Hoy pasaré el día en Vitoria-Gasteiz impartiendo una jornada sobre gestión del conocimiento en la cooperativa. Será en la sede de Erkide, la Federación de Cooperativas de Trabajo Asociado, Enseñanza y Crédito de Euskadi. Desde que empecé a trabajar de nuevo como consultor son varias las jornadas que he impartido para la Federación y hasta ahora siempre me he quedado bastante a gusto. Espero que hoy también suceda. Ya sabéis que me muevo mucho por el mundo cooperativo, aunque a veces lo vea un poco pachuchillo.
Me han pasado una lista de asistentes que no deja de sorprenderme por lo variado. Es curioso pero parece que este tema tan baqueteado ya de la ¿gestión? del conocimiento sigue atrayendo gente de diversas procedencias. Repaso brevemente y agrupo a quienes van a participar:
Hay gente de educación y son un buen grupo ¿Cómo hablar de conocimiento en la institución por excelencia para desarrollarlo? Bufff, aquí caemos de lleno en el sistema: aulas, profes que sabe, alumnos que esperan que alguien les dé lo que ellos no tienen. ¡Qué miedo! Y si hablas, castigado.
Hay gente que viene de consultoría o de centros de innovación asociados a cooperativas de cierto volumen. Es otra expectativa, otro punto de vista. La necesidad de mover conocimiento, de buscar alternativas. Supongo que son personas acostumbradas a “necesitar” el conocimiento como materia prima (ja, como si al resto no les hiciera falta, ¿no?).
Luego hay un buen puñado de personas que vienen de cooperativas industriales. De las de toda la vida, de las que se han levantado en un mundo el torno y la fresa, la taladrina en definitiva, eran la norma. Y ahora Aldekoa vuelve a insistir en el valor añadido y en el empleo, al tiempo que dice que le preocupa, hablando de MCC, el grupo industrial. ¿El conocimiento es la panacea para salvarnos de la quema final? No exageremos. ¿O sí?
Y después tenemos a quienes vienen de empresas de servicios. Aquí el asunto es más delicado porque ya estamos acostumbrados a depender de lo que la gente sabe y quiere hacer. No se trata tanto de espectaculares inversiones en instalaciones o maquinaria (que a veces también) sino de que el conocimiento fluya a través de las personas mediante unos sistemas que le den cobijo y al mismo tiempo lo dinamicen.
Incluso es curioso como encuentro un pequeño grupo de personas que vienen de la filosofía del reciclado y la reutilización. Qué bonita idea para manejar: reutilización de conocimiento, ¿verdad?
Pues voy a estar de acuerdo con José Mari Aldekoa, el Cyrano de Bergerac (con cariño, ¿vale?) de Mondragón Corporación Cooperativa, a la sazón presidente de este grupo empresarial en el que trabajan ya cerca de 100.000 personas. Ahí es nada. El caso es que leo sus declaraciones y creo que habla bien:
Aldekoa ha subrayado que el reto del grupo, y fundamentalmente de la división industrial, no es tanto cómo ganar dinero, sino ‘cómo vamos a ser capaces de generar empleo de alto valor añadido y fundamentalmente cooperativo en nuestro propio entorno’.
El presidente de MCC ha avanzado que la solución pasará por dotar al grupo de un nuevo modelo de gestión, ‘una nueva herramienta que sirva para optimizar las potencialidades que tenemos’ mediante ’sistemas que funcionen en red’ y la puesta en marcha de nuevas actividades.
Ha adelantado que actividades relacionadas con la salud y la tercera edad ’serán algunos de los sectores estratégicos en el futuro’.
El dirigente empresarial ha señalado también que el grupo debe mantener un sistema organizativo ‘participativo’, en torno a ‘un proyecto compartido’ y que debe estar abierto a la colaboración interempresarial y a establecer alianzas con otros conglomerados.
‘Las alianzas -ha dicho-, o la compra de alguna empresa, va a ser imprescindible para entrar en determinados círculos de actividad’.
Generar empleo, nuevo modelo de gestión, apuntar a sectores estratégicos, desarrollar la participación y consolidar alianzas. Lo firmo y sello yo también a 30 de octubre de 2007. Julen.
