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Emprender 3 comentarios

Empresa: Acción o tarea que entraña dificultad y cuya ejecución requiere decisión y esfuerzo.

Emprender: Acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño, especialmente si encierran dificultad o peligro.

Pero también puedes escuchar a gente que se ha puesto manos a la obra. Son cerca de 11 minutos con ideas. Por cierto, que Diana Franco es la persona que está moviendo, junto a otras del área de emprendizaje de Innobasque este tipo de iniciativas. Puede ser un buen momento para reconocer su buen trabajo, ¿no?

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Me doy de baja y me llevo todos mis datos 4 comentarios

mis-datos1Ayer tuvimos reunión de Obea, coming soon… bueno, cuando Aitor Bediaga se saque un rato para aglutinar contenidos. Ya sabéis que somos espíritus vagando por la web en forma de blog por persona, pero por fin parece que los hechos nos obligan. Decidimos ayer agrupar en una página nuestras publicaciones y otros contenidos básicos. También, por supuesto, hemos quedado en recuperar nuestro blog yacente para comunicar actividades en curso del grupo de investigación, que son muchas, como nos dimos cuenta ayer.

El café de la mañana sirvió para un acalorado debate sobre Facebook y esas perversas políticas de ciertas empresas que juegan a crear herramientas para que gestionemos nuestras relaciones en Internet y luego se quedan con los contenidos. Algo de lo que hablamos en el último taller de Aprendices. En la conversación David nos comentaba evidencias. No leemos, en general, las condiciones de lo que firmamos porque:

  • hay una mayoría de gente ¿vaga y cómoda?, a la que no preocupan estas cosas
  • vivimos atrapados en torno a las palabras “gratis” y “regalo”, que actúan como imanes para captar usuarios

Pero no sólo se trata de que eso “ya es así” sino de “por qué hemos llegado ahí“. Y, claro, ciertas empresas han tejido muy bien su marketing engaño. Darse de alta en cualquier servicio es simple: un click y resbalas hacia dentro. Ese proceso ha sido diseñado con el mayor de los cuidados para que sea simple, directo, tentador. Con zanahorias de diverso tipo: sea con palabras mágicas como gratis o regalo, o sea con promesas de paraísos terrenales. Captar, captar, captar. Todo vale.

Luego, después de que estás “dentro” puedes tener tus mosqueos con el proveedor y caes en la cuenta de que funcionan como sectas. Una foto tuya que está en algún lado y no tienes forma de que la quiten. Quieres salir y es difícil. Muchas personas se hacen conscientes de dónde y cómo están cuando tienen un problema. Entonces ves lo que antes no podías.

Por eso ayer en nuestro descanso mañanero comentamos una solución (una, sólo una, porque hay muchos más frentes por abrir) para arreglar este tipo de problemas: que todos estos proveedores de redes sociales basadas en Internet habiliten un botón visible y de fácil acceso. El botón debe decir: Me doy de baja y me llevo todos mis datos. Esto quiere decir que sea tan fácil salir como entrar y que cuando sales, lo haces realmente eliminando la materia prima que hace florecer sus negocios.

Si yo fuera un tipo activo en Facebook, montaría un grupo, pero tampoco voy a dar de comer al monstruo. Es terreno delicado, muy delicado, este que pisamos. Demonizar herramientas de uso masivo es crear alarma ¿innecesaria? Pero no hacer nada es el peor de los remedios. Seguimos alimentando el negocio de quienes nos prestan servicios con el mejor de los combustibles: tu información.

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Sabiduría digital, educación extendida y empresas 3 comentarios

cafeteraHe estado leyendo el artículo que Mariana Affronti de Canavessi ha traducido de Marc Prensky: Homo Sapiens Digital: Desde los Inmigrantes y Nativos Digitales hasta la Sabiduría Digital. Interesante el repaso a los elementos digitales que interactúan hoy con nuestro equipamiento humano de serie. Ciertas capacidades parecen salir reforzadas de los usos digitales mientras que quizá otras van a correr peor suerte. Hay una lógica que tiene que ver con el uso y la estimulación. Si usamos y practicamos, aprendemos y desarrollamos habilidades. Si no, pues… lógica darwinista.

