debe ser una condición provocada por un sistema. Si usáramos una idea de relaciones causa-efecto lineales todavía podría aceptarlo. Pero no lo veo así cuando la complejidad dinámica es la norma y cuando las tecnologías de información y comuncación nos han añadido excepcionales capacidades de relación.

En este sentido el trabajo dependiente se conviente en interdependiente primero para bordear la independencia después. Las conexiones son los factores que proporcionan poder a los nodos. La información no es poder. La información que se comparte sí es poder. El conocimiento encerrado bajo el perímetro de seguridad de las organizaciones clásicas no es poder. El conocimiento compartido sí es poder. La lógica de un trabajo conectado en el siglo XXI rompe la concepción básica que planteaba Ronald Coase en The Nature of The Firm. Los costes de transacción no son ya costes. Son la mejor de las inversiones que una persona o una organización pueden hacer.

¿Trabajo dependiente? Parece que suena a dependencia de una materia prima para alimentar a la máquina. Parece que suena a aquella persona que vive sin acceso a información y “si no se la dan” no mueve un dedo. Parece que suena a que alguien estruja en su beneficio (o perjuicio según circunstancias) el cuello de botella. De acuerdo, Eliyahu Goldratt ha influido mucho en la idea de centrarnos en lo que genera dependencias, pero es que la lógica del conocimiento escapa a esas esclavitudes. El jefe que controla el poder porque controla la información se ve desbordado por doquier. Las personas podemos adquirir esa información la mayor parte de las veces sin necesidad de pasar por ese cuello de botella. Sé que no es la norma, pero no estamos aquí para hablar de lo que ha sido sino de lo que es y puede ser.

El trabajo necesita ser independiente en origen. Al menos como punto de partida. Después quienes lo llevan a cabo ya reconocerán cuáles son las conexiones que generan más valor. Pero no tanto como limitación para conseguir eficiencia, sino como potencial para ir más allá. Si se quiere, podemos aceptar la interdependencia, pero yo la veo como una simple condición con la que todos cumplimos. Lo que hacemos está conectado con casi todo. El mundo ha empeñecido de forma estruendosa. Los experimentos de Milgram acerca de las dinámicas del mundo pequeño tienen plena vigencia. Todo está conectado con casi todo. Antes era una intuición; ahora es un realidad y, al mismo tiempo, una gran oportunidad.

Quizá la lógica de la dependencia en el trabajo ha formado parte del arsenal utilizado por la parte contratante para dominar a la parte contratada. La asimetría en la relación hurgaba en la herida: trabajador empleado, subcontratado, asalariado, dominado por un superior jerárquico. Todo un lenguaje de dependencias. Pero eso ya no tiene sentido. Los jefes no saben más que los indios. No la mayor parte de las veces. El conocimiento no rueda paralelo con la jerarquía. En la lógica del conocimiento las dependencias sólo tienen que ver con la ignorancia. Y, por cierto, ésta puede ser tanto intelectual como emocional, no lo olvidemos.

Software libre minoritario y paradójico 5 comentarios

Ayer, como tantas otras veces, lo mejor de las Jornadas de Software Libre fueron las conversaciones. Aunque esta vez desde luego que hay que incluir la casi una hora de coloquio que pudimos mantener entre quienes andábamos por allí. Por otra parte, la A-8 desde Bilbao a Donosti, además de para sufrirla, da para charlar sobre muchas cosas y para aprender de colegas de profesión, sea de la consultoría o de la docencia.

Me revoloteó por la cabeza todo el tiempo la pregunta de si las personas (hackers) que trabajan con software libre buscan realmente la extensión de su uso. Antes de que se me echen los leones encima (porque mira que hay pocas mujeres en el sarao), me explico: creo que si queremos que el uso del software libre se extienda tenemos que colocarnos más en el lugar del usuario. El problema es que “el usuario” son “una ingente cantidad de usuarios” y esto supone muy diferentes actitudes y conocimientos. Pero hay que tender puentes y jugar a la usabilidad y a la sencillez. Si no, la inmensa parte central de la campana de gaus que conforman los usuarios “normales” quizá no entren porque seguirá pareciéndoles excesivo el esfuerzo de aprendizaje que se requiere.