Que no, que no. Tranquilidad. Es que esta mañana compartiendo sesión de trabajo con un grupo de personas del área de Innovación y Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia, ha surgido la pregunta: ¿puedes ventilarte la cuenta que tienes con Google? Claro que sí, pero mejor lo confirmamos y nos leemos la letra pequeña. Así que Saioa, una de las que asiste al curso, nos ha localizado rápidamente la solución. Forma parte de las condiciones contractuales que tenemos acordadas con Google y que me temo que casi nadie leemos.
Así que, si te has cansado de tu relación con Google, te conviene leer estas cosas:
13. Finalización de su relación con Google
13.1 Las Condiciones permanecerán vigentes hasta que Ud. o Google resuelvan la relación contractual de conformidad con lo dispuesto a continuación.
13.2 Si Ud. desea resolver el contrato jurídico que ha suscrito con Google, podrá hacerlo (a) notificándolo a Google en cualquier momento y (b) cerrando las cuentas que tenga en relación con todos los Servicios que Ud. utilice, en el supuesto de que Google le haya ofrecido esta opción. Deberá enviar la notificación por escrito a la dirección de Google indicada en el encabezamiento de las presentes Condiciones.
13.3 Google podrá resolver el contrato jurídico que ha suscrito con Ud. en cualquier momento si:
(A) Ud. incumple cualquier disposición de las Condiciones (o actúa de forma que demuestre claramente que no tiene intención de cumplir, o es incapaz de cumplir, con lo dispuesto en las Condiciones); o
(B) Google es requerido a tal efecto por la legislación aplicable (por ejemplo, si la prestación de los Servicios a Ud. es o pasa a ser ilegal); o
(C) el socio comercial con quien Google le ofrece los Servicios resuelve su relación contractual con Google o deja de ofrecerle los Servicios; o
(D) Google tiene previsto dejar de prestar los Servicios a usuarios en el país donde Ud. reside o donde Ud. utiliza el servicio; o
(E) la prestación de los Servicios por parte Google deja de ser comercialmente viable a juicio de Google exclusivamente.
13.4 Nada de lo estipulado en la presente Cláusula afectará a los derechos de Google en relación con la prestación de los Servicios conforme a la Cláusula 4 de las Condiciones.
13.5 A la resolución de las presentes Condiciones, todos los derechos legales, obligaciones y responsabilidades de los que Ud. y Google se hayan beneficiado, a los que hayan estados sujetos (o que se hayan devengado a lo largo del tiempo durante la vigencia de las Condiciones) o que hayan sido expresamente formulados para subsistir indefinidamente, permanecerán inalterados por dicha resolución, y lo dispuesto en el párrafo 20.7 seguirá siendo de aplicación a dichos derechos, obligaciones y responsabilidades con carácter indefinido.
No está mal leerse lo que firmas, ¿no te parece? En fin, que ha sido uno de los susedidos de la sesión de trabajo. El otro ha sido todavía más jugoso: imagina que tu servidor de correo rechaza el mensaje que te envía Google para que actives la cuenta que acabas de crear. Pues ha sucedido. El correo no llegaba, no llegaba… y ¡no llegó! Sin más, pones cara de tonto y te reafirmas en lo fácil que es crear un blog… ¡siempre que tu servidor de correo admita el mensaje para activar tu cuenta de usuario en Google! Si es que nunca hay que dar nada por supuesto. Bueno, sí, que Murphy es informático.
Leía hace poco todas las malas cosas que te pueden pasar por eso que ahora llamamos stress, que no sé si escribirlo con “e” delante o sin ella, con un “s” o con dos. Porque en inglés parece que es más grave, ¿no? El caso es que jode lo suyo. Antes la gente moría porque sí, de repente. Morían y ya estaba. Ahora en muchas ocasiones sabes que vas a morir con mucha antelación. Lo sabes y eso te transforma, para bien o para mal. Tienes la información, haz con ella lo que puedas.
No me digáis por qué empiezo a hablar de la muerte. No es para tanto. Este pedacito de texto con letras, una detrás de otra, sólo quiere hablar de estrés. A mí me va al estómago. Se queda allí a revolver todo lo que pilla. Estira, encoge, golpea, molesta, se acurruca, grita. Allí se queda durante un cierto tiempo. Es el tiempo en que por fuera pasan cosas que añaden presión extra al cerebro o al corazón. De fuera se vuelve hacia el interior y presionan, vaya si presionan.