Al mismo tiempo, ayer día 30 de junio se celebró en Barcelona una jornada de trabajo en Barcelona a la que me habían invitado, pero a la que por cuestiones de agenda no pude acudir. Se trataba de un panel de expertos que ha montado la UOC en torno a Open Social Learning en España: diagnóstico y perspectiva.

El objetivo de este grupo de expertos es el debate y la creación conjunta de un documento de reflexión que, sin pretender tener el rigor de un artículo científico, debe esbozar el estado de la cuestión de la temática escogida en la formación virtual en el Estado español.

Esta vez, un total de quince expertos académicos e investigadores, representantes de la Administración pública y el mundo de la empresa debatirán el día 30 de junio la perspectiva del aprendizaje social abierto (Open Social Learning) en España.

Uno estas dos líneas argumentales con otra más a la que Jesús Fernández ha estado dedicando tiempo y cariño: la autogestión en la empresa. Jesús nos ha expuesto su punto de vista, con las aportaciones, entre otros de Sueños de la Razón, José M. Peláez, David Sánchez o el mismísimo incendiario Iñaki Arenaza. Vuelta para arriba, vuelta para abajo, se han repasado las comunidades de práctica, la gestión por proyectos, los equipos autogestionados y toda esa parafernalia de la gestión avanzada en las organizaciones. Pero…

Todo pasa por la persona y su actitud. Y las dos grandes preguntas para mí sigue siendo: ¿las personas quieren ser permeables y aceptan la estimulación que pueden conseguir dentro de las empresas y se fían de ellas? Y si así fuera, aun queriendo ser receptivas, ¿las empresas generan entornos estimulantes y de libertad para el desarrollo personal y profesional? Pues me temo que las dos preguntas con respuesta afirmativa son poco frecuentes. Y repaso las tres líneas argumentales.

  1. La sabiduría digital tiene que ver con que la persona utilice las capacidades que le aporta lo digital para progresar. La pregunta es: ¿las empresas permiten un uso adecuado de lo digital? No, porque juegan a los límites derivados de experiencias de mal uso. ¿O no tenemos la percepción de que las personas son más libres y pueden hacer mejor uso de lo digital en su vida personal frente a los límites que impone la empresa por aquello del por si acaso? ¿Cómo explicar que tantas empresas no dejen acceso libre a Internet?
  2. En Barcelona cuando un montón de expertos se juntan para hablar, en definitiva, de educación expandida, ¿qué están reconociendo? Que más allá de los límites de las instituciones (en este caso educativas, pero podemos extrapolar y hablar de las empresariales) las personas encuentran estímulos y deciden con qué engancharse y cómo aprovecharlo. La pregunta entonces es: ¿la empresa acepta esos estímulos externos y es consciente de que ahí fuera la interacción entre personas es muchas veces más estimulante que la de dentro, condicionada por el sentido de pertenencia vía nómina?
  3. Por último, cuando Jesús nos plantea su loable intento de colocar territorio a la autogestión dentro de la empresa, creo que no deja de desarrollar un oxímoron: gestionar la autogestión. En la empresa lo primero a concretar son los límites. Sea lo que sea la autogestión, que se produzca aquí dentro. La pregunta, por tanto, es: ¿la autogestión no alcanzaría mayores logros sin los límites de la gestión de la empresa?

Y así seguimos. Pensando que hay que cambiar de aires, que nos estamos yendo a una periferia donde el centro ya casi ni se ve. Creo que ese centro navega a la deriva asido al tormentoso “dumbing down”, que citaba Gary Hamel en Management à la Google.

