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El dinero es lo que motiva a los demás 4 comentarios


Dicho con todo el cariño del mundo, de nuevo vuelve a pasar: los demás no son como yo. Hace ya un año en el mismo postgrado en el que ayer martes impartíamos clase Trini y yo, sucedió otra vez. Es curiosa la machacona repetición de arquetipos. En un ejercicio de “los de toda la vida” sobre motivación, tendemos a vernos a nosotros mismos motivados por motivos más dignos que a los demás.

Al margen de que la teoría diga que lo del dinero no es factor motivante, las personas lo siguen citando. Algún día habrá que revisar estas cosas. Porque la insistencia del humano de a pie en contradecir la investigación parece al menos digna de estudio.

Aún así, cuando nos comparamos con los demás a la hora de analizar qué nos motiva, surge constante, la divergencia respecto al dinero. Tendemos a percibir que a los demás les influye más que a nosotros. Así, cuando valoramos qué nos motiva en el trabajo, no llevamos a lo más alto del podium al salario. En cambio, cuando nos preguntan por los demás, tendemos a considerar que a ellos sí, a ellos lo que les motiva es el dinero.

Hace exactamente un año, escribía respecto a esto:

Los tres puntos en común que suelo encontrar cada vez que hacemos el ejercicio:
1- El dinero es más importante para los demás que para mí.
2- A mí me motiva tener un trabajo interesante más que a los demás.
3- A mí me motiva disponer de mayor autonomía; con los demás esto apenas funciona.

Repetido el mismo ejercicio, se confirman los datos. Y el problema surge de la influencia que tiene esta forma de comprender el comportamiento de los demás en el que nosotros mismos llevamos a cabo respecto a ellos. Me refiero a que si tiendo a ver que a ti lo que te hace trabajar más y mejor es el dinero, entonces quizá tienda a ver que no puedo hacer nada para que rindas más y mejor porque no tengo la capacidad de darte más pasta (o la tengo muy limitada).

En el ejercicio de este año, la pauta que se mantiene constante es la que indica que a mí, antes que el dinero, me motiva el trabajo interesante en sí mismo y que tenga autonomía y responsabilidad para llevarlo a cabo. Después viene el salario. Cuando pienso en los demás es exactamente a la inversa.

Cuando reconocemos que a nosotros lo que más nos engancha es un trabajo intrínsecamente interesante y que eso no es así con los demás, ¿por qué sucede? ¿Pensamos acaso que estamos fabricados con otra pasta diferente? En fin, sólo escribo esto porque, de nuevo, el ejercicio insiste en decirnos que, por la razón que sea, los humanos somos predecibles. Y un día de estos también espero escribir otro artículo en la misma línea con un ejercicio sobre cómo las contribuciones personales descienden cuando los demás dejan de hacerlo. Lo tengo realizado en más de 25 ocasiones y también las pautas son constantes.

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Movilidad en el MIT 2 comentarios

Vía Smart Mobs.

Si hay hechos que bendicen la importancia de determinados aspectos de la investigación, uno suele ser que el MIT monte un laboratorio de análisis. Es ahora el caso de la movilidad con el MIT Mobile Experience Lab.

The MIT Mobile Experience Lab is a newly established research lab within the MIT Design Laboratory. Our research focuses on radically reinventing and designing the connections between people, ideas and physical places using cutting edge information technologies in order to improve people’s lives through meaningful experiences.

With a multidisciplinary team we research and design new technologies along with their impact in societies, spaces and communities.

De momento no contiene mucha información, pero entre los proyectos que cita, alguno que otro sugiere cosas interesantes aunque sólo sea por su nombre: Conntected neighborhood, Metro 2.0 Smart Crowds o Sustainable Cities.

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Atención al cliente: disculpas imposibles 10 comentarios


Cuando las cosas se ponen feas es curioso encontrar empresas es las que “nadie tiene la culpa; por tanto, nadie se disculpa“. El domingo cogimos un vuelo de Iberia para regresar desde Santa Cruz de La Palma a Madrid y luego otro posterior hasta Bilbao. El vuelo salió desde Canarias con algo más de una hora de retraso y tuvimos muy justa la conexión con el de Bilbao, pero pudimos cogerlo, aunque las maletas no tuvieron tanta suerte.

