Wednesday, Jul. 17, 2019

Una empresa, un pueblo

Me encantó cuando la semana pasada le escuché a Alberto, que vino a compartir un rato con mis alumnos/as de la Uni, comparar a una organización como el Gobierno Vasco con un pueblo… pequeño. El caso es que su comparación me sirve también para cualquier empresa que no sea un monstruo de más de 5000 cabezas. Y aún más si pienso en las cooperativas.
Al final, la idea que subyace es la de grupos relativamente amplios de gente que necesitan convivir con unas pocas/muchas reglas comunes. En cualquier pueblo hay un poder oficial, normalmente de carácter político, pero hay otros poderes. Algunos de éstos son evidentes y públicos y otros actúan en las sombras y pueden llegar a ser mucho más eficaces. Es decir, hay ayuntamiento y hay asociaciones vecinales. Como el ayuntamiento (la dirección) reconoce el poder las asociaciones (la emergencia) tiene que llegar a acuerdos. Sabe que en las asociaciones hay poder y tiene que negociar. Esto de negociar es una palabra que supongo implica una cierta igualdad entre las partes. No sé si la “dirección” de la empresa concibe la relación con sus “asociaciones” de trabajadores como de igual a igual. Claro que en muchos casos esto está viciado desde su origen cuando hay un principio básico de enfrentamiento, como el de patronal y sindicatos.
Si hablamos de mis queridas cooperativas, me encuentro con que hay ciudades que se organizan como cooperativas para conseguir determinados servicios. Es lo que ha ocurrido en Holanda en un pueblo que se ha organizado como cooperativa (comentado por Enrique Dans a partir del blog de Héctor Milla) para conseguir mejores condiciones de acceso a Internet. Detrás de esta actividad cooperativista de un pueblo tiene que haber emprendedores, está claro. Pero lo que me interesa de un pueblo-cooperativa es que abre nuevos campos de relación, de colaboración. Si a esto le añado el p2p que me posibilitan las tecnologías se me abre un campo nuevo, interesante y en el que hurgar.
La empresa-pueblo creo que también camina en la dirección empresa-haya que tanto juega me da. Son formas de darle la vuelta al tradicional “unos piensan y otros hacen”, son formas de crear espacios de convivencia donde nos organizamos entre todos para entendernos y desarrollar relaciones dignas.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

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