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Psicoterapia para intervenir en las organizaciones 8 comentarios

Este sábado pasado compré “Corrientes fundamentales en psicoterapia“, un manual clásico escrito hace ya tiempo por Jürgen Kriz y reeditado ahora en Amorrortu Editores que describe las principales vías de abordar la intervención psicológica con una persona. De un tiempo a esta parte ando dándole vueltas a esa comparativa entre persona y organización a la que tantas veces acudimos para tratar de comprender cómo funciona un sistema. Y, desde ese punto de vista, sacar pistas para decidir cómo intervenir en él.

Jürgen Kriz agrupa cuatro grandes corrientes de intervención en psicoterapia: desde la psicología profunda, desde el humanismo, desde el enfoque conductual y desde la perspectiva sistémica. ¿Es una mejor que otra? Seguramente que cada caso podría requerir una intervención particular. Y, además, por otra parte, hay que tener en cuenta la preparación de quien se pone manos a la obra.

Comento esto porque de vez en cuando suelo utilizar una diapositiva en la que muestro una comparativa entre elementos del sistema “humano” y elementos del sistema “empresarial” (si alguien conoce la fuente, lo agradeceré, porque no sé muy bien de dónde lo saqué). Hay una lógica de intervención bastante evidente en tanto que cuando afrontas una terapia individual, son múltiples las posibilidades de abordar el problema y, a su vez, muchos los elementos sobre los que podríamos actuar.

persona-organizacion1

Maite Darceles dedica una parte de su libro Guías para la transformación a proponer enfoques de intervención en las organizaciones. En el Foro Itaca es uno de los temas que comentamos en la última reunión. Si lo releyéramos desde la perspectiva psicológica cabría considerar que su propuesta es fundamentalmente de abordaje sistémico aunque con rasgos de las otras corrientes. ¿Os parece útil este tipo de comparaciones?, ¿puede ayudar a enfocar una intervención en la empresa?, ¿pasa todo ello por reconocer organizaciones enfermas? Hay que tener en cuenta que todo esto proviene del enfoque “terapéutico” donde un buen predictor de éxito radica siempre en reconocer el problema o limitación inicial. Y no sé si esto suele suceder.

Tengo entre manos ahora un proyecto donde se reconoce una situación a mejorar que tiene que ver con múltiples factores. Surge de ciertos datos que evidencian el problema. Hay, por tanto, un reconocimiento explícito. Pero dicho esto, la cuestión es cómo intervenir. Y hay múltiples opciones, desde la psicología analítica de Jung a los enfoques de la teoría del aprendizaje y el abordaje cognitivo, pasando por planteamientos de psicoterapia de diálogo y centrada en el cliente de Rogers o de carácter más sistémico. Múltiples posibilidades, desde luego.

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Encuesta sobre comunidades online 1 comentario

encuestasNo cabe duda de que las investigaciones en torno al funcionamiento de las comunidades online son bienvenidas. Miguel Cornejo anda ahora enfrascado en una y creo sinceramente que merece la pena que le echemos un cable. Este tipo de actividades siempre son bienvenidas y quienes trabajamos en temas de investigación sabemos de lo complicado de conseguir un nivel adecuado de respuestas. Por eso os agradecería si aportáis vuestro granito.

La puesta en marcha y dinamización de comunidades online en las organizaciones es territorio complejo, con muchas variables que condicionan su éxito o fracaso. Por medio intervienen aspectos de cultura, de habilidades en las personas que la animan o de motivaciones de los usuarios. Pero no hay que olvidar asuntos relacionados con la propia tecnología utilizada para dar soporte a la comunidad: su facilidad de uso, la percepción del beneficio que reporta con relación al coste de intervenir, etc.

En esta ocasión, Miguel se plantea centrar la investigación de esta forma:

El Estudio pretende conocer algunos aspectos fundamentales del funcionamiento de las comunidades online en nuestro país. A diferencia de otros estudios centrados en participación o impacto publicitario, queremos centrarnos en las organizaciones que las usan: las áreas desde las que se promueven, los objetivos que se plantean, la forma en que crean y capturan valor, el grado en que cuentan con el respaldo de la organización, el modo en que evolucionan, el ecosistema en el que se mantienen.

