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¿Qué hacemos con los malos? 17 comentarios


Abro este post para recolocar un par de conversaciones (ésta y ésta) que tengo abiertas por otras profundidades de este blog y a la que quisiera darle más luz y taquígrafos. Viene a cuenta de algo que he escrito en un comentario que respondía a una pregunta sobre “¿qué hacemos con la gente que no vale?”. Mi respuesta: “Te los quedas”.

Ya sé que es muy fácil escribir esto de no echar a nadie de una empresa. Ya sé que es una quimera. Ya sé que hay ejemplos mil de casos en que eso no sucede. Ya sé que hay gente estúpida. Ya sé que no juegan tan bien como nosotr@s a escribir blogs. Ya sé que son torpes y a veces malintencionados. Ya sé todo eso. Pero insisto: “Te los quedas”.

Y me salen diez razones para ello:

  1. ¿Por qué no se va la persona que seleccionó a esa persona? Quien seleccionó también falló, al igual que quien la entrenó, al igual que quien le enseñó lo que había que hacer. Estas personas también fallaron. ¿Por qué no se van? Por la estúpida campana de Gauss. Ellos también son estúpidos.
  2. ¿Quién no conoce a alguien torpe y de bajo rendimiento en un equipo y que luego resurge de forma espectacular? Y no sólo de fútbol vive el hombre, eh.
  3. Es más fácil quedarte con quienes piensan como tú. A veces confundimos el rendimiento bajo con el rendimiento diferente. Las mediciones no son absolutas nunca cuando hablamos del desempeño de las personas. Hay que andarse con mucho ojo.
  4. Si quitas siempre al “peor” te quedas solo. Es evidente, ¿no? Al ir echando al peor cada vez que haces un análisis y al ir reduciendo plantilla, al final tienes que decidir… hacer solitarios. Y eso es muy aburrido.
  5. En la mayor parte de las ocasiones tiene tanta o más responsabilidad el jefe directo que la persona a la que quieres echar. Si fuéramos justos, la mayor parte de las veces deberíamos echar a muchos jefes.
  6. Si echas a alguien asumes que tienes poder para disponer de las vidas de las personas. No voy a decir que manejas esclavos, pero sí que dispones de capacidad para hundir a una persona. Echar a alguien (y yo desgraciadamente he tenido que estar enfrente de unas cuantas personas para decirles eso disfrazado de compasión) no es una decisión que afecta igual a todas las personas. Debieras conocer antes las situaciones personales y casi nunca las conoces.
  7. Si echas a alguien, debieras eliminar de todo tu discurso empresarial el 90% de las chorradas que escribes en cuanto a valores y otras modas en uso. Léelas y luego se las explicas a la persona que echas.
  8. No por quedarte con los mejores, alcanzas tu óptimo global. Es pura teoría de Goldratt. Los mejores no siempre suman. Quizá haya que poner al torpe en otro lugar.
  9. Si me dices que en tu empresa todos los trabajos son para superdotados, entonces sí admitimos que despidas gente. Si sigues teniendo trabajos para gente normal, pues entonces con algo de esfuerzo y apoyo de su equipo, no te preocupes, los torpes llegan a tu estándar.
  10. Si echas a alguien has fracasado. Otra cosa es que tú seas capaz de vivir junto a tu fracaso y no te pase nada. Pero se llama hipocresía.

Quizá me paso, pero es mi conciencia la que bloguea.

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Cluetrain 4 comentarios


Es un buen momento para reconocer la ignorancia propia. A través de este artículo de José Luis Orihuela en el que nos adivina lo que va a acontecer en 2006, llego al manifiesto Cluetrain. Es mi primera noticia al respecto y por eso mi ignorancia. Pero… qué delicia. Ah, esta agradable sorpresa me hace recordar que estoy aquí en medio de la blogosfera en gran parte gracias a una
conferencia organizada por Enpresa Digitala en la que hablaban el amigo J.L.Orihuela e Iñigo Arbildi en San Sebastían allá en la primavera de este año que ahora acaba. Gracias, buen hombre, gracias.

Parece que hay que volver allá al año 99 para saber de qué va la cosa, pero merece la pena, desde mi punto de vista. Se recogen 95 tesis sugerentes, algunas todavía bordeando la provocación y otras jugando a adivinanzas. Pero sugerentes, muy sugerentes.

