De la semana que viene no pasa. Como tanta otra gente, ya es hora de quitarse la pereza de encima. Más vale tarde que nunca. Si vives por Bizkaia, aquí lo tienes fácil. Yo me voy el lunes que viene por la mañana, ¿y tú?
Y van tres de tres. Como los tres cerditos y como las hijas de Elena, tres eran tres los parques tecnológicos: Miñano, Miramón y Zamudio. Y tres conferencias. Y tres salas sin wifi o con conectividad mínima como la de Zamudio, que va y viene (o que yo ni soy capaz de pillar). Y desde el púlpito dale que te pego a decir que la web 2.0, que tal o cual herramienta, que el mundo es maravilloso, que la tecnología cambiará nuestras vidas, blablablablá.
¿Cómo vamos a convencer así a nadie de que la web social, la web 2.0, Internet o el sunsuncorda es la plataforma sobre la que trabajar? Estamos en los parques tecnológicos y estamos comiéndonos las miserias de una sociedad sin red al tiempo que le escuchamos a Marko Txopitea hablarnos de los retos de la sociedad en red.
Humanos contradictorios que somos. Viva la tecnología. Estoy por regalarles el cartel de la imagen.
Sí, sí, le cogieron su lado bueno. En Cámara Abierta 2.0, el programa de La 2, allí han descubierto una nueva figura mediática: Tíscar Lara. Echa un vistazo a su momento de gloria. Si quieres ir al grano, está, como bien dice ella, en el minuto 4:30.
Por cierto, reconozco que no había visto ni un minuto del programa, aunque sabía que ya estaba en antena. Parece que, entre otras cosas, hablan de la blogosfera, glupppsss, que no existe, perdón. O sea, que en el programa del lunes pasado, el 27 de noviembre, hay una pequeña mención a EBE07.
Lo mismo llegamos a estas cosas. Puestos manos a la obra y ya que vamos a investigarlo, ¿encontraremos situaciones así?, ¿será el resurgir de los estudios de secretariado de dirección?, ¿secretariado 2.0? Tiempo al tiempo. - Señorita, mañana por la mañana lo quiero en mi blog.
Yo me lo creo todo. Rancios presagios de una realidad que a veces supera la ficción. Usa tu minuto crítico del día a partir de la genial viñeta de Scott Adams.
Ya lo sé. Ya me lo dijiste. Vale, para eso somos humanos, para equivocarse. Lo de rectificar lleva su tiempo. A mí sólo me ha llevado una minúscula parte de mi vida. No es fácil tirar por la borda buena parte de la balda de arriba. Pues en homenaje al difunto Fernando Fernán Gómez: ¡A la mierda!
Así que cambiamos de habitación. Mi conciencia se tranquiliza. Consultado con la almohada, me ha dado su bendición. ¿Y qué vamos a analizar con este nuevo enfoque de la tesis? Blogs. Vale, ya te lo temías. Pero, ¿qué tipo de blogs? Pues blogs de personas. Ya, tío, pero déjate de tonterías. Personas, personas, personas. Ya sabemos que andas tonto perdido últimamente. ¿Blogs de personas? Sí, giramos la tesis 90 grados a babor y la dirigimos hacia los blogs de las personas que ocupan puestos de dirección en las empresas.
Ya tenemos fumata blanca. Vamos a dedicarnos a hurgar en los blogs de directivas y directivos de la parte conocida de la galaxia. Al fin y al cabo, personas, aunque en algunos casos, hayan evolucionado hacia extrañas formas de vida. Pero de todo hay. Así que ya sabéis, jóvenes. Que me voy a dedicar a meter el dedo en el ojo de quienes escriben blogs y están en la dirección. Como personas que son, les debemos una explicación, y esa explicación se la vamos a dar. Ahora sólo hace falta que venga buen tiempo.
Ah… ¿adivináis el primer capítulo? La “introducción”. No, a ese no me refiero, listo. Digo el primero de fundamento. Pues “empresa 2.0“. Que tiemblen los cimientos de la civilización occidental. Como es fácil de adivinar, este reenfoque también tiene que ver con nuestra investigación en torno a lo que sea la empresa abierta, que diría el Ramón.
Si releo algunos de los artículos que he publicado aquí sobre las dificultades para que una empresa se convierta al modelo 2.0, tal como lo expresó en su día McAfee, llego a una conclusión meridiana: para la empresa promedio -sea lo que sea- es complicadísimo moverse hacia ese territorio. Tienen que derribar demasiados modelos mentales como para pensar que es posible. Aunque dejo más abajo los enlaces a los artículos a los que me refiero, me hago un resumen para mí mismo y lo comparto.
