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Planes, mapas, límites, códigos, imposibles 7 comentarios


Es evidente que nos sentimos incómodos sin mapas y sin planes. Cuando McAfee y Davenport protagonizaron su webinar hace un par de semanas, volvieron a hablar sobre la pérdida de control. No es fácil convivir con ella, ¿verdad? Así todos somos muchos quienes andamos dándole vueltas al asunto. Quizá sea que tratamos de diseñar objetos imposibles, creyéndonos Jacques Carelman.

El gran Deming dictó sentencia: “hágase PDCA“. Y desde esta atalaya gestionamos nuestras vidas y nuestras empresas. Pero cada vez nos damos cuenta de que mucho tiempo en la P puede ser nuestra tumba, porque cuando desembarcas con la D, la oportunidad ha desparecido.

En Descontrol y eficacia, un artículo que escribí ayer en BFA-Mugalariak, nuestra experiencia con el Servicio de Innovación en la Diputación Foral de Bizkaia, volvía yo a darle vueltas. Creo me repito y que esto empieza a formar parte de alguna arquetípica obsesión:

Mañana vamos a avanzar para tratar de dibujar nuestro mapa. Hablamos de mapa, pero en realidad vamos a por un plan. A día de hoy el Departamento de Innovación y Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia también tiene un mapa. Es un mapa de servicios. Los mapas son útiles porque dejan ver por dónde puedes conducir. Sin mapa, hay descontrol. El mapa ayuda a confeccionar la ruta. Pero sólo deja ver los puntos de destino e informa de lo que hay entre ellos. Es una representación de la realidad. Y la realidad fluye más descontrolada, llena de hechos impredecibles, de obstáculos momentáneos, de vida.

El mapa es una forma de visualizar datos, de convertirlos en información. La realidad es lo que sucede: la curva de la carretera, el monte, el puente, el cambio de rasante, el desprendimiento, la niebla, el sol cegador de la mañana. Eso es lo importante. El mapa, no obstante, es nuestro intento por visualizar y comprender mejor lo que sucede. Pero lo que sucede no es lo mismo que su visualización.

Es fácil decirlo, pero qué difícil vivir sin planes. Comento todo esto porque he encontrado reflexiones similares en Sueños de la razón, de lo que también se hace eco Javier Llinares. Por otro lado, Mondragon Unibertsitatea también pide límites, códigos para su planeta de blogs. Es más de lo mismo: la necesidad de un ficticio control de lo que puede pasar.

Y luego, para que los científicos más científicos del mundo, con todo milimétricamente planificado, encuentren por pura chamba, bendita serendipia, que el Alzheimer quizá se cure estando obeso. En este caso te aplican el tratamiento previsto y eso sí, a lo mejor no adelgazas, pero te vas a acordar a la perfección de lo que comías de niño. Y disculpas, porque sé que con estas cosas no se juega.

Innovación en las grandes olas 3 comentarios


John Hagel no escribe mucho en su blog, pero cada vez que escribe algo, no es recomendable usar la lectura diagonal. Hay que leer despacio. Sí, he dicho deeessspppaaaaccciiiiooo. Te cuesta, ¿verdad? Tranquilidad, que no todo es aceleración en este mundo.

El caso es que John Hagel publica Innovating on the Edge of Big Waves. El mundo del surf siempre ha sido una referencia para explicar los conceptos básicos de innovación abierta. Ayer nos reunimos David, Sain (¿a qué esperas para estar presente en algún barrio de la blogosfera?) y el que suscribe porque estamos preparando un curso sobre Open Innovation que impartiremos para la Diputación Foral de Bizkaia. Hablamos de casos, de referencias, de autores y, casualidad, veo el artículo de John Hagel. Como quiera que hace un repaso de buenas ideas para los negocios a partir de las grandes olas, las comparto en este blogsito.

En primer lugar, seguimos observando que la innovación tiene que ver mucho con la periferia, con los bordes, con los límites, con lo atípico, con lo alejado del poder.