Quizá si buscamos ciudadanía hacker que use software libre tenemos que asumir que se tratará, siempre, de una parte minoritaria de la población. Punto. Y las tácticas para trabajar con este colectivo son diferentes de las que debiéramos mantener si pensáramos que esto va dirigido a una (inmensa) mayoría de la población. Y hay que reconocer, además, que la curiosidad que delata al hacker no tiene por qué ser una característica exclusiva de estas personas y que afecta sólo a una pequeña parte de la población. No hay que confundir la curiosidad por la tecnología con a curiosidad en general, como actitud.

Si el uso del software libre se extendiera a grandes cantidades de la población debería moverse en terrenos de mucha mayor sencillez. Es decir, que no podrá pensar que la montaña se va a acercar a Mahoma, sino que será Mahoma el que tendrá que acercarse a la montaña. Pero, insisto, no sé si esto tiene sentido. No sé si extender el uso quebranta ciertos principios. No sé si extender el uso no es, simplemente, imposible si el objetivo es la mayor parte de la población.

Las conversaciones que tuvieron lugar ayer nos colocan en nuestro sitio. Si alguien hubiera tenido un agujerito para vernos y escucharnos, habría pensado que allí había una cuadrilla de frikis hablando de sus cosas. Dicho lo cual, quizá eso consiga que quienes andábamos por allí incrementáramos nuestra autoestima. Socializar supone asumir los riesgos, pero también los beneficios, del mestizaje. La influencia del usuario “poco competente” y ¿mayoritario? debería hacer evolucionar el software libre hacia parámetros de mayor usabilidad.

Me quedo con la duda. Irresoluble. Otra paradoja más a añadir a las que conforman el mundo en que vivimos. Hace poco una compañera de inquietudes en la consultoría me preguntaba por referencias sobre esto que tanto machaco: la gestión paradójica. Socializo mi respuesta, por si puede ayudar a alguien más:

Cuando me refiero a la gestión paradójica tomo la referencia de Charles Handy, que escribió hace ya tiempo “The Age of Paradox” (no sé si está publicado en castellano), uno de esos libros que uno guarda en su memoria con cariño. Se trata simplemente de la aceptación de las contradicciones, de no excluir, de no usar tanto la preposición “o” sino de buscar soluciones que integren planteamientos que al principio parecen irreconciliables. Si te interesa el tema hay otro libro más tipo best-seller: El pensamiento paradójico, de Jerry Fletcher y Kelle Olwyler. Y uno más chulo, que recoge 24 paradojas, desde una perspectiva más filosófica: Breve historia de la paradoja, de Roy Sorensen. De este último sólo he leído algunos de los capítulos porque es pelín duro. Filosfía, filosofía.

Y otra referencia interesante es el planteamiento de Ulrich Beck sobre diferencias “exclusivas” e “inclusivas”. Así, podríamos considerar la necesidad de diferenciación inclusiva del software libre: ofrecer una imagen completamente distinta de orden, tomando la referencia de dos extremos que deben superarse. No se trata de buscar el antagonismo al software privativo, pero sí de modificar lo suficiente las condiciones para superar sus limitaciones. En fin, que para eso están las conversaciones, para estar de acuerdo o para rebatir argumentos. Desde luego que nos movemos en una compleja gama de grises.

Por cierto, un placer volver a escuchar a Txopi hablar sobre propiedad intelectual (taller de Aprendices que propondré) y constatar que Teketen sigue en fase eufórica. Buscaremos alguna colaboración con Elurnet, no cabe duda. El tiempo nos pondrá en nuestro lugar. Ah… Josu Orbe ha publicado también artículo en su blog sobre las jornadas.

Sugerencias bienvenidas 21 comentarios

Este el primer post que escribo desde WordPress en este humilde blogsito. Ni que decir tiene que en tanto que esto es un canal multidireccional, sugerencias bienvenidas. Estamos cambiando de casa y en la mudanza siempre se quedan algunos trastos entre medias y hay cosas que no ruedan como deberían.