Mi vida transcurre plácida y tranquila. A mi alrededor la gente no muere de hambre ni veo niños jugando con armas de verdad. Eso queda muy lejos. Así que mi cuerpo de vez en cuando insiste en construir estrés, tomando los nutrientes de la más insulsa realidad. Para ello busca fuera una determinada secuencia de asuntos, que en la dosis adecuada y ordenados con inquina, consiguen que el estómago me diga que sí, que ahí te jodas. Entonces siento un extraño palpitar que no es palpitar, que es otra cosa. Es un pequeño traqueteo extraño que sí, quizá un pulcro terapeuta, llamaría angustia, ansiedad. Y ahí se queda a vivir conmigo unos buenos ratos.
Mi abuelo fue el paradigma del mundo que yo no poseo. Murió en un mundo limitado en lo geográfico y en lo mental. Eso sí, un mundo lleno de pequeñas acechanzas que también había que torear. Y también a veces en aquel mundo se fracasaba. El estrépito era tal que la gente hasta se volvía loca. Porque no había pequeños resquicios para el stress, la angustia, la ansiedad, el miedo. No, en aquel mundo simplificado te volvías loco. Y podían tolerarte, o no. Ahora todo es información y sabes que tus neurotransmisores empiezan a hacer el gilipollas de vez en cuando. Y cuando se ponen, se ponen. Es entonces cuando mi estómago les da la bienvenida. Porque siempre ha sido muy educado y es incapaz de cerrar la puerta a nadie.
En estas andamos cuando menos mal que mis neuras hace ya tiempo que generaron anticuerpos. El primero y y más sencillo: la sonrisa en los labios. Repele cual capa impermeable todopoderosa cualquier intento de asalto ansioso poco estructurado. Sales al portal, miras el día gris y colocas una sonrisa. También hay que andar despacio. Porque las prisas son las amigas del estrés. Vístete despacio que tengo prisa. Dale duro y en la línea de flotación. Sonrisa y paso tranquilo. Es lo que toca. Mi abuelo tendría otras tácticas. Pero aquí cada cual tiene que buscar su parapeto.
Y en esto andamos. Mira que sin blog se quedaba dentro. Gracias por leerme. En realidad, es evidente que formas parte también de mi antídoto. Medicina del siglo XXI.
Este fin de semana hemos estado en Zamora. El frío ha quedado inaugurado. El frío otoño castellano, ése que requiere la protección de unos buenos muros de piedra. Allá hemos reposado del trajín de las últimas semanas. Como queriendo huir de una globalización que amenaza a la vuelta de la esquina, Zamora todavía luce con orgullo sus tiendas de siempre, las que se llaman García, Adolfo o Antonio Zapatero. Tardes de sábado paseando al fresco por la Rúa de los Francos.
En esta ocasión hemos aprovechado para acercarnos al Museo Etnográfico de Castilla y León. Quizá demasiado ambicioso para querer interpretar al ser humano en cuatro plantas, pero con contenidos interesantes. Y la pregunta de rigor en la entrada: ¿se pueden hacer fotos? “No, señor, no se puede”. Da igual que preguntes por qué. No sabrían explicártelo. Al final la conversación acabaría reducida al triste “a mí es lo que me mandan decir”. No llegamos a ello, pero habríamos llegado. Lo doy por seguro.
Comento esto de los museos porque es moneda corriente de cambio. Prohibidas las fotos. El museo debe salvaguardar lo que encierra, prevenirlo de miradas que vayan más allá de esos momentos concretos a los que uno tiene derecho tras pagar (o no) entrada. Las fotografías pervierten la transmisión del saber que han encerrado dentro de aquellas paredes. Hay que protegerlo de miradas indiscretas.
¿Qué sentido tiene prohibir las fotografías en un museo etnográfico? Todavía no llego a entender por qué tanto celo en prohibir la reproducción. ¿Hay algún mal cancerígeno que se propaga al hacer click con la cámara de fotos? ¿Caemos en riesgo de colisión nuclear con algún objeto desconocido de la galaxia? Porque, insisto, alguien lo habrá pensado pero quien está en la recepción, calla porque no hay argumento. No se puede y ya está.
