Thursday, Apr. 26, 2018

Emprendedores de laboratorio


Tremendo artículo en Yoriento: Emprendedores, Autoempleo y Creacion de Empresas: ¿¡Aún trabajas “para otros”!? 6 preguntas difíciles y 8 pildorazos intragables (76). Tómate tu tiempo para leerlo con tranquilidad. Anota en los laterales las ideas y luego date un par de días de reflexión. Dando mal ejemplo, no sólo lo referencio aquí, sino que me permito añadir algunas ideas un tanto viscerales, que he dejado caer también en un comentario en su blog.

El que no emprenda puchicagalera. ¿Que las empresas usan y abusan de contratos basura? Pues ya hemos encontrado la solución: ahora los jóvenes de esta parte del sur de Islandia van a ser emprendedores. Para ello dotamos a la administración de todas las armas de destrucción masiva: intensos programas de formación, ayudas de uno y otro tipo, asesoramiento a tutiplén. Y con esto forjaremos espíritus arrojados, caracteres decididos a autoemprender en torno a las ideas de uno mismo y sus circunstancias de mercado, dios mediante.

Así que esto es como aprender a andar en bici, pero con una diferencia: que los niños suelen querer aprender a andar en bici y esto de emprender… es otra cosa. Quizá a algunos humanos no les queda sino la alternativa de emprender ante el negro horizonte que se dibuja por allá fuera. Pero la diferencia fundamental es que intentaremos que el niño no se caiga nunca de la bici. Y, claro, parece que de vez en cuando -qué bestia soy- hay que darse una buena hostia. O quizá no y entonces tengamos emprendedores de laboratorio. Vamos a ver si acertamos con la fórmula química: un poco de cloratita, mezclada con un decilitro de incredulidad, a lo que añadimos unas horas en aula. Todo bien mezclado e impulsado por el maravilloso universo 2.0, donde las letras son más grandes y los bordes redondeados, y ¡zas! Ahí están: son los selfmade men and women de principios del XXI.

Vale, vale. Me paso. Hay que formar, hay que enseñar. O quizá primero tengan que tener ganas de aprender. Que no es lo mismo, que no es lo mismo.

Me ha disparado la crítica boba el artículo de Yoriento. Porque mira que hay que darle vueltas a esto del emprendizaje. Voy a hacer, por si acaso, una declaración: Públicamente declaro que apuesto por el emprendizaje. Pero dicho esto (cómo no iba a decirlo), el asunto es cómo, con qué medios y en qué proporción. Si lo pones fácil, eliminas riesgo. Si lo pones difícil, sigues haciendo girar la rueda de “no surgen emprendedores” aunque quizá sean más auténticos. Así que no me queda más que lo de “aprender haciendo“. Y, mientras dura, pues duró. Porque parece que esto de emprender a veces se asimila con una especie de don divino. Y el mundo yo lo veo llenito de gente normal, más o menos como tú o yo. Nada del otro mundo. Sólo hay que probar.

A Yoriento le decía en el comentario que esto de emprender es muy jodido cuando tienes 25 años. Ahí no te han dado suficientes palos ni tu networking -más comúnmente entre jóvenes denominado “enchufes”- es tan poderoso. Así que quizá sea más fácil emprender cuando has llegado a los 40. Quizá entonces no tienes tantas presiones económicos (eso espero) y puedes permitirte el lujo de cambiar el rumbo sin tantas apreturas. A fin de cuentas, esa tranquilidad hace que puedas pensar algunas cosas con más distancia y ser capaz de mandar a la M a algún que otro cliente indeseable. Perdón de nuevo por el exabrupto. No sé qué me pasa esta mañana.

Por eso pienso que emprender puede ser una etapa en la vida profesional. Ni mejor ni peor que la de la esclavitud por cuenta ajena. ¿Esclavitud? No exageres, que no es para tanto. Se trata simplemente del alquiler de tu cuerpo a un empleador.

En fin, que me ha gustado el artículo de Yoriento en torno al emprendizaje. Seamos críticos, por favor. Emprender está bien, pero no cura el cáncer. Bueno, con fe quién sabe de lo que somos capaces, ¿verdad?

Y dicho todo esto, ¿creéis que sería conveniente una licenciatuta en emprendizaje?

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(9) comentarios

  1. Yoriento
    17/07/2007 at 16:43

    Julen, me quedo con lo de "emprender puede ser una etapa". Trabajar para otros tiene connotaciones de menor independencia pero también de menor riesgo. Y en algunos periodos vitales puede aparecer la necesidad de ponerse uno a prueba, de plantearse nuevos retos. En fin, que emprender es producto de una actitud y como tal se emprende de muchas formas, no tiene la exclusiva el "autoempleo"¡ :-)