Hoy día 27 participo en las Jornadas de Software Libre que organiza Fomento de San Sebastián, junto a una pareja de Josus: Orbe y Garro. Hablaremos del software libre en la educación y de la educación 2.0. En mi caso, ya adelanto que aunque basándome en mis experiencias docentes con mis alumnas y alumnos de la Facultad de Empresariales de Mondragon Unibertsitatea, quiero llevar el debate no a los aspectos tecnologicos sino a las actitudes. No creo que el debate convenga centrarlo en las tecnologías (algo cabe, no obstante) sino en la forma en que educamos, en los límites actuales del sistema y en cómo trabajamos actitudes, educación y no enseñanza.

Desde luego que las tecnologías ponen sobre la mesa el conflicto generacional.  A veces se muestran agresivas y sobrepasan la capacidad de asimilación de las personas. Esto pasa menos con quienes llevan en su código genético la falta de respeto a la cacharerría.

En fin, que abrimos posteo en WordPress. Ya iremos puliendo detalles de diseño del blog. Loretahur anda peleando con las etiquetas. Seguro que ganará. También iremos trasteando con algunas otras cosas: aprovecharé para actualizar mi Feevy, cambiar la apariencia general a un aspecto más tranquilo. Ya sabéis, cosas de intendencia. Nos leemos.

Ah… ya he avisado a mis alumnas/os de que salían en escena hoy. Las cinco transparencias que utilizaré:

081127 Softlibreeducación

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Los blogs y la legalidad vigente 4 comentarios


Muy interesante el pequeño artículo que puedes encontrar en la revista Consumer: Límites legales de los blogs. No cabe duda de que esto de ponerse a contar historietas a través de un blog ha calado en la ciudadanía. Son ya varios los (lamentables) ejemplos relacionados con la censura. Quizá el más conocido sea el de Julio Alonso cuando se negó a eliminar comentarios en su blog que criticaban a la SGAE. El caso es que, de momento, parece que somos responsables no sólo lo de que decimos en cada post sino de lo que comentan en nuestros blogs. Curioso asunto.

La ONG Reporteros Sin Fronteras (RSF) vigila estrechamente las denuncias presentadas por empresas e instituciones a varios blogs, ya que considera que puede significar un recorte en la libertad de expresión, como está ocurriendo en muchos países del mundo, según se desprende de su último informe sobre la libertad de prensa (PDF) en el mundo.

En el sistema bienpensante en que nos movemos que sepáis que estamos vigilados. Aunque esto supongo que no sólo es de aplicación a lo que hacemos con nuestros blogs sino a la vida en general. Pero en lo digital hay que andarse con más cuidado. La huella digital es alargada, muy alargada, más que la del ciprés de Miguel Delibes, me temo. Hay que actuar con sentido común y no apretar alegremente el botón de publicar. No hagas nada que no hicieras en tu “otra vida” (si es que puedes diferenciarlas). El mundo va como va. “Poder” y “control” son dos palabras con las hay que andarse con cuidado.

Parecería que hubiera una ilógica en todo esto que se está adueñando de esta forma de expresión individual o colectiva que suponen los blogs.

Según los expertos consultados por CONSUMER EROSKI, la Ley de Servicios de la Sociedad de la Información y del Comercio Electrónico (LSSICE) indica en su artículo 16 que “los prestadores de un servicio de intermediación consistente en albergar datos proporcionados por el destinatario de este servicio no serán responsables por la información almacenada a petición del destinatario en el supuesto de que no tengan conocimiento efectivo de la actividad, o si lo tienen, sean diligentes en retirarlos”. Sin embargo, el autor del blog Merodeando fue condenado por lesiones al derecho al honor, no aplicándosele la exención de responsabilidad prevista en la LSSICE, según reza en la sentencia judicial, aunque figure en la ley de prensa de 1960.

Así que si quieres prevenir, puedes suscribirte a Derecho de los blogs, la bitácora de David Maeztu, que recomienda Consumer. Por lo que he podido ojear, un recurso muy útil en estos tiempos de cólera. Además del artículo en el que nos da consejos sobre qué hacer ante un burofax que llegue de alguien que arremete contra nosotros, dispone de más información sobre aspectos de propiedad intelectual y licencias al respecto. Una buena dirección para quienes andamos hurgando en ese terreno, como es el caso de nuestro grupo de investigación de empresa abierta en la universidad.

Tranquilidad y buenos alimentos. Sé responsable… hasta donde puedas.

