Muy interesante la investigación de Poynter (‘everything you need to be a better journalist’) sobre la atención que prestamos a las noticias cuando las leemos. Mediante un sistema que sigue el movimiento de los ojos y con una muestra de 600 personas, han analizado la forma en que nos comportamos, tanto con textos online como en formato papel: EyeTrack07: The Myth of Short Attention Spans.
Es evidente que nuestro comportamiento de lectura de noticias tiene muchas particularidades cuando el soporte es la pantalla del ordenador y la fuente una web. Las conclusiones iniciales de la investigación puedes obtenerlas de tres formas:
Si aún así, quieres ahorrarte la lectura, te comento las conclusiones principales:
- Se lee mucho, y cada vez más online: 77% online, 62% en periódicos de formato grande, 57% en revistas y periódicos de formato pequeño. Y de los que leen online, 2/3 leen TODO el texto.
- La gente lee de dos formas diferentes las noticias: “escaneando” o de forma “metódica”. Quienes leen online son menos metódicos.
- Complementar el texto lineal con ayudas (barras laterales, listas, titulares…) siempre ayuda. De acuerdo con el movimiento de los ojos, se presta un 15% más de atención cuando hay soportes alternativos al texto lineal. En texto leído en papel de formato grande las ayudas complementarias tienen aún mejores efectos sobre la atención.
- Titulares e imágenes grandes atraen más la atención en medios impresos. Sin embargo en soportes onlines sirven mejor las barras laterales y los menús complementarios.
- Las fotografías que muestran a gente real con actividades reales son las que captan más atención en medios impresos.
Más información en: http://eyetrack.poynter.org/
Vía Collaborative Thinking: Poynter Online – EyeTrack07: The Myth of Short Attention Spans
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En varias ocasiones he escrito sobre la intimidad en este blog, de forma implícita o explícita. Alfonso también lo hace en su blog Creative Minds, a cuenta del fenómeno Twitter. Además, como en estos momentos estamos comenzando una investigación sobre la transferencia de conocimiento tácito en empresas industriales dentro de la facultad, quería escribir algunas cosas al respecto.
Ayer me pasé un buen rato con alumnos del programa Máster y Experto en Gestión de la Innovación y la Tecnología de la Universidad de Deusto en Donosti. Entre otras cosas, estuvimos un buen rato dialogando sobre el conocimiento en las empresas. Mi punto de partida es siempre la casilla cero del juego de la oca. Es decir, no tengo nada claro que en las circunstancias actuales, las personas quieran ceder su conocimiento a las organizaciones para las que trabajan. Eso sí, muchas empresas ya se han dado cuenta de que necesitan, sobre todo, explicitar conocimiento de su gente. Pero sólo si nosotros queremos contarlo lo haremos. Si no, no hay Intranet ni blog ni wiki ni ná de ná.
Explicitar conocimiento quiere decir que antes de ponerse con ello reconocemos que no lo está. O sea, que el conocimiento, en buena parte, es tácito. Para comprender bien este concepto podéis echar un vistazo a textos de Michael Polanyi o de Nonaka y Takeuchi. Aunque también hay mucho texto divulgativo. Podéis, sin más, leer cosas sencillas en el apartado de “conceptos” de gestiondelconocimiento.com o también acudir directamente a buscar “conócimiento tácito” en la wikipedia, como casi siempre.
El caso es que la web 2.0 nos sitúa en territorios explícitos obligatoriamente. Salimos a la luz con textos que escribimos en nuestros blogs, en nuestros wikis, en nuestras etiquetas… Somos públicos, somos transparentes. Sacamos de dentro hacia fuera un caudal inmenso de información. Lo que sabemos se agolpa en las puertas de Internet para irrumpir en tropel desbordando de largo nuestra capacidad de atención. El modelo de la intimidad, de la introversión, no tiene sitio en estos nuevos territorios 2.0.