Es el mundo concebido “porque sí”. Una inteligente manera de conseguir que el conocimiento allá apresado no salga de la cárcel contemporánea en que ha acabado sus días: en el museo.
Como ya sabréis, Marc Vidal, Ramón Sangüesa y yo mismo tenemos mesa Open Business en eFindex 07. Nos modera -menudo trabajo- César Ramos. Entre nosotros llevamos hablando desde hace bastante tiempo sobre cómo organizar la mesa y cómo enfocar las pequeñas charlas. La organización nos ha comunicado que tenemos diez minutos por barba y luego el debate.
Como quiera que estamos proponiendo modelos tentativos de empresa abierta, hemos pensado manejar cada uno de nosotros unas pocas ideas. Las soltaremos para que aleteen, cada una como mejor pueda, y luego retomarlas a través de la conversación entre nosotros y con quienes queráis participar.
Quizá en años venideros podamos colocar sobre la mesa más casos reales para evidenciar que hay un camino que algunas empresas están ya recorriendo. Hoy vemos negocios que poco a poco se abren, algunos porque no les queda más remedio y otros porque ven competitividad detrás de estos movimientos.
En mi caso particular, por ejemplo, tengo el privilegio (así lo siento) de poder empezar a manejar estas ideas de empresa abierta con un equipo del área de Innovación y Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia. Estamos atisbando posibilidades y hay que argumentarlas bien porque el terreno empresarial está -como otros tantos- repleto de barreras. ¿Por qué compartir?, ¿por qué abrir la lata?, ¿por qué cuestionar la empresa que tenemos? Vuelta y vuelta… y ¡manos a la obra!
Respecto a la mesa de Open Business hemos abierto un wiki ultrabásico donde estamos colocando las ideas que manejaremos. Ramón ya las ha colocado y yo también. Espero que Marc lo pueda hacer en breve. En su caso ya nos ha inundado en varias ocasiones vía correo electrónico con alternativas interesantes respecto al enfoque de la mesa.
Hemos abierto también una página de preguntas en el wiki. Simple el asunto: pincha “edit this page” y escribe tu pregunta. Luego “save” y a otra cosa mariposa. Se acabó el misterio. Nosotros ya tenemos bastantes preguntas, pero quizá no coincidan del todo con las vuestras. Anímate y déjanos recados. Los atenderemos como mejor podamos.
Plas plas plas plas plas. Las hordas enfurecidas se agolpan a la entrada de los estudios de EITB para felicitar al premiado. Javier Vizcaíno, Más Que Palabras, ha crecido unos cuantos centímetros, según las últimas informaciones. Previa operación de estiramiento mental, este hombrecillo inteligente y que se sale un poco del tiesto, que diría Boquitas Pintadas, ha conseguido el reconocimiento de los medios tradicionales. And the winner is… ¡Javier Vizcaíno! por ¡Cocidito Madrileño! Sube a recoger el premio… Pues eso, que el chaval ya tiene un premio Ondas para colocar en el blog. Mira tú qué bien.
Esto, que no es más que puro peloteo -para qué vamos a negarlo- creo que debería ser extensible al equipo que aposenta las nalgas sobre esos nuevos asientos ergonómicos que pueblan la nueva sede de EITB. Allá, donde puedes practicar los desplazamientos de balón en largo, se encuentra ese grupito humano que hace posible que Cocidito Madrileño siga caliente y oloroso.
Así que no sólo a Javier sino a Loreto, a Jon (que ahora hace pintadas), a Javi II, a Cristina, a Itxaso, becarias y becarios, a la máquina de agua, a los de seguridad de la entrada. Bien, bien, y a los directivos que han permitido todo esto. Por omisión, zorionak! Je, je, ¡se os coló!
Pero ¡¡esto no es todo!! El premio Ondas lo es por ¡¡innovación!! Toma ya. Pues me veo escuchando a Javier día sí y día también en charlas de BAI, sí sí, la Agencia de Innovación de la Diputación Foral de Bizkaia. ¿Cómo innovas, Javier? Esto… esto… Vete preparando discurso, compañero. Y no olvides la extravagancia, que si no, no vende. Tíñete el pelo, joder.
Pequeño gran hombre el chaval, ¿verdad? Os dejo con la ovación más famosa de los últimos tiempos. Es a otro canajo. ¿Será una confabulación?, ¿conquistaremos el mundo los humanos de talla inferior a 1,70 cm? Te hago la ola, Javier. Ánimo, que el cocidito ya ves que huele bien.