Trabajo en equipo 2.0 4 comentarios


Hace un par de semanas estuvimos en el Foro Itaca participando en una sesión sobre trabajo en equipo. La denominamos Equipos que Aprenden. Escuchamos experiencias de diversas empresas con las que había estado colaborando la gente de INCRESS. Trabajo en equipo: algo en torno a lo cual ha habido, hay y habrá páginas y páginas de literatura. Uno de esos asuntos que parece siempre el santo grial de la gestión avanzada. En este mismo blog ya he mostrado en otra ocasión mi precaución con este asunto: Eficiencia de personas y de equipos. Por darle una vuelta de rosca más, me pregunto si el arsenal de herramientas de la web social está modificando qué cosa es y cómo se lleva a cabo esto de trabajar en equipo.

Porque la primera cuestión cuando un equipo parece que tiene que ser “equipo” es lo de reunirse. Y la palabra “reunión” mira que está sobrevalorada. Desde luego que en ciertos modelos empresariales es evidente. Me refiero, claro está, al cooperativo. Reunirse es sinónimo de intensidad en la comunicación, de decirse las verdades a la cara, de generar consensos, de debatir y discutir hasta que las cosas son digeribles. Todo esto conforma, por supuesto, el lado positivo de la cuestión. Pero, claro, hay un lado más oscuro.

Reunión supone ralentizar el ritmo de decisión, supone tiempo y dinero, supone poner sobre la mesa las, demasiadas veces, escasas habilidades de relación interpersonal, supone mal humor, supone desesperación. Sí, la reunión también puede considerarse un mal de nuestro sistema empresarial.

Lo gracioso del asunto es que esta sacrosanta herramienta del trabajo en equipo se “sobrelleva” de la mejor manera posible en el entorno de la web social. La multitarea ha llegado en forma de ordenadores portátiles a las mesas de reunión. Y allí suceden varias cosas al mismo tiempo: reunión presencial y conexiones digitales comparten escena. Quien más, quien menos, se dedica en cierto momento de la reunión a escapar de la prisión para volar hacia otros territorios. Puede hacerse de forma más disimulada o a la vista de todas las personas, es cuestión de la confianza del momento. Para el ala tradicional convocante de la reunión, “deberíamos prohibir los ordenadores portátiles”. Pues vale.

Pero me temo que el herramental 2.0 está haciendo evidentes dos hechos incuestionables:

  1. Nadie centra al 100% sus recursos emocionales e intelectuales en una reunión durante el 100% del tiempo que dura (en otra versión podríamos decir que la gente coloca en la reunión un escaso 50% de sus recursos).
  2. La fragmentación de la actividad profesional de hoy en día obliga a picotear de diversas tareas cada vez más a menudo (se están acabando las tres comidas para pasar a un ¿peligroso? picoteo constante).


Yo tengo claro que mi eficiencia personal pasa por tener acceso al grifo de la comunicación digital de forma casi constante. Otra cosa es que abra o cierre el grifo. Esto es muy importante. No hay por qué tener el grifo abierto el 100% del tiempo. Sería una locura y acabaría por hacernos daño. Pero sí es importante saber que tienes acceso a abrirlo cuando lo creas conveniente. En definitiva, no deja de ser un ejercicio de responsabilidad personal.

El trabajo en equipo está modificando sus propias formas. El contacto y la relación entre las personas es fundamental. Lo ha sido, lo es y o será. Pero ahora hay múltiples formas que cabalgan sobre tiempo y espacio. La reunión constreñía el contacto al mismo tiempo y mismo espacio. Pero eso era antes; ahora hay alternativas. Aunque la mayor parte de las veces me temo que no se usen bien porque simplemente se deja que invadan agendas y nuestra vida en general. Sin embargo, no por ello debemos apartarlas como un mal en sí mismo. Las reuniones pierden consistencia, poca gente aguanta más de una hora enchufada a un tema con la concentración mínima requerida. La gente tiene cada vez más puertas que puede abrir. Y vaya si las abre.