El caso es que Iberia tuvo tres momentos para humanizar su comportamiento ante los problemas que generaba, pero no hubo manera. Primero en el avión que salía tarde desde Santa Cruz ni una disculpa por ese hecho. Debe formar parte de lo habitual. Eso sí, allá en el aeropuerto, un cartel inmenso junto a las oficinas de Iberia dice que la puntualidad es su objetivo. Risa floja.

Al llegar a Bilbao tuvimos un sucedido esperpéntico. Una cristalera separa la zona de llegadas nacional de la internacional, según me enteré después. El caso es que la maleta no salía por la cinta de nuestro vuelo procedente de Madrid. Y en eso vemos nosotros y otros pasajeros cómo comienzan a salir algunas maletas más por una cinta de la zona al otro lado de la cristalera. Hay una puerta corredera también de cristal y está abierta. Un grupo de pasajeros pasamos allá y algunos pueden recoger sus maletas, supongo que por un error al dejarlas en la cinta. No fue nuestro caso.

Vamos a regresar de nuevo al otro lado de la cristalera… pero la puerta corredera está ahora cerrada. En esto que llega una señora de la limpieza con todo su arsenal y abre la puerta. Comenzamos a pasar al lugar del que veníamos. Y entonces se desata la alarma: llega un tipo de seguridad y otro más y dicen/gritan que hay que ir donde la guardia civil (¡¡!!¿¿??). Yo les digo que no, que venimos de Madrid, que se han confundido con las cintas y que vamos a poner una reclamación porque no nos ha llegado el equipaje. Que eso está en la zona de la que veníamos.

Pues que no, que a la guardia civil. Y viene un guardia civil. Y me pregunta: ¿usted de dónde viene? Lo siento, aire serio y un tanto chulesco. Y yo que de Madrid. Y él que de dónde antes. Y yo que de Canarias. Y él me deja de preguntar porque hay medio tumulto con unas chicas extranjeras que están como nosotros y que requiere más atención. Bueno, el caso es que el aeropuerto equivoca la entrega de maletas y lo hace por una cinta de internacional, encontramos una puerta abierta y se monta un follón porque hemos pasado a “internacional”. Y a mí qué, si pasar de nacional a internacional se puede hacer por una puerta abierta, ¿no? Si tanta repercusión tiene, ¿cómo es que la puerta está abierta?

En fin, que estamos en la cola para reclamar el equipaje y se me acerca el de seguridad para decirme que ellos tienen que cumplir órdenes. Que hemos tenido suerte (¡¡!!¿¿??) porque el guardia civil ha estado amable. Que si nos llega a tocar otro… Joder, me cago patas abajo.

Nos atiende una chica en el mostrador de equipajes extraviados. Asistimos a una conversación prototípica de Valle-Inclán. Para devolverle un “libro de Osakidetza” a una pasajera que espera como nosotros allá en ese mostrador tienen que “subir dos pisos, bajar dos pisos, subir dos pisos y bajar dos pisos”. Según palabras de la dependienta, esto “no es culpa de nadie”. Ese es el problema para devolverle el libro a nuestra compañera de sufrimiento. La dependienta insiste con su interlocutor: “echáselo en la cinta tres”, “echáselo en la cinta tres”… pero parece que no hay manera. Es un problema de subir y bajar.

En nuestro caso, lleva a cabo el proceso automatizado. Ni una disculpa, ni una sonrisa o palabra de comprensión. Son las 12:00 de la noche del domingo. La amabilidad tiene otros horarios. Ha llegado al mostrador equivocado. No estamos para bromas.

La mañana del lunes llega la maleta. El mensajero que la trae -más tarde de lo acordado- dice que hay que bajar porque “hay que firmar”. Nada de disculpas. ¿No puede subir en el ascensor? No, hay que bajar. Él reparte bultos y el problema asociado al bulto que reparte ha dejado de existir. Nadie se disculpa. Él hace su trabajo y tú te bajas al portal a firmar, faltaría más.