Ya hace un cierto tiempo que de vez en cuando me suelo quedar a dormir por diversos lugares de Gipuzkoa cuando me coinciden dos días seguidos por aquellos territorios. No es que sea un gran desplazamiento hasta Bilbao, pero si puedo eliminar algunos kilómetros, mejor.
Esta costumbre me lleva a tratar con gente del sector hostelero. He usado pequeños hoteles y, sobre todo, agroturismos. Con diferencia prefiero estos últimos ya que en la relación calidad-precio, me parece que le dan mil vueltas al hotel tradicional. Esto es casi escandaloso cuando comparas con el típico hotel modernillo y/o de cadena impersonal.
Cada vez que aterrizo por un agroturismo me gusta charlar con los propietarios sobre lo que se tercie. Es relativamente sencillo hilar conversación analógica y así me voy enterando de, por ejemplo, lo importante del boca-oreja (hoy marketing viral) para estos pequeños negocios. Saben que sus clientes dependen de que se hable bien de ellos. Y aunque cada vez hay más oferta y en la cantidad estarán ocultos algunos fallos, creo que las opiniones que se derraman por aquí y por allá son, en general, bastante positivas.
El caso es que quería comentar la disponibilidad para conectarte a Internet vía wifi en una buena parte de agroturismos, incluso bastante por encima de los habituales hoteles de supuesta categoría superior. Porque si la oferta del agroturismo no indica conexión wifi, preguntad por ello, que lo mismo la tienen y ni siquiera la publicitan. No es la primera vez que me pasa. Eso sí, esa parte del negocio, la tenéis que hablar con “el hijo, que sabe de esas cosas”, porque la mujer que atiende (casi siempre mujeres) dice que de esas cosas “ella no se entera”. De vez en cuando enciendes el ordenador y ¡zas! ahí está la wifi, con seguridad o sin seguridad habilitada. Pregunta porque supongo que el 99% de los agroturismos tienen conexión a Internet, siempre que los propietarios compartan alojamiento bajo el mismo techo.
Si tienes un agroturismo con cuatro, seis u ocho habitaciones es relativamente simple compartir tu wifi con los huéspedes. Así de simple. Lo pequeño se hace, de nuevo, más competitivo. Porque juega a su favor la mala escalabilidad del acceso a Internet. Seis habitaciones, seis clientes que acceden de forma fácil a Internet. El problema es si tienes cien. Entonces pasas por el bochornoso espectáculo de querer cobrar a los clientes, con la complicidad de los ladrones habituales, tarifas de escándalo por una conexión básica. Así va el mundo, cuanto más grande, peor.
Por eso, si podéis probad con los agroturismos. Conversación, trato familiar, pan de pueblo… y conexión wifi disponible gratuita. ¡Toma ya! Me lo voy encontrando con asiduidad.
Por cierto, ya que escribo sobre estas cosas, no quería dejar pasar la oportunidad de comentar de nuevo la estupenda iniciativa Turismo 2.0 en la que hay unas cuantas personas del barrio participando. Yo estoy plan lurker, porque no llego a tanta diversificación. Pero eso sí, lo recomiendo con cariño, ¿vale?
Ah, y un dato práctico. Si necesitas dormir en Gipuzkoa, consulta la web de Nekatur. Y no, no me pagan por estas cosas
Una de esas limitaciones evidentes en una empresa es el inventario. Cuanta más rotación, cuanto menos ocupe, cuanto más se aligere, mejor. Este concepto de inventario condiciona en buena parte la eficiencia de cualquier empresa que se dedique a generar producto físico. De ahí todas las técnicas que, sobre todo desde allá en Japón, nos han ido llegando para tener lo que hace falta, cuando hace falta y sólo en la mínima cantidad necesaria.
Claro que si pasamos lo físico a digital te entra la risa floja. ¿Limitaciones de almacenamiento? En una sociedad que ha evolucionado así: byte – kilobyte – megabyte – gigabyte – terabyte – petabyte – exabyte – zettabyte – yottabyte, ¿qué me quieres decir con limitaciones de almacenamiento? Todo cabe, todo entra.