  2. Oscar
    17/07/2007 at 20:48

    Julen, en la universidad tambien estan intentando animar a nuestros alumnos a que emprendan, pero tambien estoy de acuerdo en que no tienen ni la experiencia necesaria, ni contactos, ni siquiera un cliente!! Asi no se debe emprender.
    Pero estoy de acuerdo contigo en que se debe de enseñar que existe esa alternativa para que en el futuro se atrevan a dejar un trabajo que no les guste o motive o ....
    No creo que sea necesaria una licenciatura de emprendizaje. Simplemente habria que conseguir desarrollar en los universitarios la "competencia en emprendizaje", de manera a las competencias de "saber trabajar en grupo", "saber comunicar en publico", ....que ya se estan pensando en muchos planes de estudios adaptados al EEES.
    De hecho es un proyecto que tengo en la cabeza desde hace un tiempo, cuando puedas intentamos desarrollarlo con tranquilidad.
    Oscar

  3. Julen
    18/07/2007 at 04:24

    yoriento, al menos es mi caso. Empecé con cierto emprendizaje "obligado" y he vuelto a cierto emprendizaje "deseado". Me quedo con el segundo. Una etapa más.
    Oscar, las competencias que citas son importantes, pero quizá lo es más cómo las adquieres. No es lo mismo una aproximación "racional" que otra que también requiera una apuesta "emocional", ¿no?

  4. Oscar
    18/07/2007 at 07:34

    Julen, ciertamente las competencias deben de adquirirse con la práctica: a trabajar en grupo se aprende trabajando en grupo, a presentar en publico se aprende presentando, a emprender se aprende emprendiendo ...... pero no creo que haga falta montar una empresa, si los alumnos hacen un plan de empresa, analizan un mercado real, los clientes, etc tendran al menos una base.
    Otra compentencia que se me paso y que puede ser util para casi cualquier tipo de trabajo y empleo es la creatividad y la innovacion.

  5. Yoriento
    18/07/2007 at 13:44

    Un comentario me recordaba hoy que EMPRESA se define como "acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo".
    Como dice Oscar, emprender una empresa debería ser siempre una ALTERNATIVA, una posibilidad que por falta de competencias y de motivación relacionadas no está al alcance de demasiados. Pero el concepto de emprendizaje es mucho más amplio... Muchos de los blogeros más reconocidos son emprendedores pero no en el sentido empresarial...

  6. Gabriel
    18/07/2007 at 17:13

    ¿Una licenciatura del emprendizaje? Inviable. Como que un recién licenciado pueda aprender management. Hay cosas que se aprenden en la práctica, pero para las que uno sirve o no sirve. La selección es necesaria, no queremos para nada que la persona inhábil acabe siendo un cirujano cardiovascular.

    Los emprendedores se forjan, se templan a partir de una buena materia prima y a través de la experiencia. Luego se perfeccionan con conocimiento. Pero no se licencian.

    Saludos ;)

  7. Sopa de letras
    01/09/2007 at 10:56

    Creo que el comentario 'Así que quizá sea más fácil emprender cuando has llegado a los 40' encierra una maldad que está justificada en 'vender' una alternativa a la pérdida del empleo a los cuarenta que resulta dramática, habida cuenta de que este colectivo es de los que se terminan engrosando gran parte de los ex-trabajadores en riesgo de exclusión social.

    Por un lado las autoridades, asociaciones patronales y otros agentes hablan de que emprender a esa edad es una alternativa a la pérdida de empleo. Con razón argumentan que la experiencia acumulada, la capacidad de adaptar los paradigmas a la situación de auto-empleo y dirigir un negocio propio acercan el éxito más que a otras edades.

    Todo ello es cierto, pero emprender a esa edad supone un cambio radical de perspectivas, un fuerte desembolso (a menos que decidas abrir una tienda de chuches, un quiosco o un bar, lo cual también resulta caro en mayor o menor grado) y una gran incertidumbre. La gran mayoría de los que pierden empleo a esa edad no están capacitados para soportarlo. Al menos, yo conozco a un puñado de ellos (los cuento con los dedos de una mano) que han sido capaz de salir adelante montando negocios propios. Me faltan dedos en los pies y manos para contar los que han fracasado.

    Hay que desmitificar la cuarentena. A todos aquéllos que me hablan mal de ella le recomiendo varías cosas: en primer lugar, observar a los 'cuarentones' en su puesto de trabajo; luego, no tomar una decisión sin conocer en profundidad las posibilidades de cada uno de ellos (hay que proteger a este colectivo) y, finalmente, buscar la forma de complementar el ímpetu y la iniciativa de los jóvenes con el liderazgo y la capacidad de comunicación de aquéllos que han superado los cuarenta, entre otras habilidades que puedan tener.

    Si muchos directivos eliminaran ese trozo del “espejo social” que niega la existencia del valor de la experiencia, la empresa no perdería parte del talento de los “veteranos”.

  8. amalgamadeletras
    24/09/2007 at 10:55

    Acabo de enterarme que la Cámara de Comercio de Zaragoza ha puesto en marcha un servicio (Analiza tu idea de negocio) en el que recoge tres test (emprendedor, la idea y el mercado) para ayudar a evaluar si hay madera de emprendedor. Está en:

    http://www.camarazaragoza.com/emprendedores/analisis/test-emprendedor.asp

    No lo he probado todavía pero algo ayudará.

  9. Pingback: Emprendedores famosos y triunfadores más allá de los 40 años

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