First, if you want to push your performance levels, find the relevant edge. In the case of big wave surfers, there has been an ever-expanding search for the breaks that would produce bigger and rougher waves to test new board designs and surfing practices. Major breakthroughs in performance did not occur in the milder surf of Malibu, but in the pounding surf of Waimea and Jaws or the notorious Teahupoo break of Tahiti.

No busques en el departamento de innovación, que allí es complicado encontrar nada nuevo. Bueno, no sé, quizá allá quien diga que desde dentro también se puede innovar. Cómo no, pero… ¡cuánto más se puede hacer en lugares alejados de la oficialidad imperante! Eso sí, tampoco podemos ir “a nuestro aire”, desconectados del resto de personas apasionadas por buscarle cinco pies al gato. Hay que conseguir que un grupo humano se transforme en un equipo, en algo que va más allá del sentido colectivo, porque lo traspasa y le confiere una nueva interpretación:

Second, attract motivated groups of people to these edges to work together around challenging performance issues. There are great stories about Jeff Clark who surfed Maverick’s solo for fifteen years before the “break” was discovered by the broader surf community, but the real advances in surfing technology and practices occurred at the breaks where surfers gathered and formed deep relationships over extended periods of time.

Parece también que debemos conectar la visión global con la de equipos de apasionados, tender un puente que pueda unir pensamientos divergentes en algún tipo de territorio común, que uno no sabe ni cómo será ni los consensos que albergará. Eso sí, ese territorio está lleno de excitación, de ganas de disfrutar. Seguro que es un lugar invadido por hormonas de la felicidad.

Hagel también dice que es un lugar para gente arriesgada. Es otro componente de las grandes olas: el riesgo. ¿Qué empresa es arriesgada? Normalmente el equipo disminuye el riesgo. Lo que uno hace desde su propia responsabilidad, quizá no se lo plantee como equipo. El riesgo, si las cosas salen bien, supone cambios radicales para quienes lo han experimentado.

Third, recognize that the people who are likely to be attracted to the edge are big risk-takers. Greg Ambrose, a surfer, observed that “When surfing Waimea it is essential to have the proper crazed attitude that implies a certain reckless disregard for personal safety.

La innovación abierta, desde límites traspasados, tiene que ver con una cultura, con un estilo de vida. No es sólo “un acto”, es una forma de comprender las cosas de otra forma.

Fourth, recognize that the edge fosters not just risk-taking, but very different cultures that are also “edgy”. The advances in big wave surfing did not come from the casual surfers, but those who developed an entire lifestyle and culture, fostered by intense and even obsessive concentration on pushing the envelope.

Es cada vez más habitual que las innovaciones provengan de territorios lejanos. Las ideas de hibridación son una constante para generar alternativas. Sal de tu sector, sal de tus clientes, busca en otros lugares qué está pasando y trata de referenciarlo a tu territorio de seguridad. Fuera suceden acontecimientos todos los días que podrían ser reutilizados desde tu negocio.

Fifth, find ways to appropriate insights from adjacent disciplines and even more remote areas of activity. The aerospace industry could not be further removed from surfing, yet early advances in surfing technology came from this industry, because some of the employees in this industry were also avid surfers.

Brota también de forma natural la idea de comunidad, de aproximar a quienes tienen que ver con todo este tinglado. Las dos partes, quienes usan y quienes diseñan, tienen que encontrar espacios donde conversar, donde hacer planes juntos.

Sixth, bring users and developers of technology closely together at the edge. It is no accident that the most innovative surfers also tended to be expert shapers of surfboards. These folks not only designed surfboards but shaped the materials into the finished product and then took them out to life-threatening breaks to test them and refine them.

Así que, ya sabéis, mirad cómo se cogen las grandes olas y cómo surgen respuestas a sus desafíos.

Finally, executives could profit from understanding the loose practice network that evolved around big wave surfing.

