Saturday, May. 19, 2012

Koldo Saratxaga, un tipo especial

Koldo Saratxaga, un tipo especial

El éxito es lo que tiene. La intuición de ver por dónde van las cosas en una empresa y cuáles son las palancas para mejorar es rara avis. Así que un tipo como Koldo Saratxaga, visceral, comunicador nato, deslumbra. En el fondo y en la forma. Y admitimos cierto punto de irreverencia con el sistema. Que es de agradecer, que es de agradecer. Al menos, se sale del tiesto habitual en el se cultivan la mayor parte de las empresas.

Ayer domingo El Correo publicaba una entrevista con Koldo Saratxaga, con dos titulares: “En Euskadi sobran ingenieros y faltan líderes” y “El e-mail es un cáncer en las empresas“. El primer titular en su línea habitual y el segundo más de lo mismo. Sobre la sobrevaloración ingenieril del mundo de la empresa ya he hablado aquí en alguna ocasión, con crítica lógica de mi amigo Kepa, ingeniero atípico agarrado al marketing. Yo también soy de los que pienso que si la boca se te llena hablando de que las personas son lo más importante que tienes, entonces hay campo más allá de todos los tecnicismos. Claro que yo, que estudié psicología, quizá soy parte interesada.

Respecto al segundo titular, si eres un gran comunicador en el cara a cara, lo lógico es que trates de explotar esa característica. Y además la “intensidad” del cara a cara no la vamos a negar, simplemente porque no podemos: es el momento más excelso de interacción humana. ¿Y quién no está algo harto del correo electrónico? Buhhhh, ahora usamos wikis.

Saratxaga seguro que no ha leído a Don Tapscott, pero dice lo mismo que él, aunque desde puntos de partida diferentes:

La transparencia, la apertura en una empresa, tiene que ser total. Las verdades a medias son las peores mentiras. Sólo con la transparencia ganas credibilidad. Es una apuesta a largo plazo.
(…) A veces [los empleados] ni siquiera saben qué fabrican ni quién es el cliente. La plantilla de una empresa no tiene que tener una mentalidad física, de hacer cosas, sino una mentalidad de servicio, de hacer algo para alguien. Tienen que entusiasmar a su cliente y hacer todo lo posible para no perderlo. Luego les piden que vayan a trabajar un sábado a la mañana y les llama la atención que la plantilla se niegue. ¡Pero cómo no se va a negar; si no sabe ni de qué va la fiesta!

Hace ahora un año escribí Empresa: información con siete candados y el argumento me sigue pareciendo válido. La empresa ha enfermado de rumores, ocultismos y miedos a decir de las cosas. Y se necesita radicalidad para cambiar. Radicalidad y mano izquierda, la clásica gestión paradójica de Handy.

En las empresas hay que cambiar elconcepto de tener poder por el de autoridad, que es algo que se gana con los méritos, la experiencia y la capacidad para hacer cosas. Pero una de las cosas que hay que cambiar y rápido es el exceso de “tecnicismo” que nos invade.

¿No os suena una diapositiva en la que comparamos una herramienta sencilla para segar la hierba con otra hipercompleja para hacer lo mismo? La tecnología, recozcámoslo, ha complicado la vida a mucha gente. Y aquí incluimos, por supuesto, a las TICs. ¿Por qué si no allá en el MIT tienen que montar un laboratorio de la simplicidad? (*) Porque el diseño incompetente ha invadido de funcionalidades no deseadas la gestión. Nada nuevo bajo el sol.

Y una última referencia a la aparente tecnofobia de Koldo Saratxaga. Su modelo pasa por las personas y supongo que no habrá tenido experiencias gratas con el uso de las TICs. Como tantos gerentes de cooperativas, me temo. Así que dispara sin piedad:

Yo solía decir antes que la hoja de cálculo era un cáncer. Bien, pues ahora he ampliado el catálogo para asegurar que el e-mail es el nuevo cáncer de las empresas. ¡Es inaudito! No paras de ver que dos personas que apenas están separadas por unos metros de distancia, en un mismo edificio, se comunican por correo electrónico en vez de hablar o reunirse un rato. No hay por dónde cogerlo. Yo estoy promoviendo que las empresas ensayen la idea de un norteamericano: el día sin e-mail. Si no funciona, la gente no tendrá más remedio que verse las caras para decirse cosas.

