Thursday, Jul. 18, 2019

Empresas, territorios y personas: límites

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29/06/2007


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Ramón Sangüesa habla de territorios y empresas: Espacios creativos: second life y huck finn. Yo lo interpreto a mi manera. Creo que en el fondo está hablando de los límites. Sí, los límites de una empresa. Y el asunto me parece relevante, muy relevante.

Primero, hay que matizar. Una empresa es, en la mayor parte de los casos, algo aburrido. A veces aburrimiento total. Lo divertido es tu hobby. Lo aburrido es lo que haces mientras trabajas. Con tu hobby metes pasión, con tu trabajo obligación. Lo profesional te lo trabajas. Lo amateur lo disfrutas. La ética hacker ya fue formulada. Y reformulada para la ciudadanía por Juan Freire y los amigos de Administraciones en Red. Pero no por ello está presente. Por eso Open Business, desde mi punto de vista, debe recrear su comunidad de referencia, fundirse con ella, comprometerse. Si no, las empresas seguirán con su mala prensa, ganada con toda justicia.

Segundo, las empresas han crecido dibujando territorios. Vallas físicas, reglas de presencia y protecciones intelectuales. Han querido que lo suyo fuera lo suyo. Así de simple. Al competidor ni agua. Las cosas son como son: las empresas no son ONGs que se dedican a hacer el bien. Compran y venden. Y están ahí para generar riqueza por todos aquellos medios permitidos por la ley o por aquellos con que son capaces de burlarla. Los territorios de las empresas están salvaguardados por contratos de alquiler de horas de humanos.

Tercero, las personas dentro de las empresas tienen una función. Miras su puesto de trabajo, lo lees y ya está. Eso es lo que tienes que hacer. Lo dice San ISO nueve mil y pico. Responsabilidades. Ya sean de la dirección o de los indios. Tú eres responsable, tú colaboras, tú supervisas, tú supervisas a quien supervisa, tú auditas al responsable de quien supervisa a quien supervisa. El sistema es el sistema. Basado en la desconfianza, hay que dejar claro que lo que hay que hacer es… lo que hay que hacer. Punto redondo. Por eso las empresas tienen que aprender de los modelos de negocio del software libre, como explica Paul Graham en What Business Can Learn from Open Source.

Cuarto, las empresas están cayendo en la cuenta de que no son tan competitivas cuando enfrente aparecen humanos que trabajan porque sí. Bueno, no exactamente “porque sí”. Lo hacen porque disfrutar es un objetivo interesante: ya lo dice Von Hippel a cuenta de los lead users en Democratizing Innovation. Las empresas que definen límites te impiden, la mayor parte de las veces, disfrutar. Así que estos monstruos huyen hacia delante y generan planes de acción. Que ni siquiera acciones, sino “planes de acción”. Son planes que tienden a superprofesionalizar. Necesitas aprender francés, CNC, trabajo en equipo, interpretación de planos y no sé qué historias más. Eso sí, tú ni te das cuenta. Para eso estamos aquí, los de la empresa aburrida: para decirte qué tenemos que enseñarte. Torpe, que eres un torpe. Y encima ni nos lo agradeces.

Y quinto, lo de siempre. Lo más curioso: los territorios inexplorados siguen siendo los más atractivos. Nuestra sociedad sobreprotege a sus niños. Nuestras empresas han sobreprotegido su conocimiento. Lo han vallado. Y ahora resulta que descubrimos que lo que nos emociona es lo que está más allá de la valla. Así que en una nueva huida hacia delante ahora coachizamos directivos. Les decimos que son primero personas y luego directivos. Su desarrollo nos preocupa. Tienen que ser mejores, más altos, más fuertes, llegar más lejos. Necesitamos que profundicéis en vuestro interior para mejorar. Sed mejores personas. Las empresas os lo agradecerán.

Y todo esto mientras las empresas siguen en territorios vallados de acuerdo con su cerrazón intelectual. No digo ya emocional. No, sólo digo que el trabajo aburre, que las empresas, para la inmensa mayoría de la gente, son cárceles. Como las escuelas, como los hospitales. Es el modelo que describió Michel Foucault: vigilar y castigar. Así que va a resultar que las empresas son lugares donde lo mejor que te puede pasar es que consigas escapar. Suerte.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(4) comentarios

  1. Tíscar
    29/06/2007 at 13:47

    Dice una frase popular: "si trabajar fuera bueno, no pagarían por ello".

  2. dsanchezbote
    29/06/2007 at 14:57

    Yo creo que nos han metido tanto miedo en el cuerpo que somos incapaces de ver nuestro futuro sin la protección de papa-empresa

  3. Julen
    30/06/2007 at 07:11

    tíscar, pues hay quien dice que al pagar dejas la motivación a un lado. Ya ves qué cosas.
    David, papa-empresa no cuida de ti, me temo. Tienes que hacerlo tú mismo.
    telémaco, pues va a ser que sí ;-)

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