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Las nuevas formas Sin comentarios

Siempre me ha parecido una suscripción interesante la de la página que firma Ana Bedia en el área de Tecnología del portal de Terra.
http://www.terra.es/tecnologia/articulo/html/tec12820.htm es un buen repaso de quién es quién en el nuevo mundo.

Interesante Sin comentarios

Sólo lo estoy oliendo, pero me parece interesante. Lengua y nuevas tecnologías:
http://jamillan.com/

Texto, hipertexto y serendipia Sin comentarios

Empieza a ser un (mi) gran problema.
Antes aprendimos a leer, en un sentido, en un sólo sentido, con excepciones de Cortázar y alguna otra rareza. Un sólo sentido. Qué gran limitación. Ni hacia el costado, ni hacia atrás (al menos, pocas veces hacia atrás).
Ahora es la red, el hipertexto. No leemos las enciclopedias. Somos más wikitarras cada día. De aquí a allá, de allá a la otra esquina. Zozobra: ¿dónde estaba el origen?
La serendipia empieza a ser mi gran problema, creo. http://jamillan.com/v_serendi.htm
Leí hace tiempo un libro que me gustó de George Landow, Hipertexto. Aquí para perseguir y divagar: http://www.faced.ufba.br/~edc708/biblioteca/interatividade/web%20paradigma/Landow.html
Esta reflexión me surge al leer un interesante documento http://www.enpresadigitala.net/castellano/claves_gestion/index.jsp?id=662 de una página en general más que recomendable: http://www.enpresadigitala.net/

Tapones 2 comentarios

Son varias las veces que en los últimos días tengo esta imagen: la del tapón. Organizaciones que son como tapones. Tapan el potencial de las personas. Concepto tapón:
Hay una presión para hacer saltar el tapón: las personas que llegan nuevas a las organizaciones.
El tapón, con el tiempo, elimina las fuerzas para hacer saltarlo: las personas se acomodan a una situación de limitación.
El tapón es opaco y no deja ver lo que hay fuera: las personas pierden la referencia real (es decir, el contacto físico) con el cliente.
Si el tapón desaparece, resultan situaciones nuevas insospechadas: las personas que cambian de rol aparecen como si fueran otras personas, diferentes.
Hay fábricas de tapones: los directivos, la sociedad en su conjunto, la intolerancia, el endiosamiento de la productividad.
Así pues, las organizaciones tapones funcionan con el objetivo de que sus personas no liberen la energía de que disponen. Pueden hacerlo a propósito o sin querer. Pero casi todas tienen en común una cosa: nos ponen límites.

Breve y escaso 2 comentarios

Si lo puedes decir en dos palabras, no lo digas en tres. Sea lo que sea lo que quieras comunicar, el numerador tiende a ser el mínimo imprescindible. En una economía que magnifica la eficiencia veo demasiada obsesión por mirar al numerador y no tanto al denominador. Y… en fin, quizá fuera mejor romper los techos y no tanto mirar a reducir los recursos… o quizá las dos cosas a la vez, ¿no?
En el numerador va el tiempo. En el numerador va el espacio. Hay que ahorrar tiempo, hay que ahorrar espacio. No me molestes con información innecesaria. Y Nonaka diciendo que para generar conocimiento hay que crear redundancia. ¿Habrán leído a Nonaka los avanzados del spam?
O sea que menos tiempo. Aunque el tiempo es igual para todos, ¿no? Ya, claro, el tiempo puedes percibirlo de distinta forma: se puede pasar deprisa o se puede pasar lento. Up to you, que dirían los ingleses. Muchas veces lo quieres sólo si no lo tienes. Humanos que somos.
O sea que menos espacio. Pisos enanos, suelo vertical, cosas de esas. Claro que cuando miras desde Torrecuadrada de Molina de Aragón no tiene ningún sentido. Hay espacio, pero parece estar en el lugar inadecuado. Lo quieres si no lo tienes, otra vez lo mismo.
Por tanto, y es por lo que me venía a la cabeza, tiempo y espacio valen dinero dentro de un paradigma, el de la empresa, el del primer mundo ¿civilizado?, el de la eficiencia. Cuando “no tienes tiempo para nada” y el metro cuadrado cuesta su espacio en oro, quizá haya que buscar otro paradigma. Porque moverse en éste, empieza a no tener gracia.
Termino por ir a nuestra sacrosanta gestión de la información. Hay que parar este desvarío de datos en que nos movemos. Cuando hay muchos, al final es como si no tuvieras nada de información. Y, además, genera desasosiego.