Sin embargo, a veces te das cuenta de que hay personas cuyo conocimiento tácito es ese 90% de iceberg sumergido y que no ves. Ahí está lo que sabe, ahí está su mundo, su interior, ahí… donde me parece que la mayor parte de las veces las personas no quieren ser invadidas. Si la tecnología es pura extraversión en nuestro modelo explícito, lo tácito es lo intolerable. ¿Cómo alguien puede callarse motu proprio lo que sabe? ¿Acaso no es solidaria con el resto de la humanidad? Habla, habla, explicita, saca lo que tienes, cuéntalo. Si no, claro está, Google no se entera.
Pero… Google es capaz de extraer el explícito que ni siquiera sabes que existe. Sí, me refiero a la demencial potencia de rastrear tu nombre incluso allá donde tú ni siquiera sabes que está. En el inmenso mar explicitado de la web 2.0, Google se encarga, lo quieras o no, de explicitarte. No es que sea tu decisión personal, sino que es la tecnología la que saca a la luz tu otro mundo explícito, el que otras personas han generado para ti, sea positivo, negativo o neutro.
El intercambio de conocimiento tácito requiere química entre dos personas. La química personal es un fenómeno que escapa a la razón. La química llega desde muy alejados lugares y sin que muchas veces pueda ser predecible. Hoy también hay química que construyes vía Internet. Porque en este barrio vas haciendo química.
¿Hay conocimiento tácito en este blog? ¿Soy yo quien muestra sólo la parte explicita que cada día me vence para aparecer por la ventana del post que escribo? ¿Soy tácito a pesar de lo explícito que muestro? Me gusta el proyecto que comenzamos en la facultad. Hurgar en las condiciones en que la transferencia de conocimiento tácito se optimiza. ¿Podremos llegar a algunas conclusiones de aplicación general o simplemente tendremos que reconocer que la química necesaria entre humanos para transferir tácito es uno de los misterios más bonitos que nos ocurre por ser personas?
Protege tu intimidad. Sé transparente. Mr. Handy, por favor, ayúdeme con esta paradoja.
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Mi amigo Urrutia me lo contó muchas veces. Los estándares de calidad suben y suben en automoción. Suben, entre otras cosas, los requerimientos estéticos. No podemos permitir que en un coche nuevo un tapacubos tenga alguna pequeña marca cuando lo compramos. Da igual que en tu primer aparcamiento toques con él un bordillo e inaugures tus propias marcas sobre tus tapacubos. Somos exigentes, no aceptamos cualquier defecto. Somos exigentes, es el signo de nuestro sistema de calidad. Somos excelentes. Rechazos medidos en partes por millón. Buscamos la perfección.
Cada vez más calidad, cada vez más requerimientos para pasar el filtro de calidad que impone el estándar del primer mundo. Calidad, calidad, calidad. Cero defectos. Y al mismo tiempo llega el boomerang: surge el mercado de la no calidad. El outlet del “sí pero no es lo mismo”. “Ya, pero aquí compro”. Hay dos mercados:
- El de la calidad y la excelencia, el mercado oficial, el de la ISO, el del cero defectos, el de la micra de la micra, el que tiende a cero.
- El de la lógica y la compra barata, el mercado real, el mercado normal, el que iguala distancias porque el rico también compra la oferta del super de la esquina y se acerca a la tienda de los chinos.
Hay un mercado de lo cutre, del defecto, de la pintura picada, de la forma imperfecta. Es un mercado que nuestro modelo de excelencia lanza a los avernos de lo impuro y lo indecente. Es el mundo de la no calidad. Sí, sí, “no calidad”. Porque seguimos el modelo de la lengua anglosajona que nos dice “no calidad” en vez de “sin calidad”. El monstruo galopa rápido: el estándar sube y sube. La mirada de la ciudadanía del primer mundo es incapaz de aceptar el pequeño defecto. No puede ser. Nosotros buscamos la perfección. Y al mismo tiempo, en paralelo al mercado del cero defectos, creamos el mercado de lo normal.