Para no colocar aquí mucho texto, os dejo un enlace al manifiesto más abajo. Lo he corregido un poco porque la versión mexicana a la que he accedido tenía algunos pequeños errores y algunas expresiones que quizá se nos alejan un poco de nuestro castellano corriente y moliente. Os lo dejo en PDF para bajároslo aquí si os apetece.

Por cierto, yendo a Amazon encuentro un hermoso triángulo de libros que abren mentes. Junto a éste de Cristopher Locke, Rick Levine, Doc Searls y David Weinberger (The Cluetrain Manifesto) aparecen We the Media de Dan Gillmor y nuestro aclamado Howard Rheingold con su Smart Mobs (en wikipedia, también). Por cierto, los dos primeros están descargables en PDF, todo un detalle.

Ahora que no me oye nadie, todavía tengo pendiente leer el de Dan Gillmor, pero… esto… bueno, son deseos para 2006, ¿no? Pasadlo bien.

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Seis etiquetas para 2005 y tres para 2006 Sin comentarios


Vacío por dentro, a los que no somos forofos de decir cómo es la gente, ahora resulta que nos ha salido el sarpullido de etiquetar el mundo.

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Organización horizontal 2 comentarios


No he podido evitarlo: esto sí que es una organización horizontal y lo demás tonterías (vía Smart Mobs):
http://www.themilewall.com/index.html

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Meme literario Sin comentarios

Recojo la invitación (disculpe el retraso) de Gonzalo G. Cotorruelo y me desnudo:

¿Qué libro me gustaría ser?
Alguno de Bryce Echenique, no sabría quedarme con alguno… con cualquiera que contenga un personaje desmedido.

¿Alguna vez te enamoraste de un personaje de ficción?
Creo que lo más cerca ha sido con Meteoro, un personaje de una serie de dibujos animados de hace treinta y tantos años. También me han enganchado muchos personajes de Bryce Echenique.

El último libro que compré
Tres, ayer. Elogio de la lentitud, de Carl Honoré. Neomanagement jefes tóxicos y sus víctimas, de Iñaki Piñuel. La organización por dentro, de Charles Handy. Lo siento, vosotros habéis preguntado.

El último libro que leí
Sistemas emergentes, de Steven Johnson.
Del otro lado: Hit man, de Lawrence Block.

Cinco libros que me llevaría a una isla desierta
Mucha pregunta. Necesitaría tiempo para meditar.
Alguno de Vázquez Montalbán, Andrea Camilieri, Lawrence Block o Sue Grafton para estar entretenido.
Cualquiera de Bryce Echenique: El hombre que hablaba de Octavia de Cádiz, Un mundo para Julius, Tantas veces Pedro, La vida exagerada de Martín Romaña…
Algún tomo gordo de Francisco Ibáñez, para tener algo de alegría. A ser posible con empacho de Anacleto.
También me llevo alguno de Vargas Llosa y quizá de ….no sé….
Y no sé… (joder, llevo 30 minutos dándole vueltas, os lo juro). Ya lo siento, un par de libros serían de los aburridos, aunque con un toque un poco divergente. Pongamos Funky Business, de los suecos de nombre largo, y Multitudes Inteligentes, de Howard Rheingold.

Cuentos que me han gustado muchísimo
Pues no es que yo sea mucho de cuentos, mira tú por dónde. Pero, si podemos considerarlo así, me quedaría con uno: Los jefes, de Vargas Llosa.

A quién se lo paso y por qué
Pues se lo pasaré a David, porque tiene menos de 30 años, lo cual está muy bien. Se lo comentaré en persona, que estoy con él el lunes. Vamos, tomando un café…

Banda ancha, aceras, por favor Sin comentarios


Leo en el blog de Enrique Dans acerca de On line category killers. Pues vale, aunque reemplazar un modelo de compra puede traer sus consecuencias. Porque dios me libre de considerar que ¿¿¿interactuar en digital no es una forma de comunicación humana??? Cuando escribo esto estoy seguro de que alguien me lee. Interacción humana por medios digitales. Cuando hago un pedido a una tienda on line, estoy seguro de que una máquina me
lee. Interacción de un humano con una máquina. Punto. Nooooo, porque luego tengo la interacción con un humano, que por cierto no llega ni de lejos a poder en trabajar en alguna de las de trabajobasura.com (ahora mismo la página dice que está saturada¿?). La interacción humana a partir del pedido digital la hago con el que me sube las cajas a casa, al que por cierto, siempre le damos propina, algo cercano a la limosna, pero incorporado a un proceso digitalizado.