El extraño caso de Koldo Saratxaga 9 comentarios


El jueves pasado en La Casa del Libro me fijé que Un nuevo estilo de relaciones, el último libro de Koldo Saratxaga, estaba entre los más vendidos. Sí, un libro de manajemén estaba allí, junto al niño con su permanente pijama de rayas. Así de curioso.

Si buscáis Koldo Saratxaga en Google, aparece de todo menos “su” sitio web. Entre otros resultados, devuelve, entre los primeros resultados, un artículo de este blog. Claro que el asunto es bien sencillo: Koldo Saratxaga no tiene “su” página web. Alguien decidió, eso sí, que merecía una entrada en la wikipedia y ahí aparece con una esquelética reseña. Sucedió esto en diciembre pasado, no vaya usted a pensar que el tiro viene de lejos. No, señor. La entrada de la wikipedia tiene dos días, como atestigua su historial.

Así que el pobre hombre está apañado: sin web, sin blog, despotricando del correo electrónico. Es evidente que se está cavando su fosa. Eso sí, mientras tanto, su acto de presentación del libro en el Palacio Euskalduna reunió a unas cuantas hordas de saratxagadictos y su libro está en el superventas. Ya ves lo que hace no tener web.

Mientras tanto, ayer en el Foro Itaca, estuve pensando un buen rato que sus ideas y muchas de las que manejamos en estos planetas 2.0 están muy cercanas. Por lo que sólo me queda considerar una razón: que lo importante no está en la superficie sino en el subsuelo que cimenta los fenómenos que podemos observar. Por eso los argumentos se complementan y se proporcionan fuerza mutua: detrás de todo esto están las personas.

Así que cuando Jose A. del Moral escribía el otro día Empresa 2.0: Modelo Saratxaga o modelo McAfee? creo que equivocaba claramente la conjunción que utilizó. Debía decir: Empresa 2.0: Modelo Saratxaga y modelo McAfee. Ambos modelos, por muy difícil que parezca a primera vista, están considerando un principio común. Arrancan de transformaciones personales, bien sea en el contexto empresarial o bien sea en el de la sociedad del conocimiento. Eso sí, también creo que la propuesta inicial de McAfee se queda corta y necesita la visión complementaria de Davenport o de Hagel. Si se queda en la tecnología 2.0 y en su poder transformador -que lo tiene- le falta buena parte de su razón de ser.

Compartir es expandir. Cuando compartimos experiencias, creamos conocimiento, expandimos el conocimiento, aumentamos el poder de los participantes y del proyecto en su conjunto. ¿A qué empresario o ejecutivo no le interesa que su empresa tenga más conocimientos y, por tanto, más poder?

¿Estás leyendo Wikinomics y su defensa de la colaboración? No, estás leyendo la página 85 del último libro de Koldo Saratxaga.

Y conste que, como pasa con todos los modelos, ninguno acerca a la verdad absoluta. En la aplicación, en el terreno del día a día, surgirán incoherencias y fracasos. Tendremos que aprender de ellos y asumir que ese fracaso es parte de nuestro aprendizaje. Y a veces produce dolor.

Reunión del Foro Itaca 2 comentarios


Actualización.- Por cierto, quizá no esté de más explicar de qué va esto del Foro Itaca:

Desde este foro aspiramos a generar voluntad de cambio y contribuir a la transformación de nuestra realidad empresarial hacia un nuevo paradigma de empresa innovadora y participada, donde las personas se desarrollan y despliegan todo su potencial.
Para ello trabajaremos en red, creando, experimentando, compartiendo y promoviendo proyectos y actuaciones sostenibles de cambio que favorezcan y faciliten este nuevo entorno de empresas y personas.

Comparto algunas notas de la reunión de hoy en el Foro Itaca, un territorio que me produce efervescencia mental. Entre otras cosas, nos ha servido para presentar las ideas básicas de nuestro grupo de investigación ObEa. Buena acogida, como no podía ser de otra forma en este foro. Ahora queda el reto de cómo organizarnos para seguir dando pasos.