Es de manual el asunto de que una reclamación bien atendida es una vía estupenda para fidelizar clientes. Claro que cuando las empresas son grandes, cada parte que te atiende pierde la perspectiva global del problema. Además, la subcontratación de actividades de contacto directo con el cliente me parece, cada vez más, una aberración. Pueden ser call centers, paquetería que llega a tus manos u otros procesos. Alguien con dos dedos de frente debería pensar que los clientes somos la razón de ser de sus empresas.

Cuando me quejo de las compañías de telecomunicaciones en parte creo que el problema está en la deshumanización del contacto. Y en estas compañías aéreas como Iberia me parece que el problema es similar. Lo que buscas es una sonrisa en el trato y una palabra de comprensión. Sé que con una reclamación de por medio es un arte complicado, pero las empresas deberían intentar que lo mejor de su plantilla estuviera en contacto con el cliente. Así de simple y, según parece, así de imposible.

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Logoterapia y blogs 8 comentarios


He leído estos días el famoso librito de Victor Frankl sobre su experiencia en los campos de concentración nazis durante la Segunda Guerra Mundial. En la edición que tengo aparece un pequeño texto sobre la logoterapia al finalizar al libro. Son 40 páginas en las que Frankl presenta lo básico de su teoría terapéutica.

Al margen de lo complejo del asunto, toda la terapia, frente a enfoques psicoanalistas clásicos, se centra en la forma en que dar sentido a la vida. Algo muy lógico si has pasado por una experiencia como la de un campo de concentración, me temo.

Hay que tener en cuenta que estamos hablando de un ciudadano vienés, influenciado por todo el trabajo del psicoanálisis que en su entorno cercano se llevaba a cabo. Ya sabéis que Sigmund Freud también era del lugar.

En este texto final he encontrado una curiosa definición “activista” de la existencia humana frente a otra más pesimista (o determinista), que achaca al psicoanálisis. Este enfoque activista vendría a representar la forma en que la logoterapia afrontar la resolución de los problemas de conducta en los humanos. Y he aquí que me encuentro, medio siglo antes de lo previsto, con una especie de blogger anticipado. Directamente de la página 142 (en la edición de 2004 de Herder en castellano):

La logoterapia, consciente de la esencial transitoriedad de la existencia humana, no es pesimista sino activista. Podríamos explicarlo de la siguiente forma: el pesmista se parece a un hombre que día a día arranca la correspondiente hoja del almanaque y observa con miedo y tristeza, cómo se reduce según transcurre el tiempo. La persona activa igualmente arranca las hojas día a día, pero toma notas al dorso. De esa manera recoge y refleja, con orgullo y goce, el arsenal de valores atesorados en esas notas, unas notas escritas a lo largo de una vida vivida intensamente. ¿Qué le importa comprobar que va envejeciendo? ¿Tiene alguna razón para envidiar a los jóvenes, o para sentir nostalgia por la lozanía perdida?

Así pues, en parte, parece que esto de bloguear pudiera ser la versión moderna de la logoterapia, ¿no?

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Tienes años para odiar a tu empresa 4 comentarios


La razón más evidente por la cual es lógico que odies a tu empresa es porque te lo hizo pasar mal para formalizar una relación estable. Leíste en muchas partes que eras lo más importante para ella, pero bien que te demostró que era pura mentira. Los hechos son cabezones, son reales, no cabe duda. Por eso las palabras toman un cariz más falso si cabe. Las personas somos lo más importante en las empresas. Menuda estupidez.

Llegaste como becaria. Es la forma en que tienes que demostrarle a la empresa que no eres delicuente conocida. Atenta, servicial, aprendiendo en cada esquina, tus fotocopias son sabiduría cotidiana. Porque ya se sabe que haciendo fotocopias, mientras vas leyendo los textos que la máquina duplica, tú aprendes. Como becaria entraste en un mundo de oportunidades. El mundo en que demostrar que tú vales, tú vales mucho. Otra cosa es que se dieran cuenta de ello.

