Thursday, Jul. 18, 2019

Transparencia y desvarío

En una sesión que me abrió lo suyo estos ojitos que algún día se los tragará la tierra, el archifamoso (ahora que soy blogger, claro) José Luis Orihuela respondió muy bien a una pregunta. Los tiros iban por: ¿no es una amenaza esto de que el gran hermano empresa acceda al rastro digital que vamos dejando?, ¿cómo podemos proteger nuestra intimidad?,¿cómo podemos impedir que alguien vea nuestros correos electrónicos?, ¿cómo es posible que una empresa vea el correo electrónico de cualquiera de nosotros y nos fusile tomando argumentos de lo que decimos y lo que dejamos de decir?
Pues dos cosas. La primera, amig@, estamos en el planeta de las puertas de cristal. Nos van a ver hasta en lo más íntimo. Hay quien lo hace ya por el placer que le ocasiona (¿no es esto exhibicionismo?) y hay a quien le atacas sus principios éticos más básicos cuando hurgas en su intimidad.
Pero hay otra segunda cuestión. Los descerebrados, torpes y cortos de miras (fabricados por el sistema la mayor parte de las veces) hacen evidentes exponencialmente sus desvaríos. Así, cuando a alguien le han despedido pudiera ser que fuera no por usar mal una herramienta, el correo electrónico casi siempre, sino por pertenecer al grupo de los imbéciles. La transparencia hizo el resto. Amig@, si te comportas como un imbécil, alguien lo va a ver en el segundo siguiente.
Todo esto empieza a ser muy raro: ¿todos vamos a ver todo? Entonces, ¿qué conocimiento hay que proteger? Una respuesta que tienta lo suyo es: ninguno. ¿Todo a la plaza pública del mercado de la información? ¿A cómo está hoy el kilo de investigación en estilos de vida?

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Sobre el autor

Julen

De la margen izquierda de la ría, en el Gran Bilbao. Estudié psicología y siempre me he movido alrededor de las empresas y las organizaciones en general. Con una pasión confesa: la bici de montaña.

(5) comentarios

  1. Alorza
    22/04/2005 at 07:32

    Público y privado

    ¡Vaya pildorilla! Un mínimo desarrollo de los asuntos que tocas daría para varios Mb.

    Me parece un debate especialmente interesante y lleno de recovecos el de las fronteras entre lo público y lo privado. Llevándolo al terreno laboral, suele considerarse que lo que haces en tu jornada laboral es público, mientras que el resto de tu vida es privado. Como consecuencia, suele pasar que si tienes, por ejemplo una madre anciana, hijos pequeños o una vida paralela como artista, ya sabes que has de hacerlo compatible con tu trabajo, puedas o no. La empresa no conoce tu vida privada y, por lo tanto, no la toma en cuenta en sus planes.

    ¿Queremos borrar las fronteras de lo público y lo privado? ¿Qué es lo que vamos a preservar del ojo público?

    Por último, no me resisto a hacer un comentario sobre eso de la transparencia. Llevo años dándole vueltas a cómo hacer algo en torno a la gestión por valores. Ahora que estoy en la cosa pública, me interesa especialmente el valor transparencia, si bien en un sentido diferente al que tú has empleado. Propongo una definición de transparencia como un compuesto de otros dos valores:

    transparencia = claridad x obscenidad

    Claridad= decir las cosas de manera que se entiendan.
    Obscenidad= decirlo todo, no esconder el polvo debajo de la alfombra.

  2. Julen
    25/04/2005 at 21:08

    Pues aporto otro horizonte para la transparencia. Resulta de aquello que, cuando lo quieres ocultar, se hace más evidente. Creo que es una extraña ley de la que aún no he encontrado algún principio científico que la sustente.
    Quizá sea solamente otra forma de generar deseo en los humanos: dime lo que me prohibes (o me ocultas) y te diré cómo me comporto.
    En el campo desde el que yo referencio esto de la transparencia es algo así como: oculta información y la encontraré. Así que mejor la muestras, para ahorrar tiempo y esfuerzo. Cada vez lo veo más claro, o sea, cada vez más obsceno y cada vez más claro.

  3. Iñaki Pérez
    26/04/2005 at 11:52

    Tal vez y sólo tal vez, esa transparencia nos haga intentar ser más "morales" y las cada vez menores posibilidades de ocultarnos nos ayude a ser más conscientes y responsables de nuestros actos.

    Cuanto más transparentes son las paredes, más claramente se ven los cajones opacos que ocultan cosas, ¿No creeis?.

    de todos modos "somos" en todos los momentos de nuestra vida y personalmente creo que no merece la pena trabajar para una organización que no tiene en cuenta que tienes otra vida además del horario laboral y que no potencie tu enriquecimiento en esa faceta, también de modo transparente.

    ¿El ideal para mí?: La empresa tiene la obligación de ayudarte a compatibilizar lo laboral con las otras facetas de la misma vida y potenciarlo.

    Me gusta: Claridad x Obscenidad

  4. Alorza
    27/04/2005 at 07:58

    Esto que dice Julen de la transparencia como objeto del deseo creo que tiene que ver con los efectos paradójicos de la censura. ¿Os acordáis de la época del destape?

    Hay quien opina que la creatividad se expresa mejor sometida a un cierto grado de restricción, incluso a un grado de censura. Podría ser.

  5. Iñaki Pérez
    27/04/2005 at 12:26

    De acuerdo Alorza.

    Es naturaleza humana, ¿No?, la restricción aguza el ingenio y la creatividad, solo hace falta echar un vistazo a cómo a lo largo de la historia hemos saltado leyes secas, clandestinidades, restricciones sexuales, etc.

    Ya sabéis, es más atractivo lo que se imagina que lo que se vé.

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