Creo que tenemos que reflexionar entre todos acerca de esto. Suelo preguntar en mis clases: ¿cuál puede ser la principal razón para que el bit reeemplace al átomo? Y les suelo responder (porque, muy en su papel, los alumnos no responden a estas preguntas, que son retóricas, para que el profe se luzca): porque es más barato. Ohhhhh…. admiración general. Sí, la pu.. economía, la pasta, colegas. Ni interacciones digitales, ni redes sociales basadas en tecnología, ni flautas en vinagre; la pasta, el vil metal. Bueno, antes; ahora, el vil plástico… o el vil bit.

Copio un texto del libro “Sistemas emergentes. O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software” de Steven Johnson (pág. 85):

“Los vecinos se enteran de lo que les sucede a otros vecinos porque se cruzan con ellos, y pasan por delante de los comercios y viviendas de otros mientras caminan por la acera. las aceras permiten comunicaciones de “banda ancha” entre completos desconocidos y reúnen a gran número de individuos en confiraciones aleatorias. Sin las aceras, las ciudades serían como hormigas sin sentido del olfato, o como una colonia con muhy pocas obreras. Las aceras proporcionan tanto el tipo como la cantidad correcta de interacciones locales. Son las uniones intercelulares de la vida de la ciudad”
Otra alternativa es quitar las aceras.

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Ex-usuarios de Internet Sin comentarios


Leo en una noticia que cita un estudio de Morgan Stanley dos datos sorprendentes:

  • El número de internautas supera los 1.000 millones. En España alguien dice que somos 16,5 millones y de ellos 10 millones activos (¿?).
  • Pero la otra cara de la moneda es que “cerca de 600.000 personas dejaron de usar Internet“… y quiero creer que no es porque fueron al otro barrio y allí no pillaron banda ancha a precios razonables ;-)

Entonces la pregunta es: ¿por qué alguien que usa Internet decide, al cabo de un tiempo, dejar de hacerlo? Misterio.

Por cierto, los de Morgan Stanley dicen que para 2006: “la banda ancha y la tecnología móvil son dos apuestas seguras de futuro. Los usuarios quieren conectarse de forma permanente. Además, la personalización y los contenidos generados por los usuarios (RSS, ‘blogs’, etc.) van a seguir creciendo durante el próximo año, según este informe.” Pues se habrán quedado calvos detrás de sus orejas.

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Curso sobre redes sociales Sin comentarios


A través de Smart Mobs, he llegado a un genial planteamiento de curso sobre redes sociales en la Universidad de Berkeley con un tratamiento estelar de lo que ofrecen las nuevas tecnologías de comunicación, con diversas actividades y material de referencia en torno a:

  • Social Networks, online and offline, as organizations
  • Social Software: Culture and Genre

El curso persigue estos dos objetivos:

  • Social scientists have begun to use the concept of social networks to analyze the way that computer networks are changing the basic structure and dynamics of organizations. Our objective is to understand social networks both as a theory and as a social science research methodology.
  • As a method, the question is how to define and explore social networks operationally. Thus a second objective is to introduce two of the basic social science techniques for analyzing the social dimensions of computer networks: surveys and participant observation

Abordan una serie de temas a cual más interesante:

  • Social capital & social networks
  • The strength of weak ties
  • Small worlds/six degrees
  • Play and Games
  • Presentation of Self: Online and Offline
  • Presentation of Self: Part 2. Online Dating
  • Blogs, Bloggers, Blogging
  • Political and Social Action
  • The Network Organization: A New Model of the Professions

Cuando explican el enfoque y responden a la pregunta de por qué de esta forma, dicen: Pedagogically, the opportunity to reflect, write, share and get feedback from your peers is one of the best ways to learn. Rather than simply writing formalized papers for the professor, we are going to encourage an environment where everyone comments on each other’s thoughts. We are very interested in thinking of this class as a social network that can make a contribution to the social network community.

Parece que todo el planteamiento del curso está soportado en una serie de blogs que deben mantener los alumnos. En este sentido, este enfoque de las redes sociales es genial.