¿Tiene sentido toda esta fiebre por la calidad? ¿Por qué no podemos aceptar estándares funcionales aunque tengan defectos estéticos? Quizá el problema esté en que la cosmética le ha ganado la partida a la función. Ande o no ande, caballo grande. Lo que me importa es que te des cuenta de que por fuera tengo un toque de distinción. La estética, la cosmética, la apariencia, lo que se ve. Ahí está el mercado. En la apariencia. El coche de colores, la curva más pronunciada, el delicado matiz que proporciona un tacto diferente. Emociones, emociones… quizá dirigidas desde el más hiperelaborado marketing para impactar en la capa superficial de las personas: la falsa emoción.
Nuestro primer mundo rechaza lo que el segundo, tercero y cuarto mundos asimilan sin problemas. Aquí el estándar ha escalado posiciones. No podemos aceptar que no llegues al estándar. Tu organización te lo exige. Tu sistema de calidad te lo exige. Es el sistema. Ya sé que tú, como persona, no piensas así, pero el sistema te dice que esa pieza debe ser rechazada. No cumple con el estándar. Y aunque empieces a comprender la locura de ese estándar, mientras tanto, rechaza piezas, rechaza piezas, una y otra vez. Directas al cestón de color rojo. Rechazo interno antes de que llegue al cliente. Porque el cliente no se anda con tonterías. Hay un estándar: cúmplelo o sal de este mercado.
¿Cuantas piezas van al cestón de rechazos?, ¿cuánta ineficiencia provocada por los sistemas monstruosos que todo lo pueden?, ¿cuánta tontería estamos dispuestos a mantener? Quizá la carrera por la perfección esté destrozando la carrera de la sostenibilidad. Sé perfecto, aunque no lo entiendas. La lógica, el sentido común, son antiguos rasgos de la humanidad. Se perdieron en la carrera hacia el cero defectos.
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Creo que cada vez es más habitual: las organizaciones viven, de hecho, en un auténtico caos informativo. Son ya demasiados ejemplos los que veo como para pensar que esto es una cosa esporádica. Por fuera, la cosmética de gestión ha conseguido que parezca que existe un cierto orden en la información. Pero cuando sobrepasas la primera capa de pulcro barniz encuentras el auténtico caos. Los síntomas son evidentes:
- documentos replicados múltiples veces con versiones de todos los colores y formas
- buzones de correo electónico repletos hasta los topes con ficheros adjuntos y lo que haga falta
- documentos de dudosa autoría conviviendo junto al sacrosanto plan estratégico de la compañía
- usuarios que han conseguido (vete tú a saber cómo) saltarse ciertas prohibiciones oficiales y que disponen de herramientas que sus vecinas no tienen
- personas que comparten contraseñas como quien comparte caramelos
- gerentes que deciden que mejor usan su cuenta de gmail en vez de la corporativa, que a fin de cuentas se cuelga más veces
- gente que por si acaso se guarda todo en su disco duro, que vete tú a fiarte de las copias de seguridad de esta empresa…
No hay duda: el caos informativo es la condición más habitual de funcionamiento en el interior de nuestras organizaciones. Ahí dentro, desde el punto de vista de la información, el jefe ni es jefe ni es nada. Es simplemente uno más que trata de buscarse la vida como puede. Y quienes trabajan en sistemas de información pueden convertirse en los auténticos amos, por su poder de facto. Son quienes tienen la llave de dejarte vivir con ciertos privilegios. Ni gerente, ni jefe, ni nada. El caos vive contigo y búscate la vida, porque lo que hoy se organiza, mañana se desorganiza. Y la capacidad del humano de desbaratar los mejores proyectos de organización de la información tiende a infinito.
¿Que quieres Sharepoint? Pues muy bien, pero por detrás el humano impulsará el caos. Que no te quede la menor duda. ¿Que quieres un precioso sistema alternativo de gestión documental? Ya, pero el problema es que mañana por la mañana empezará desmoronarse. Tú organiza, que yo desorganizo.