Después de la beca, te diste cuenta de que allá, al fin y al cabo, querían que siguieras trabajando con ellos. Nunca llegaron a explicártelo, pero tú lo comprendiste. En buena parte era “porque sí”, pero también porque hacía falta más gente para todo el trabajo que había. Simple. Si no, no llegaban. Y entonces llegó el primer salto mortal con tirabuzón simple: otra beca a través de no sé qué fundación, que servía para que antes de que vieran lo importante que eras, por supuesto, costaras lo menos posible. Porque tú ya te lo temías, el coste era importante. Y cuanto menos costaras, pues mejor. ¿O es que estamos tontos? Pues claro, si cuestas menos, más probabilidades de que te quieran.

Y pudiste seguir en aquella empresa con tu nueva beca rebautizada. Y no sabes muy bien cómo, lo extendieron otros doce meses. Te habías plantado con dos años de antigüedad para conocer los entresijos y miserías de tu hogar empresarial. Claro que el mundo allá fuera podía ser peor. Eso oías a veces a tus compañeras y compañeros de estudios. Y en casa agobian lo suyo con la famosa “responsabilidad”. Así que, pelillos a la mar, más vale malo conocido que bueno por conocer.

Terminaba la beca II y allí nadie decía nada. Era la última semana y tú, lo más importante de la empresa, sin saber qué hacer. Aquel jueves antes de salir, a última hora, una compañera te dijo lo de la ETT. Que no te preocupes, mujer, que seguro que sigues. Que ya he visto los papeles. ¿Cómo podía ser? Pues sí, sí podía ser. Aquel viernes antes del fin del segundo año de beca prematrimonial, un tipo al que no habías visto antes, te explicó lo de la ETT. Luego tu jefe dijo que él no sabía, que sí, que estaban muy contentos contigo, que nunca dudaron que de que te necesitaban, que sí, que sí, que allí seguías. Pero, claro, por si acaso, lo íbamos a hacer vía ETT.

ETT quiere decir empresa de trabajo temporal, por mucho que los deseos vayan en la línea de cambiar el orden de los factores, que, aquí sí, altera el producto: empresa temporal de trabajo. O sea: empresa temporal, trabajo permanente. Pero no, tú no desvarías con estas cosas. Pies en el suelo, tienes contrato de ETT. Y un día en la cafetería de la esquina te enteras de que hay dos ETTs, una mejor y otra peor. Casualidad, has dado con la peor. Pero enseguida llega el rayo de esperanza matinal. Seguramente luego, más adelante, te pasarán a la ETT “buena”.

¿Por qué me habrán contratado con la “mala”, si yo creo que hago las cosas bien? No te lo preguntes. Es el sistema. No hay razón. El sistema funciona independientemente de cuestiones de carácter personal. El sistema se aplica. Lo dice el PSP-01C, incluso con formato incluido PSP01-01C. Te toca la ETT mala, que es lo que dice, aunque ellos digan que no lo dice.

Y pasan otros cuantos meses. Empiezas a perder un poco la cuenta. La antigüedad crece y por eso, según consta en tu expediente, que lo tienen, pasas un buen día lluvioso de mayo a la ETT buena. El contrato viene de un correo electrónico en el que te dicen que tienes que pasar por unas oficinas allá en tu ciudad. Vas, firmas y te vas. Y esto nos pone, querida colega, en que vas a llegar a los 40 meses de relación prematrimonial. Has empezado a acuñar un odio natural, simple, sin acritud, por la empresa a la que vas todas las mañanas. Yo te entiendo.

Luego llegó el contrato de no sé qué formación, obra o circunstancias de la producción y pasados los años, sin una mancha en tu expediente… Bueno, menos aquel día en el que en una despedida de una colega de laboratorio, te pasaste con los chupitos y acabaste cantando algunas cosas obscenas de los jefecillos y otro personal de alta graduación. No pasó nada, te guardaron el secreto aunque junto a Freud todos interpretaron aquello como una realización inconsciente de tus deseos. Hay que cuidar el subconsciente, no sea que manchemos el expediente por una menudencia así. Si es que no aprendéis y luego os quejáis.