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Carlo M. Cipolla: estupidez humana 19 comentarios

En varias ocasiones he citado por aquí a Carlo M. Cipolla y su investigación sobre la estupidez humana. Adjunto un resumen que en su momento me pasó mi amigo Kepa y que he visto recogido en algunos otros sitios de la red de redes.
Comentarios interesantes en torno a la estupidez podéis encontrar también en:
http://gandalf.it/esp/estupid.htm

Las leyes fundamentales de la estupidez humana
(basado en Cipolla, Carlo M.: Allegro ma non troppo, 1998 )

Primera Ley Fundamental: Siempre e inevitablemente todos subestiman el número de individuos estúpidos en circulación

A primera vista esta afirmación puede parecer trivial, o más bien obvia, o poco generosa, o quizá las tres cosas a la vez. Sin embargo, un examen más atento revela de lleno la rotunda veracidad de esta afirmación. Cipolla considera que por muy alta que sea la estimación cuantitativa que se haga de la estupidez humana, siempre quedaremos sorprendidos de forma repetida y recurrente por el hecho de que:

a. personas que uno ha considerado racionales e inteligentes en el pasado resultan ser inequívocamente estúpidas;
b. día tras día, con una monotonía incesante, vemos cómo entorpecen y obstaculizan nuestra actividad individuos obstinadamente estúpidos, que aparecen de improviso e inesperadamente en los lugares y en los momentos menos oportunos.

La Primera Ley Fundamental impide la atribución de un valor numérico a la fracción de personas estúpidas respecto del total de la población. Cualquier estimación numérica resultaría ser una subestimación. Por ello en las líneas que siguen se designará la proporción de personas estúpidas en el seno de una población con el símbolo σ.

Segunda Ley Fundamental: La probabilidad de que cierta persona sea estúpida es independiente de cualquier otra característica de esa persona.

No todos los humanos son iguales ya que unos son más estúpidos que otros. Según Cipolla, el grado de estupidez viene determinado genéticamente por la naturaleza pero no está asociado a ninguna otra característica de raza, sexo, nacionalidad o profesión.

El profesor Cipolla realizó amplios estudios demográficos con muy diversos sectores de la población. Inicialmente afirma haber comprobado que entre los trabajadores “de cuello azul” existía una fracción σ de estúpidos y que esa fracción era mayor de lo que esperaba, con lo que se confirmaba la primera Ley. Sospechando que podía deberse a falta de cultura o a marginalidad social estudió muestras de trabajadores “de cuello blanco” y a estudiantes, comprobando que entre ellos se mantenía la misma proporción. Más sorprendido aún quedó al medir el mismo parámetro entre los profesores de universidad. Decidió por tanto expandir sus estudios hasta la élite de la sociedad, los laureados con el
Premio Nobel. El resultado confirmó el poder supremo de la naturaleza: una proporción σ de laureados con el Nobel son estúpidos.

Tercera Ley Fundamental (o de Oro): una persona estúpida es aquella que causa pérdidas a otra persona o grupo de personas sin obtener ninguna ganancia para sí mismo e incluso incurriendo en pérdidas.

El análisis de costes y beneficios de Carlo M. Cipolla permite clasificar a los seres humanos en cuatro tipos de personas, cada uno de los cuales ocupa un cuadrante en un sistema de coordenadas. Si representamos en el eje de abcisas el beneficio, positivo o negativo, que obtiene el individuo y en el eje de ordenadas el beneficio (+) o coste (-) que causa a los demás, podemos definir y estimar las coordenadas de los siguientes tipos:

Desgraciado (D): aquel que se causa un perjuicio a sí mismo, beneficiando a los demás.
Inteligente (I): aquel que se beneficia a sí mismo, beneficiando a los demás.
Bandido (B): aquel que obtiene beneficios para sí mismo, perjudicando a los demás.
Estúpido (E): aquel que causa pérdidas a otros, perjudicándose a la vez a sí mismo.