Entonces, ¿qué hacer? No seamos pesimistas. Yo al menos veo cuatro soluciones:
- Un inmenso sistema de etiquetación social en el interior de la organización, para que al menos los humanos etiqueten el caos. Del.icio.us for ever.
- La eliminación progresiva de la ofimática, tal como la conocemos hoy en día, para pasar a un sistema de wikis fragmentados por áreas, proyectos o como quieras. Vamos, una red distribuida representada vía wikis.
- Un Google (más inteligente que el actual) capaz de buscar lo que quieres pero que al mismo tiempo vaya eliminando duplicados, triplicados, documentos que no se tocaron en el último lustro… o, si no eliminando, sí sacándolos de la circulación habitual para desplazarlos a un honroso “trastero de información”.
- Educación, educación, educación. Me refiero al usuario. Necesita cualificación informacional, que diría nuestro amigo Cornella, antes que tecnológica, aunque ésta última es evidente que también es necesaria. Una persona que comprenda el valor de la información es el mejor predictor de que las cosas pueden funcionar en el caos.
Porque quizá el caos informativo sea un estadio avanzado de organización. Y puede que Nonaka y Takeuchi ya lo anticiparan hace 15 años cuando hablaban de las cinco condiciones para generar conocimiento en las empresas. Ya escribimos sobre ello antes por aquí: Nonaka y Takeuchi 2.0.
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No me cabe duda de que las distancias físicas entre las personas representan un problema en la gestión de nuestras empresas. Día sí y día también me entero de reuniones imposibles, agendas que van retrasando días y semanas esos encuentros en que se pretende compartir tiempo y espacio. En mi aterrizaje en el mundo de las tecnologías, creo que fue de las primeras cosas en las que caí en la cuenta: había un problema de relación entre personas y las tecnologías podían resultar una ayuda inestimable.
La Facultad de Empresariales de Mondragon Unibertsitatea tiene más de un campus, luego están las otras facultades, a su vez con más campus, luego están los otros centros donde impartimos clases de la mano de MCC… Hasta aquí llega la dispersión geográfica. No te cuento nada cuando hablamos de grandes empresas industriales con centros de trabajo repartidos por este planeta. Estamos dispersos y, al mismo tiempo, parece que necesitamos hacer cosas juntos. Impulsamos el crecimiento de nuestras organizaciones y eso produce directamente la separación de las personas. Eficiencia empresarial por economías de escala y pérdida de eficiencia personal por dispersión geográfica. Ahí estamos.
Por eso creo que necesitamos amabilizar la tecnología, sobre todo esa que nos permite comunicarnos con otras personas y avanzar como equipos. A mí me pasa vía Skype con David, mi director de tesis. Pero reconozco que este pasado domingo por la tarde fue una experiencia diferente de la que en breve Jordi Abad subirá el podcast a su blog. Nos juntamos, a iniciativa del propio Jordi, Consultor Anónimo, Tochismochis y el que suscribe. Barcelona (¿eres de ahí, Jordi?), Zaragoza, Bilbao y Aranda de Duero. Usamos Gizmo y el caso es que, con las lógicas prevenciones cuando usas por primera vez una herraminta, al final me quedé maravillado. Consultor Anónimo ya nos ha traslado su impresión en Grabando un podcast (más).
Una conversación a coste cero desde el punto de vista de infraestructura y que genera un fichero de audio de forma inmediata. Eso es lo que da Gizmo. Ahí está la reunión, a tu disposición. Así de simple. Pero como de humanos es pedir lo imposible, creo que incluso llegará el día en el que podamos recuperar aquellos fragmentos de conversación que previamente nos interesen más. Algo así como un RSS de voz, donde, si se escuchan determinados términos en el fichero de audio, me llegue como una notificación más a mi suscriptor de feeds. ¿Por qué no? Seguro que lo veremos. Quizá hasta existe y no me he enterado.