Para contribuir con tus experiencias sólo tienes que pasar por el sitio de la encuesta y animarte a contestarla. ¿Estás trabajando alrededor de alguna comunidad online? Pues anímate y contribuye con tus respuestas.

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Redes heterogéneas y tensegridad 2 comentarios

Tenía pendiente compartir la charla que di con motivo de la puesta en marcha del cluster de turismo de Canarias. Edu William, alma del proyecto, me dio la oportunidad de darle un par de vueltas a un enfoque diferente de cluster. A partir de ahí creo estar viendo nuevas posibilidades de colaboración de la mano de las redes heterogéneas. En fin, si os apetece, podéis escucharlo. Va en cuatro entregas. Está también disponible en la web del cluster de turismo.

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La habitación 327 Sin comentarios

puertaAl fondo del pasillo se escuchaban ruidos. La puerta estaba cerrada pero eso no impedía escucharlos. Bien que no se distinguían las voces con claridad, pero era evidente que estaban discutiendo. El pasillo apenas si daba pistas. Un pasillo más. Quizá algo más estrecho de lo normal. Un rodapié color crema unía el suelo ya desgastado y la pared. El papel pintado era de los de antaño, soso, vulgar, sin más función que la de ocultar las vergüenzas que salpicaban la pared.

A ambos lados del pasillo las puertas. Sólo puertas. Detrás nada más que la imaginación. Porque ella nunca había abierto aquellas puertas. Sin embargo ya lo había supuesto todo; de cada persona, de cada inquilino. Había dibujado personalidades y había jugado a manipularlas. Eran creación suya, al margen de que tuvieran vida propia. Ella había asignado nombres, hechos, pruebas, coartadas. ¿Por qué no? Cada cual debía tener una razón. Las cosas no suceden nunca porque sí; por tanto, había que componer una escena, el resultado de una cadena lógica de acontecimientos. Aquellas personas, todas ellas, necesitaban una vida que justificara todo aquello.

Las voces llegaban a veces a ser gritos. Pero al rato recuperaban un tono más sinuoso y ordenado. Una especie de monólogo de voces que requería de algún grito que otro para dar coherencia a la escena. La puerta cerrada. Blanca. Detrás la ficción hecha realidad, la mezcla turbia de deseo y frustración. Dos personas desde sus camas. Porque ella quería que así fuera la historia. Las postraba en cama para que las escenas sólo ocurrieran en la imaginación. Pasar a cumplir los deseos era chocar con el mundo y herir a demasiada gente. La puerta sólo cerraba el paso a lo que había sido diagnosticado como trastorno obsesivo compulsivo. Pero eso es lo que dice el curandero, que se creía cuerdo. Pobre imbécil. Ella le había descubierto.

Era la habitación 327.

——-

La foto es de purplemattfish en Flickr.

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Crónica del taller de Aprendices sobre propiedad intelectual 3 comentarios

aprendices090626Mucha gente, mucha gente para lo que era costumbre en nuestros talleres. Y muchas caras nuevas. ¿Será el tema?, ¿será la simple cuestión de conocernos? Supongo que de todo hay. Aprendizaje informal y conocimiento compartido.

Ya sabíamos que montar un taller sobre propiedad intelectual muestra sus numerosas aristas. Hay personas muy sensibles con la cuestión entre quienes escribimos en la web social. Y estuvo muy bien que tuviéramos la aportación de profesionales del derecho. Para mucha gente activa en Internet pueden resultar gente lejana y algo tostón. Pero no cabe duda de que su labor ha sido y es muy necesaria para desbrozar el farragoso mundo de la propiedad intelectual cuando fluye por Internet como nuevo medio de difusión del conocimiento. En este sentido, estupendo que estuviera gente como por ejemplo Jorge Campanillas.