Distribución de Frecuencia

La mayoría de los individuos no actúa consistentemente. Bajo ciertas circunstancias una persona puede actuar inteligentemente y en otras actuar como desgraciado. La única importante excepción a esta regla es la de las personas estúpidas que normalmente muestran una fuerte tendencia hacia un comportamiento estúpido en cualquier actividad o empresa. Para los demás, podremos calcular su posición en el eje de coordenadas del gráfico 1 como una media de los resultados de sus acciones en términos de costes y beneficios causados sobre sí mismos y sobre los demás. Esta posibilidad nos permite hacer la siguiente digresión:

Consideraremos un “bandido perfecto” aquel que mediante sus acciones obtiene para sí mismo un beneficio igual al coste que origina en los demás. Es el caso del ladrón que roba a otro cien euros sin causarle ningún coste adicional. Esta situación puede ser definida como un “juego de suma cero” en el que el conjunto de la sociedad ni gana ni pierde. El “bandido perfecto” quedaría representado en el eje de coordenadas del gráfico 2 sobre la línea OM que bisecta el cuadrante B.

Sin embargo los “bandidos perfectos” son relativamente escasos. Es más frecuente que haya “bandidos inteligentes” (Bi) que obtienen más beneficios que los costes que causan, o “bandidos estúpidos” (Be), que para obtener algún beneficio causan un coste alto a los demás. Desgraciadamente los bandidos que permanecen por encima de la línea OM son relativamente poco numerosos. Es mucho más frecuente el individuo Be. Ejemplo de este último puede ser el ladrón que destroza los cristales de un coche para robar su radio o el que asesina a alguien para irse con su mujer a pasar un fin de semana en Montecarlo.

El poder de la estupidez

Los estúpidos son peligrosos y funestos porque a las personas razonables les resulta difícil imaginar y entender un comportamiento estúpido. Una persona inteligente puede entender la lógica de un bandido. Las acciones de un bandido siguen un modelo de racionalidad. El bandido quiere obtener beneficios. Puesto que no es suficientemente inteligente como para imaginar métodos con que obtener beneficios para sí procurando también beneficios a los demás, deberá obtener su beneficio causando pérdidas a su prójimo. Ciertamente, esto no es justo, pero es racional, y siendo racional, puede preverse. En definitiva, las relaciones con un bandido son posibles puesto que sus sucias maniobras y sus deplorables aspiraciones pueden preverse y, en la mayoría de los casos, se puede preparar la oportuna defensa.

Con una persona estúpida todo esto es absolutamente imposible. Tal como está implícito en la Tercera Ley Fundamental, una criatura estúpida nos perseguirá sin razón, sin un plan preciso, en los momentos y lugares más improbables y más impensables. No existe modo racional de prever si, cuando, cómo y por qué, una criatura estúpida llevará a cabo su ataque. Frente a un individuo estúpido, uno está completamente desarmado.

Puesto que las acciones de una persona estúpida no se ajustan a las reglas de la racionalidad, es lógico pensar que tienen todas las de ganar porque:

a. generalmente el ataque nos coge por sorpresa.
b. incluso cuando se tiene conocimiento del ataque, no es posible organizar una defensa racional porque el ataque, en sí mismo, carece de cualquier tipo de estructura racional.

El hecho de que la actividad y los movimientos de una criatura estúpida sean absolutamente erráticos e irracionales, no sólo hace problemática la defensa, sino que hace extremadamente difícil cualquier contraataque. Y hay que tener en cuenta también otra circunstancia: la persona inteligente sabe que es inteligente; el bandido es consciente de que es un bandido y el desgraciado incauto está penosamente imbuido del sentido de su propia candidez. Pero al contrario que todos estos personajes, el estúpido no sabe que es estúpido y esto contribuye en gran medida a dar mayor fuerza, incidencia y eficacia a su poder devastador.

Cuarta Ley Fundamental: Las personas no estúpidas subestiman siempre el potencial nocivo de las personas estúpidas. Los no estúpidos, en especial, olvidan constantemente que en cualquier momento, lugar y circunstancia, tratar y/o asociarse con individuos estúpidos se manifiesta infaliblemente como un costosísimo error.

No hay que asombrarse de que las personas desgraciadas e incautas, es decir, las que en los gráficos 1 y 2 se sitúan en el cuadrante D, no reconozcan la peligrosidad de las personas estúpidas. El hecho no representa sino una manifestación más de su falta de previsión. Pero lo que resulta verdaderamente sorprendente es que tampoco las personas inteligentes ni los bandidos consiguen muchas veces reconocer el poder devastador y destructor de la estupidez. Es extremadamente difícil explicar por qué sucede esto. Se puede tan sólo formular la hipótesis de que, a menudo, tanto los inteligentes como los bandidos, cuando son abordados por individuos estúpidos, cometen el error de abandonarse a sentimientos de autocomplacencia y desprecio en lugar de preparar la defensa y segregar inmediatamente cantidades ingentes de adrenalina ante tamaña situación de peligro.