Por último, un detalle importante: las tecnologías pueden ayudarnos a reducir costes en los contactos. Las reuniones presenciales pueden sustituirse por un uso progresivo de Skype u otras herramientas de chat, con video o sin él. Además, estas herramientas permitirán la grabación del audio o del video de forma cada vez más simple, de tal forma que los contenidos sean reutilizados por quienes no hayan podido engancharse en tiempo real. Hay que tener en cuenta que las nuevas generaciones que llegan al mercado de trabajo traen unos estándares de comunicación diferentes. Lo simple y fácil es denostarlos, pero lo inteligente es aprovecharlos. Y tienen sus ventajas, ya lo creo. Aunque para los viejos del lugar el trabajo en equipo esté muriendo.

Por cierto, que la gente de INCRESS han editado y dejado accesibles estos materiales que puedes usar sin problema citando la fuente:

Viento ocre 4 comentarios


El viento siempre me ha golpeado. Nunca nos hemos llevado bien. Mis peores recuerdos en el barrio cabalgan desbocados sobre días ventosos, días de viento sur. Una falsa limpieza en el aire que encogía el ánimo porque limpieza era sinónimo de desazón. Violencia. Viento desde el sur contra la casa, viento desde el sur que traspasaba aquella pequeña carretera de un barrio perdido en ningún sitio.

Los días de viento agredían inmisericordes el ánimo. Por oleadas, golpeaban una y otra vez árboles y casas. El barrio se tambaleaba al paso de los vientos. Llegaban cual traición imprevista. Aparecían por una esquina y pronto se adueñaban de los rincones, de las esquinas, de los recovecos. Y conformaban torbellinos locos que jugaban con papeles, que jugaban con la mierda que se alborotaba a su paso. El viento socavaba voluntades, aplanaba horizontes. Jugaba a hacernos más vulnerables.

Nunca me ha gustado. Es la peor de las previsiones. Aunque, bien pensado, peor es que llegue como asalto sin preaviso. Porque las tardes de los días de viento son lúgubres, proclives a derramar pesimismo por la ladera de la ciclotimia. Son esos huecos de tiempo que se agujerean a sí mismos para encerrarnos en la desesperación. Un golpe, otro golpe, uno más. Está ahí, se oye. No queda más remedio que encoger el alma y dejar que el caparazón aísle hasta donde pueda.

Se refleja un color extraño en el viento. Creo que es amarillo pálido, quizá ocre según el momento del día. Es un color amargo, arisco, quejumbroso. Parece un color que se ha impacientado con los humanos y que ha tomado postura clara contra ellos. No produce dolor agudo sino que destila una patología crónica, que se adhiere a todo lo que toca. Un color desvencijado, áspero, vacío. Pudiera tener trazas de nostalgia, no digo que no. Pero me cuesta verlas. Porque no. No me gusta el viento.

Empresas y transformaciones 7 comentarios


El jueves en el Foro Hobest estuvimos un par de horas danzando alrededor de las posibilidades de transformar algo, sea lo que sea, a través de las organizaciones. Mi postura, anclada extrañamente en un pesimismo optimista es bien simple: transformar algo usando la empresa como medio es hoy en día algo con lo que hay que tener cuidado. Me voy explicando, aunque sea sábado ;-)

La empresa hace tiempo que domina el planeta. Al menos un tipo de empresa, grande, multilocalizada y dispersa en su esencia y en sus formas. La privatización de esto y de lo otro, hoy y mañana, ha ido provocando que, lo queramos o no, estemos en sus manos. Las zapatillas que llevas, la camisa, tu coche, los muebles de tu casa (enhorabuena si la tienes), tus posesiones materiales, todo eso llega de empresas. Empresa, motor de riqueza; empresa, poder económico. En esto no hay mucho que rascar.

Pero las empresas tienen competencia. Claro, otras empresas. No… bueno, sí, eso también. Me refiero a que a las empresas hace tiempo que les ha salido un grano que molesta bastante: sus las personas. Porque la última línea de la cuenta de resultados se ve reducida por otra línea que se mueve algunas casillas más arriba y que dice: gastos de personal. Sí, las personas se han convertido en la competencia de las empresas, al mismo tiempo en que son su base para que la cifra de ventas crezca. Un buen lío: el enemigo en casa y el aliado en casa. Tu decides la carga de pesimismo u optimismo que quieres colocar en la balanza.