Claro que a los 6 años otra vez un jueves por la tarde -esta vez con un calor tórrido asociado al cambio climático- una becaria nueva te contó que te iban a hacer fija. ¿La becaria? Sí, la becaria nueva. Caminos complicados los que elige el señor. La becaria te dijo que ibas a ser fija. En aquel entonces tú ya habías desarrollado escamas protectoras en el corazón. Así eran las cosas allí. O generas defensas o Darwin te manda a la mierda.

Cuando, por fin, te proponían matrimonio, tú ya odiabas a tu pareja. Ahora que se había colocado en un plano de aparente igualdad, ahora lo veías claro. ¿Qué podías hacer? Quizá podías escenificar la obra hasta el soneto final y recitar tu rechazo en un sublime acto dramático. Pero tus padres, tus colegas, la sociedad, todos quedarían defraudados. En esa empresa la confianza es un valor. Lo dicen los cuadros que cuelgan en las paredes. Un valor es la confianza. Confían en ti. Les ha costado, pero al fin lo han hecho. No debes odiar a quien te da de comer. Un perro no lo haría. No seas perra.

Nota final.- Este relato no está basado en hechos reales, sólo los toma como fondo de pantalla. Además no pretende generar actitudes contrarias a las relaciones prematrimoniales. Eso sí, se incluye una imagen con guía de contenidos típicos de este tipo de formación, tan necesaria en nuestros días de perdición y falta de sentido. Eso sí, aquí por lo menos son sólo 3 meses de cursillo prematrimonial.

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La típica historia: de buen técnico a mal gestor 9 comentarios


Lo sigo encontrando con demasiada frecuencia. De un buen técnico surge un mal gestor. Ya escribí antes (por cierto, con comentarios estupendos… que no tuve la delicadeza de responder). Lula Towanda también habló de batas y corbatas, Nice habló del gris. Y supongo que mucha más gente se lo preguntará. Y no lo entiendo del todo. En parte sí, pero hay algo que se me escapa.

Supón que trabajas en una empresa industrial no muy grande. Pongamos 150 personas. En el taller ves gente que funciona bien, que parecen destacar del resto de personas que allí trabajan. Son unas pocas personas en las que cualquiera puede observar unas destrezas especiales. Captan enseguida cómo hay que hacer el trabajo, se aplican a ello, observan qué funciona y qué no, y, como consecuencia, son capaces de rendir de forma sobresaliente.

Incluso muchas veces encuentras personas que trasladan sus sugerencias de mejora al sistema. Informan sobre cómo podrían modificarse los procesos de trabajo para ganar en eficiencia. Lógica consecuencia de trabajar con atención. Sí, con “atención“, ese gran invento para que las cosas funcionen mejor. Una vez que han prestado atención a lo que pasa por sus manos y trasladado a su cabeza, se dan cuenta de que hay muchas cosas para mejorar. Piensan, analizan y nos lo cuentan.

Qué suerte. Ya tenemos una persona de esas que vale su peso en oro… aunque nunca se lo pagaremos, claro está.

Y de repente surge la necesidad de nombrar a una persona para coordinar toda un sección del taller. Son quince personas y alguien ha decidido que allí no se puede estar sin una persona que coordine. Necesitan un jefe de equipo, un encargado, un “lo que quieras llamarle”. Pero el gran sheriff ha decidido que nos hace falta esa persona que coordine. Entonces se monta el gran tinglado. Veamos el proceso, al que asistes incrédulo.

Primero: todo el mundo sabe quién podría ser la persona para ocupar el puesto. La gente piensa que quien mejor trabaja, juicio simple, directo al grano. Y allí hay precandidato claro. La gente no se para a pensar cómo será como jefe, por mucho que alguien allí dentro esté dale que te pego a describir el perfil de ese puesto de trabajo. Claro que en el perfil dibuja un imposible (o raro caso al menos) tratando de conjugar buenos conocimientos técnicos y amplias dotes de gestión: planificación, personas, seguimiento… blablablá.