Uno de los errores más comunes es llegar a creer que una persona estúpida sólo se hace daño a sí misma, pero esto no es más que confundir la estupidez por la candidez de los desgraciados.

A veces hasta se puede caer en la tentación de asociarse con un individuo estúpido con el objeto de utilizarlo en provecho propio. Tal maniobra no puede tener más que efectos desastrosos porque:

a) está basada en la total incomprensión de la naturaleza esencial de la estupidez y
b) da a la persona estúpida la oportunidad de desarrollar sus capacidades aún más allá de lo originalmente supuesto. Uno puede hacerse la ilusión de que está manipulando a una persona estúpida y, hasta cierto punto, puede que incluso lo consiga, pero debido al comportamiento errático del estúpido, no se pueden prever todas sus acciones y reacciones y muy pronto uno se verá arruinado y destruido sin remedio.

A lo largo de los siglos, en la vida pública y privada, innumerables personas no han tenido en cuenta la Cuarta Ley Fundamental y esto ha ocasionado pérdidas incalculables.

Macroanálisis y Quinta Ley Fundamental: La persona estúpida es el tipo de persona más peligrosa que existe.

Las consideraciones finales de la Ley cuarta nos conducen a un análisis de tipo “macro”, según el cual, en lugar del bienestar individual, se toma en consideración el bienestar de la sociedad, definido, en este contexto, como la suma algebraica de las condiciones del bienestar individual. Es esencial para efectuar este análisis una completa comprensión de la Quinta Ley Fundamental. No obstante, es preciso añadir que de las cinco leyes fundamentales, la Quinta es, de largo, las más conocida.

El corolario de la ley dice así: El estúpido es más peligroso que el bandido.

La formulación de la ley y el corolario son aún del tipo “micro”. Sin embargo, tal como hemos anunciado anteriormente, la ley y su corolario tienen profundas implicaciones de naturaleza “macro”. Si todos los miembros de una sociedad fuesen bandidos perfectos, la sociedad quedaría en una situación estancada pero no se producirían grandes desastres. Todo quedaría reducido a transferencias masivas de riqueza y bienestar. Pero cuando los estúpidos entran en acción las cosas cambian completamente. La personas estúpidas ocasionan pérdidas a otras personas sin obtener ningún beneficio para ellas mismas y, por consiguiente, la sociedad entera se empobrece.

El gráfico 3 muestra un sistema de clasificación simple entre las acciones que causan beneficio o perjuicio a la sociedad como un todo. Toda actividad representable a la derecha de la línea NOM implica una redistribución con beneficio social neto, mientras que las actividades que caen a la izquierda o debajo de dicha línea implican pérdidas sociales netas.

El profesor Carlo M. Cipolla, erudito historiador que ha investigado intensamente la sociedad clásica romana, la sociedad medieval y muchas otras de la antigüedad, está perfectamente cualificado para afirmar, como hace, que el coeficiente σ es una constante histórica. ¿Por qué entonces unas sociedades prosperan y otras entran en decadencia? Depende exclusivamente de la capacidad de los individuos inteligentes para mantener a raya a los estúpidos.

Más aún: en las sociedades en decadencia, el porcentaje de individuos estúpidos sigue siendo igual a σ; sin embargo, en el resto de la población Cipolla observa, sobre todo entre los individuos que están en el poder, una alarmante proliferación de bandidos con un elevado porcentaje de estupidez. Y entre los que no están en el poder, un igualmente alarmante crecimiento del número de los desgraciados incautos. Tal cambio en la composición de la población de los no estúpidos es el que refuerza inevitablemente el poder destructivo de la fracción σ y conduce al país a la ruina.

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Idea radical: la permuta 8 comentarios


Llegamos al tercer capítulo de nuestras ideas radicales. La primera tuvo que ver con eliminar la referencia del calendario laboral anual y la segunda con quitar de en medio la figura del gerente unipersonal. Como ya va siendo hora de utilizar un verbo más positivo al comienzo de nuestras ideas,
sugerimos esta tercera: ayudar a que las personas vayan permutando sus puestos para encontrar el que más les encaje dentro de la organización, en un proceso dinámico, constante a lo largo del tiempo y mediante negociación.