Crear, crear, ¿somos creativos? ¿Recombinamos porque no hay otra opción? ¿Todo está conectado con algo previo o hay algún tipo de creación original? Los blancos o negros quedan fundidos en amplísimas gamas de grises. Hay que hilar muy fino. Pero cuanto más podamos reutilizar, mejor, porque más podemos aportar y avanzar. Pero todo esto ya no es igual desde que realizamos un uso masivo de Internet.

De los muchos asuntos que tratamos, hay una cuestión sobre la que me gustaría incidir: la presión que la ciudadanía debe hacer a las instituciones para que legislen contra los abusos de las empresas que “captan” usuarios. La web social basa su arquitectura en el valor de uso, lo que supone que cuantos más usuarios, más valor. La conclusión es clara: necesitan millones de usuarios. Google era el ejemplo, pero feisbuk y el resto de redes sociales lo son aún de forma más evidente.

¿Por qué no nos leemos las condiciones de uso de los contratos que aceptamos? Por una estupenda obra de ingenería social. Por cierto, que os recomiendo para sensibilizaros con este asunto la lectura de La sociedad de control de Jose F. Alcántara. Bueno, a lo que iba. Que esos contratos están pensados para que hagamos click sin leerlos. ¿Por qué no obligar a que habiliten una versión “humana” de esos contratos? Si Creative Commons lo ha hecho con iconos y simplificando mensajes para que sepamos qué estamos haciendo, ¿por qué no lo pueden hacer esas grandes compañías cuya ansia fundamental es conseguir adeptos? Me sirve la misma táctica para las operadoras de telecomunicaciones. El lenguaje administrativo farragoso de esos contratos es un gran diseño que consigue perversos resultados: que no leamos esa información que es tan importante.

Quizá mientras tanto debamos hacer nosotras la simplificación y presentarla para quien quiera leerla de forma más sencilla. Txipi nos explicó un trabajo que ha llevado a cabo con sus alumnos en la Universidad de Deusto. Han estado analizando lo que dicen esos contratos que no leemos. Me parece muy importante difundirlo. No sé a cuántas personas llegaremos, pero merece la pena hacer visible lo invisible, sobre todo cuando supone traficar con nuestra información. En cuanto tenga ese material, lo difundiremos por aquí.

En la jornada Alorza nos estuvo abriendo mentes acerca de la reutilización de datos públicos por parte de la ciudadanía. Todo otro mundo que se abre con toneladas de información que abren inmensas posibilidades.

En fin, que el taller reunió a más de 30 personas. Un detallazo que se acercara Javier Leiva desde Manlleu. Quizá podamos hacer otro taller por allá algún día. Además, la cobertura mediática propia subió enteros. Estuvimos emitiendo a través de Ustream gracias a Josu Garro y a las labores de Sergio Monge al frente de la cacharrería. Por supuesto, también se anduvo twitteando el taller. Y la guinda: la gente de Nickdutnik se vinieron a grabar buena parte del taller. Luego todo continuó alrededor de la mesa de un bar, como siempre.

Si quieres seguir las crónicas, ver fotos y demás material, lo tienes todo en la wiki de Aprendices en la página del taller.

Ah… la bomba final, las malas lenguas dicen que Txopi estuvo trabajando en un entorno Windows (hay pruebas gráficas, pero para no atentar contra la honorabilidad del sujeto las mantenemos ocultas) :-p

La foto es de Tehen en Flickr. Puedes ver muchas más aquí, todas ellas estupendas. O si prefieres desde aquí mismo:

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Aprendizaje informal 6 comentarios

24hlivingrPara medir hay que controlar y para controlar hay que formalizar. Si queremos que la gente aprenda a usar tecnologías nuestro sistema educativo está preparado para aplicar el rodillo PDCA. Pero esto no obvia para que reconozcamos que hay otras formas a veces más poderosas de aprendizaje. Son las que tienen que ver con el contacto informal y que se sustentan en que “alguien quiere aprender algo”.