Borja, compañero de fatigas en BFA-Mugalariak, nos ha expuesto la posibilidad de participar en un World-Cafe que tendrá lugar en junio aquí en Bilbao. Desde la perspectiva de este foro, la idea es la de organizar cafés en torno a los nuevos modelos de empresa comprendidos desde las personas.

Rosana Agudo nos ha presentado las líneas fundamentales de su proyecto de empresa consciente. Me ha servido para bucear en tiempos pretéritos de mis estudios y recordar alguna cosa que había leído en torno a los holones, de lleno dentro de la teoría sistémica. En boca de Rosana se convierte en todo un mundo de posibilidades para conseguir la transformación empresarial desde la transformación personal. Para profundizar en su presentación, no queda sino adentrarse en los territorios de Richard Barrett, Arthur Koestler o Tachi Kiuchi. Profundo.

Respecto a los proyectos compartidos, breve información en torno a los foros comarcales, el de “equipos que aprenden”, donde, por cierto, se incorpora gente de Alcorta Brockhaus, y el referido al “sentido compartido del trabajo”.

Luego Mikel ha explicado con algo más de detalle las ideas que está manejando el Servicio de Innovación de la Diputación Foral de Bizkaia para seguir trabajando la participación de las personas en las empresas. En su momento se generó una metodología y conviene experimentarla. La vía serían talleres y seminarios en los que “probar” lo que está colocado en el plano de la teoría con la idea, hacer que el proceso sea transparente e involucrar a unas cuantas empresas para tener cierta “masa crítica”.

En cuanto a las preguntas que están abiertas en el wiki del Foro Itaca y que entendemos como “zonas de aprendizaje”, se adelantan algunas conclusiones en torno a tres de ellas. En tanto que son complejas las preguntas y ¿complejas? las respuestas, el avance es difícil. Personas, organizaciones, deseo, cambio, diferencias semánticas, poder del individuo frente a la empresa y viceversa. Al final, caminos divergentes o ¿es posible cierta convergencia? De momento las tres convergencias tienen que ver con “fenómenos que están sucediendo” y que Carlos ha recogido muy bien con la idea de hacernos avanzar:

¿Qué cambios se están produciendo que hacen necesario migrar hacia un modelo de empresa diferente?
  • El conocimiento como factor masivo de producción, el conocimiento abierto, el conocimiento como interacción entre pensamiento, el deseo y la acción.
  • La complejidad del entorno competitivo y de los mercados globales actuales, la desconfianza en la empresa.
  • La ecología y sostenibilidad empujadas por la escasez de recursos y el cambio climático.
  • La generación de los nativos digitales, la tecnología como extensión del ser humano, el desarrollo de las TICs.
  • La identidad, la emergencia de la individualidad, el sentido del trabajo.

Partiendo de que el deseo es la fuente de la participación, ¿qué factores lo favorecen o lo frenan?

  • El cuerpo del deseo, el deseo como motor de las acciones del cuerpo.
  • La motivación ¿intrínseca – extrínseca? que mueve la persona.
  • El deseo de ser reconocidos por otros, el reconocimiento.
  • La naturaleza del deseo, la mente como instrumento de sensación…

¿Cuál puede ser el papel de los directivos para favorecer esta participación de las personas?