VACACIONES Sin comentarios

El título no es para dar envidia sino para poneros en contexto. Ultima día de trabajo antes de desaparecer con la bici una semana. Me levanto y quiero que el día vaya bien, voy a evitar los focos de pesimismo y me voy a centrar en cosas que me sean especialmente agradables.
De repente se me ocurre que puedo darme una vuelta por un par de salas de ordenadores que me da la sensación que están un poco abandonadas. Entro, observo, analizo, me cabreo, me deprimo y me acuerdo del mail de Julen de ayer. Ante mi, en las dos salas, veo cantidades ingentes de avanzadas tecnologías de la información . Subo, pregunto, y me dicen: “esos recursos no han estado en marcha más de tres horas seguidas en los dos últimos años, y en total no más de dos días”. Hago números, no puedo evitarlo, la inversión debio ser brutal. La cosa está clara no necesitabamos la “Trados”

Ideas 5 comentarios

Ayer fue un día de ideas. Vuelvo a recordar un post anterior respecto a la riqueza de las conversaciones inteligentes. Es que es un puro disfrutar cuando ves a tu alrededor lo que otras personas pueden aportar. Y no sólo hablo del entorno profesional; por supuesto también en el familiar es de agradecer. Pues me considero una persona con mucha, pero que mucha suerte.
Hay que bajar la guardia y callarse. Dejar que los demás invadan el terreno que uno habitualmente pisa. Ceder derchos de propiedad y mantener una actitud de invitación constante a dejar hablar. Es una pena nuestra limitada capacidad intelectual para absorber lo que fluye desde quienes nos acompañan. Ayer tuve la sensación en varias ocasiones de que es una realidad aquel conocido gráfico de la pérdida de información entre emisor y receptor. ¿Soy capaz de expresar lo que pienso? ¿Me va a escuchar quien está frente a mí? ¿Va a tratar de entenderme o va a preparar su respuesta?
Ayer hablamos un rato de por qué hay personas que vienen de fábrica con una natural predisposición a gestionar con facilidad la información. No sé si Darwin, en caso de que anduviera por aquí, consideraría esa habilidad para gestionar información como una característica de la selección natural. Pero la idea empieza a parecer apetecible. David ya está montado en la “productividad informativa”. El sistema planetario que magnifica la eficiencia también nos ha alcanzado. ¿Ser eficiente es como sobrevivir? ¿No va a haber cabida para los torpes informacionales? Tenemos que caminar por los senderos de las herramientas que nos ayuden a hacer a la gente más eficiente informativamente.
Sí, de acuerdo, entran en escena las tecnologías. Pero las tecnologías empiezan a mosquearme porque no me están ayudadndo demasiado a hacer las preguntas. Y no tengo respuestas si no hago las preguntas adecuadas.
Ayer fue otro día interesante, para pensar y escuchar. También encontré trazos de sencillez en algunos planteamientos respecto a la arquitectura de las organizaciones. Disculpen lo retrocido de la expresión, pero tuvo su punto de interés reconocer que en ciertas ocasiones los humanos complicamos lo sencillo. No puedo dejar pasar esta oportunidad para mostrar hasta dónde somos capaces de llegar para cortar hierba.

Vacaciones, trabajo y las fronteras Sin comentarios

Disculpen las molestias ocasionadas por esta ausencia. Pero es que estuve de vacaciones y… no, no estuve exactamente de vacaciones, porque llevé cosas que pueden generarme ingresos. ¿Así definimos el trabajo? Lo que te genera ingresos. Pues estuve en parte de vacaciones y en otra parte no, no estuve de vacaciones. Luego llegó otra semana con un montón de trabajo, pero también he conseguido sacar tiempo para dentro del trabajo incluir no-trabajo. Y esto, como otras muchas veces, me lleva a lo complicado que hoy en día es poner límites a las cosas.
En un proyecto en el que estoy trabajando ahora, muy basados en la especialización del investigador, parece que se levantan silos de conocimiento. Pero hurgas en las fuentes de información a las que acceden quienes habitan en los nichos y he aquí que descubres que están, por ejemplo, suscritos a las mismas revistas, de esas “científicas-científicas” que parece encierran lo más oscuro de la sabiduría.
En cualquier caso, y en otro proyecto que me tiene muy pero que muy enganchado, el lunes pasado discutíamos sobre las contribuciones de las personas. Seguimos anclados en el concepto tiempo. Y es difícil salir de él, porque es la medida de muchas, de muchísimas cosas. Según tiempo cuesta más o menos dinero. Entonces, ¿quién se atreve a perder el tiempo? Y… lo a gusto que te quedas cuando lo pierdes porque sí, ¿verdad? Incluso ya puestos, ¿podríamos hacer lo mismo con la información? No estaría mal: relajarnos, dejar pasar la información, sin evaluar su pertinencia, su fiabilidad y todas esas cosas que queremos medir en aras de la eficiencia.
En fin, ahora que vuelvo al blog, creo que las fronteras, en la vida profesional y la particular, en la información, en los barrios, en el mundo, pierden sentido. Ya sé que es una afirmación demasiado en boga. Pero creo que las fronteras, al menos en lo laboral/personal, han hecho bastante daño… y me temo que siguen haciéndolo.
Por cierto, creo que hay un sitio para compartir, que viene de buena fuente: http://del.icio.us/
Uno más para los que quieren echar un vistazo atrás y recordar cómo era aquel Mac con el descubrimos el futuro: http://www.old-computers.com/news/default.asp

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