Saturday, May. 19, 2012

El placer de una buena conversación

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14/06/2005


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Lo reconozco, disfruto con otra persona que comparte inquietudes profesionales. Hoy me ha sucedido en un proyecto con un cliente. Hemos conversado de las personas, de la información, de las organizaciones, de los modelos mentales, de cómo los sistemas arrastran a las personas. Este colega está también inmerso en su tesis doctoral y desde la ingeniería está llegando a la psicología social. Encantador camino, ¿no?
Sin embargo, su argumentación me ha parecido que discurría en torno a cómo las organizaciones “producen” determinado tipo de personas. No sólo eso sino que he creído entenderle que eran capaces de modificar sustancialmente la respuesta que el individuo da. Es la clásica idea de que una persona en un lugar es un inútil y en otro un encantador aportador de nuevas ideas. Me ha contado un ejemplo de una persona en la que se apreció ese cambio cuando pasaba de una cooperativa a otra. Ciertamente, debe ser verdad, cuando hay testimonios, ¿no?
Y yo sigo en el otro lado. Somos las personas las que tenemos el poder frente a las organizaciones. Cada vez más tenemos capacidaes que sobrepasan las miserias de los sistemas que las organizaciones han creado. La mayor parte de las veces, sobrepasamos sin problemas las manifiestas ineficiencias de las organizaciones con las que convivimos. Ellas están llenas de despilfarros y yo, como persona, por mucho que me lo proponga no puedo llegar a semejante nivel.
La capacidad de gestionar información sigue estando en la base. Si somos cultos informacionalmente, en el clásido sentido de Cornellà y otros queridos pensadores, somos, de largo, mucho más competentes y poderosos que la más grande de las organizaciones. Y cada vez lo tengo más claro: cuanto más grande, mayor es mi ventaja. Siento formularlo en términos contrapuestos. No es que sea uno contra otro; no es eso. Sólo se trata de aprovechar el caos que generan las organizaciones, lo quieran o no.
Ah, y van tres conversaciones interesantes, muy interesantes, en tres días. ¡Qué bien lo paso de consultor! Gracias, Unai. Gracias, David. Gracias, Juan Carlos.

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

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