  • El papel clave (pero no suficiente) de los directivos en los procesos de participación y su capacidad de aprendizaje y transformación. Al menos que no entorpezcan, que dejen hacer y faciliten…
  • Desde el liderazgo transformacional el directivo ayudaría a desarrollarse a las personas y a construir relaciones.
  • Los directivos como motor de transformación en la empresa frente a la administración pública.
  • El papel ‘ejemplar’ de los directivos, que den ejemplo, para así eliminar desconfianzas que existen (que no sobreactúen).
  • Las redes de poder y su influencia en el comportamiento del directivo, la capacidad de la empresa para fagocitar el emprendizaje y la iniciativa (la diferenciación entre emprendedor y directivo).
  • Los directivos como personas, con deseos, con ilusiones, participando como uno más (la búsqueda de la felicidad ayuda a construir ventajas competitivas para la empresa).
  • ¿Quiénes son los directivos? ¿Somos nosotros directivos


Por cierto, aunque también he dejado la presentación de ObEa accesible en nuestro blog del grupo de investigación, dejo aquí nuestra primera beta:

¿Qué es un blog hoy? 1 comentario


Ya sabía yo que iba a encontrar canela en rama al repasar la presentación que Marc Vidal había preparado para la Catosfera. Sólo con el no-código de Juan Varela y esta presentación, ni qué decir tiene que el nivel, seguro, habrá estado muy alto allá en Granollers. ¿No te encantan los muñecos de Marc? Pues son personas. Disfrútalas.


Por cierto, que también a Ricardo le ha gustado.

eBook sobre web2.0 en el lugar de trabajo 1 comentario


Me ha parecido interesante este eBook de IBM sobre web 2.0 en el lugar de trabajo. Básico, pero útil para disponer de una visión general del asunto. Son sólo 14 páginas que, como decía vienen bien a modo de resumen del fenómeno. Los contenidos:

  • Web 2.0 and WorkPlace Productivity
  • From Web 2.0 to Enterprise 2.0
  • Business Transformation
  • Collaboration and Content
  • AJAX
  • Free-form Collaboration
  • What Instant Messaging Has Started
  • Federated Search and the Deep Web
  • Social Networking
  • What It Can Mean For You
  • Web 2.0 and IT Security


Juan Varela, me quito el sombrero 5 comentarios


Hacía tiempo que no leía algo con lo que me sentía tan identificado. No le quito ni una coma. Lo reproduzco al completo. Es el artículo Código para los blogs en la Catosfera, que ha escrito Juan Varela para el encuentro que organiza Marc Vidal este fin de semana en Granollers: la Catosfera.


Comienza la Catosfera, la reunión de los blogs catalanes, y esta tarde estaré en Granollers para debatir con Vicent Partal, director de Vilaweb, y moderados por Saül Gordillo sobre los blogs y la ética bloguera.
Esa ética innecesaria, a mi modo de ver. Me preocupa mucho más el activismo digital, la capacidad de ampliar el espacio público, el debate democrático y los estímulos críticos que se pueden enviar a la sociedad por los nuevos medios digitales que los límites de esa acción.
En la era de la corrección política ningún código más necesario que el de los hackers, los piratas, los ciberdisidentes, los agitadores en internet y en la calle.
Para códigos ya están los demás.
El verdadero problema de la posmodernidad es cómo fagocita cualquier movimiento crítico y lo convierte en una fortaleza para el sistema.
Es el debate clásico de la sociología y la política posterior a los idealismos del 68. Ahora que surgen los políticos postsesentayochistas, los que superan la brecha generacional de los baby boomers, ya todo vale.
El fin de las ideologías. Son tecnócratas, de mirada global, cómodos con la tecnología, más idealistas, menos ideológicos y menos interesados en viejos debates. Son el sistema y están cómodos en él. Así los definen.
Políticos blandos para la piel susceptible del ciborg sentimental.
Y con ellos religiones a la carta con dioses domésticos y otros sistemas de tranquilidad asegurada a mayor gloria del macrocorporaciones de lo global. Por cierto, estos días se celebra el gran sarao de Davos. El espectáculo del poder blando.
Protestas y estás en el sistema. Estos días se celebran los 30 años de The Clash y los Sex Pistols andan por ahí de nuevo como una parodia de sí mismos.
El Clandestino de Manu Chao ya es un clásico de las listas de éxitos y todos nos cortamos al hacer pintadas porque tenemos asumida una cierta noción tranquila del espacio público.
Da miedo apoyar a los revolucionarios. Enseguida te tachan de terrorista.
Pero sigo de acuerdo con JM Coetzee y su recuperación de la teoría clásica de la democracia como el mejor sistema de perpetuar el poder. No como la mejor forma de gobernar para los ciudadanos.
Por eso, para que la democracia sea algo más que una interfaz débil del poder, para que no siga gobernada por los siete samurais de Akira Kurosawa, el activismo es imprescindible.
Sin reglas.
O con ellas.
Pero activismo.
Coincido con algunas reglas de códigos blogueros, sobre todo cuando refuerzan el carácter personal de los blogs.
Los blogs son un desastre cuando pretenden ser medios. Su éxito es su fracaso.
O mantenemos una blogosfera como espacio público libre, con las únicas reglas de la conversación entre personas, lo más sincera y transparente posible, acceso amplio con aspiraciones de universal y sin filtros ni cortapias, crítica, sin repetir los modos y reglas de la vida real o entonces sólo seremos replicantes.
Mantengo algunas ideas expresadas ya hace tiempo y defiendo que los blogs no deben ser medios, sino personas.
O serán sólo una cacofonía de ideas y enlaces.