No creo que debamos escandalizarnos. Porque el fondo de la cuestión no tiene que ver con el correo electrónico. No, la cuestión tiene que ver con la comunicación entre personas. Mi tía Begoña (perdón, ya sé que no es tu nombre, pero me da apuro usar el verdadero) le refutaría en dos palabras a Koldo: si tienes un hijo en Australia, cuéntame lo que quieras, pero es una herramienta maravillosa para estar en contacto. Eso sí, nadie en este mundo podría refutar que la experiencia del contacto directo con tu hijo es mejor que la mejor de las conversaciones a través de correo electrónico. Así que no hay color. Y en la empresa, igual.

En el fondo, a mí más me escandaliza el hecho de que toda una generación de gerentas y gerentes esté seriamente tocada del ala porque las tecnologías, lejos de llegar de forma amable, arrasaron, como Atila, rey de los hunos (¿y de los ceros?). ERPs millonarios, paneles de mando ultracomplejos, agujeros de seguridad, herramientas complicadas de usar, foros electrónicos colocados “porque sí” y otras zarandajas por el estilo han generado una especie de panorama depresivo entre los torpes directivos: las TICs, cuanto más lejos, mejor. Y ahí estamos, con gente que triunfa, no al margen de las TICs, sino, casi casi, combatiéndolas.

Por cierto, que la presentación del nuevo libro de Koldo Saratxaga, que citaba ayer en mi artículo es prácticamente imposible de localizar vía Google. Y de buena tinta sé que habrá lleno histórico con alrededor de 750 personas. ¿Será el marketing viral de garrafón?, ¿será que aquí el marketing viral no es de este mundo? Pues eso, nada electrónico. A mí la invitación me llegó, como las de toda la vida, en sobre y papel. Ah, y para confirmar asistencia, nada de correo electrónico: levantas el teléfono y llamas. Va a resultar que el hombre es coherente con estas cosas.

Lamentablemente, no podré escucharle en el acto de masas de esta tarde. Mis razones tengo.

(*) A ver si algún día retomo mi idea de utilizar las leyes de la simplicidad para aplicarlas al management.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(63) comentarios

  1. josetxu apaolaza
    15/07/2009 at 15:22

    Despues de leer el comentario de Anonymous del 25 de julio de 2008, simplemente decir que tiene toda la razón y me argumento en que este Señor, Saratxaga, le hemos tenido contratado en nuestra cooperativa que se llama Burdinola. Todos sabemos que al comienzo de su gestión es un camino de rosas, medidas populistas y demagógicas para ganarse "al pueblo". El ademas se lo cree, hasata le ha pasado lo de Burdinola, por mucha medida populista los trabajadores nos damos cuenta que no vamos en buen camino. Como vamos a ir por buen camino si nuestro "coordinador general" venia a nuestra empresa una vez por més, eso sí, nos cobraba como si hubiera trabajodo el mes completo, cualquiera de nosotros, vosotros, quien tiene la capacidad de hacer bien su trabajo trabajando una vez al més, incluso trabajando dos veces al mes? Nosotros seremos aldeanos, pero aún no somos tan tontos para que nos engañe espabilados de este calibre y es por eso que tuvo que dejar nuestra cooperativa antes de que le hubiesemos echado nosotros. Ademas se presenta con una supuesta cobertura legal que se la dá su letrado domesticado que és Antonio Hernandez Zubizarreta, los cuales tratan de intimidar a a cualquiera de los trabajadores que vayan en contra de su idea ( su idea es de hacer caja lo máximo posible). Pero simplemente decir a Saratxaga y Hernandez Zubizarreta que se han llevado de nosotras/os algo que no les corresponde y que le pedimos que nos lo devuelva.

  2. fernando
    15/07/2009 at 20:08

    La verdad es que cuanto más indagas en la trayectoria de Koldo sale más voces discrepantes. Amí si que me gustaria tratar con los pros y contras por que creo que todos tendran algo de razon, soluciones mágicas no existen, y recetas todos tenemos para todos, pero vuelvo a decir, cada vez que indagas en Koldo hay más voces discordantes.

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