Y si las empresas son capaces de disponer en formato digital todo su arsenal físico, ¿no estaremos a las puertas de una empresa completamente diferente? Para reformular la empresa tenemos que considerar input y output, entradas y salidas. El camino es simple: físico – digital – físico. El producto físico se digitaliza y se almacena junto con sus hermanitas y hermanitos. A millones, a decenas de millones, a trillones… tendiendo a infinito. Pero la salida al mundo real es física en buena parte. No olvides que tu teclado es plástico. Ya… pero… pudiera ser digital. No olvides que tu coche es plástico, metal y caucho. Ya… pero… Difícil verlo digital, ¿verdad?
Sí, pero pensemos que esto puede cambiar. Y lo mismo pasa antes de que te enteres.
Tras la conversación que iniciamos aquí sobre un nuevo modelo de empresa, finalmente he preparado una presentación en torno a las diez ideas que manejamos en el último artículo. Soy consciente de que son absolutamente criticables, para eso están ahí. Por otra parte, como sólo tengo en torno a una hora para la charla, prefiero dejar puertas abiertas al diálogo con quienes asistan. Ya comentaré cómo ha ido, que es este lunes a eso de las 11:30 de la mañana.
Conste que este encuentro me hace especial ilusión porque supone compartir con compañeras y compañeros de profesión -consultores todos- reflexiones en voz alta sobre el futuro de esas empresas para las que trabajamos.
Como en la presentación apenas hay texto, os adjunto las notas que tengo por cada diapositiva:
Biodiversidad. Infinidad de sistemas y ecosistemas, buscar equilibrios inestables. Los sistemas cambian, las empresas también. Difícil aceptar un solo modelo de empresa.
Peligro de extinción. ¿Hacen falta las empresas? Ahora hay personas con más capacidad individual que lo que la empresa le ofrece. Asociaciones de profesionales independientes. La idea de microempresa.
Ética hacker. Pekka Himanen. Motivación intrínseca, disfrutar. Trabajo, ¿castigo divino?, ¿limitador de la creatividad? El flow, pasarlo bien, el tiempo no existe. ¿Arrastramos el lastre de Foucault: cárceles, hospitales, centros de educación… y empresas?
Sostenible. Ya no hay coches ecológicos. Riqueza, riqueza, riqueza: dinero y economía como religión del primer mundo. Tiempo glacial, nada que ver con el tiempo empresarial.
Fabricación personal. El poder de las personas, para fabricar, para diseñar. Impresión 3D. Fablabs que rompen las fronteras digital-físico. ¿Las empresas van a poder disponer de inventarios que tienden a infinito? Lo digital transforma la manera en que hacemos negocios.
Líderes. Cada cual tiene que descubrirlo. Todos tenemos pasiones, ¿la imaginas asociada al trabajo? Líderes contextuales, que no son líderes 24/24 y 7/7. No están abiertos todo el tiempo, porque la teoría del gran hombre ha caducado. Redes “porque sí”, pero ¿pueden utilizarlas las empresas? Peer to peer.
Fluir el conocimiento. Si estás pendiente de cómo almacenarlo, kaput. Dentro/fuera, ya no tiene sentido porque no hay ladrillos para separar el conocimiento. La hibridación es crítica para innovar. ¿Cómo hacerlo fluir?, ¿necesitamos pasión?
Mujeres. Situación insostenible en el momento actual. La sociedad no va a aceptar a empresas macho-alfa. Diálogo, negociación, nuevos puntos de vista. Políticas activas. Lo peor, dar la callada por respuesta.
ETT. Empresas supeditadas a lo que hay que hacer. Grandes obras, grandes proyectos, pero luego ¿qué? Los costes de colaboración pueden bajar a cero, entonces ¿para qué empresas permanentes?
Surf. Los mercados están ahí, son olas que avanzan. Hay que aprovechar esa fuerza que ya existe, tenemos que ser judokas. No se trata tanto de empeñarse en mover el mar, sino de moverse acompasado con él. Sí, pero ¿el tsunami? Lo aceptamos, ¿sin más? Siempre va a ser necesaria la visión de mercado.
Como siempre, encantado de compartir puntos de vista. Que tengáis buen día.
Ah, se me olvidaba, en la página 7 hay un enlace a un video que tomé de un artículo de Juan Freire y que no os funcionará. Podéis verlo en este enlace.