Creo todos los obstáculos se pueden resumir en estos cinco:
Los directivos no saben de qué va la fiesta y a los de sistemas no les hace gracia ese poder que debemos conceder al usuario. Y el usuario desconfía de directivos y de los de sistemas. Vaya lío.
Los niveles de participación promedio conducen al fracaso. Si en el mundo mundial te puedes permitir un 1:19:80 porque hay masa crítica suficiente, en una empresa, con un colectivo más pequeño y esos niveles de participación, te hundes con todo el barco.
La curva de aprendizaje para usar software social es excesiva: los directivos torpes no tienen tiempo ni ganas para entender esta historia. Facebook, ¿qué mierda es eso?
En las empresas hay profesionales y se les paga por serlo. La participación masiva de los amateurs no es vista con buenos ojos. Es una amenaza para la mayor parte de los profesionales, no una oportunidad.
La historia previa de fracasos que acompaña a las TICs en las empresas ha dejado un campo casi quemado.
Así pues, esto de la empresa 2.0 va a seguir siendo minoritario porque necesita cambios en otros lugares del sistema y me temo que estos tienen que ser de más calado. Me apunto a las tesis de John Hagel.
¿Cuál es, por tanto, la noticia buena? Que los obstáculos están ahí para superarlos. Así que tenemos todo un mundo por delante a través de nuestro grupo de investigación en empresa abierta. Permanezcan atentos a las pantallas.
Los artículos de este blog para leer más y más dificultades:
Un blog es una persona, es una manera de sentirse persona. Estoy convencido de que en los manuales de psicología de dentro de unos pocos años, aparecerán como una forma para comprender las estructuras de nuestra personalidad. Porque cuando queremos comprender a una persona tenemos que observar sus conductas. Y escribir un blog es una conducta.
El estado de la blogosfera, por tanto, puede compararse con el estado de una parte de la humanidad, la que escribe blogs. Cada cual toma una decisión, lo haga de forma racional o visceral, tirando de yo adulto, yo padre o yo niño. Quien escribe decide si prolonga una característica evidente de su personalidad o si prefiere centrarse en territorios fronterizos de su conducta. Puede decidir incluso ser más allá de lo que es en la vida real. Puede proyectar rasgos fuertes de su personalidad o abrir la lata de la esquizofrenia, tratando de evitar lo patológico, un artículo tras otro.
Pero, además de personas, en la vida hay empresas, hay organizaciones más allá del humano de a pie. Y esas organizaciones quieren usar blogs. Pero esto ya es otra cosa. Interviene el carácter instrumental salido de alguna sesuda reunión de quienes se creen directivos. Esto es otra cosa. Quizá deberíamos inventar otro nombre y dejar el de blog para las personas.
Adolfo anda preocupado ahora que ha recuperado una parte de su yo. Analiza y analiza, y parece que se agobia porque ve un futuro negro por lo servil. Yo, en cambio, que me he quedado a vivir desde hace unos meses en el barrio del optimismo, lo veo diferente. Yo sigo viendo personas. Personas que se acercan y te dicen: “ayúdame a abrir un blog”. En cambio, no veo empresas que se acerquen a decírmelo. Quizá en el fondo saben que hablar desde un blog supera su pretendido control sobre la herramienta. El instrumento de comunicación no es fácilmente manejable.
Así que vuelvo a ver personas con blogs. ¿Y qué veo? Veo barrios que son auténticas comunidades de personas unidas por una extraña sintonía: referida a los contenidos pero también referida a personalidades. Boquitas Pintadas es un ejemplo tremendo. Y ya sé que no está bien que yo lo diga. Pero si miras las conversaciones de sus diez últimos artículos descubres un barrio donde la tertulia, además de en el café de la esquina, se produce en el blog. Conversaciones todavía asumibles. Mirad sus últimos diálogos: 18 comentarios, 18 comentarios, 10 comentarios, 14 comentarios, 18 comentarios, 15 comentarios, 17 comentarios, 12 comentarios, 14 comentarios y 21 comentarios.
Ahí están las personas. Simple conversación. Ejemplo estupendo de una pequeña comunidad, dimensionada con límites humanos. Cada persona que se detiene a conversar se engancha en tanto que aprecia contenido, pero también rasgos de personalidad. La interacción va generando personalidades imaginadas. Cada cual va moldeando cómo son esas personas. Y comienza también la necesidad de completar perfiles. Vamos dibujando los escenarios en que se mueven, como cuando lees una novela. Nuestro hemisferio derecho, aunque remolón, se activa y va buscando la globalidad. Esas personas que conversan necesitan un contexto, una vida. Y si no disponemos de todos los datos, da igual: acabamos creando a la persona y a veces también al personaje.
