Tuesday, Jul. 23, 2019

Ishikawa para superar a Pareto

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07/05/2006


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Ishikawa para superar a Pareto

Este post nunca podría haberlo escrito sin los comentarios que habéis realizado a este otro anterior. Aquí encuentro una nueva razón para explicar que, aunque con cierta asimetría, un blog es conversación. Así que mil gracias a todas las personas a las que os apetece charlar un rato conmigo. Si quedamos en un barito, pago yo la ronda. Y hay testigos, ¿no? Bueno, vamos con más madera en torno a la participación.

No creo que podamos conformarnos con explicar los escasos niveles de participación vía Pareto. No creo que podamos claudicar. Nos estamos perdiendo demasiada inteligencia emocional de demasiadas personas. Si no vencemos a Pareto, estamos en serio peligro. ¿O es que RichDad Club puede funcionar sin niveles dignos de participación?, ¿PMBA?, ¿la consultoría 2.0?, ¿una empresa cualquiera?, ¿una clase en la universidad?, ¿una sociedad democrática? No, no y no. Ninguna de estas cosas pueden mantenerse en el tiempo si no consiguen suficientes niveles de participación.

Ya sé que es más fácil desarrollar el liderazgo de 10 personas que trabajar la participación de 700. Pero, amig@s, a Dios rogando y con el mazo dando: haz una cosa y también la otra. Si la segunda te resulta descorazonadora, pues lo siento: es lo que tenemos. Y tenemos lo que nos merecemos (la mayor parte de las veces, al menos). Si tu gente no participa lo fácil es decir que no lo hacen porque son perros verdes, están desmotivados y no sé cuántos tópicos más. Vale, pero hay condiciones que favorecen la participación y otras que no lo hacen tanto. Vamos con ello, a ver si avanzamos por este bonito sendero. Ah…, de tanto hablar de estos dos tipos, les llamaremos por sus nombres de pila, ¿no? Kaoru Ishikawa se nos queda en Kaoru y Vilfredo Federico Damaso Pareto lo dejaremos en Vilfredo, ¿de acuerdo?

Mi amigo Kaoru me dice que hay que fabricar un diagrama causa-efecto para entender a Vilfredo. Es un poco lío de herramientas clásicas de calidad, pero para algo deberían servir, ¿no? La primera idea que me trae Kaoru es que conseguir participación es un efecto causado por una compleja trama de variables. No es fácil, no. Vilfredo es testarudo y es obvio que ha conseguido echar raíces profundas. Además, lo peor es que el sistema se mantiene a sí mismo y se agarra más y mejor al terreno cada vez que algo se explica por el principio de Vilfredo. Y tod@s sabemos que Vilfredo es utilizado por el 99,9% de las empresas que dicen que están preocupadas por la calidad.

Sin embargo, Kaoru me despliega un mapa de causas entre las que me cita esta siete grandes ramas, que deberemos analizar poco a poco y en profundidad. De momento las vamos exponiendo:

  1. El tipo de participación. Es diferente participar en el origen de algo (la comunidad de desarrolladores de Linux participan en la construcción original) que hacerlo cuando ya está existiendo previamente (me apunto a RichDad club o a PMBA o a la asociación del barrio).
  2. En el “qué” de la participación hay mucha miga: ¿me afecta directamente o no? Participo en algo que tiene que ver con mis cosas, que forma parte de lo que habitualmente hago, que no me lleva a un escenario diferente del que estoy acostumbrad@, ¿o me conduce a un nuevo territorio? Hay que eliminar barreras de entrada.
  3. Mis beneficios personales: qué gano con la participación. Somos egoístas, en mayor o menor medida, pero somos egoístas. Tengo que sacar algún beneficio personal. Es probable que Vilfredo me venza si no veo con claridad nítida qué gano con participar.
  4. El coste de acceso. Relacionado con la segunda rama, se trata de que el coste tienda a cero o sea realamente cero. Participar debe resultar tan fácil como sea posible. No me hagas entrar en una herramienta compleja. Recuerdo los principios del laboratorio de la simplicidad del MIT. No me lo pongas difícil, por favor.
  5. El mantenimiento de la tensión participativa. Si ya estamos en ello, si grupos pequeños están participando, hay que generar tensión constante. No podemos decaer. Si fuéramos psicólogos conductistas aplicaríamos un programa de refuerzo contingente. No sé si llegar hasta ahí, pero hay que mantener la tensión dentro de unos límites. No hay que agobiar, pero hay que agobiar; no hay que dejar todo en manos de quienes participan, pero pudiera ser que sí… Aquí no hay receta que valga: tú decides la tensión en cada caso.
  6. La cultura local, específica del colectivo. Hay personas y culturas más proclives y otras menos. ¿Juegas con ventaja o partes de cero? Experiencias anteriores fracasadas y expuestas en el cementerio de los proyectos inconclusos conforman una barrera impresionante. Mira al pasado y deduce si allí la cultura es pro o es contra. En cualquier caso, empieza por la fácil y simple, no hay grandes objetivos, sólo uno: participar. Luego ya vendrá el análisis del tipo de participación.
  7. La incorporación “transparente” a la actividad cotidiana: participación que no es percibida como participación. Si antes hablábamos de costes muy bajos (o inexistentes de acceso) aquí lo que decimos es que la participación debería fagocitarse. Haces algo y a eso antes le llamamos “participar”. Ahora forma parte de lo cotidiano. Enhorabuena.
  8. Valorar la participación puede matarla antes de nacer. Obsesionados con la medición, con el análisis, con evaluar la aportación importante de la que no lo es tanto, muchas veces hemos matado a la criatura antes de que vea la luz. El problema no es de calidad, es de cantidad. Si tu cantidad está cercana a cero en esto de la participación, ¿por qué ponerse a evaluarla?

Me gustaría compartir café y escucharos. Gracias.

Nota.- Debo también buena parte de estas ideas a mi amigo Alberto Echeandia y sus colegas de Hobest Consultores. Ellos tienen un librito editado por el Gobierno Vasco que se titula “Gestión empresarial y participación de los trabajadores. Falacias y realidades”. Quizá sea difícl de conseguir. Lo mismo un día de estos hago un pequeño resumen.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(5) comentarios

  1. Jaizki
    07/05/2006 at 13:06

    Aunque ya tienes la consultoría 2.0, y seguramente tu blogbrother te ofrezca el PMBA, pongo a tu disposición RichDadClub.es como conejillo de indias para que experimentes con las ideas de Kaoru.

    Por si acaso no te covence, iré viendo cómo puedo aplicar las ideas de Kaoru.

  2. Anonymous
    07/05/2006 at 17:27

    Particularmente este tema de la participación lo relaciono con la relación actitud-conducta de participación y el modelo MODE (Schuette y Fazio).

    Se sabe que las actitudes muy accesibles ejercen mayor impacto en la conducta, haciéndola espontánea (este modo sería Pareto)

    Pero cuando no hay tal accesibilidad se pasa a un proceso deliberativo y dependiente de múltiples factores (sería el modo Kaoru)

    Ahora bien,el predominio de uno u otro modo depende de dos factores : Motivación y Oportunidad (Mod. MODE)

    La clave estaría en un equilibrio entre los que participan espontáneamente y los que necesitan "activación externa" (por decirlo de alguna manera) para conseguir una alta participación.

    La Bailarina

  3. Jaizki
    07/05/2006 at 19:02

    Bueno, he empezado por hacer un análisis de RichDadClub.es en cada uno de los ocho puntos. Segun vayas desarrollándolos veré cómo aplicar lo que dice Kaoru.

  4. Sergi F
    07/05/2006 at 23:54

    Creo que has acertado de lleno, ahora solo falta experimentarlo para conseguir aumentar la participación.

    Personalmente voy a intentar experimentarlo.

    Os iré informando de como va y que resultados obtengo.

  5. Pingback: La escalera de la participación | Consultoría artesana en red

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