El caso es que nunca como hasta ahora se había podido aprender de forma tan fácil. ¿Por qué lo digo? Porque podemos acceder a tantos estímulos que es fácil encontrar en ellos la fuente de aprendizaje. No es tanto que el “método” de aprendizaje sea el correcto sino que, pudiendo acceder a personas y contenidos, aprender es “cosa de niños”. Eso sí, hay que buscar referentes para interiorizar, pero, como digo, hay muchos donde elegir.

¿La tecnología interesa? Como es lógico, esto se aplica a una pequeña parte de la población. La mayoría de las personas “usan” tecnologías, pero no les otorgan valor en sí mismas. Para eso hay otra gente, sesuda y preocupada, que toma ese rol. Pero dar valor a la tecnología frente al simple uso es cuestión delicada. Nos hemos acostumbrado a que las cosas valen en tanto su uso nos reporta beneficios. No importa el producto y sus características sino, en términos de marketing moderno, la “experiencia que nos genera”. La tecnología, desde ese punto de vista, cuanto más transparente, cuanto menos se note, mejor. Qué gran invento, qué gran perversión.

Pero las tecnologías no son inocuas. Hoy usar Google es un estándar. La tecnología es tal que muchas personas acceden a una url pasando por la caja tonta del buscador. Google actúa de intermediario y me ofrece la url que yo ya sabía. ¿Acaso a alguien le importa? Bueno, según tu configuración de Google, puedes estar proporcionando la mejor de las materias primas para que se comercie contigo: información. Este es el maná del primer mundo en el siglo XXI. Porque, claro, en el tercer mundo no hay que olvidar que el maná es la electricidad. Pero aquí el comercio se basa en información digital. Y, efectivamente, somos productores intensivos de información, lo quieras o no.

¿Por qué comento todo esto? Porque el aprendizaje informal, ese que sucede cada día, pasa por lo digital. Y entonces sucede que lo que allí se produce, tan natural, tan despegado de juicio crítico, no es tan inocuo. Las personas jóvenes se socializan en lugares donde la moneda de cambio es la información. No son conscientes, quizá no les importe porque bastante hacen con pasarlo bien. Lo hicimos nosotros los cuarentones, lo hacen ellos y lo harán quienes vengan después. El acto en sí de compartir en un lugar que te proporciona dinámica relacional es suficiente. Allí se aprende lo bueno y lo malo. Un aprendizaje poderoso e incontrolable al 90%. No porque no se pueda sino porque no interesa. Porque el rastro de información que dejan esos aprendizajes informales en lo digital se usa, en la inmensa mayoría de ocasiones, para generar consumo. Ahí están los estilos de vida, ahí la información para traducirse en consumir y consumir. Chaval, tú verás.

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Empresas que no dejan ver el bosque 20 comentarios

img_1296Hay quien me dice que mi visión de la “empresa” es muy limitada, que caben marcos más amplios, que no todo el monte es orégano, que dentro de esos límites se pueden y deben mejorar muchas cosas. Claro que mi vida profesional ha transcurrido durante doce años allá dentro y todavía hoy vive condicionada en gran parte por esto que llamamos “empresa”. Cada cual habla desde sus experiencias y la forma en que las va interpretando.

Ya he escrito muchas veces por aquí sobre si hoy en día las empresas hacen falta o no. Sigo pensando en el derrumbado criterio de los costes de transacción de Ronald Coase. Por eso, para no repetirme, me remito, entre otros, al artículo ¿Necesitamos empresas? Pero, a lo que íbamos. Yo voy a seguir metiéndole caña a la idea actual de empresa, de esas que suponen más del 90% de lo existente, porque creo en otros modelos de organización.