Helados de tarde de domingo 9 comentarios


Ayer fue una tarde agradable, con mucha gente en torno a las redes de la memoria. Ahora que ya está publicado, lo comparto también aquí. Seguro que vendrán más. Yo siempre hago caso a las abuelas.

Helados de tarde de domingo

Los helados eran al corte y llegaban sólo los domingos a eso de las cuatro de la tarde, más o menos. Era la época en que podían hacer daño. Por lo frío, quiero decir. Sí, era una alternativa al flan, las natillas o el arroz con leche. Era la alternativa que se salía del tiesto porque vete tú a saber de qué estaban hechos aquellos helados.

El barquillo, arriba y abajo, cuadrado. Entre las dos piezas quedaba un sabor único. Al menos no recuerdo otro que no fuera la nata. Y mi abuelo creo que nunca lo llegó a probar. Aquello no podía ser nada bueno.

Mi abuelo siempre usaba boina y no puedo distinguir casi su pelo blanco en mi retina. Difícil que le diera la luz del día. Así que la boina y mi abuelo discurren juntos por algún rincón de mi cerebro que ha querido aferrarse a ese recuerdo. Lo tengo bastante claro. Junto a las vacas, junto a la burra, junto a la hierba recién cortada para aquellos animales que formaban parte de la familia. Bien que no al mismo nivel que los nietos, pero desde luego que con derecho a formar parte del núcleo familiar. Claro que las estadísticas oficiales no lo reflejarían, pero en mi casa, las vacas siempre tenían nombre. Eso sí, nunca había más de dos o tres. Preferiblemente dos, para que no hubiera mucha competencia por las boronas o por los nabos, sus manjares preferidos. Bueno, y los cardos, también los cardos.

Los helados llegaban con toda la parafernalia que la zona minera requería. Cochecito ad hoc, bocina y esas cosas. Paraba frente a casa. Supongo que sólo sería en época estival, porque entonces los helados eran para el verano, no como ahora, que ya, cambio climático mediante, uno no entiende por qué las heladerías siguen abiertas todo el año. Ya, el mundo ha avanzado. Claro, qué cosas pasan.

Los helados eran al verano lo que las chibiritas a la primavera. Esas chibiritas eran las que con paciencia conformaban la materia prima de las pulseras más hippies que éramos capaces de fabricar. Atravesando con un hilo casi siempre blanco su corazón, las chibiritas se acurrucaban una detrás de otra, en fila, muy apretadas. Todas juntas se transformaban en pulseras que duraban dos asaltos. Su natural fragilidad y la consustancial algarabía de los niños se unían para que muchas de ellas no sobrevivieran al final del día. Porque las pulseras de chibiritas también eran de las tardes de domingo o, al menos, del fin de semana.