Así que mi primera experiencia con Gizmo me ha dejado encantado. Encuentro mucho potencial en este tipo de tecnologías que vienen a ayudarnos a superar, como decía, las distancias físicas. Y lo siguiente, creo, será ponerse en serio con el audio en este blog, ¿no? Tiempo al tiempo. Hay demasiadas personas ahí fuera con conversación inteligente como para permitirnos el lujo de prescindir de ellas.
Gracias, Jordi, por la invitación. Permanecemos a la escucha…
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No sigas leyendo si tienes mal día. Seguro que tienes cosas mejor que hacer.
Hacía tiempo que no sentía la muerte de cerca. No me refiero a mi muerte, claro está. El viernes pasado falleció un familiar. Una de esas personas a las que tienes afecto, más allá de lo que diga el cura en el responso. Me ha coincidido con una pequeña panzada de trabajo que me ha protegido del suceso. Pero ahora ya sé que ha muerto. Antes de irme a la cama, quería escribir algunas líneas. No sigas leyendo si no quieres.
Puedes morir de muy diversas formas, pero mueres. Hace menos de un mes murió también una ex-compañera de trabajo. Sólo eran 37 años. Un cáncer y adiós. Jodida injusticia. El familiar que murió el viernes tenía 74 años. Jodida injusticia por igual. La muerte es algo natural, ¿no? Llega seguro, llega cuando tiene que llegar. No pasa nada, sencillamente te mueres.
Hoy se me han escapado algunas lágrimas. Cuesta lo suyo aguantarlas cuando ves ojos vidriosos en los demás. El caso es que es todo un rito social acompañar a la familia junto al muerto. Allí sonríes, pierdes la mirada en un cristal, conversas sin decir nada, dejas pasar el tiempo. Sin más, el muerto está allí al lado, quieto, sereno, tenso. Allí dentro, en el feretro, tras el cristal que no le deja respirar.
Acabo dándole vueltas a la muerte. No es que yo tenga nada particular contra ella. Simplemente me inquieta. No sé lo que hay allí. No sé si llega bien o mal, no sé. Sé que llega. Eso sí, como me decía ayer un amigo, es la gran razón para aprovechar lo que te queda de vida.
Sin más, me apetecía escribirlo.
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Hacía ya bastante tiempo que quería escribir este post. Hoy me he pegado un empacho de redacción con la tesis doctoral. Así que he pensado que mejor me desquito retomando este articulito que quería escribir con todo el cariño del que soy capaz. Pero no sólo cariño; también admiración. Y no quisiera parecer ñoño, por favor.
Yo no conocía a Txetxu hasta hace un par de años más o menos. Al de poco de empezar con este blog hace ahora dos años, lo encontré por mi barrio. Bueno, lo encontré porque… no sé… lo encontré sin más. Tampoco recuerdo muy bien cómo. No sé si fue que vi su perfil en Infonomia destacado por Alfons Cornella o si llegué a su blog por pura serendipia. El caso es que llegué.
Ahora ha pasado ya un cierto tiempo y me gustaría explicar por qué me gusta tanto su perfil profesional. Txetxu es ejemplo de dos aspectos muy importantes:
- Ha buscado su nicho en la larga cola.
- Ha transparentado buena parte de su actividad a través del blog.
¿Quieres saber del mundo del libro? Pues suscríbete al blog de Txetxu: Opinión con valor.
No sé si Chris Anderson conocía el caso, pero cuando encuentras a un consultor que ha focalizado su actividad hacia un único sector, sirve como ejemplo perfecto de que, efectivamente, la larga cola está ahí y es real. El nicho de Txetxu es el sector del libro.