Amalio A. Rey manejaba de forma muy inteligente la idea de empresa como “buffer de seguridad”. Claro que cuando se lo preguntas a los ex de Altos Hornos de Vizcaya o a la gente que trabaja en automoción hoy en día, el supuesto buffer está en cuestión. La “seguridad” de la nómina mensual es ahora una ilusión. Y cuando deja de ser realidad, el panorama es dantesco porque las personas se han hecho empresa-dependientes y han perdido buena parte de su capacidad original de “buscarse la vida”.

Una empresa con máquinas consigue otra ilusión percibida: como hay máquinas a las que alimentar hay trabajo. La máquina necesita materia prima y mientas haya piezas que fabricar, el binomio máquina-empresa proporciona cobijo al humano, que vive no ya esclavo de la propiedad sino del proceso de trabajo. Esta idea de “dar de comer” a la máquina es una perversión en sí misma por cuanto remite la seguridad a un factor ajeno a la propia persona. Sobre la empresa como organizacional maquinal, podéis leer Guías para la transformación (pdf descargable), el libro de Maite Darceles. Ella lo explica mejor y con más detalle.

En la empresa industrial parece que los árboles no dejan ver el bosque. Hace falta inversión para que nuestra mano de obra tenga ocupación y consiga su ración de seguridad. Ese trabajo físico que desprende olor a taladrina garantiza que hace falta la “entidad” empresa. ¿Cómo las personas van a fabricar si no hay un inversor capitalista o un grupo de cooperativistas que decidan que allí se puede ganar dinero? Además, la máquina genera dependencia: hay máquina luego hay trabajo. No hay máquinas, pues no hay trabajo. ¿Dónde queda el trabajo con nuestro cerebro y con nuestro corazón? ¿No hay trabajo si no hay máquinas? ¿Sólo hay trabajo “de verdad” si hay máquinas de por medio?

Por otra parte, en las empresas siempre hay que hablar de los sistemas de gestión. ¿Quién y cómo se decide? Comienza el tortuoso viaje para hacer posible lo imposible de explicar. Las personas son segmentadas según jerarquías, sean organizativas y falsamente aplanadas, o sean retributivas y salvajemente agrandadas. La cuestión es que se separa el pensar del hacer. La complejidad en la toma de decisiones y en la gestión en general requiere el desmenuzamiento humano: tú esto, tú esto otro, aquél tal cosa y así hasta donde haga falta. Luego, claro está, recuperar todo eso en la ventanilla única es imposible. La persona ya ha sido troceada y no hay cirujano que recomponga la fisiología al completo… y mucho menos el corazón.

No cabe duda de que seguimos que tener trabajando con lo que tenemos: empresas. Pero los condicionantes son demasiados. Por ejemplo, ¿cómo tratamos a las personas que se incorporan al mundo laboral? Se está produciendo, me temo, un choque generacional que produce un daño irreparable. No vamos a disponer de una segunda ocasión para causar la primera impresión: todo ese ejército de mileuristas es una bomba de relojería que va estallar en las manos de la empresa, de la empresa oficial tal como la concebimos. Nadie en su sano juicio querría algo así.

Así que la realidad de las empresas se define sobre todo por:

  • su pretendida unidad de funcionamiento: visión, misión, valores y objetivos
  • su perímetro de producto/mercado, que define en qué hay que andar metido y en qué no
  • su perímetro de seguridad física, mediante el que recibimos instrucciones de qué está permitido puertas adentro y qué hay que cuidarse compartir puertas afuera
  • su sistema de toma de decisiones falto de democracia, supeditado al objetivo final de ganar dinero
  • su necesidad de competir contra el vecino, que conduce a las prácticas que hagan falta (luego podemos ver las multas a diversas empresas, la producción en países del tercer mundo con personas mano de obra barata y todas esas menudencias que la comunicación corporativa se encarga de tapar)

Y dicho todo lo cual, las empresas siguen aquí. Desde hace muchos, muchos años. Son una institución de hondo calado social. Como el estado, el ejército o la religión. ¿Son el futuro? Si tuviera 20 años buscaría alternativas. Pero como tengo cuarenta y cuatro, pues también.

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