Las personas compiten contra las empresas cuando, como sociedad, observan sus desmanes. La lista es inmensa y de vez en cuando, según el grado de beligerancia, la pelea salta a las páginas de los medios tradicionales, se trate de Greenpeace contra la central de Garoña o de los currelas de Nissan contra su (des)empleador. Las personas nos sentimos “distintas” en la empresa. Allí rigen otras normas y hay que sobrevivir en una selva que casi nadie de nosotros hemos diseñado. Llegamos, vimos que había que andarse con cuidado y así nos va.

Mientras tanto, las empresas tratan de recuperar terreno por vías esotéricas. Ahora tenemos con nosotros los programas para el crecimiento personal. La empresa los proporciona para hacer de nosotros mejores personas, más altas, más fuertes, más rápidas. En la pendiente del progreso humano personal, la empresa se coloca de nuestro lado y nos anima a dejarnos caer en manos de nuestro equipo con fe ciega. El monstruo de dos cabezas usa una de ellas para que nuestras habilidades personales y nuestra autoestima crezca: como dijo alguien el jueves pasado, ahora tienes la obligación de hacer un curso de automotivación. Que no lo ves claro; pues lo siento, en esta empresa es obligatorio automotivarse.

Pero las cosas allá dentro de las empresas siguen sin cambiar. En tiempos de crisis hay que soltar lastre. Pesadas cargas que acuñan el acrónimo de moda: ERE. Expediente de regulación de empleo, desde un lado. Desde el otro, a la puta calle, que diría Antúnez. La empresa con (menos) personas, la vieja cantinela que desborda por generación espontánea en el management actual. Lee “menos” según tu estado de ánimo. Si vives en los mundos de Yupi puedes evitar leerla. No pasa nada; siempre hay excepciones. Quizá tengas la suerte de participar de una de ellas.

Ulrich Beck hace más de diez años escribió en su libro ¿Qué es la globalización? unas cuantas frases lapidarias. Ahora aquellas tétricas predicciones se han cumplido. El monstruo de dos cabezas llamado empresa, gobernado por lo mejor del management formado en las mejores escuelas de negocios del mejor mundo posible, nos ha conducido a una curiosa crisis. Decía Beck:

“¡Vivan los beneficios, mueran los puestos de trabajo!”, leemos en Der Spiegel. “Un milagro económico especial tiene atemorizada a la nación. En las empresas se ha inflitrado una nueva generación de altos ejecutivos que rinden culto, a imitación de EEUU, a la acción bursátil. Resultado fatídico: la bolsa recompensa a los destructores de empleo”.

Así que ahora, cuando queremos transformar, cuando queremos que las personas se realicen en sus puestos de trabajo no cabe duda de que hay que andarse con ojo. Las condiciones de partida no son las mejores. Las empresas han maximizado su objetivo de generación de riqueza. Pero lo peor es el reparto tan poco equitativo entre quienes intervenían en la generación de esa riqueza.

Las personas, por si acaso, no se fían de las empresas. Se defienden porque, si no, lo mismo pierden la salud o cualquier otra cosa que aprecien. La sociedad del siglo XXI ha traido consigo la posibilidad de que sepamos más de cómo funciona el chiringuito. La transparencia -cuidado con ella- nos permite conocer mejor al monstruo con quien estamos tratando. Lo peor de todo es que se no sabe dónde está la responsabilidad. ¿Son personas concretas?, ¿quiénes son?, ¿es alguien en particular?, ¿son sus directivos?, ¿sus jefes?, ¿la infantería? Cada vez es más difícil encontrar responsabilidades concretas. Las leyes simplifican el mundo y mandan a la cárcel a una persona en representación de la entidad. Pero todos sabemos que eso es más complicado.

Yo no creo que debamos “transformar” tomando como partida la empresa actual. Hay que cambiar las condiciones de partida para que las personas juguemos a calzón quitado. Necesitamos proyectos ex novo. Aunque las nuevas iniciativas queden enmarcadas en el sistema actual, como también lo están las viejas empresas. Pero necesitamos aire fresco, un punto de partida diferente, un reparto del poder no tan insultantemente asimétrico como el que se da en la empresa actual. Necesitamos hacerlo, si se quiere, desde una empresa más democrática (en el sentido que comenta Gary Hamel en su último libro).