Desde mi humilde atalaya y pecando de osado análisis, creo que el libro encierra en sí mismo más de una razón para resultar extraordinariamente atractivo como nicho de trabajo:
- La lectura. Sí, la lectura es mi primera razón. Es la actividad que hace que exista el libro. Y esto es cosa muy simple pero absolutamente trascendente. Porque leer está antes que el libro. Creo que es así: la lectura es el huevo, pero el libro es la gallina… ¿quién fue antes? No, no; leer fue lo primero. Después llegó ese maravilloso objeto: el libro. Algo que supongo estará entre las mejores realizaciones de la especie humana. ¿No es suficiente para que alguien dedique su actividad profesional a ese mundo?
- El mercado de empresas en torno al libro es otra razón simple. Para quienes trabajamos en la gestión, pero no estamos metidos en ese mundillo del libro, supone un sector en el que se percibe enorme complejidad. Desde fuera parece que es de esos gallineros donde son muchas las gallinas, muchos los aspirantes a gallo, mucho revuelo por posibles nuevos inquilinos, donde hay diferentes canales de distribución… En fin, todo un galimatías que quizá requiera de muchos Txetxus porque el asunto tiene muchas aristas. Un sector, un pequeño lugar de la larga cola, lleno de entusiastas con quienes compartir conversación.
- La propiedad intelectual y los derechos de autor: otro asunto que me parece apasionante y del que en el momento actual hay ríos de argumentos y de contrargumentos. El libro, escrito por una persona, por un equipo, es un producto intelectual que pasa por una mano y por otra y otra… y que genera nuevas ideas. El conocimiento se pone en marcha y pasa de mano en mano para que cada cual lo aprehenda como mejor quiera o pueda. Y mientras, quienes lo generan saben que tienen que conseguir los ingresos suficientes para poder continuar con la misma dinámica.
- La digitalización de contenidos que hace tender a cero el coste de la distribución… ¿no es otro enorme desafío? El acceso universal a contenidos que están ahí, que son accesibles para muchas personas y que pueden contribuir a sacar del pozo de la miseria a más de una niña o un niño sin escuela estable a la que acudir. Si el MIT abre contenidos, ¿los libros deben ser gratuitos? ¿Un negocio imposible para Utopialandia? Si Negroponte coloca miles de portátiles básicos en zonas deprimidas, ¿es una competencia para el libro? Porque… ¿alguien me puede explicar si un libro digitalizado sigue siendo libro o si por el simple hecho de cambiar de formato se convierte en otra cosa? ¿Y el texto desaparece para ser engullido por el hipertexto? ¿Cómo va todo esto?
Como no estoy dentro del sector no soy quién para ir más allá. Porque para eso está Txetxu u otros Txetxus que yo no conozco todavía. Pero, además, está la cuestión de su blog. ¿Cuántas entradas ha podido hacer este hombre en un año? Quizá su media sea de 4 ó 5 por día. Eso no es fácil, ¿verdad? Pero, si te digo que prácticamente todas tienen que ver con el libro, ¿que me dices? ¿Te queda alguna duda de que si quieres saber del libro deberías suscribirte a ese blog? Mira sus etiquetas de Technorati: son su forma de almacenar información… pero también tu forma de acceder a ella.
Conste que le tengo pillado el truco a Txetxu: ha transparentado su disco duro. Guarda y comparte. En vez de guardar para sí mismo, guarda y lo comparte con nosotros. ¿No es una simple pero eficaz forma de estar visible? Lee el periódico, encuentra algo que te interese y, después, ¿qué haces? ¿Nada? No, no, compártelo, escribe en tu blog. Déjanos encontrar eso que ha captado tu atención. Así de simple. Creo que es lo que hace Txetxu.
Por eso, por esa utilización del blog como vía de almacenamiento transparente de información en torno al libro; aunque sólo fuera por eso, tenía ganas de publicar este artículo. Imagina que en vez de disco duro tienes un blog. Si eres capaz de imaginarlo, eres capaz de comprender Opinión con valor.
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Ya tenía ganas de escuchar a Franc Ponti. Aquí en Pamplona por fin estoy teniendo ocasión de escucharle. Allá vamos con algunas notas. Live blogging, que dicen los de allá al otro lado del charco, según tiras de Islandia hacia el oeste.
