Monday, Nov. 24, 2014

Cálamo, algo distinto a la Fnac

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16/07/2007


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A final del año pasado estuve unos días en Zaragoza, la ciudad bloguera por excelencia. Y se me quedó un post durmiente, que ahora despierta.

Allá conviven Zaragózame, profesionales de la comunicación como Mariano Gistaín, el profe Fernand0, mi blogobrother medio japonés medio alemán, jubilados que bloguean, bloguellones y otras muchas cosas, Expo aparte.

Y además tienen una estupenda librería: Cálamo. Por recomendación de Txetxu Opinión con valor recuerdo que me di una vuelta por allí, en la Plaza San Francisco. Casualidades de la vida, había leído un correo de Txetxu después de haber estado un rato antes en la Fnac -disculpen que no enlace; creo que no les hace falta- de Zaragoza. Con lo cual, tuve la oportunidad de enfrentarme a dos modelos de negocio radicalmente diferentes en un corto espacio de tiempo.

El modelo Fnac de Zaragoza recorre un escenario ya previsto. En la planta de acceso estaba la cacharrería consumista. Los artilugios satánicos que tan bien se venden. Eso sí, allí hay dos plantas más, una por debajo y otra por arriba. En Bilbao sólo nos han regalado una más, en un primer piso. Escaleras abajo en la Fnac de Zaragoza encontré un surtido de libros relativamente amplio, comparando con la oferta de Bilbao. Supongo que es una simple cuestión de metros cuadrados.

¿Diferenciación? Ninguna. Allí están los libros que estadísticamente deben venderse porque el sistema se retroalimenta. Claro que entre ellos encontré una joya destacada en un expositor de los best seller: El varón castrado. Perdón de nuevo por no enlazar, pero es que se me ha olvidado sin querer incluso el autor. Interesante título que nos aporta datos que refutan la tesis de que la violencia de género de hombres hacia mujeres es una lacra social. Nada, nada, esto es como cuando escucho a algún descerebrado explicar por qué las bicicletas son un peligro para los coches y no al revés. Total, quienes vamos en bici solemos matar de vez en cuando conductores. No hay más que mirar los periódicos.

Pero, en fin, a lo que iba: el modelo Cálamo. Me lo ha recordado un artículo de Txetxu a cuenta de la participación de Paco Goyanes este miércoles pasado en el Encuentro sobre edición. Dice Txetxu que dice Paco:

- Más que especialización en temas, especialización en atender a un determinado tipo de cliente.

- No sólo existe la rentabilidad económica. También existe la afectiva y la social.

- No me gusta el término de librero tradicional en la medida que para mí tiene una carga de aburrido. Por ello no me gusta la ecuación tradicional igual a independiente.

- Una de las frases más estúpidas que he oído en mi vida: MÁS LIBROS MÁS LIBRES.

- Para qué voy a pelear por vender lo que otros venden mucho mejor que yo (los bestseller, por ejemplo). Quiero ser un librero creador de opinión.

Al margen de constatar la importancia de asuntos como orientarse a determinados tipos de cliente, buscar una oferta de valor o ir más allá de la rentabilidad económica, creo percibir un buen ejemplo de “sé suficientemente pequeño, pero de forma inteligente y enredada”.

Cuando estuve allí en su librería, la primera cuestión que percibes es que es diferente. Por el tipo de libro que ves en las estanterías y quizá hasta por el espacio. Temas concretos, no hay de todo, zapatero a tus zapatos. Pero rodando por territorios en los que se observa un suficiente nivel de complicidad. Porque según qué tipo de libro ves puedes hacerte una idea de qué es lo que allí se pretende. Claro que hay que conectar con clientes. Por eso hay que generar lugares de encuentro más allá de aquel local: calamar, cursos de escritura… Ah, y un blog en el paritorio, ¿no?

Lo de la rentabilidad afectiva y social es algo que quienes somos pequeños no podemos olvidar. En tanto que vivimos de las relaciones que construimos, nos conviene ser conscientes de lo que ganamos en salud emocional. El mundo está frente a ti, al igual que lo está para una multinacional. Pero las relaciones que construimos cuando disponemos de pequeños negocios pasan obligatoriamente por personas que se convierten en clientes. Y quizá no sea lo mismo construir la frase en orden inverso: clientes que devienen en relaciones personales. No, no es lo mismo.

En líneas generales, lo que dice Txetxu que decía Paco me parece un ejemplo más de que hay un espacio por ocupar desde lo pequeño y diferente. Empresas que pueden ser de una persona, de cuatro o de quince. Empresas que ocupan espacios donde son hipercompetitivas y donde las relaciones con clientes son mucho más agradables. No es contradictorio. Porque están en buena parte construidas desde la complicidad y la especialización. Hay unos huecos impresionantes donde disfrutar. Es intuición y es profecía. Pero todo el mundo sabe que si lo deseas de verdad, los sueños se transforman en realidad.

Sólo he estado una vez en la librería Cálamo, pero reconozco que es una buena forma de pasar una tarde. Ya volveré por allá. Todo sea por pasear de nuevo por esta blogociudad del Ebro.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.