Mi abuelo nunca probó aquellos helados del demonio. Claro que mi abuela era aún peor. Yo creo que los hubiera prohibido por decreto real. Sí, seguro que su tos permanente no podía soportar que aquel frío polar invadiera su garganta y todo su aparato digestivo. Así que abuela y abuelo estuvieron siempre de acuerdo en aquel asunto: los helados no podían traer nada bueno a la alimentación infantil. Pero mis padres lo consentían. Debió de ser motivo de alguna discusión incruenta que evidenciaba un gran salto generacional. Los abuelos sin helados, los padres con ellos. Ya no se sabía adónde iría a parar aquel mundo que daba por bueno alimentos del diablo.

Mi abuelo siempre fue más de arroz con leche. Cuando no existían baremos que normalizaran hasta dónde podía la glucosa invadir la sangre, los dulces eran pasto de las ansias de quienes conocieron el año cuarenta y uno. Digo lo del cuarenta y uno porque es otra de las razones que explica los cambios generacionales aquí en la zona minera de Bizkaia. El cuarenta y uno fue, según se contaba en muchas casas, el año del hambre. Ni yo ni mi hermana conocimos ese año. Nos quedó muy lejos. Pero a nuestros progenitores debió de marcarlos, porque conocer esa fecha en la más tierna infancia debe de hacer comprender que el alimento no llegaba porque sí. Aunque en mi casa siempre oí aquello de que el hambre lo fue menos que en otros sitios. Había huerta y había animales. Y eso da muchos boletos para que la subsistencia resulte más llevadera en caso de que los mostradores de las tiendas se vacíen.

Mi recuerdo cabalga también a los lomos de nuestra burra. Casi siempre fue burra y no burro. No me preguntéis por qué. Supongo que habría razones profundas ancladas en el saber ancestral del casero de la margen izquierda. Burras de las que se valoraba, sobre todo, su carácter. Claro que tenían trabajo de burra, pero si su carácter era dulce, entonces la estima subía muchos enteros. Y creo que en esto también estábamos de por medio los nietos. ¿Por qué? Tan simple como que la burra era un medio de transporte habitual en la economía de los años 70. Íbamos montados en las cestañas, al economato.

Era un viaje de mañana completa, normalmente de sábado. Se acicalaba la burra: albarda y cestañas bien limpias. Se le pasaba la rasca y nos íbamos al economato, todo un acontecimiento. Desde allá arriba, desde los lomos de la burra, el mundo se veía de otra forma. Mi hermana y yo. Estábamos encumbrados a lo más alto de un medio de locomoción tranquilo y machacón. La burra conocía el recorrido mejor que nadie: sombras en caso de sol, el mejor paso cuando el firme se descalabraba, la fuente, el atajo que aligeraba el trayecto. La burra, de inteligencia limitada pero suficiente, sabía lo que había que saber para que su carga no fuera tan pesada. Nosotros, a fin de cuentas, no suponíamos más que unos cuantos kilos más que siempre pensé que aceptaba de buen gusto. No me quitéis esa idea, por favor.

Aquellos fines de semana la vida se relajaba, pero el trabajo no dejaba de ser una cadena sin fin. Las vacas se cataban: taburete de tres patas y balde metálico. Todavía oigo el ruido de la leche contra el metal con los primeros chorros. Después, poco a poco, el sonido iba mudando hasta recoger el golpeteo de los siguientes chorros contra aquel mar blanco amarillento que, tras pasar por el sacrificio de la cocción, se convertiría en nata.

Allí estaba la nata, la gran rival del helado. Nada que ver con aquel frío glacial que llegaba cada domingo de verano por la tarde al barrio. Aquella nata era el exponente mayor de la calidad del producto indígena frente al extranjero. Nata que flotaba sobre la leche. Nata que iba cambiando de matiz cromático según pasaban las horas. Allí estaba esperando que los nietos la engancharan con sus cucharillas. Nata que necesitaba a su pareja perfecta: el bollo de la panadería de los primos. Porque sí, teníamos primos con panadería. Y aquellos bollos con nata fueron un placer que mi hermana y yo compartimos de verdad. Porque no recuerdo disputas. En aquello teníamos un acuerdo global: el bollo con nata era clase superior. Con esa nata que veíamos flotando en la superficie de la leche hervida en el tanque, con esa nata salían los mejores bollos con nata del mundo.