Ya sé que me pongo pesado, pero necesitamos otro marco de referencia. Yo, con las reglas actuales, no me pongo a transformar (casi) nada. Disculpas por la chapa sabatina. Enhorabuena si has llegado hasta aquí. Háztelo mirar.

Athletic de Bilbao 2030 7 comentarios


Ya sé que puede resultar muy simple, pero no me resisto a hacerme eco en este blog de las imágenes que han volado por YouTube de unos días para acá. Sean reales, sinceras o edulcoradas, no cabe duda de que se han convertido, aquí al sur de Islandia, en todo un fenómeno social. Sencillo porque va directo a un sentimiento colectivo. Hay que ver qué cosas pasan en pleno siglo XXI.


Por si queréis saber lo que dice el himno, dejo aquí la letra, tomada de la página de los amigos de aupaathletic.com


Versión Original Traducción
Athletic, Athletic, Athletic eup!
Athletic, gorri ta zuria
danontzat zara zu geuria
Erritik sortu ziñalako
maite zaitu erriak

Gaztedi gorri-zuria
zelai orlegian
Euskalerriaren erakusgarria.
Zabaldu daigun guztiok
Irrintzi alaia:
Athletic, Athletic
zu zara nagusia
Altza Gaztiak

Athletic, Athletic,
gogoaren Indarra.
Aritz zarraren enborrak
loratu dau orbel barria.

Aupa mutilak!
aurrera gure gaztiak!
Bilbo ta Bizkai guztia
goratu bedi munduan
Aupa mutilak!
gora beti Euskalerria!
Athletic gorri-zuria
geuria.

Bilbo ta Bizkai guztiak gora!
Euskaldun zintzoak aurrera!

Athletic, Athletic, eup!
Athletic rojo y blanco
para todos eres muy nuestro
porque naciste del pueblo
te ama el pueblo.

Juventud rojiblanca
en verde campo
ejemplo de Euskalerria
Propaguemos nosotros
el exultante irrintzi (grito)
Athletic, Athletic
eres el mejor,
Arriba jóvenes!

Athletic, Athletic
fuerza del espiritu
El tronco del viejo Roble
ha hecho germinar hoja nueva

Arriba muchachos!
Adelante juventud nuestra!
Bilbao y toda Bizkaia
sean enaltecidos en todo el mundo.
Arriba muchachos!
Arriba siempre Euskalerria!
Athletic rojo y blanco,
el nuestro.

Arriba jóvenes de Bilbao y Bizkaia!
Nobles vascos, adelante!

Experiencias de la guerra civil con mayores de 85 años 3 comentarios


Acabo de recibir un correo electrónico de Josi Sierra y creo que lo mejor que puedo hacer con él es sacarlo a través de esta humilde ventana. ¿Podéis ayudar? Copio y pego, sin más.

Este es un mensaje para pediros AYUDAAAAA!
Me acabo de meter en un proyecto que para salir bien, necesita de la RED SOCIAL. Y vosotr@s sois parte de la mía.
Quiero entrevistar a unas 100 personas, mayores de 85 años, que hablen euskera, y que me quieran contar delante de la cámara de vídeo… sus vivencias durante el primer año de la guerra civil. Desde el 18 de Julio del 36 a junio del 37.

COMO AYUDAR
Me podéis facilitar contactos (o acceso a personas cercanas) que me ayuden a llegar a estas mujeres y hombres mayores de 85 (tenían en la guerra 12 años o mas)
Y yo hago el resto: llamar, concertar el dia de grabación, acercarme cuidadosa y sensiblemente al interlocutor… grabar, editar, postproducir…
Si alguien se anima a participar en la entrevista le puedo pagar con… que aparezca en los creditos agradecidamente.

Bueno solo animaros a colaborar con al RECUPERACION de la MEMORIA Histórica, y con la gestión de un conocimeinto, que todavia está guardado en lo mas profundo de muchos corazones.
Si quereis saber más visitar Udaberri Galdua: esta en este blog: udaberrigaldua.blogspot.com

MODO DE CONTACTO
Si me puedes echar una mano, puedes usar este correo (el de siempre) o el que tengo “abierto” para esta causa: udaberrigaldua@gmail.com.

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