Todos conocemos el famoso asunto de la permuta en la Administración. Puede referirse a puestos de trabajo o puede referirse a bienes materiales. La condición es que haya dos partes que perciben beneficio mutuo en el asunto. La entidad que está por encima de las partes que permutan es probable que no tuviera conocimiento de que eso pudiera ser beneficioso. Porque las partes (personas, que es lo de lo que vamos a hablar) comprenden mejor su integración en el sistema global que el propio sistema.

Tiene el asunto que ver con el hecho de que las personas decidan acerca de su futuro dentro de una organización y encuentren dentro del sistema aquella responsabilidad que les satisfaga al máximo. Lo que haríamos es no decidir sobre carreras profesionales o chanfainas parecidas. Cada persona es responsable de su desarrollo profesional, así que… manos a la obra. Es asunto tuyo, colega.

Desparecería el concepto de “promoción”. La empresa (sea lo que sea) decidiría a través de su equipo de gestión (sea el que sea) qué necesidades de puestos o responsabilidades hace falta cubrir o dónde pueden requerirse más personas. Pero siempre serían éstas las que tendrían que negociar entre ellas quién va dónde. La única condición para los movimientos internos es el acuerdo entre las partes (sigo bebiendo de las fuentes de Hans Monderman), incluyendo el económico. Técnicamente sería algo así como si aparecería un cartel en el tablón de anuncios que dijera: “A partir de hoy el departamento de recursos humanos delega en cada persona su plan de desarrollo personal y profesional. Sólo se atenderán excepciones que necesiten ayuda a petición de la persona interesada. En estos casos se acompañará obligatoriamente justificante de su hijo/a que atestigüe su incapacidad para gestionar su vida personal“.

La permuta pretende que cada persona busque dentro de la organización qué le interesa y dónde puede trabajar más a gusto. Esto tiene varias ventajas:

  • las personas son activas para conocer cómo es la organización
  • se potencia la negociación y el consenso entre las partes
  • incita a la persona a gestionar su propia satisfacción laboral (y no a que sea medida cada dos años, con una encuesta anónima, como extremo contrario)
  • incita a la persona a que encuentre el lugar donde su rendimiento sería el más adecuado
  • nadie decide por ti tu desarrollo personal y profesional


Una derivada de introducir esta práctica es que impulsamos la organización informal, que es la real, la que surge de la química que se establece entre las personas. Los “gestores” de la empresa no tienen poder para decir no a un consenso entre las partes. Reconocen la subsidiaridad (o subsidiariedad, que las dos palabras las encontramos en el diccionario de la RAE como sinónimos). Si existen varias partes interesadas en permutar con alguien, siempre primará el acuerdo al que lleguen en la negociación, aunque, por excepción, pudiera intervenir un árbitro, si se produjera conflicto.

Habría un mercado interno de oferta/demanda que se autorregula (idea básica de Thomas Malone). Los acuerdos entre las partes podrían ir incluso más allá que el intercambio de puesto: hoy yo te echo un cable y trabajo algo más para que tú puedas trabajar menos horas, mañana me pasas un trabajo por correo electrónico para que yo te lo termine (o haga parte de él), etc.

Que nadie piense que esta idea es de bombero. En buena parte refleja lo que sucede en la mayor parte de las empresas. Las personas se ponen de acuerdo para hacer cosas, a pesar de la dirección. Tienen que hacer cosas y recurren a su red informal, aunque la dirección piense que las cosas se hacen de acuerdo con su organigrama formalizado. Así que damos curso legal a lo que ya pasaba, aunque quizá al hacerlo legal lo estropeemos… ¿o no?

Nota.- En parte esta idea de la permuta de puestos y responsabilidades en la empresa recoge con amplia libertad vientos que soplan de Thomas Malone y de Eduardo Punset, y también de las gestiones que mi madre realiza con la Administración. En este último caso, he de reconocer que permutar “con” la Administración es iniciar un proceso 80% surrealista y 20% kafkiano, imposible de comprender para la raza humana en su momento evolutivo actual.

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