Si fuéramos personas que confiamos las unas en las otras, acordaríamos quién es la persona. Nos reuniríamos y como gente civilizada, lo acordaríamos. Pero hay un sistema y los sistemas están para lo que están. Para aplicarlos. Así que lo aplicamos: perfil del puesto, convocatoria oficial, pruebas pscicotécnicas rancias o menos rancias, pruebas de aptitud, entrevista y… santa decisión final, siempre injusta. Por cierto, a esta decisión se aplica un ley de Murphy que dice que la decisión será injusta aunque te decantes por el otro candidato con opciones… o por cualquier otro. Vamos, que da igual, siempre es injusta.

Ha pasado la semana de rigor y… ¡joder!, la persona en cuestión no se presenta. Con cierta tensión en el ambiente, el jefe del jefe se acerca sigilosamente a… llamémosle H. Pues sí, H, he visto que no te has presentado al puesto de coordinador. Sí, es que no lo veo claro. Pero seguro que tú vales. Sí, pero es que yo aquí estoy a gusto. Ya, H, pero la empresa te está dando una oportunidad para progresar. ¡¡¡¡Ta chán!!!! Aquí la cagamos. Progresar = actividades indirectas de “ordeno y mando”, o su versión moderna de “coordina y motiva”. Si quieres seguir siendo un buen técnico, púdrete con el sueldo de miseria que acarreas.

Al final, como la pasta es la pasta y en casa todos sabemos que el crédito hipotecario nos está jodiendo, H se presenta.

Como todo el mundo sabe, porque el mundo es simple, el puesto está “dado”. Esto es una mierda. Aquí siempre es lo mismo. Para qué publicarán estas oportunidades de promoción interna si el puesto ya está dado. Esto es una mierda. Siempre igual.

H saca el puesto. La gente se mosquea con él. Mírale ahora. La gente le hace un cierto vacío. H no es el mismo de antes. Ahora empieza a ver el lado oscuro de la raza humana. Adiós a la partida de mus con los compañeros. Ahora se ha pasado al enemigo. Y en esas condiciones, adiós al buen técnico, bienvenido un mal gestor. No sé hasta cuánto se puede explicar por sus incompetencias de gestión; en realidad creo que es más bien una cuestión de “contexto cabrón”. Fracaso anticipado. Fracaso. Y a no ser que tenga su índice de resiliencia bien alto, cicatriza mal.

Estas historias se repiten una y otra vez. Se repiten, se repiten, se repiten, se repiten. ¿Por qué?

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Benkler, Stallman y Kropotkin, parecidos razonables 1 comentario



¿Quizá Benkler y Stallman se inspiraron en el pensamiento de Kropotkin?

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La ruta de los volcanes 2 comentarios


Quizá suene más el Parque Natural de la Caldera de Taburiente, pero la ruta de los volcanes (pdf detallado) es para mí la estrella de la isla de La Palma. Unos 22 kilómetros a pie por el cordal desde el Refugio de El Pilar hasta Fuencaliente, llegando a los cerca de 2.000 metros de altitud para terminar a algo más de 700. Es una ruta diferente. Ahí arriba la última erupción fue en 1949. Desde entonces las cosas están en calma y quienes caminamos junto a los volcanes sólo con la imaginación somos capaces de comprender lo que pudo suceder allá en La Deseada hace más de medio siglo.

En La Palma el cielo es azul, más azul que en ningún otro sitio. Si lo tienes de frente es una sensación de resplandor que todo lo puede. Si lo tienes detrás, aprovéchalo, porque pocas veces podrás sentir un azul tan azul. No es que lo veas, es que lo sientes.

La ruta de los volcanes te hace pasar por varios cráteres impresionantes: Hoyo Negro, Duraznero, La Deseada, Martín… Los tienes a tu lado, callados, oscuros, serios. No dicen nada. Tan sólo están ahí. Y algún día lo estarán de otra manera. Romperán las paredes de su cárcel y volverán a mostrar la fuerza que esconden bajo tierra. Como lo hizo el Teneguía en 1971 en la zona sur de la isla, la última erupción de estas islas, la última conquista de terreno al mar.