Así que los helados, en el fondo, siempre tuvieron las de perder. Pero frente a lo cotidiano del bollo con nata, el helado era el domingo, era la novedad, era la pequeña ansiedad de esperar que sonara la bocina, era el verano. Los helados, luego lo supe, eran de Varona, una fábrica de helados de Gallarta. A mí nunca me importó ni quise saberlo. El heladero era “el heladero”, a secas, sin apellido. Porque sólo había uno. No había donde elegir. Por eso eran los mejores helados.

Mondragon Unibertsitatea 2.0 3 comentarios


Entre estate bien y ponte quieto, sin demasiadas reflexiones metafísicas, Mondragon Unibertsitatea 2.0 ha salido al escenario. En forma de planeta, con la simple intención de decir que “estamos aquí”. Podríamos considerar que hay un blog de referencia y unos cuantos satélites, personas que escribimos nuestros blogsitos, que diría Boquitas Pintadas, y que tenemos el gusto de compartir plaza pública en ese planeta de MU 2.0.

Iñaki Arenaza, mi sherpa linuxero de cabecera, es quien lo hace posible en el plano técnico… y más allá también. David también está en el ajo, junto a más gente de las otras facultades.

El acto inaugural del blogsito de MU 2.0 fue un simple: ¿Debería bloguear el rector? A lo que no hubo respuesta por parte del aludido, por supuesto. Pero no perdemos la esperanza. Torres más altas han caído, aunque a veces, se necesite más de un intento:

Bueno, que nadie vea malos deseos para el jefe, ¿vale? Y ya de paso, asunto interesante el de los planetas de blogs, ¿verdad? A mí me parece que tiene mucho potencial escondido. En fin, nos seguimos leyendo.

Memorias enredadas 5 comentarios


Mañana jueves 24 de enero a las 19:30 en La Casa del Libro de Alameda de Urkijo, aquí en Bilbao, la espía ha organizado un acto para presentar el libro “Las redes de la memoria, 2007″. Estaré porque tengo 43 años y eso te proporciona suficiente tiempo como bucear hacia atrás en tu vida y mezclar realidad con fantasía. Un relato corto tiene la culpa. Me lo pidió, lo fulminé en apenas una hora y luego quedo guardado en la esquina entre Pereza y Pudor.

Luego más adelante resulta que la espía presionó y el relato tuvo que ponerse en marcha sin corrección alguna, sólo salpicado por apuntes rápidos de hace casi 40 años, cuando sólo había helados en tardes de domingo. Y así sucedió, como tantas otras cosas en la vida, puro azar. Yo no quería, yo no quería. Pero fue.

Y aunque tenía otras obligaciones, al final podré estar. Renace la esperanza de solución en el turbio asunto de camiones que me traigo entre manos. De momento hay una alternativa y vamos a dejarle un par de días más, jueves y viernes, para ver si algo hemos conseguido. Debo decir que en esta segunda historia ando buceando en terrenos de estupidez humana. Quizá hay más de lo que pensamos, quizá sea que el equipamiento de serie que traemos al mudno incluye una buena dosis de sinsentido.

Bueno, que digo que estaré a las 19:30 para charlar un rato offline. O sea, como toda la vida. Javier Vizcaíno, un amable cascarrabias pesimista, nos hace el favorcete de echarnos un cable para darle algo más de realce al evento. Acércate y compartimos conversación. También andarán por allí la Opinión con Valor, Boquitas Pintadas, Territorio Enemigo, el buscaimposibles y algunas otras personas, humanas todas.

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