Danah Boyd ha ido mucho más allá y parece la referencia para entender toda esta identidad digital que los humanos desplegamos. Yo la respecto, pero a mí me mosquea siempre el tufillo americano que destilan tantos y tantos análisis. En la sociedad que habito todo es más pequeño y lo digital no puede escapar de ello. Si el barrio se hace muy grande, algo se desmorona. Mi atención se dispersa más y más. Y no me gusta. Son las limitaciones de mi personalidad.
Adolfo, no te líes, que al final somos las personas quienes escribimos los blogs.
Ando estos días conferenciando por los parques tecnológicos: el 21 estuve en Miñano, 27 en Donosti y 29 en Zamudio. Teketen y su jefa -Elurnet dios mediante- han organizado unas sesiones sobre “empresa 2.0″ donde, en mi caso, me explayo un poco sobre el concepto de empresa abierta (“open business” para el imperio británico). En estas conferencias comparto mesa con Marko Txopitea, de Open Norte, y con Mikel Etxarri, de Jakintza Ikastola. Los tres tuvimos el pasado miércoles una extraña sintonía diapositivera, manzanas e icebergs incluidos. Ellos ya saben de qué va la fiesta.
El caso es que Marko nos estuvo ilustrando sobre ese oscuro y diabólico grupo que conforman los desarrolladores de software libre, software de código abierto, FLOSS, FOSS o como puñetas prefieran predicar. Y conste que no es todo lo mismo, aunque parecido. Pues bien, tras las famosas cuatro libertades de Richard Stallman y alguna que otra diferencia que hubo que aclarar entre libre y gratuito, Marko nos explicó quiénes son esta gente.
Y aquí llega mi cara de estupefacción, con la que todavía convivo. ¿Quiénes son los desarrolladores?
El 60% es gente entre 20 y 30 años, y se reparten otros dos 20% los menores de 20 años y los mayores de 30.
El 70% tiene preparación universitaria.
Dicen que tienen pareja el 60% y parece que con hijos el 16%.
Hasta aquí todo normal. El caso, digno de CSI (Las Vegas, por supuesto), es que, de esos desarrolladores, ¡¡el 97% son hombres!! ¿Será que hay algún rito iniciático por el que hay que poner un par de pelotas en el asunto? Me caigo de espaldas y tengo problemas para respirar bien. Aquí tenemos el gran ejemplo paradigmático en que fijar nuestras miradas de deseo: un mundo de hombres-hombres con elevados ideales. ¿Tendrán planes de igualdad? Pues alguna consultora se iba a poner las botas…
Javier Llinares nos lo ha puesto en bandeja. Si hace unos días escribíamos en torno a Koldo Saratxaga, este hombre tan rompedor en lo que a gestión empresarial se refiere, ahora ya lo podemos entender mejor con el video que insertamos en este post.
Fuck you Mr. Fingerman! Con perdón.
Por cierto, si quieres acceder a la entrevista que le hizo Javier Vizcaíno el pasado domingo día 18 de noviembre en el programa Más Que Palabras de Radio Euskadi, sigue este enlace. Es casi media hora de conversación inteligente.
Hacía mucho tiempo que no pisaba la que fue mi empresa durante seis años, del 97 al 2003. Cuando he llegado esta mañana el de seguridad era nuevo para mí. Le he dado mi DNI, me ha entregado la tarjeta de visita y he caminado hacia la recepción. Ahora la veo vacía, pero antes no lo estaba. Debe ser el progreso.
Besos, saludos, parabienes, frases de cortesía, qué cambiado estás, pareces más joven, has adelgazado, todo ello frente a la recepción. Más tiempo allí hubiera sido una indigestión de saludos y un cierto peligro para mi corazón. El sitio era el mismo, pero algo era diferente. ¿Simplemente la distancia? Seis años son unas cuantas horas. Ahora me parece sentirlo como en una nebulosa.
Hasta media mañana no he despertado. Una primera parte del día extraña, como si una parte de mí estuviera fuera y se alejara. No sé, miro hacia atrás y no encuentro la conexión. Siento personas y no tanto empresa. He quedado en volver para compartir un acto ritual como la comida, algo que día sí y día también te sacaba de la fábrica durante algo más de una hora. Tendré que volver. No sé cómo me sentiré.