Los pinos llegan, petulantes, hasta los mismos pies del volcán. Incluso a veces colonizan su interior. Se agarran a las cenizas volcánicas y hunden sus raíces como pueden para vivir en un riesgo difícil de comprender. Pero allí están, protegidos del viento, dentro del cráter. Su verde amarillea y contrasta con el gris intenso de la ceniza. Extraño maridaje el del pino y el volcán.

No podía dejar de escribir estas cuatro líneas sobre la ruta de los volcanes. Porque bien merece acercarse hasta esta isla. Allá arriba, una ruta diferente. Siéntete por encima de las nubes, cerca del cielo, junto a esos monstruos dormidos. Camina junto a ellos y muestra respeto a una tierra que bajo tus pies vive, como tú lo haces. Parece dormida, pero no lo está. En la superficie se tilda de tintes negruzcos o rojizos. Se cubre de ceniza volcánica o de picón y deja señales de su poder a través de esas coladas de lava retorcida que han encontrado vía de escape hasta el mar desde las cumbres.

Las islas volcánicas son islas espectaculares. Aquí en Canarias, quizá las más antiguas, Fuerteventura y Lanzarote, han quedado aplacadas por el paso del tiempo. Un tiempo que hay que medir en millones de años y que nosotros, los humanos, me temo que no llegamos a comprender. Mientras, las islas más jóvenes, El Hierro y La Palma, son lugares donde sorprenderse por paisajes imposibles, con barrancos profundos y escondidos. Date una vuelta por aquí y entra en un mundo diferente.

Por cierto, estupendas las entradas de la Wikipedia sobre La Palma. La semana que viene subo a Flickr un buen puñado de fotos de esta ruta. Avisaré.

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El impacto de las TICs en nuestras vidas 9 comentarios


He estado leyendo el artículo de Luciano Floridi A look into the future impact of the ICT on our lives, publicado recientemente en Information Society 2007; 23:59-64 (pero accesible en el enlace anterior sin cotizar por él). Este autor, relacionado con las universidades de Bari en Italia y Oxford en Inglaterra, tiene bastante cosas interesantes sobre la filosofía y la ética de la información en su blog Philosophy of Information. En el artículo que comento, reflexiona el autor sobre el mundo en que vivimos, cargado de TICS. Nada que objetar, porque es puritita realidad, ¿no? Claro que conviene darle un par de vueltas a lo que eso supone. Y tras análisis que le conducen por terrenos ya conocidos, las conclusiones de este buen hombre me han parecido relevantes. Allá van, con subrayados del que escribe:

One important problem that we shall face will concern the availability of sufficient energy to stay connected to the infosphere non-stop. It is what Intel calls “the battery life challenge”. Today, we know that our autonomy is limited by the energy bottleneck of our batteries. The infosphere, and hence life as an inforg, will become a reality the closer we get to the 8 hours threshold.

¿Hasta dónde alcanza la vida útil de nuestra batería? Una conexión permanente traerá consecuencias nocivas para nuestros limitados organismos. Hay que desconectarse cada cierto tiempo por precaución. Los mapas de riesgos de las empresas tendrán que empezar a plantear este nuevo riesgo: la conexión permanente. Internet móvil puede conducir a una histeria peligrosa de vivir el momento, lo inmediato, lo último. Seguro que nuestros antepasados vivieron mejor en ese sentido. Quiero decir, simplemente, con más calidad de vida en tanto que sus necesidades de información estaban constreñidas a unos límites geográficos mucho más reducidos que los nuestros. El mundo se ha abierto, pero los humanos no veníamos de serie con equipamiento adecuado para abordarlo informativamente. Tenemos un problema hasta que muten nuestros genes ;-)

You will know that ITentities have finally arrived when you will be able to use a search engine to find them in the house (“where are my glasses?”) or in the office (“where is my stapler?”) in the same way that you already locate a book in a library through its electronic catalogue. Google IRL (in real life) will signal the collapse of that thin membrane still separating the worlds of online and offline.

Digital es lo que buscas con Google y demás parafernalia. Físico es lo que buscas con tus ojos, con tu olfato, con tu vista: son tus sentidos. Los incorpora el ser humano. Pero cuando físico y digital se fundan ¿con qué buscaremos?