Comienza con una anécdota relativa a sus calcetines que venía a cuenta de un caso que hemos estado escuchando en una presentación anterior: Lorpen. Y fíjate tú, que nos presenta la entrada de la wikipedia relativa a la economía social.
Comenta el dilema del innovador: explotar vs. explorar. Explorar: qué cambios sociales se están produciendo, cómo podemos hacer las cosas de otras formas, en otros mercados… Claro, lo de siempre, eso para lo que no es tan fácil sacarse tiempo. Tenemos que aprender a cambiar, pero da miedo. Sin embargo, la innovación requiere cambio constante; no hay otra manera.
Ponti nos plantea siete estrategias para la innovación. Tenemos que:
- Saber pensar y dedicar tiempo a pensar (Think Zen).
- Pensar de forma provocativa (Think Po). Ejemplo: reconfiguración total del concepto de “oficina bancaria”: Umpqua Bank.
- Abrir la mente y escuchar a los demás (Think Open), sobre todo a quienes te critican y ven tus defectos.
- Pensar con fluidez (Think Flow), dejando los juicios para una fase final.
- Emocionarnos (Get Emotioned!), algo que parece que hemos descubierto ahora, pero que vienen de serie en la persona. Esto de mi cosecha
- Alegrar la mente (Think Happy), buscar el flow… mira tú por dónde llegamos a territorios comunes. Motivación que traemos de casa y que esperemos que las empresas no nos lo fundan. Ejemplo: Googleplex. Una artículo de la revista Time que nos comenta.
- Pensar entre todos (Think Team).
Termina con una mención a los océanos azules: tenemos que construir un océano azul. Hurga por el enlace y descubre de qué hablamos.
Technorati tags | Franc Ponti ANEL
Vía Fernand0.
Bonita la iniciativa de canalsolidario.org. Tantas manifestaciones en la calle… ¿por qué no buscar alternativas con la misma de idea de conseguir unir solidaridades en torno a los derechos de las mujeres: Fotomanifestación por los derechos de las mujeres… ¡pasa a la acción! La idea es sencilla:
Piensa un lema, escríbelo en un folio y fotomanifiéstate por la igualdad entre hombres y mujeres. Envíanos esta aportación y otras buenas prácticas hasta el día 23 de marzo.
Envíanos tu foto a redaccion ARROBA fchandra.org o, mejor aún, publícala en tu blog o un sistema de alojamiento de imágenes como Flickr y mándanos la dirección.
De momento, puedes ir viendo cómo avanza la manifestación en Flickr.
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Voy a estar un par de días con la gente de ANEL. Ellos llegan a su 25 aniversario y entre otros actos han organizado el congreso “La nueva empresa de Economía Social“. Ya lo comenté antes por aquí. El caso es que daré una pequeña ponencia y luego coordinaré un taller. Dándole vueltas a las ideas que quiero manejar, sobre la base de las que tenía antes, quiero compartir reflexiones.
Economía-Empresa
Social
Cambia – modifica – transforma
- Mi pancreas ya no es el que era. Nuestro organismo cambia porque está así diseñado.
- Desaprender es muy difícil: mejor cambiar el entorno porque no podrás cambiar tu forma de andar (el ejemplo de la tendinitis en la rodilla derecha).
- Paradoja: cambiamos (fisiología) y, al mismo tiempo nos es difícil cambiar (psicología).
- Empresa = transformar. Nace para añadir valor. En su esencia está la transformación.
- ¿Cambiar a?, ¿cambiar con? Tenemos que buscar el sistema porque hay palancas por descubrir. Están ahí pero no sabemos que lo son. Peter Senge.
La cambian
- La rana murió hervida.
- La globalización necesita interpretación antropológica. Tenemos que mirar a los estilos de vida, comprenderlos, indagar en torno a ellos. Son fuente de competitividad y generadores de barreras de entrada.
- La fuerza está ahí. Sólo hay que canalizarla como un buen judoka.
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