For clear signs of digital migration in recent generations, some evidence can be gathered by looking at the evolution of the software game industry. For example, in the US, the average age of players is increasing, as the children of the post-computer revolutions are reaching their late thirties (pdf y pdf. By the time they retire, in three or four decades, they will be living in the infosphere full-time.

Mayores con comportamientos heredados de su mocedad. Jugadores de por vida con miembros preparados para una vida paralela en los mundos generados en Second, Third o Fourth Life. Existencias complementarias a la tangible que incorporan nuevas posibilidades de desarrollo junto a agujeros sin fondo de alienación completa. Si es o no una experiencia gratificante, tú decides. Pero esos mundos se extienden hacia la edad adulta en tanto que el hábito ya está incorporado desde edades tempranas.

If you spend more time connected than sleeping, you are an inforg. On average, Britons, for example, already spend more time online than watching TV.

Pues sí, va a resultar que soy un inforg… porque de veras que no veo mucho la tele y con mis 6-8 horas diarias de sueño estoy servido. Me lo haré mirar. Claro que quizá televisión y pantalla del ordenador son simplemente artefactos de diferentes épocas, cada uno con su papel y que acabarán fusionándose en planetas virtuales.

One way of checking whether the new metaphysics has arrived is to look for the emergence of a serious economy of virtual assets.

Y ya está aquí. Este autor señala World of Warcraft y Second Life. Son auténticos monstruos… también económicos. La economía virtual ha llegado conformando un mundo paralelo donde suceden transacciones reales.

Así que, ¿Ccmo hemos llegado hasta todo esto? Me parece que no es la pregunta adecuada. No es tan importante dónde estamos sino, observando esa evolución que nos ha traído hasta aquí, ¿hacia dónde vamos? Porque nuestra vida avanza sólo en una dirección: hacia el futuro. Y por mucho que miremos atrás para comprender los hechos actuales, lo que está por venir es lo que debe ocuparnos. ¿Hacia dónde vamos? Disculpen la filosofía barata, pero ya conocen toso ustedes que hemos amateurizado todo esto. ¿Qué les parece?

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Propuestómetro: participación ciudadana 2 comentarios


Iñaki Ortiz ya ha publicado su propuesta inicial sobre participación ciudadana a través del wiki propuestómetro. Lo ha presentado en un artículo-resumen en el blog Administraciones en red. Han sido unos cuantos meses de ir calentando motores. Observa las entradas de Alorza e Iñaki sobre participación en su blog. Tremendo. Pues bien, el primer prototipo capaz de volar ya está aquí. ¿Cómo evolucionará? Nunca hemos tenido poderes adivinatorios, pero de nuevo consideramos que el camino es tan interesante como el destino al que conduzca.

Seguramente en estas fases iniciales, el avance puede desconcertar. Estamos, a pesar del esfuerzo ya realizado, en el momento en que el embudo es de grandes dimensiones. Traga de todo y espero que ésta sea una de las virtudes iniciales. No nace con filtros preconcebidos, no nace desde una metodología organizada, sino que surge para configurarse a medida que el tiempo y las contribuciones transcurran.

La participación ciudadana es un inmenso saco donde pueden entrar toneladas de propuestas. Nuestro filtro inicial tiene que ver con que necesitas una tecnología para entrar en el sistema. Por eso entiendo que esta iniciativa suma (aunque espero que multiplique), pero en ningún caso reemplaza a nada de lo ya existente. Es un experimento para leer cómo nos comportamos al aprovechar la ola de la participación en lo que se viene en llamar la web 2.0. Sin embargo, insisto, debemos considerar en que somos una minoría y que es pertinente que seamos conscientes de ello.

A partir de aquí el camino en obras empieza a poder transitarse. Por mi parte, voy a ir repasando mis entradas sobre participación en este blog. La idea es poder ordenar algunas prioridades e ir introduciéndolas en el wiki que ha organizado Iñaki para este proyecto. Parto para ello de las 20 líneas de trabajo que en su momento redacté. Además, intentaré atraer al proyecto a otras personas que creo interesadas en dinámicas emergentes de participación.

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